Valentina Villegas Tarea 4 – Módulo Investigación T4 2015

De Casiopea
Revisión del 12:42 25 nov 2015 de Eleyeley (discusión | contribuciones) (El sabor de la memoria)



TítuloValentina Villegas Tarea 4 – Módulo Investigación T3 2015
Del CursoMódulo Investigación T3 2015
CarrerasDiseño Industrial
4
Alumno(s)Valentina Villegas.



·Nombre: Valentina Villegas

·Carrera: Diseño Industrial

·Profesores: Ricardo Lang / Alfred Thiers


Abstract

La comida ha sido comparada con el lenguaje y como el, la cocina también es portadora de valores simbólicos, ya que expresa la cultura de quien la practica, y es contenedora de la tradición y la identidad de un grupo. Pero ella no sólo es instrumento de una identidad cultural sino el primer modo de entrar en contacto con los otros.

Más que la palabra, la comida se presta a mediar entre culturas diferentes, y los sistemas de cocina (y cómo se come), se abren a toda suerte de elementos de invención, cruces e influencias. Estos elementos hablan de una herencia cultural y de un territorio que son característicos dependiendo de las condiciones en las cuales se habita. A partir de eso nace la pregunta ¿Cual es la relación entre patrimonio cultural y comida?, ¿Cómo se vinculan?


Palabras clave: Patrimonio alimentario, identidad local, cultura, herencia alimentaria.


Patrimonio alimentario: Identidad de una cultura a través de la comida

Primer acercamiento al patrimonio cultural inmaterial

Para la UNESCO (2011) el contenido de la expresión “patrimonio cultural” ha cambiado bastante en las últimas décadas. El patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas. Estas costumbres provocan una cierta emoción que hace sentir que se pertenece a algo, un país, una tradición o un modo de vida. [1].

Pese a su fragilidad, el patrimonio cultural inmaterial es un importante factor del mantenimiento de la diversidad cultural frente a la creciente globalización. La comprensión del patrimonio cultural inmaterial de diferentes comunidades contribuye al diálogo entre culturas y promueve el respeto hacia otros modos de vida. La importancia del patrimonio cultural inmaterial no estriba en la manifestación cultural en sí, sino en el acervo de conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación. El valor social y económico de esta transmisión de conocimientos es pertinente para los grupos sociales tanto minoritarios como mayoritarios de un Estado, y reviste la misma importancia para los países en desarrollo que para los países desarrollados.


El patrimonio cultural inmaterial es:

·Tradicional, contemporáneo y viviente a un mismo tiempo: El patrimonio cultural inmaterial no solo incluye tradiciones heredadas del pasado, sino también usos rurales y urbanos contemporáneos característicos de diversos grupos culturales.


·Integrador: Podemos compartir expresiones del patrimonio cultural inmaterial que son parecidas a las de otros. Tanto si son de la aldea vecina como si provienen de una ciudad en las antípodas o han sido adaptadas por pueblos que han emigrado a otra región, todas forman parte del patrimonio cultural inmaterial: se han transmitido de generación en generación, han evolucionado en respuesta a su entorno y contribuyen a infundirnos un sentimiento de identidad y continuidad, creando un vínculo entre el pasado y el futuro a través del presente.

El patrimonio cultural inmaterial no se presta a preguntas sobre la pertenencia de un determinado uso a una cultura, sino que contribuye a la cohesión social fomentando un sentimiento de identidad y responsabilidad que ayuda a los individuos a sentirse miembros de una o varias comunidades y de la sociedad en general.


·Representativo: El patrimonio cultural inmaterial no se valora simplemente como un bien cultural, a título comparativo, por su exclusividad o valor excepcional. Florece en las comunidades y depende de aquéllos cuyos conocimientos de las tradiciones, técnicas y costumbres se transmiten al resto de la comunidad, de generación en generación, o a otras comunidades.


