El Pacífico es un mar erótico. Edición anotada

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TítuloEl Pacífico es un mar erótico. Edición anotada
Año2016
AutorGodofredo Iommi
CoautoresJaime Reyes
Tipo de PublicaciónInédito
EditorialArchivo Histórico José Vial Armstrong
ColecciónAmereida
Ciudadciudad abierta
Palabras ClaveOcéano Pacífico, phalène, poesía, poética
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Náutico y Marítimo, Ciudad y Territorio, Formación y Oficio, Interacción y Servicios,
«Doctorado en A&D» no se encuentra en la lista (Arquitectura, Diseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Náutico y Marítimo, Ciudad y Territorio, Formación y Oficio, Interacción y Servicios, Otra, Magíster) de valores permitidos de la propiedad «Carreras Relacionadas».
NotaCódigo de Archivo: CAA ero 78 - El Pacífico es un mar erótico / Godofredo Iommi M. Conversación sostenida por Godofredo Iommi M., el 28 de marzo de 1978 en la Ciudad Abierta, a propósito de la Phalène del Pacífico. Archivo 26:41 minutos.

El Pacífico es un mar erótico. Edición anotada

En 1984 el Taller de Investigaciones Gráficas de la e[ad] publicó una edición titulada Dos conversaciones. Más que conversaciones se trata de discursos. El primero de ellos sostenido con miembros del Instituto de Arte de la UCV en 1969, a propósito de la Phalène. Ese discurso o conversación está hoy disponible en línea en la Biblioteca Con§tel bajo el título “Segunda carta sobre la Phalène”. La segunda conversación es la que nos ocupa ahora. Es la transcripción editada de un discurso de Iommi, realizado en la Ciudad Abierta, al parecer en la Sala de Música, casi diez años después, en 1978. En el libro de 1984 esta conversación se tituló “El Pacífico es un mar erótico” y, según el subtítulo, versa sobre la Phaléne (1) del Pacífico. De este discurso tenemos el registro de audio, datado con precisión el 28 de marzo de 1978.

Es diferente estudiar las proposiciones de Iommi sólo leyendo un texto, que además nunca declaró ser una transcripción, a poder estudiar a través de la voz del poeta. En este sentido hallamos que el texto de 1984 es una edición correcta de lo dicho y hablado, pero también descubrimos pequeños errores y creemos que ciertas redacciones realizadas entonces no se condicen del todo o con exactitud con lo que el poeta estaba diciendo. De todos modos el libro de 1984 quiso poner los discursos de Iommi como libros, como textos, y en cambio esta edición no pretende pasar de la transcripción en cuanto a material de estudio y en orden a que tenemos ahora la posibilidad de incluir, gracias al formato digital, la voz misma; el discurso original.

El Pacífico es un mar erótico. Discurso del poeta

He hecho algunas reflexiones. La primera es la siguiente: ¿Por qué estamos aquí, en este lugar? Este lugar es Amereida. ¿Pero qué es Amereida concretamente? para poder entender por qué estamos en este lugar. Amereida y este lugar se relacionan del siguiente modo: se plantea y se descubre poéticamente el Mar Interior de América, digo poéticamente, porque desde el punto de vista geopolítico es una cosa muy antigua y muy conocida que el Hinterland (2) de América está deshabitado, tanto el del norte, el Canadá, como el del sur. Llamarlo Hinterland a eso es pensarlo desde un punto de vista de la conquista y de la población, pero no poéticamente. Llamarlo Mar Interior como lo llamó el cronista ya es poético (3), porque en la palabra mar interviene una resonancia antigua de caos y un modo de orientación. Por otro lado, Amereida es esto: el Mar Interior de América –esto es muy importante recordarlo y lo olvidamos en la tarea de todos los días– no se va a revelar nunca –dice Amereida después del viaje [después de la primera travesía]– mientras no se revele el Océano Pacífico. Este capítulo creo yo que ha sido olvidado. El uno por el otro, el Pacífico por el Mar Interior y el Mar Interior por el Pacífico. América va a adquirir mundialidad sólo por el Pacífico, porque tiene el Atlántico y no tiene mundialidad; sigue siendo una factoría. Por el Pacífico va a adquirir mundialidad, pero no va a haber Pacífico sin Mar Interior, como no va a haber Mar Interior sin Pacífico.

