Diferencia entre revisiones de «Voto Propuesto al Senado Académico 1969»

De Casiopea
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Revisión del 11:14 5 ago 2011

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TítuloVoto Propuesto al Senado Académico 1969
Año1971
AutorGodofredo Iommi
Tipo de PublicaciónCapítulo de Libro
EditorialImpreso en los Talleres del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas
EdiciónFundamentos de la Escuela de Arquitectura Escuela de Arquitectura UCV
ColecciónOficio
CiudadValparaíso
Palabras Claveuniversidad, voto, reforma
Código
711.409 ESC
PDFArchivo:OFI 1971 Voto Senado.pdf
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial
NotaVoto propuesto al Senado Académico de la Universidad Católica de Valparaíso por el profesor Godofredo Iommi M., en noviembre de 1969, en ocasión de los debates sobre la Política General de la Universidad. Esta proposición no ha sido discutida ni votada, hasta la fecha por el Senado Académico.

Definición y adopción de una orientación y política general universitaria

Consideraciones Previas

La naturaleza y estructura de la Universidad actual, concebida como Institución, bajo cualquier régimen político-social vigente, implica un período dedicado exclusivamente a la instrucción y sólo preparatorio para el ejercicio posterior de un saber o profesión en el seno de la sociedad.

Esto trae las siguientes consecuencias: a) División obligada entre el trabajo y el estudio b) Sometimiento de la vida a períodos artificialmente predeterminados.

Este período de dedicación exclusiva a la instrucción, por ser tal, se constituye como un “privilegio” con respecto a la vida ordinaria. Por esta razón el acceso a la Universidad, sea cual fuere el régimen político-social imperante, es una suerte de “dignificación” o “ascenso” en el medio social. El título certifica este privilegio. En el complejo social el título adquiere un rango o “dignificación” y permite el “bienestar” de una posición económica.

Pero ningún auténtico saber tiene privilegio sobre otro. Y por lo tanto, si el título acreditara real y solamente un saber, cualquiera que fuere (el saber del panadero o el saber del médico), no puede certificar privilegio alguno.

La naturaleza fecunda de la realidad coloca a la Universidad, como Institución, ante nuevas solicitaciones. Estas se presentan como problemas que habitualmente, en el lenguaje de los movimientos universitarios actuales en el mundo, se formulan de la siguiente manera:

- Universidad y Sociedad.

- Democratización (entendida como el acceso para todos o para los más aptos, y como autonomía de su propia gestión)

- Pluralismo (entendido como una exigencia intrínseca de cada saber o como previamente condicionado a una determinada concepción de la sociedad)

- Unidad de vida, trabajo y estudio (entendida como el no sometimiento de la vida a períodos artificialmente predeterminados)

Sin embargo, por su naturaleza y estructura, tal como lo hemos declarado, la Universidad en cuanto Institución so pena de dejar de serlo, no puede en la actualidad dar un plena y cabal respuesta a dichas solicitaciones.

En nuestra América Latina estamos enfrentados a una persistente y sostenida falta de forma propia en la cultura; a la innegable dependencia económica y política del continente y a la existencia insoportable de la miseria en nuestros países. Asimismo, constamos los repetidos fracasos de las tentativas que, no sin heroísmo las más de las veces, trataron de remediar o encontrar una nueva salida para estos inevitables llamados a la realidad.

En vista de todas estas consideraciones previas, con el fin de liberarnos y aventurarnos a la búsqueda de una posible fisonomía propia y para que la Universidad se abra generosamente al máximo de sus posibilidades.

Proponemos:

  1. Una modificación esencia en los métodos y objetivos de las enseñanzas que hasta el presente se imparten en esta casa de ESTUDIO y en las que pudieran en un futuro inmediato realizarse.
  2. Todos los estudios se deberán conformar dentro de cada Unidad y a partir de la disciplina que la constituye como tal, entorno a un Seminario Central sobre Chile y América. Dicho Seminario, a causa de este objetivo concreto deberá continuamente constituir y revisar su propio método. Todos los conocimientos propios de la disciplina pero de carácter informativo o instrumental deberán constituir una constelación de tal suerte que no impidan la tarea central propuesta.
  3. En este Seminario Central participarán todos los alumnos y profesores de cada Unidad.
  4. Este trabajo exige como punto de partida para todas las Unidades una comprensión provisoria y por ello continuamente verificable y modificable de Chile y América.
  5. Para la puesta en marcha de esta profunda modificación de los estudios, se convoca a una Convención general de Unidades. Dicha Convención a realizarse en el próximo mes de Enero, quedará constituida por dos representantes de los Profesores y un representante de los alumnos por cada Unidad. Las Unidades habrán previamente conferido a sus delegados plenos poderes para decidir las formas precisas de esta enseñanza y estudio que deberá sancionar el Senado Académico.
  6. Que esta Casa de Estudios favorecerá espiritual, moral y materialmente la Agrupación de profesores, alumnos, empleados y obreros que deseen por libre consentimiento constituirla sobre los siguientes fundamentos:

a. El no privilegio de ningún oficio.
(Hacer un buen pan, construir un buen puente, constituir un pensamiento, descubrir un nuevo sistema formal, remendar bien un zapato, etc., se califican por la plenitud alcanzada según la ley propia de cada obra. Desde esa plenitud ninguna es mejor ni más prestigiosa que la otra. De este modo preciso y concreto queda efectivamente anulada la hasta hoy llamada diferencia entre trabajo universitario y trabajo obrero, para pasar realmente a distinguirse en lo que les corresponde y a merecerse mutuamente en lo que tienen de común: estudio, trabajo y obra consumados con la vida. Esta es la profunda y veraz democratización que supera el pseudos ascenso social de quienes lo reivindican y el pseudos paternalismo de quienes creen otorgarlo).

b. La no acumulación de riqueza y bienes.
(Para que real y efectivamente no existan en ningún orden privilegios en los oficios, se consiente en impedir la acumulación de riquezas y bienes, pasando las que hubieren y se produjeren a ser patrimonio común de la Agrupación, para que luego de sufragar las necesidades individuales sirvan para velar por la mejor realización y cumplimiento de los oficios y asegurar la vigilia de la propia libertad que comparte abundancia y escasez).

c. La no institucionalización del poder como dominio.
(Se consiente en impedir la concentración de poder en personas sean naturales o jurídicas. Se consiente en conferir el gobierno efectivo de la Agrupación a la reunión de todos sus miembros para que sin Delegación alguna asuman la responsabilidad y el cuidado permanente de los fundamentos que la permiten. Ninguna autoridad –que sólo puede serlo para mandatos específicos– libremente consentida podrá durar más de un año y no podrá ser reelegida para un período inmediato).

d. Rechazo de toda violencia agresiva.
Consentimiento en la violencia defensiva.

e. La Agrupación tenderá a constituir un lugar físico donde la Unidad de vida, trabajo y estudio, fundada en la libertad, sea posible.

(Todo trabajo, sea el que fuere, se consuma en una obra. La vida y estudio le son necesarios. El estudio es, pues, inherente a la obra que se consuma y en consecuencia la instrucción respectiva. Por estas razones los alumnos que participan de la Agrupación dejan de lado los exámenes y los títulos consagrados por la tradición. El saber y el título se verifican y se merecen por la obra específica que se es plenamente capaz de realizar. Ningún título es a perpetuidad. Todos los títulos deberán ser renovados periódicamente, de acuerdo al lapso que la Agrupación establezca, mediante la presentación de un conjunto de obras o de una determinada. De esta suerte el título se transforma en el testimonio de un oficio constante. Y se denomina oficio lo explicitado en el acápite a.)

Para la conducción de esta forma de vida se establecerá entre la Universidad y la Agrupación un vínculo jurídico. Este vínculo jurídico se asentará en los fundamentos anteriormente enumerados, de modo que la Universidad se obliga a favorecer a la Agrupación, a reconocer los estudios que allí se realizan, a conferirle los títulos requeridos. Por su lado la Agrupación velará para que real y verdaderamente, desde su unidad de vida, trabajo y estudio, se cumpla en la propia libertad la mayor perfección de las obras. Los profesores, empleados y obreros que ingresen a la Agrupación seguirán prestando servicios a la Universidad; pero dejarán de ser empleados de ella. Por un contrato especial sus servicios serán directamente remunerados a la Agrupación.

Se establece este contrato por el siguiente fundamento esencial: el ingreso a la Agrupación, fundada en la libertad, no puede ser coercitivo. Por lo tanto nunca podría la Universidad por una decisión de votos (mayorías-minorías) adoptar esta vía que sólo es posible realizarla sobre el consentimiento unánime de quienes la emprenden. Por el contrario la Universidad se abre a una experiencia semejante para dar pábulo a una tentativa nueva a fin de responder en parte a las solicitaciones de la realidad.

El ingreso a la Agrupación, por supuesto, desde la Universidad o desde fuera de ella, tanto como el retiro de ella, es absolutamente libre.