·Basado en la comunidad: El patrimonio cultural inmaterial sólo puede serlo si es reconocido como tal por las comunidades, grupos o individuos que lo crean, mantienen y transmiten. Sin este reconocimiento, nadie puede decidir por ellos que una expresión o un uso determinado forma parte de su patrimonio



De la cultura a la mesa

Estamos acostumbrados a que la comida nos reúna en torno a una mesa. Que haya un particular ambiente que envuelva esta ceremonia y que este hábito tan común se relacione con el disfrutar y el compartir (Montecinos, 2004)[2], pero al hacerlo, no advertimos que en ese acto cotidiano, se agazapa la historia entera de la humanidad. como presento Lucía Rossi (2009). Cada detalle constituye una escena en la que convergen actitudes, sentires, posturas, gestos, rituales. Los muebles, la mesa, las sillas, los utensilios, manteles, platos, la comida misma; ese conjunto dispara olores y sabores que culminan en el comer. Descubrimos que en esos hábitos colectivos espontáneos se juega toda nuestra condición de "homínidos", definida desde el inicio como social y cultural. Comemos en grupo y abandonando la postura erguida; no comemos comida, comemos emblemas. [3].


Cómo expresó Ballester (2009), la alimentación es un hecho social complejo, el cual constituye sin dudas una expresión de la cultura e involucra tanto aspectos materiales como sociales y simbólicos. La cocina se define en relación con los ingredientes y técnicas utilizados en la preparación de las comidas, así como también con los usos, reglas y representaciones sociales que operan en este proceso. Desde esta forma de acercamiento a la alimentación, se observa que la cocina (característica de la comunidad) es parte integrante de la identidad social e individual, ya que proporciona una red para considerar el mundo y situarse en él. [4].


La cultura de la comida envuelve áreas muy amplias que no sólo incluyen el acto de comer o los ingredientes y recetas usados en cocina, sino que también comprende los procesos de producción y consumo de los alimentos, los espacios donde se come, se prepara la comida o se desecha, las formas y las normas o modales a la hora de sentarse a la mesa, es un reflejo de como por medio de ella se comparte, se agradece, se recuerda, se festeja y se llora. En esta medida, dice Jesus Contreras (1995), la alimentación constituye un «signo» de la actividad, del trabajo, del deporte, del esfuerzo, del ocio, de la fiesta, de cada circunstancia social. Cada situación tiene, pues, su propia expresión alimentaria. La importancia concedida a todo lo relativo a la alimentación es tal que no sorprende en absoluto que el alimento sea uno de los elementos preponderantes de cohesión dentro de una sociedad. Si comemos no es sólo para alimentarnos, sino también, en una buena medida, por razones ceremoniales y sociales. [5].


Podemos decir entonces que uno de los elementos más representativos de una cultura es su comida, ya que forma parte de las tradiciones, de los rituales, de las creencias, de la memoria colectiva y de la cotidianidad de un pueblo. A su vez, forma parte del individuo de manera única y muy personal, al ser conducto de sensaciones que remiten a emociones, a recuerdos, a vivencias propias.



El sabor de la memoria

"Dime lo que comes y te diré quién eres" (FAO, 2009) [6]. esta recreación del antiguo proverbio del saber popular, tiene más de realidad de lo que parece a simple vista, no sólo porque los alimentos que ingresamos a nuestro cuerpo se reflejan en nuestra apariencia externa, sino porque también es la huella de toda una historia de construcción cultural y social.


Desde la antigüedad, como expresa Cartens (2011), la principal manera de hacer que las costumbres y tradiciones trascendieran en el tiempo fue a través de la oralidad; [7]. así se transmitieron conocimientos, valores y recuerdos colectivos, desempeñando un papel esencial para la cultura de un lugar. La oralidad descansa en la memoria para ser perpetuada, en cuanto la tradición oral no tiene un carácter de permanencia según Berger (2001), por tanto la memoria entra a jugar un papel fundamental en su ejercicio comunicativo por medio de la reconstrucción de la experiencia que puede ser compartida por otros seres humanos. [8]


Se puede establecer una estrecha conexión entre identidad y memoria, relación fundada en el hecho de que la identidad de un grupo está dada por la sensación de pertenencia a cierta comunidad, sentimiento mantenido esencialmente a través del acto de memorar. En las palabras de Fidel Sepúlveda (2010), la identidad se define objetivamente como ubicación en un mundo determinado y puede asumírsela subjetivamente solo junto con ese mundo. Dicho de otra manera, todas las identificaciones se realizan dentro de horizontes que implican un mundo social específico.[9]. Es decir, se puede entender por identidad aquello que diferencia a un sujeto o grupo de otro(s); pero también corresponderá a aquel conjunto de rasgos y características comunes que los mantiene unidos, que los hace pertenecer a una sociedad particular.