Dicho esto, el avance que se hizo a partir del cálculo de Amereida fue un trabajo para la Revista del Pacífico (4), en que se planteó como destino específico de Chile abrirle el Pacífico a América; el Pacífico Sur. Pero se decía esto, que es muy importante: como toda la población de América vive en las orillas (5), nunca va a haber posibilidad de conquistar el Pacífico, digo mal conquistar; la palabra conquista pertenece a otra gente; de adherir el Pacífico, de comprender el Pacífico; si no es con la totalidad de América. Esto creó inmediatamente una situación conflictiva. Ningún país puede arrogarse por sí solo la posibilidad de la mundialidad de América. La única posibilidad de comprender el Pacífico es con toda América.

A raíz de eso, nosotros, después de una larga discusión elegimos este lugar, éste, concretamente éste [los terrenos de la Ciudad Abierta, ubicada al norte de Valparaíso], al borde del Pacífico, en un Pacífico duro, tan duro que la playa que tenemos, una de las mejores de Chile, no se puede usar y ni la usamos nosotros. Ese es el Pacífico que nos va a revelar el Mar Interior. Muy bien, ya es una cuestión de método. Mi método y el de muchos más que yo es la Phalène. Hicimos una Phalène del agua. En ella se habló del agua potable, el agua potable es un invento; es inexistente. El agua potable es tomar un agua y transformarla en un invento humano; que por milagro se abre una llave y sale agua. El agua no corre así sobre la tierra, el agua natural escurre; no viene cuando uno la llama, ni se va cuando uno la despide. Ese es el invento del agua del murmullo. Pero llegamos a un agua que se llamó ‘agua imposible’, que era el mar.

En la apertura de los terrenos, cuando llegamos al mar, en esta ágora no puntual, sino de trayectoria que Alberto inventó el día de la inauguración de los terrenos; Alberto llegó a la orilla y dijo: en vez de hacer un molo, vamos a hacer un fiordo. Vamos a darle entrada al mar. Eso es una apertura, y ahí quedó esa palabra y no sabemos qué significa. Y hay que respetar que no sabemos qué significa. No sabemos si es literalmente hacer realmente un fiordo o es otra cosa. Pero esa es una palabra sobre el mar. La segunda palabra sobre el mar fue dicha en la gran Phalène de todo un día y una vela, una vigilia, de los proyectos finales [proyectos de títulos de los estudiantes de la Escuela de Arquitectura y Diseño], cuando entramos masivamente al Pacífico.

Y después la llegada de la ballena, la ballena emergiendo aquí. ¿Por qué la ballena? A mí me tocó mucho puesto que efectivamente para los norteamericanos el mar Pacífico es la ballena blanca, es Moby Dick; signo de aventura, de muerte y de poesía. Y el mar Pacífico norte es incuestionablemente un mar norteamericano y también el sur.

Entonces hicimos una tercera Phalène ese día. Ahora ¿qué pasa con la Phalène? Pasa algo muy curioso, desde el primer día que se hizo una Phalène en el año 1952 hasta hoy. Después de hecha la Phalène, lo que era habitual entre nosotros en Europa era una discusión terrible, una verdadera lucha, una verdadera pelea. ¿Qué pasaba? Había una segunda lectura; se obraba la Phalène y después se leía lo obrado. Entonces los pintores decían de pronto: esto no tiene nada que ver con la pintura. Los escultores decían: esto es un signo, no es escultura. Los poetas decían: pero esto no tiene nada que ver con la poesía, yo reniego de lo que dije, me parece vulgar y banal. Y de golpe todo se recogía y había un cambio de plan, radical. No era más el plano anterior; en que las cosas se configuraban dentro de cierto orden, aparecía otro orden y por lo tanto parecía desorden. Pero había lectura.

