Taller de Amereida 2014/2T/Clase 5

De Casiopea
Revisión del 15:13 25 ago 2014 de Jaime.reyes (discusión | contribuciones)
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AsignaturaTaller de Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014
2T 5
Fecha2014/07/30

Nota 62

La Bitácora

“Nos despedimos y esa misma tarda partimos para Tarija. Entre Villa Montes y Tarija el camino abierto por el “punto IV” de uno de los tantos convenios con EE.UU., sube a la Cordillera de los Andes. Varias veces, tres por lo menos subimos a cuatro mil metros de altura para luego bajar a unos estrechos valles. El camino en su casi totalidad es un peldaño tallado en las laderas de los cerros, con un abundante tráfico de camiones con mercaderías e indígenas, es la única “movilidad” de este país lunar y grandioso.”

Nota 62

“No sabemos por qué, pero de cumbre a cumbre esta Bolivia es de una belleza lacerante. Con pudoroso entusiasmo vemos maravillosos pasos de cima a cima. Todos caminos aéreos de futuros materiales leves, que permitirían luces y dimensiones colgantes, inauditas. Un país de pájaros. Como los incas lo vieron, tal vez, desde sus puentes leves y colgantes. La gran carencia abre esta visión. Tal vez la buena técnica la ahoga y la gran técnica, cuando aparezca, reabrirá como un canto, este inaudito fulgor de Bolivia. Este destello vale para todo el mar interior de América, todas las Patagonias y las selvas y las cimas, Alberto murmura que la aventura del Pacífico es mucho más que el océano. Todos sabemos ya que el camino no es el camino. Y que difícil va a ser no equivocarnos”.

La Clase

Esta es la antepenúltima nota a la bitácora de la primera travesía, del viernes 10 de septiembre de 1965. La bitácora termina el Miércoles 15 de Septiembre de ese año, día en que los viajeros llegan en avión a Santiago de Chile. Es el final de este viaje extraordinario.

La nota tiene una indicación puesta en el porvenir. Ese futuro de ellos es ahora nuestro presente, son nuestras travesías. La indicación cuenta algo de lo que falta en América, algo de las carencias de nuestro continente. Y esa cosa que ellos vieron que faltaba entonces aún falta; todavía es un llamado bellísimo que también hemos oído nosotros en nuestro atravesar este continente, desde 1984 hasta ahora. Es una indicación especial para los oficios constructores, como la arquitectura, el diseño, las artes, aunque vale también para cualquier oficio. Digo que es un llamado especial para los constructores de América, y aquí quisiera invitar e incorporar a nuestros huéspedes europeos que están hoy entre nosotros, pues ellos han venido justamente a la las labores de la construcción de América.

Dice el poema que de cumbre a cumbre se observa una belleza lacerante; es la belleza de lo que allí falta ¿Qué es eso que falta allí de cumbre a cumbre? Pues precisamente faltan las construcciones que unirán esas cumbres: “pasos de cima a cima. Todos caminos aéreos de futuros materiales leves, que permitirían luces y dimensiones colgantes, inauditas”. Y esas construcciones son nuestras obras de travesía, siempre transidas y exigidas por la levedad. Y nuestras obras son, en ese sentido un signo y un ejemplo de levedad para las obras mayores que luego las naciones y los pueblos han de acometer. Son también experiencia de lo leve para ustedes; para cuando se vuestro turno de involucrarse en la construcción de esas obras mayores.

Pero el poema advierte que la buena técnica, aún cuando buena, ahoga esa visión de lo leve. Es curioso, casi una paradoja, pero para construir América no basta la buena técnica; se requiere la gran técnica, la única capaz de reabrir, como un canto, este inaudito fulgor de todo el mar interior de América, ese al que mañana partimos, una vez más. Esa gran técnica está fundada en la levedad.

Y entonces allí, en ese esplendor ellos, los viajantes de la primera travesía de Amereida, comprendieron que el camino nunca es el camino. Porque esos pasos de cima a cima, de desierto a desierto, de selva a selva, de archipiélago a archipiélago, no serán nunca solucionados si son entendidos como un problema de recursos; de dinero para obras de buena técnica. Esos pasos, para abrirse, para ser construidos, piden de la gran técnica de la levedad.