En definitiva, el acto de memorar involucra la determinación y fijación del significado de los acontecimientos o hechos por parte de un grupo de personas en un momento determinado, la conformación de un constructo representativo de aquello que se es o se quiere ser, estableciendo una relación directa con la identidad de una localidad. Como dijo Duhart (2002), comer es un hecho social total, que moviliza las tres dimensiones (fisiológica, psicológica y social) del hombre. Es por eso existe una fuerte relación entre alimentación e identidad.[10] A partir de esto podemos concluír que la alimentación y todo lo que involucra es Patrimonio Cultural Inmaterial, ya que se construye a partir de una memoria individual y colectiva, que es traspasada de generación en generación y es lo que permite SER uno u otro.



  1. ¿Qué es el patrimonio cultural inmaterial?. UNESCO, Paris, 2011. Pag.4
  2. La olla deleitosa: Cocinas mestizas de Chile. Sonia Montecinos, Santiago de Chile, 2004. Pag.3
  3. Historia del comer. Lazo social y tradición cultural. Lucia Rossi, Buenos Aires, 2011. Pag.15
  4. Las cocinas del lago Llanquihue. Ballester, Carstens, Gentschev, Moscoso, Santiago de Chile, 2009. Pag.5
  5. Alimentación y cultura: necesidades, gustos y costumbres. Jesús Contreras, Edicions Universitat Barcelona (Editor). Barcelona, 1995. Pag.15
  6. Cultura y alimentación indígena en Chile. FAO,. Santiago de Chile, 2005. Pag.6
  7. Chancho y Pipeño. Carolina Carstens Riveros y Roxana Soto López, FONDART, Santiago de Chile, 2011. Pag.6
  8. Construcción social de la realidad. Berger & Luckman, Amorrortu Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2001. Pag.6
  9. Patrimonio, identidad, tradición y creatividad . Fidel Sepúlveda , Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Santiago , Chile, 2010. Pag.168
  10. Reflexiones sobre la identidad cultural alimentaria. Frédéric Duhart, Gazeta de Antropología, Paris, Francia, 2002. Atículo 15.

Bibliografía

Sepúlveda, F (2010) Patrimonio, identidad, tradición y creatividad; Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Santiago de Chile.

Taylor y Bogdan: (1987) Introducción a los Métodos Cualitativos de Investigación; Editorial Paidós; Barcelona.

UNESCO (1997) Nuestra Diversidad Creativa (En: Informe de la Comisión Mundial de la Cultura y Desarrollo); Ediciones UNESCO Fundación Santa María; Madrid.

UNESCO (2003) Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial; París.



http://www.unesco.org/culture/ich/doc/src/01851-ES.pdf https://moralesrosi.wordpress.com/investigacion/la-cultura-de-la-comida/ http://www.fao.org/3/a-ah612s.pdf

Fichas de Lectura

Ficha 1: Historia del comer. Lazo social y tradición cultural

Autor: LUCÍA ROSSI

Año:2013

Lugar:España


La autora es una sicóloga que introduce el acto de comer desde su origen antropológico que explica con claridad desde el nacimiento y su relación de comer supervivencia hasta el comer del placer y el festejo.


·Párrafo 1: Al sentarnos a comer, no advertimos que en ese acto cotidiano se agazapa la historia entera de la humanidad. Cada detalle constituye una escena en la que convergen actitudes, sentires, posturas, gestos, rituales. Los muebles, la mesa, las sillas, los utensilios, manteles, platos, la comida misma; ese conjunto dispara olores y sabores que culminan en el comer. Descubrimos que en esos hábitos colectivos espontáneos se juega toda nuestra condición de "homínidos", definida desde el inicio como social y cultural. Comemos en grupo y abandonando la postura erguida; no comemos comida, comemos emblemas


·Párrafo 3: Pero volvamos a la escena original. El bebé humano al nacer –cuando aún vista y oído no son organizados y prevalentes– se orienta hacia la madre por el olfato; en la noche, en la oscuridad, y ya siendo tenido y abrazado, toma la teta: el gusto. Come de otro. Esto nos hace distintos a otras especies, pero también señala que la experiencia de satisfacción originaria, fundante de la futura subjetividad, se encuentra en las trazas de esa relación primera absoluta en la que uno "upa" del otro –"sostenido"–, toma la teta mirando a este otro en un situación afectiva absoluta que modelará para siempre la primera experiencia de satisfacción. De acá me llevo la expresión "comer del otro", superpuesta a "ser tenido por el otro", previa a toda significación que indica que el comer está en el campo del otro.