A mí me pasó lo mismo. Yo leí por azar en segunda lectura específicamente la Phalène del Mar y por eso puedo decir hoy una palabra nueva sobre el Pacífico, absolutamente nueva para nosotros, que no tiene nada que ver con la conquista, no tiene nada que ver con, por ejemplo, que Chile sea un país del Pacífico sería gracias a la explotación del krill: como las ballenas habían disminuido mucho el krill abundaba. Entonces repentinamente se dijo que el krill va a sustituir al cobre, pero repentinamente las ballenas se reprodujeron y se comieron todo elkrill. Esta es la idea de conquista. Nosotros no tenemos nada que ver con eso, nosotros sólo podemos ver poéticamente. El resto, sabe Dios lo que va a ser. Yo leí de nuevo el Pacífico. El Pacífico que leí es éste, lo leí en las fotografías, no lo leí antes.

¿Qué pasa aquí [muestra una foto]? salen del mar cuatro niñas y digamos, alguien detrás. ¿Qué pasa aquí [muestra otra foto]? las niñas son coronadas. ¿Y qué pasa aquí [muestra otra foto]? todos avanzan hacia la costa ¿y qué hay en la costa? Todos los amigos que en cada detención gritan: ¡Evoé! ¡Evoé!, que es el canto con que se saluda a Dionisios.

Entonces caigo en la cuenta: El Pacífico, amigos, es un mar erótico. Erótico, en verdad no sabemos qué quiere decir. No tengo la menor idea. Primera medida: llamar a alguien, amigo nuestro, filósofo que nos hable del Eros en los filósofos griegos, por ejemplo, en Platón. ¿Qué es el Eros? hace muchos años, una vez en la Universidad yo dije: Esta es una universidad erótica y se produjo un escándalo mayúsculo porque toda la gente empezó a entender por erótica cualquier cosa. Pero lo real es que el Pacífico en la lectura de la Phalène, lo que abre la Phalène del Pacífico es un mar del Eros, que no es el Atlántico, sino concretamente a lo que nosotros hemos abocado.

¿Qué es el Eros? Hay que llamar a alguien; algún filósofo amigo. No sé cómo, ustedes verán y que él en varias sesiones, en muchas o en pocas, exponga, cante y diga lo que es el Eros. Yo tengo recuerdos antiguos; hay una palabra clave en el Eros que es maníā, en griego: es un estado intermedio entre el estado normal normal y el estado extático (6). La maníā, como si el Pacífico fuera un inmenso mar de maniáticos, pero en el verdadero sentido de la palabra. Hay que abordarse, por lo tanto, a reflexionar en común el Eros.

¿Qué pienso yo? Esto es porque estamos aquí, en este lugar. La ubicación que tenemos se debe a esto, no a otra cosa. La podemos olvidar, si quieren, la podemos cambiar, somos libres, pero la razón por la cual se compraron estos terrenos y se está en esta orilla, y se está en esta arena, no es nada más que por el Pacífico y el Mar Interior y la razón está grabada en el Ágora de Tronquoy (7). Ahí una de las barras apunta a la capital de América, que nosotros proclamamos como tal: Santa Cruz de la Sierra. Esto no puede ser olvidado porque este es el destino en que nosotros nos enrolamos, aparte del mundo. La vivencia americana nuestra es: Pacífico por Mar Interior; Mar Interior por Pacífico: Santa Cruz de la Sierra.

Una visión: el Eros. Otra, yo me voy. Voy a hacer tres negocios poéticos graves. A lo mejor no me sale ninguno, me da lo mismo, pero voy a hacer tres negocios poéticos. Uno que es descifrar el testamento de Rimbaud, que es el poema Devoción (8). Otro es restablecer la herencia. Qué llamo yo la herencia. Nosotros a diferencia del folklore, a diferencia de los nacionalistas, a diferencia de todos los hispanoamericanistas, a diferencia de los indigenistas, hemos dicho y hemos sostenido a muerte que nosotros hemos recibido la herencia europea. Amereida proclama que nosotros somos los herederos de una herencia europea. El problema concreto es saber qué hacer con esa herencia.

