M1: Encargo 1 TDH 2019 - Croquis borde costero / Camila González Ossa

De Casiopea
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TítuloM1: Encargo 1 TDH 2019 - Croquis borde costero / Camila González Ossa
AsignaturaTaller del Habitar
Del CursoTaller del Habitar 2019
CarrerasDiseño
1
Alumno(s)Camila González Ossa

Croquis Borde Costero

Encargo

Cubrir el trayecto desde el 5to sector de Reñaca hasta Muelle Prat en tramos de 500mts. por persona, registrando lo observado en croquis para respondernos cómo se habita el borde costero.

Reflexión

Personal

El borde es un punto de encuentro, que invita a la permanencia, al descaso, a la admiración o contemplación, a la reflexión y al ocio, eso lo convierte en un espacio lúdico al interactuar con quien lo habite. En general la permanencia se produce en la contemplación del borde hacia el pacífico, de este modo, se le da la espalda a la ciudad. Lo mencionado abre una pregunta: ¿Será que toda contemplación es hacia lo amplio? ¿Hacia lo abierto? ¿Hacia lo inmenso?.

El borde a diferencia de una plaza en el centro de la ciudad, no es algo que envuelve, al contrario, es una apertura hacia lo inmenso, es una invitación constante al habitar de un modo contemplativo, distinto al de la ciudad, pero siempre con el descanso que direccione la vista hacia lo amplio, lo profundo, al horizonte. Siguiendo esta idea, propongo como ejemplo una plaza que se encuentra en la orilla, la posición de las bancas en ésta invita a la contemplación de lo que hay más allá del borde, pero hacia el lado más profundo ya que aunque intentemos acercarnos, siempre estaremos a la misma distancia del horizonte, algo así como la contemplación hacia lo que no termina. Cuando la banca o lo que ofrece la pausa no tiene alguna dirección definida en su modo de habitar, por lo general, de manera casi automática se escoge ubicarse en posición hacia lo que se desconoce, como si la única manera de habitar el borde fuese hacia el horizonte a través de la observación.

En resumen, ordenando un poco las ideas, el borde costero se habita desde la estancia y permanencia, a través de la contemplación hacia el horizonte, hacia lo desconocido dándole la espalda a la ciudad. Existe un cambio de ritmo en el transitar debido a este mismo estado contemplativo, como un umbral que separa la costa de la ciudad, lo desconocido y lo conocido o lo comunmente habitado. El borde costero se habita en un pasillo entre edificios y apertura, se genera un estrecho contraste en lo que queda detrás y delante de nuestros ojos, contraste y transición entre la costa y lo construído que marcan ritmos en el recorrer de las personas. En la configuración del espacio se van creando pausas y descansos, es así como la forma del borde condiciona el modo de habitarlo.


General

CroquisBordeCosteroTdH.CGO6.jpg

En un trayecto hay distintas formas de habitar un espacio, en nuestro caso comienza con un habitar de paso, que tiene que ver con un medio para llegar a algún destino, se ocupa el borde como un medio, un camino. Luego al seguir hacia Viña esto cambia, aparece la ciudad casi en el borde mismo aparecen espacios para la pausa, la detención y la contemplación, se invita a una "interacción" con el pacífico. Avanzamos por Recreo y nuevamente sucede lo que en Reñaca, nos encontramos con un borde que delimita un recorrido, condiciona al habitante a un transitar estrecho acotadamente contemplativo.