Sobre la cotidiano y lo festivo


·Párrafo 22: La gente se reúne a comer, a beber, a charlar... y sobre todo a festejar. No hay festejo sin comida totémica compartida. Como antaño, alrededor del fuego se cocinan tradiciones, maneras... A través de la comida, los inmigrantes recrean el hogar perdido –estar como en casa–. Una socialidad, una historia cotidiana compartida, decires, sentires. Los negocios se hacen comiendo, los amores se consolidan con una invitación a cenar; todo el decurso de la vida humana está atravesado en su cotidianeidad, resorte clave de la identidad alrededor de una comida y un fogón. Hay culturas que aún hoy conservan el fogón en la mesa: la bagna cauda piamontesa, la fondeau de queso, el braserito, la comida japonesa, coreana, todas muestras de que aún hay fuego en la mesa.


·Párrafo 24: Hoy, ¿compartimos?, ¿nos encontramos? Siempre celebrando, festejando, brindando, agasajando al otro en el cocinar, en el degustar. Momento en que se degusta, se recuerda, se ríe, se charla, se discute, se traga, se mastican cuestiones humanas, se tejen acuerdos.


Ficha 2: ¿Qué es el patrimonio cultural inmaterial?

Autor: UNESCO

Año:2011

Lugar: Paris, Francia


Las descripciones de patrimonio cultural inmaterial dejan en evidencia la relación directa que existe entre patrimonio cultural inmaterial y alimentación ya que el acto de comer conlleva lo mencionado. Se puede utilizar como respaldo para argumentar el vínculo hecho.


·Página 3: La UNESCO y el patrimonio cultural: Hay cosas que nos parece importante preservar para las generaciones futuras. Su importancia puede deberse a su valor económico actual o potencial, pero también a que nos provocan una cierta emoción o nos hacen sentir que pertenecemos a algo, un país, una tradición o un modo de vida. Puede tratarse de objetos que poseer o edificios que explorar, de canciones que cantar o relatos que narrar. Cualquiera que sea la forma que adopten, estas cosas son parte de un patrimonio y este patrimonio exige que nos empeñemos activamente en salvaguardarlo.


Describe el cambio y la evolución del concepto.


·Página 3: El contenido de la expresión “patrimonio cultural” ha cambiado bastante en las últimas décadas, debido en parte a los instrumentos elaborados por la UNESCO. El patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros 'antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.


Cómo mantener este patrimonio cultural.


·Página 4: El patrimonio cultural inmaterial depende de aquellos cuyos conocimientos de las tradiciones, técnicas y costumbres se transmiten al resto de la comunidad,de generación en generación, o a otras comunidades.


·Página 7: Para mantenerse vivo, el patrimonio cultural debe seguir siendo pertinente para una cultura y ser practicado y aprendido regularmente en las comunidades y por las generaciones sucesivas.


·Página 11: Las comunidades deben participar en la identificación y definición del patrimonio cultural inmaterial, puesto que son las que deciden que usos forman parte de su patrimonio cultural.


Ficha 3: Cultura y alimentación indígena en Chile

Autor:FAO

Año:2005

Lugar: Santiago, Chile


Introduce el tema cultural y alimentario en el contexto de la vida indígena chilena. Utilizar para comprender como nace este tema de una maneras local.


·Página 3: La comida ha estado en el centro de la vida familiar y ha organizado el trabajo de las comunidades a lo largo de la historia de la humanidad. Todos los pueblos han atesorado su repertorio gastronómico como una forma de identificarse en el mundo, de provocar placer y de resolver necesidades. Un viejo proverbio recomendaba que toda diferencia de opiniones se resolviera siempre después de un banquete. “Dios nos libre de un juez con hambre”, advertía otro antiguo dicho popular. La cocina congrega y humaniza, la buena alimentación convoca la paz y garantiza la justicia.