La grandeza de los yanquis es que con una herencia de emigrantes obligados, los negros, hacen jazz y a mitad del siglo pasado tienen poetas gigantescos cuando nosotros no tenemos nada. Con la herencia inglesa ellos son capaces de crear un nuevo fulgor poético. Nosotros, a mitad del siglo pasado no tenemos nada, absolutamente nada. Pero nosotros reclamamos esa herencia. Esa herencia es desde el primer día de la fundación de los terrenos, aquí, la presencia de los europeos. Nunca jamás le hemos cerrado el paso. Amereida se hizo con ellos y [François] Fedier vino especialmente de París a leer el poema de Hölderlin, arriba donde ahora está la estatua arriba, exclusivamente para leer el poema de Hölderlin, bajo cuya luz nosotros inauguramos la Ciudad Abierta (9). Era el poema de lo abierto. Yo lo que quiero restablecer es ese nexo, que la configuración del mundo actual no nos ha permitido mantener. Es preciso que ese nexo vuelva a entrelazarse, vuelva a existir y tengamos siempre la escala real de lo que es el pensar, de lo que es el arte, de lo que es la ciencia (que hoy día es planetaria). No podemos quedar aislados de eso.

Frente a este hecho, vuelvo al mar Pacífico. Yo propongo realmente lo siguiente: (yo me voy y en un año vuelvo) propongo la gran Phalène del Pacífico (Ciorba es un experto) (10). No sé lo que estoy diciendo. Pienso así, para pensar algo y lanzarlo al aire; una gran travesía nuestra desde aquí, a Sidney o al Polo, o adonde sea, haciendo Phalène en medio del mar, en vez de conquistas, en vez de radiografías de las aguas, en vez de cálculos, etc. Puramente y gratuitamente haciendo Phalène, Phalène y Phalène. Yo no sé cómo se hacen las Phalène del mar. Sólo he hecho tres en mi vida (una, mar adentro, en Bretaña); con una sola variante, aparte del poema botado en la botella sellada, que fue la de echar en el mar adentro, fuera de la costa, una innumerable cantidad de globos de colores que se perdían en la distancia. Yo no sé cómo se hacen las Phalène del mar, pero propongo como apertura, como rotura, como arar, una gran Phalène del Pacífico, así como hicimos la gran Phalène de Amereida en el año 1965. La preparamos durante todo este año, de manera que, Dios mediante, a mi vuelta… A lo mejor hay que hacerla en avión, o en barco, o en balsa, o a lo mejor a nado, o a lo mejor en bote, no tengo la menor idea. Como no tenía idea cuando hicimos la Travesía de Amereida. Terminó haciéndose en cuatro ruedas, es decir, ni a pie ni a caballo, como se soñaba, ni en avión como se esperaba, sino en una situación intermedia. Lo que yo propongo concretamente es eso: de aquí a un año –marzo a marzo– gran Phalène. A lo mejor necesitamos los tres meses del verano, se puede correr… gran Phalène del Pacífico. La Ciudad Abierta hace la Phalène del Pacífico.

Otro punto radical nuestro, de nuestra existencia como Ciudad Abierta. Es sobre lo que yo llamo la ley ¿Cuál es la ley?

La ley está escrita, es exacta, es precisa, no hay alternativa: No hay propiedad privada. Esto es muy complicado porque uno siempre piensa que la propiedad privada es una propiedad, pero la propiedad privada se lleva en el corazón, no tiene ninguna importancia la propiedad privada externa. No hay propiedad privada; yo doy o dejo que me quiten: dejo que me quiten (11).

No hay ley del todo o nada. ¿Qué quiere decir esto? Es muy sutil y para mí es una de las cosas más queridas y más amadas. ¿Qué quiere decir esto? Esto es terrible: todo el lenguaje, todo, está construido sobre esto: sí-no, blanco-negro, arriba-abajo, izquierda-derecha, etc. Todo el lenguaje está construido así. Así pensamos. La ley del no todo o nada propone lo contrario; no pensar así. Es decir, renunciar a pensar si es sí-sí, si es no-no; sino a dejar que la cosa emerja como ella es, sin cortarle las alas y por lo tanto, con el máximo amor, como sea ama una flor, se ama a un hijo, se ama a un amante o se ama a un amigo. Nada del todo y nada. O hacemos esto o nos hundimos. Eso ya es suficiente para detenerse a pensar un poco más, porque no está bien planteado. A lo mejor la intención es buena, pero está mal planteado, hay que clarificarlo más: no puede ser que sea A o B.

