Taller de Amereida 2014: Clase 2

De Casiopea
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AsignaturaTaller de Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014
2
Fecha2014/03/12

Jaime Reyes

En el Taller de Amereida hemos escogido, para este trimestre, la iluminación de tres voces o palabras: Admiración, alegría y asombro. En esta ocasión quisiera hablarles sobre esta última

Asombro

El asombro es, en definición literal, una impresión en el ánimo que alguien o algo causa a una persona, especialmente por alguna cualidad extraordinaria o por ser inesperado.

Voy a contarles algo relacionado con esto. Se los cuento porque es a la vez una historia que trata sobre el asombro mismo y, desde mi muy personal perspectiva, es además asombrosa en sí misma.

Sabrán ustedes que en nuestra Escuela tenemos un Archivo Histórico que lleva el nombre de José Vial Armstrong. Él fue profesor de nuestra Escuela, fallecido en 1983, y fue quien comenzó con el cuidadoso registro de nuestras actividades y de todo nuestras cosas. Yo llegué a trabajar al Archivo hace unos siete años. Hace ya bastante tiempo, Manuel Sanfuentes y Herbert Spencer y otros profesores crearon Constel, que entre otras cosas es una Biblioteca, que contiene digitalizados y disponibles en línea muchos de los textos que se consideran fundamentales para la Escuela; es decir, son los fundamentos de la Escuela. Dentro de esa colección existe un libro: En 1979, en el ámbito del Taller de América (en ese entonces no se llamaba de Amereida), varios de los profesores fundadores de la Escuela realizaron una serie de clases. Estos profesores eran concretamente Alberto Cruz, Claudio Girola, Francisco Méndez y Godofredo Iommi, y sus clases fueron recopiladas en un libro editado por el Taller de Investigaciones Gráficas de nuestra Escuela, en 1982. Se titula “Cuatro Talleres de América en 1979. Hay que ser absolutamente moderno”. El capítulo de Godo es justamente el que se llama “Hay que ser Absolutamente Moderno”.

Ese es un texto que yo llevo leyendo y estudiando muchos, muchos años. Bien. Trabajando en el Archivo, ordenábamos distintas cosas cuando me tope con una caja que contenía una serie de cintas de audio, en un soporte que ustedes no conocieron llamadas cassettes. La mayoría de estas cintas no tenían ninguna referencia, ni marca, ni fecha. Nos pusimos a la tarea de oírlas; resultaron ser clases de los profesores mayores de la Escuela; clases magistrales, talleres de América, actos, lecturas y varios más. Datan entre 1978 y 1997; son más de 30 años de contenidos especiales, inéditos, y hasta ahora desconocidos. Grande fue mi sorpresa cuando oí a Godo diciendo, en clase, la grabación de su “Hay que ser absolutamente moderno”.

Un excurso

Ustedes tienen que entender que para alguien que trabaja en un Archivo encontrar un material como este; cosas que para la mayoría de las personas son estériles, mudas, tomes y tediosas, es algo fabuloso. Por supuesto que no es un hallazgo que posea valor económico, como el hallazgo del tesoro de la tumba de Tutankamón, pero de todas formas es un hallazgo. Y un hallazgo en nosotros es un regalo; es decir, puro presente. Es curioso, pero el hallazgo de cosas de Archivo, viejas y antiguas, puede ser puro presente. Cierro el excuso.

Las grabaciones originales son tres. La segunda grabación, que dura más de una hora, es el cuerpo central o principal de lo que después se convertiría en el texto editado. En esta, la grabación más extensa, observamos muchos pasajes que fueron fielmente traspasados al texto escrito y también otros momentos en que se quitaron. Algunas partes quitadas son redundantes y hasta innecesarias; pero también podremos apreciar que el discurso se extiende y se desvía hacia consideraciones que nunca aparecieron en el texto editado, y que desde mi punto de vista son parte sustancial de la tradición que nuestra Escuela de Arquitectura y Diseño ha sostenido los últimos sesenta años. ¿Por qué se quitaron esas partes y no otras? La cita de Moby Dick, por ejemplo… Por supuesto que cuando se edita un libro como este se tiene la libertad de escoger, cortar, resumir, etc. Pero el trabajo editorial no me conformaba como respuesta. Al oír la clase y tener en el oído estas partes ausentes del escrito, comencé a hacer nuevas relaciones, a hallar nuevos antecedentes y referencias que me ayudaban a comprender mejor y más profundamente una serie de proposiciones e ideas que siempre me habían parecido asombrosas y radicales. Una de esas proposiciones es que la modernidad implica el paso de la armonía como objetivo al desconocido como horizonte. Una proposición que se basa en la obra de poetas, pintores, arquitectos, artistas en general.

Pero todo este asunto va más allá. Existen otras tres grabaciones que aportan algunos contenidos al final -epílogo- de este libro del que estamos hablando. Estas grabaciones también las transcribí completas y las titulé “Buscadores de lo Desconocido”. Godo habla de los buscadores de lo desconocido. Lo asombroso es que ninguno de estos es un pintor, o poeta, o arquitecto, diseñador, escultor, filósofo. No. Son científicos, principalmente físicos y matemáticos. Pero ¿por qué? ¿por qué no hay ninguno de nosotros, los artistas, entre los buscadores de lo desconocido? Llevo varios años estudiando para poder acercarme a esa pregunta. Godo deriva en su explicación sobre lo que es el desconocido; avanza hacia lo sagrado (que lo separa de lo religioso) y termina directamente en sus poemas, los que lee en clase, como si la explicación final no pudiese estar en otra parte que en la mismísima palabra poética dicha y cantada a viva voz.

Deriva

Yo he derivado hacia otros horizontes. Por ahora sólo voy a decir que la ciencia y el arte tienen una relación mucho más profunda y estrecha de lo que se sabe y se supone. El asombro los reúne, a artistas y científicos, en la ardua, delicada y maravillosa tarea de escudriñar la realidad, comprender a la naturaleza y así hacer que la condición humana sea coherente con la construcción de un mundo fundado en lo abierto.