El alimento, su conservación y el viaje.


·Página 3: Fue gracias a los intercambios de semillas, animales y prácticas culinarias que muchas sociedades han podido luchar contra el flagelo del hambre. Cuando miramos al pasado, es difícil imaginar la supervivencia de la humanidad sin el enorme aporte de alimentos originarios en el continente americano, región que tiene como Centro de Origen las más diversas especies hoy consideradas básicas para la alimentación humana.

El placer de los sabores desconocidos ha obsesionado a infinidad de viajeros y cronistas antiguos, que sabían que nunca se termina de conocer una región si no se experimentan sus aromas, si no se ejerce la curiosidad por sus comidas y sus métodos culinarios. A lo largo de Chile, el mar, los valles verdes y la montaña han nutrido a la cocina indígena con platos diversos y una muy vasta tradición culinaria, de la que queremos dar una pequeña muestra en este libro. Se trata de recetas breves que permiten preparar las comidas que durante toda su historia han preparado las culturas indígenas en las distintas regiones del país.


Lo antropológico de la alimentación y el acto de comer.


·Página 6: "Dime lo que comes y te diré quién eres", esta recreación del antiguo proverbio del saber popular, tiene más de realidad de lo que parece a simple vista, no sólo porque los alimentos que ingresamos a nuestro cuerpo se reflejan en nuestra apariencia externa, sino porque también es la huella de toda una historia de construcción cultural y social. Así, el solo acto de alimentarse encierra significados que van desde lo biológico, pasando por lo económico, sicológico, social hasta llegar a lo ideológico.

Algunas corrientes antropológicas sostienen que todo lo que rodea el acto de la nutrición posee su propia lógica, que es utilizada de modo inconsciente y natural. No nos preguntamos qué hace un alimento en nuestra vida cotidiana, sólo lo ingerimos, pues hemos heredado los hábitos de nuestros padres y, probablemente, nuestros hijos los heredarán de nosotros. El gusto, el deseo por determinados sabores también esta inscrito en esa lógica, opera como un diferenciador de la sociedad, como una de las primeras marcas de identidad personal y colectiva, que se insertan a su vez en el ámbito cultural de los pueblos


Lo biológico y lo social.


·Página 6: Como pocos gestos sociales, el comer relaciona al cuerpo y su historia de manera irrevocable, pues supone ingresar nutrientes, procesarlos e incorporarlos para prolongar nuestra existencia. Así, el proceso por el cual transformamos un producto agrícola en algo comestible, dice relación con el cómo comprendemos nuestro cuerpo, la naturaleza y nuestras relaciones humanas, por lo que es una acción que es el reflejo de los cambios que han ocurrido en la sociedad y la forma que tenemos para abordarlos. De hecho, los cambios más importantes que ha vivido la sociedad occidental en los últimos 40 años tienen su correlato en los hábitos alimenticios. Se ha constatado que un cambio sociodemográfico, que marca las transformaciones alimenticias, es el movimiento migratorio desde el campo hacia la ciudad, esto implica que se reduce sustancialmente el grupo de personas que producían sus propios alimentos, lo que lleva a otro cambio importante: los horarios laborales dejan de estar supeditados a los de la comida y la relación se invierte: la alimentación se subordina al trabajo.


Introduce el tema de la globalización, tambien lo económico y los cambios sociales reflejados en las maneras de comer, cómo se come y que se consume.


·Página 6: A todo esto se une otro hecho: con el alargamiento de la jornada laboral femenina se produce en las familias una mayor aceptación de los productos alimenticios preparados y la llamada comida chatarra. También resulta interesante observar que el fenómeno de la globalización no sólo se refleja en la caída de las fronteras económicas, sino que también en que las barreras culturales son menos claras, apareciendo una internacionalización de los gustos, los sabores y olores, situación que ha sido señalada como una parte de la transculturización de los pueblos. De esta manera, es común percibir que, viviendo al sur del mundo, comamos las hamburguesas del norte y la aliñada comida china. Por ello, podemos afirmar que en el sistema alimentario, la clasificación de lo que es o no es comestible está cambiando el origen territorial de los sabores.