Después, la hospitalidad. El mundo está lleno de hospitalidades. Una vez hicimos una gran ágora de la hospitalidad, en la Escuela. La hospitalidad en Grecia era sagrada. Una de las leyes de la tragedia es: aquél que viole la hospitalidad... Paris viola la hospitalidad de Menelao y se lleva a Elena: Guerra de Troya. Son dos leyes en Grecia; no derramar la sangre propia, del mismo linaje, y no violar la hospitalidad. Los Benedictinos, desde San Benito en adelante construyen la hospitalidad en el mundo. Pero la nuestra es muy especial, es una hospitalidad poética. ¿Cuál es la hospitalidad poética?

Una frase en boca de Alberto [Cruz], hace muchos años, es la siguiente: la capacidad de oír al otro. ¿Qué se necesita para oír al otro? oírlo con inocencia (12). Es decir, yo lo oigo y me parece que es un pícaro, pero borro la idea de pícaro y lo sigo oyendo con inocencia, seguro que lo que va a decantar, a pesar de la ‘picaridad’, va a ser más real lo que yo oiga que lo que él intente engañar. La hospitalidad real entre nosotros es esa, la capacidad de oír al otro. No importa cómo, no importa de qué manera.

Y por último, la no violencia ofensiva (13). Esto es crítico; empieza por nosotros mismos. Lo peor que nosotros hacemos todos los días es que nos hacemos violencia a nosotros mismos, nos hacemos una violencia salvaje, porque nos encontramos miserables o nos encontramos que nos hemos equivocado o que debiéramos haber hecho esto y no esto otro; siempre nos hacemos violencia a nosotros mismos. Hacemos violencia a los demás y violencia al mundo. Una de las leyes claves de la Ciudad Abierta era la renuncia a la violencia para con los demás; a la violencia externa, a la violencia ofensiva. No nos ofendamos más a nosotros mismos. Esto quiere decir lo siguiente: sea el que yo sea, con tal oficio o ninguno, bello o feo, alto o bajo, basta que me reconozca dulcemente que soy así para que florezca la plenitud del ser y no haya diferencia entre un genio y un tonto. Si el tonto es capaz de reconocerse tonto, florece como tonto y es igual en brillo, en lustre, en esplendor que el genio que esplende como genio. Esto es verdaderamente no hacer violencia ofensiva y éste es el verdadero secreto de la apertura o libertad. Es muy difícil, yo estoy hablando de principios generales y el primero que los viola soy yo, todos los días, no cabe duda. Eso está descartado, no estoy dando ninguna lección porque me la estoy dando a mi mismo.

No podemos olvidar que hay una ley. Si quieren la modificamos, pero la que hay es esta y la razón de estar acá es esa que yo dije; no hay otra. Es el por el Mar Interior y por el Pacífico.

Lo que yo les quiero contar es esto, aunque ya es personal: lecturas de Phalène. Yo leo la phalène; por ejemplo la Phalène del agua, el ágora del agua y me pregunto a mi mismo qué es el agua, en el ágora. Pero si está tan evidente en la foto: es una mirada. Yo no sé qué quiere decir eso ni qué se puede hacer con eso. Pero no cabe duda, es una mirada. El resultado es que es una mirada. Qué es escribir, en la Phalène: es un transluz, es ver a transluz. Les estoy leyendo esto para mostrarles el juego de la segunda lectura de la Phalène. Pero qué es la distancia; es el ascenso, la subida. El descenso es la lejanía, pero la distancia es la subida. Eso es lo que da la distancia; la subida. El descenso puede dar lejanía pero no distancia. La palabra –es muy cómico– es sencillamente abrir una puerta. En esta segunda lectura sobre la Phalène se pueden tener indicios como para trabajar. Yo reconozco que no sé más nada que esto y no me atrevo a decir una letra más, y si alguien me preguntara si esto quiere decir aquello tendría que confesar humildemente que no tengo la menor idea. Lo que sí tengo claro es que el Pacífico es erótico y que tenemos que hacer la gran Phalène del Pacífico. ¿Qué quiere decir erótico? No sé, busquen a alguien que sepa de estoy hablen con él en largas sesiones. A mi se me ocurre el eros platónico, porque no conozco otro. La Phalène ojalá todos ustedes la acepten y la hagamos juntos, comiencen a prepararla desde ya. Yo me acuerdo los preparativos de Amereida y los preparativos son muy largos, entre las cosas que salen y no salen, entre los que vienen y no vienen. La gran Phalène del Pacífico.

