Puzzles de la Musa. Acuarelas de Jaime Reyes

De Casiopea
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Puzzles de la Musa. Acuarelas de Jaime Reyes, 2008
Lugarcastillo wulff
viña del mar
AutorJaime Reyes
viña del mar
Palabras Claveacuarela, exposición
La exposición se realizó con el auspicio de la Municipalidad de Viña del Mar y de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Invitaacuarelas2008.jpg Invitación a la exposición.

Acuarelas expuestas

Se expusieron las siguientes acuarelas (la mayoría de 57 x 48 cm).

  1. puzzle inicial. 20x30 cm.
  2. puzzle segundo. 20x30 cm
  3. puzzle del toro
  4. cuatro cuerpos de puzzle azul
  5. tres puzzles sin intersectar
  6. cuerpos de puzzle añil sobre amarillo
  7. tres cuerpos de puzzle rojo trenzados. 50x50 cm.
  8. dos cuerpos de puzzle en trenza. 19 x 51 cm.
  9. dos cuerpos de puzzle trenzados
  10. cuerpos de puzzle con perfiles
  11. cuerpos de puzzle sobrepuestos en púrpuras
  12. dos cuepos de puzzle desvaneci- dos
  13. intersección cuádruple de mega-cuerpos de puzzle
  14. cuatro mega-cuerpos de puzzle rojo
  15. Cuatro Esquinas de Cuerpos de Puzzle
  16. cruce y quiebre de cuerpos de puzzle
  17. cruz de cuerpos de puzzle
  18. cuerpos de puzzle en intersección horizontal

Se expusieron además dos acuarelas de una nueva serie:

  1. La Clave en Rojo
  2. Composición de Trama de Estela I.

Discurso de la inauguración de Arturo Chicano

No se lea en mi esta vez la condición de Director de la Escuela de Arquitectura y Diseño. Escúchenme todos simplemente como un par de Jaime Reyes. Un igual con quien comparte el trabajo, el estudio y la vida. ¿Por qué defino esta condición desde dónde hablar? Porque desde esta paridad puedo expresar con más sinceridad aquello que creo esta exposición trae consigo. Jaime Reyes es nuestro poeta. Poeta de la ciudad abierta y poeta en nuestra Escuela. Así, desde ese ser, el del oficio de la poesía, aquel que abre, ilumina y atraviesa toda nuestra creatividad y que inunda también nuestra existencia de comunidad artística; es que Jaime Reyes nos deja hoy en silencio. Sí, porque cuando estamos ante el poeta que dice y señala, entendemos que ello es claramente su hacer y allí guardamos silencio para escucharlo, para recibir aquello que sólo la palabra poética funda. Pero hoy, no sólo guardamos silencio nosotros sino también Jaime Reyes. Y él guarda silencio dibujando y pintando.

Esta exposición es entonces un silencio, silencio del poeta, silencio que de manera alguna puede ser entendido como un abandonarse. No es que se deje el oficio porque no se lo quiere, sino precisamente se deja por un instante porque se le ama. Se silencia así el poeta por un momento, por un instante en que cogido por la vida se le va el habla . Así puedo entender las otroras horas dedicadas a escribir ahora como largas horas encerrado en estos trazos y pinceladas, dejando hablar sólo al papel y al agua. Aquello a lo que Jaime Reyes nos ha invitado es al espacio de su intimidad que se abre sólo para curar la herida, que se muestra sólo para dejar aparecer aquella gratuidad que el tiempo de silencio de la palabra ha regalado a la mano y al pincel.

Esta exposición la entiendo como aquella mesa que Jaime siempre construye para que la palabra se haga fundadora en todos nosotros. Esta vez esa mesa que muda de palabras aparece llena de luz, pero que al igual que la palabra se construye llena de matices. Sí, mi amigo, el poeta esta vez se presenta dibujando, y este dibujo es porque también se ha convertido en fiesta. Fiesta que sólo retorna cuando la soledad se abandona, cuando se vuelve a ver todo iluminado por estas otras y nuevas musas. Es necesario decir entonces que una vida artística se inunda siempre de muchas otras musas; las que llegan, las que se van y las que permanecen. Pero pareciese esta vez la dedicas a aquellas que llegan a salvarnos de nuestros propios abandonos. Habré entonces de referirme a estas tablas de salvación, a estos trazos de luz entre las aguas que te obligan a encontrar el borde de la playa, que como todo borde siempre es disputa. Así Jaime en cada acuarela que presenta busca, a través del pincel, el propio algoritmo que se construye en un tiempo largo y distendido. Que los primeros trazos que se conforman en figura se transformen en luz, que capa tras capa encuentran su forma y también para que esa búsqueda del algoritmo de la luz de la acuarela se haga también algoritmo de la propia vida.

Así entonces puedo entender que esta exposición trae de nuevo al amigo, trae de nuevo al profesor, trae de nuevo al hombre y, por sobre todo, vuelve el poeta a la fiesta sobre el mar tranquilo que las musas de sus acuarelas le han regalado. Queridos amigos, que las acuarelas que hoy contemplamos sean ocasión de fiesta consoladora y que para todos nosotros –y en especial para Jaime Reyes- el destino despierte mansamente, tal cual esta exposición se nos presenta hoy.

Muchas Gracias.