Sin embargo, la globalización no sólo se refleja en una homogeneización alimenticia, sino que también nos otorga la oportunidad de "elegir" lo que comemos y nos da la posibilidad de acceder a información nutricional cada vez más sofisticada. Esta tendencia se está manifestado en el consumo de alimentos más sanos, innocuos, aportando a nuestro cuerpo lo necesario para estar saludables, sin que ello implique dañar el planeta.


Ficha 4: Chancho y Pipeño

Autor:Carolina Carstens Riveros y Roxana Soto López

Año:2011

Lugar: Santiago, Chile

Revisar con respecto al proyecto. Maneras de mantener memoria. Podría ayudar a fundamentar el elemento que se quiere generar para conservar la identidad. El traspaso generacional se puede ver reflejado en estos libros a manera de hacer memoria y generar recuerdos.

·Página 6-9: Desde la antigüedad, la principal manera de hacer que las costumbres y tradiciones trascendieran en el tiempo fue a través de la oralidad; así se transmitieron conocimientos, valores y recuerdos colectivos, desempeñando un papel esencial para la cultura de un lugar. La oralidad descansa en la memoria para ser perpetuada, en cuanto “la tradición oral no tiene un carácter de permanencia, por tanto la memoria entra a jugar un papel fundamental en su ejercicio comunicativo por medio de la reconstrucción de la experiencia que puede ser compartida por otros seres humanos”.


Es importante diferenciar el concepto de memoria con el de recuerdo; mientras los recuerdos corresponderían a imágenes, a una fotografía del pasado, la memoria se establece como el entramado de los recuerdos, otorgándoles forma y profundidad. La cuestión de la memoria invita a la reflexión respecto de cómo una sociedad se vincula con su pasado, en cuanto es la articulación de voces, escrituras, símbolos y puestas en escena que conforman una narrativa de una historia común. “Toda memoria es una construcción de memoria: qué se recuerda, qué se olvida y qué sentidos se le otorgan a los recuerdos, no es algo que esté implícito en el curso de los acontecimientos, sino que obedece a una selección con implicancias éticas y políticas” (Oberti, Pittaluga, 2001, p.2). La principal ventaja de trabajar con la temática de la memoria, es que al ser invocado en el presente puede ser una fuente de inspiración que ilumine las interpretaciones, otorgándole un cauce al acontecer histórico de una sociedad.


Relaciciona la identidad y la memoria como elemento preservativo de una identidad cultural.


Se puede establecer una estrecha conexión entre identidad y memoria, relación fundada en el hecho de que la identidad de un grupo está dada por la sensación de pertenencia a cierta comunidad, sentimiento mantenido esencialmente a través del acto de memorar. “La identidad se define objetivamente como ubicación en un mundo determinado y puede asumírsela subjetivamente solo junto con ese mundo. Dicho de otra manera, todas las identificaciones se realizan dentro de horizontes que implican un mundo social específico” (Berger & Luckman, 2001, p.168). Es decir, se puede entender por identidad aquello que diferencia a un sujeto o grupo de otro(s); pero también corresponderá a aquel conjunto de rasgos y características comunes que los mantiene unidos, que los hace pertenecer a una sociedad particular. En definitiva, el acto de memorar involucra la determinación y fijación del significado de los acontecimientos o hechos por parte de un grupo de personas en un momento determinado, la conformación de un constructo representativo de aquello que se es o se quiere ser, estableciendo una relación directa con la identidad de una localidad.

Características de la memoria, ayudará a comprender que elementos se deben considerar para un futuro proyecto.


La memoria además se caracteriza por no ser renovable, hecho que se constituye en una constante amenaza para la proliferación y transmisión de la identidad social, obstaculizando la herencia cultural auténtica de la sociedad. De esta manera se hace urgente velar por la protección y promoción de un patrimonio amenazado por los rápidos y vertiginosos cambios que afectan al mundo actual. Si se establece como patrimonio aquel conjunto de aspectos, características, rasgos en general, que tienen un significado determinado para uno o varios grupos sociales; la memoria oral integraría y sería un componente fundamental del patrimonio, particularmente del inmaterial comprendido como todas aquellas “tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo” (Unesco, 2003).