Notas

Nota 1

La Phalène es un juego o acto poético en el que se celebra el hecho de la poesía misma y que entrega la oportunidad de que la poesía sea hecha por todos, no por uno. El juego mismo tiene muchas variantes y posibilidades. El juego poético consiste básicamente en un grupo de participantes que se reune en algún lugar, que puede ser en la montaña, en una playa o en una plaza en medio de las ciudades, para dar curso a la poesía misma. El propio Iommi lo explica largamente en el otro texto, Segunda carta sobre la Phalène, que compone el libro referido, Dos conversaciones, de 1984:

“Hacer poesía es hacer aparecer la poesía como tal, es decir, mostrarla de suerte que comparezca diciéndose a sí misma poesía”.

La Phalène comenzó en Europa con Iommi y otros artistas y poetas a comienzos de los años ‘50. Luego se realizaron en América y sobretodo al amparo de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV y de la Ciudad Abierta de Ritoque, donde hasta el día de hoy se siguen celebrando Phalène manteniendo la intención y el sentido original.

El nombre Phalène (polilla en francés) coincide con la definición que de la poesía hace Edgar Alan Poe cuando habla de “the desire of the moth for the star” (“el deseo de la polilla por la esterlla”) en un texto titulado The Poetic Principle y que Iommi recoge en su discurso-clase-texto Hay que ser absolutamente moderno: “Poe devuelve a la poesía su autonomía plena, su vigor a la palabra que se maravilla de sí misma antes de todo significado o juicio.

Además indica un horizonte distinto al de la armonía. Dice: “La poesía es perfecta y no tiene otro fin que el de describir el vuelo de la mariposa enceguecida por la estrella. Va hacia la estrella sabiendo que la luz de la estrella la va a convertir en cenizas. Pero no puede hacerlo de otra manera y no es más que esa trayectoria. Y nosotros estamos en condiciones de comprenderla, de amarla y estremecernos porque llevamos con nosotros esa misma sed”.

Nota 2

El Hinterland (palabra procedente del alemán que significa tierra interna o tierra posterior (a una Foreland) o transpaís es el territorio extenso que existe al «interior» de un sitio de acceso de un determinado país sea el país independiente o no lo sea. El transpaís o Hinterland desde un punto de vista nacionalista resulta ser el medio geográfico en el cual se desarrolla y expande el Estado nacional, influye en la seguridad y el desarrollo del núcleo vital en razón de dar espacio, para absorber cualquier peligro por rompimiento de las fronteras. Desde un punto de vista políticamente neutral un transpaís o Hinterland es la extensa zona que se ubica tras los puntos de acceso, de este modo es muy común que en Argentina aún se hable de «El Interior» como sinónimo del transpaís (casi toda Argentina) ubicado desde una perspectiva del foreland porteño, o que más correctamente se hable de transpaís para las regiones menos accesibles de la Antártida.

Otro conspicuo ejemplo de Transpaís o Hinterland lo son los Estados Unidos ya que su núcleo costero o conjunto de forelands se ubicaba en la fachada Atlántica en la Nueva Inglaterra (actual costa noreste de los EUA) sin embargo mediante sucesivas rápidas etapas supieron expandirse hasta las costas del océano Pacífico y las septentrionales del golfo de México.

Este concepto se aplica específicamente a una región situada tras un puerto o río, donde se recogen las exportaciones y a través de la cual se distribuyen éstas. 1. La palabra hinterland proviene del idioma alemán, y significa literalmente "tierra posterior" (a una ciudad, un puerto, etc.).

2. En un sentido más amplio al anterior, el término se refiere a la esfera de influencia de un asentamiento. Es el área para la cual el asentamiento central es el nexo comercial.3 Es también conceptualizado como espacio de crecimiento.

Como hinterland se conocieron asimismo las zonas que rodeaban a las antiguas colonias europeas en África, que, aunque no pertenecían a la colonia, fueron influenciadas por ésta.

Nota 3

En el resumen del trabajo presentado por la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso a la Conferencia del Pacifico, realizada en Viña del Mar, en 1970, titulado Para un Punto de Vista Latinoamericano del Océano Pacífico se lee:

“Se llama “mar interior” a la zona comprendida entre los dos grandes océanos que rodean a América Latina. El nombre fue aludido ya por el cronista Oviedo cuando llamó al vasto e inexplorado interior de América, mare magno.”

