Presentación 2ºB ARQ 2015 - Encargo 2

De Casiopea
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TítuloPresentación 2ºB ARQ 2015 - Encargo 2
AsignaturaPresentación de la Arquitectura 2, Presentación 2ºB ARQ 2015
Del Curso2ºB ARQ 2015
CarrerasArquitectura
Alumno(s)Leonardo Maldonado


Comuna Medieval - La asociación como factor de desarrollo urbano

Para comprender la ciudad medieval, es necesario establecer su escala: se trataba de ciudades pequeñas, nunca de más de 100.000 habitantes (como mucho, salvo en las capitales importantes como Londres o París). Las calles eran angostísimas y normalmente de tierra -- el barro era común.

Las ciudades más grandes solían ser amuralladas, lo que significaba la separación entre lo urbano y lo rural, aunque ambos eran necesarios para la subsistencia cotidiana: los habitantes urbanos ayudaban a los habitantes rurales que acudían al mercado a la vez que los primeros obtenían el alimento.

"Si pensamos en una ciudad como un centro de administración y una fuente (...) es claro que las ciudades que existían antes carecían de dos atributos fundamentales de la Edad Media y los tiempos modernos: población basada en clases y una organización comunal."

"Por más primitivo que fuese, toda sociedad estable siente la necesidad de proveer a sus miembros con centros de asamblea, lugares de reunión. Sostener ritos religiosos, mantener mercados, reuniones políticas y judiciales traen la necesidad de designar espacios..." [1]

Así, la ciudad medieval, que surge inicialmente como un lugar de protección contra bandidos, se establece como espacio de habitar, pero no sin el sacrificio de ciertas libertades en un sistema cooperativo forzado. Este sistema de protección por cooperación era llamado la "comuna medieval".

Socialmente, estas sociedades estaban compuestas por tres órdenes: aquellos que luchaban (nobles), aquellos que oraban (clero) y aquellos que trabajaban (campesinos).

Esto fue evolucionando al interior de las comunas en la medida que los ciudadanos podían acumular más riquezas, con lo que se comienza a formar una nueva economía sustentada por esta proto-burguesía. Así nacerían más tarde los gremios, en torno a artesanos independientes que podían ahora trabajar para otros ciudadanos.

"Típicamente, la ciudad medieval era de forma radial. La construcción y el desarrollo urbano se envolvía en torno a una abadía, un castillo o un espacio abierto utilizado como mercado, un proceso usualmente favorecido por el terreno elevado en donde se construía..."

"La ciudad medieval no era igualitaria, sino que fundamentalmente jerárquica. Jerarquía significaba la individualización de la dignidad, de la responsabilidad, y esto se notaba plenamente en la ciudad. La especialización aparecía en la fisionomía de la ciudad y los barrios, las calles. La especialización étnica se daba en los ghettos..." [2]

Basado en esos párrafos, podemos imaginar las entrañas de estas ciudades como estrechas física y humanamente: barrios de comunidades muy cercanas y altamente vinculadas, entre pasajes y callejones, en donde habitaban incluso extranjeros desarrollando sus oficios. Algunas calles sobreviven de esta era, con sus nombres intactos, así es como en diversas ciudades europeas, hasta el día de hoy se pueden apreciar calles con nombres relativos a estos oficios: "calle de los herreros", "calle de los orfebres", "calle de los mercaderes", etc.

Bibliografía

  1. Pirenne, H. (1956). Medieval cities; their origins and the revival of trade. (p. 37). Garden City, N.Y.: Doubleday.
  2. Frugoni, C., & Frugoni, A. (2005). A day in a medieval city (p. 44). Chicago: University of Chicago Press.