El libro del cronista Historia general y natural de las Indias: Islas y tierra-firme del mar oceano, publicado en Madrid por la Real Academia de la Historia en 1851. En este, en libro noveno de la primera parte, “el qual tracta de los árboles salvajes” se lee:

“Y en muchas partes no se puede ver el cielo debaxo destas arboledas (por ser tan altas y tan espessas e lenas de ramas), y en muchas partes no se puede andar entre ellas; porque además de su espessura, hay otras plantas é verduras tan texidas y revueltas é de tantos espinos é bexucos é tantas otras ramas mezcladas, que con mucho trabaxo é á fuerça de puñales y hachas es menester abrir el camino. Y lo que en esto se podria decir es un mare magno é oculto; porque aunque se ve, lo mas dello se ynora, porque no se saben, como he dicho, los nombres á tales árboles, ni sus propriedades. Hay algunos dellos de muy buen olor é …” de Oviedo y Valdés, G. F. and A. de los Ríos (1851). Historia general y natural de las Indias: Islas y tierra-firme del mar oceano, Real Academia de la Historia.

Esta misma cita aparece en el poema Amereida, en las páginas 27-28, justo antes del mapa del Mar Interior:

es menester abrir el camino –
y lo que en esto se podría
decir

es un mare magno
es oculto
porque aunque se ve
lo más dello se ynora
los nombres –

Gonzalo Fernández de Oviedo Valdés (Madrid, 1478 – Valladolid, 1557) fue un militar, escritor, cronista y colonizador español. Capitán de los ejércitos del emperador Carlos V, gobernador general o alcaide de la Fortaleza de Santo Domingo y La Española.

Nota 4

El trabajo es el ya citado Para un Punto de Vista Latinoamericano del Océano Pacífico.

Nota 5

Sobre el mapa de las orillas publicado en Amereida y una foto satelital actual.

Nota 6

La manía (del griego antiguo μανία maníā ‘locura, demencia, estado de furor’) es un trastorno mental consistente en una elevación anómala del estado anímico. El Maniae, en la antigua religión griega, son el espíritu o un grupo de espíritus que personifican la locura y el frenesí enloquecido. Operan en estrecha colaboración con Lyssa, el espíritu de la rabia loca, frenética y la rabia; y, al igual, Lyssa, se supone que son hijas de Nyx.

Nota 7

La placa referida dice: “A la mémoire de Henri Tronqouy, décédé en 1969. Le dis-cours (ce qui donne cours) est distinct de l’acttion. Mais nous n’excluons pas la posibilité d’un peuple qui se configure, selon le mot de Rimbaud, “en peuple de colombres”, livre et ouvert. Nous nous efforçons ainsi d’assumer notre ouverture américaine. Océan Pacifique et “mer intérieure”.

Première oeuvre édifiée. Tous y participent. Née de la ronda < écouter la parole poétique –concevoir l’œuvre– l’édifier. Tous ensemble, sur le terrain mème”.

“En memoria de Henry Tronqouy, muerto en 1969. El discurso (dando forma) es distinto de la acción. Sin embargo, no se excluye la posibilidad de un pueblo que se configura, en palabras de Rimbaud, “en un pueblo de palomas", libre y abierto. Nosotros nos esforzamos de asumir nuestra apertura americana. Océano Pacífico y el "mar interior".”

Primera obra construida. Todos los participantes. Nacido de la ronda / oir la palabra poética –concebir la obra– el edificar. Todos juntos en el mismo campo”.

El Ágora de Tronquoy es la primera obra que se edifica en la cual todos son partícipes constituyendo la ronda. En ella se concibe la palabra poética. Ágora que señala el lugar donde se realizó el acto poético de apertura de los terrenos. Fue construida en el año 1972 por el grupo de fundadores, la obra y la edificación entre todos para el lugar, obra que invita a las travesías como viajes por el mar interior de América. Se edificó como cenotafio al diseñador francés Henri Tronquoy, partícipe de la primera travesía y profesor de la Escuela de Arquitectura, quien murió en circunstancias trágicas, en noviembre de 1969, en un accidente aéreo sobre el Mar Caribe. Hoy sólo subsisten algunas ruinas del suelo de la misma.

Nota 8

El Testamento de Rimbaud, por Godofredo Iommi se publicó en la Revue Po&sie Nº 8, pgs. 122 a 126, Éditions Belin, París en 1979. El texto en español se encuentra disponible en la Biblioteca Constel.

Nota 9

En el texto Ciudad Abierta - Agora 7.1.1971 Apertura de los Terrenos se lee: “Para tal apertura nos había sido dada una fecha, indicada, aunque sin ese propósito, por nuestros amigos de Francia. Ellos nos invitaron a situar el día 20 de Marzo de 1969, fecha que conmemora el centenario de la muerte de Federico Hölderlin. Nosotros recogimos la invitación instituyendo ese día como momento de la apertura de los terrenos.

El filósofo François Fedier vendría, para esa fecha, a abrir junto con nosotros la tierra como acto propio de la conmemoración.

Tras el consentimiento del ágora decidimos abrir los terrenos a base de actos poéticos que irrumpirían en el momento señalado al modo cómo los afluentes se configuran constituyendo el río. Tales actos poéticos serían decisivos en un doble aspecto. Por el modo cómo serían convocados y por aquello que abrirían. El ágora consintió la condición del modo cómo serían convocados, es decir, que fuere cual fuere la actividad en que se estuviese sumido debía interrumpirse y dar lugar al acto”. El poema es cuestión es Ida al Campo.

Nota 10

Se refiere a Juan Ciorba, primer egresado de diseño industrial de la Escuela y que dedicó su vida de oficio al mar.

Nota 11

Iommi se refiere a un modo de ser de los habitantes de la Ciudad Abierta. Este modo de ser implica la reunión de la vida, el trabajo y el estudio en favor de la obra en común, en Ronda. Un modo de ser que implica, en cada ciudadano abierto, un compromiso radical para con lo en común. Este principio se ha declarado en distintos foros y aparece en algunos textos y documentos. Por ejemplo en el Voto al Senado Académico de 1969 (anterior a la Ciudad Abierta) ya se proponía para la universidad y sus estamentos: “La Agrupación tenderá a constituir un lugar físico donde la unidad de vida, trabajo y estudio, fundada en la libertad, sea posible, o la “no acumulación de riqueza y bienes. (Para que real y efectivamente no existan en ningún orden privilegios en los oficios, se consiente en impedir la acumulación de riquezas y bienes, pasando las que hubieren y se produjeren a ser patrimonio común de la Agrupación, para que luego de sufragar las necesidades individuales sirvan para velar por la mejor realización y cumplimiento de los oficios y asegurar la vigilia de la propia libertad que comparte abundancia y escasez)”.

Por otra parte y desde un punto de vista estrictamente material existe una ley no escrita respecto de la propiedad de los terrenos de la Ciudad Abierta. Esta ley no está escrita en ningún documento ni poético ni oficial. No está en los textos fundacionales ni en los estatutos de la Cooperativa Amereida ni de la Corporación Cultural Amereida, que son las figuras legales de la Ciudad Abierta. Ni aún en los emanados tiempo después de su fundación. No obstante esta ley, poética, no escrita, se ha mantenido a firme durante más de cincuenta años y efectivamente en la Ciudad Abierta no existe la propiedad privada sobre sus terrenos. Ningún ciudadano abierto tiene propiedad sobre la obra que habita.

Nota 12

En De la utopía al espejismo:

"un modo de estar uno mismo en el otro: hospitalidad. Acaso la hospitalidad no sea en su más aguda manifestación otra cosa que la capacidad de oír, de darle al otro el medio para ser oído. (¿No consuena aquí el viejo adagio que dice “mi libertad termina donde comienza la tuya”?)

Es esta una hospitalidad frágil y gratuita pues por esencia es incoaccionable, se abre solamente ante el libre consentimiento mutuo. Débil e indefensa, siempre al filo de aparecer y desaparecer”.

Nota 13

Esta sí es una ley o proposición escrita. Aparece en el Voto al senado académico de 1969:

“d. Rechazo de toda violencia agresiva.

Consentimiento en la violencia defensiva”.

Nota 14