Diferencia entre revisiones de «EAD3212-01. Poética General. Fernando González. Tarea 2»

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===Lo americano de superar el mar===
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Revisión del 01:59 24 may 2021



TítuloEAD3212-01. Poética General. Fernando González. Tarea 2
AsignaturaPoetica General
Del CursoPoética General 2021 S1
CarrerasArquitectura
2
Alumno(s)Fernando González

Lo americano de superar el mar

Introducción

La pregunta por el ser americano desde la poética en la que se basa la Escuela, se va indagando a través de los años con el taller de américa, para esta ocasión la pregunta va de la mano con el desarrollo del proyecto de titulación. Este ciertamente está propuesto en un lugar en América, alojando desde esta un desarrollo de experiencias muy distintivo. Este proyecto que tiene un especial diálogo con el Océano, al estar emplazado directamente en el borde costero, siendo un espacio no tan único dado el contexto costero propio del país, pero ello no disminuye la grandiosidad de la experiencia, dado que, como se explicará más adelante, la vida peatonal en torno a la costa se verá enriquecida gracias al proyecto. Sin más que añadir a esto, se va a explorar la idea que desde este borde se da una nueva comprensión del océano, y ello sin abandonar por completo la ciudad.

Contexto del proyecto de título

Con la guía del profesor Felipe Igualt, el proyecto de Conectividad Las Salinas- Reñaca Bajo parte de un pedido de SECPLA Viña del Mar, el que está ubicado en un gran tramo de borde costero de la ciudad, que abarca Avenida Perú, playa las Salinas, Reñaca Bajo y se extiende más al norte. Está emplazado en una ruta principalmente vehicular, una carretera que conecta hacia el norte de la ciudad, que presenta limitaciones al uso deportivo y peatonal que tiene en la actual.


El proyecto busca mejorar las existencias de habitabilidad del recorrido peatonal, de ciclo vías miradores y acceso a la orilla. Se asocia un conjunto de puentes en mirador a una plaza deportiva por medio de un edificio café, con duchas y bicicletero de uso público. Se construye este recorrido hacia la orilla en rampas y escalonados ligeros.

Como rasgo importante que se considera en varias de sus partes, es el puente saliente como un muelle, que va rozando la superficie del Océano y que en su punta se despliega en un lugar para subir a botes que pueden dar una pequeña circulación en el lugar.

Naufragio en Amereida

Como explica Godofredo Iommi, en la comprensión que hace de la lectura de La eneida, esta tiene 4 partes determinantes que vienen a ser las partes fundamentales del escrito, estas son las cuatro travesías, siendo una de ellas El Naufragio o la Travesía de la carencia.

Con respecto esta, se dice que: ¿Por qué el naufragio? ¿Cuál la necesidad poética de este naufragio?, de dónde emerge por primera vez el nombre de Eneas. La divina la conocemos: la ira de Juno, pero lo que el naufragio expone es el desprendimiento radical, es una reiniciación ineludible para poder re-crear. Dante en su experiencia de la pérdida que será selva en vez de mar, dirá que ese extremo es apenas menor que la muerte y que el pavor renovado en el pensamiento dura, dura en el lago del corazón.[1]


Cuando se refiere a el “reiniciación ineludible para poder recrear,” se refiere a el aprendizaje que experiencia Eneas una vez que su barco naufragó; esto es: las personas vivimos constantemente en la negación de la carencia, la carencia es la ceguera con la que un navegante (Eneas) se embarca y pierde rumbo, al hacer eso, puede tener un resultado fatal, como el caso del piloto del barco, quien se lo lleva la tormenta, vara en una isla y lo asesinan los bárbaros. Al contrario, de conseguir superar el naufragio, se puede alcanzar un punto de recreación, tan crucial como Eneas al fundar Roma. La diferencia entre no intentar fundar Roma y conseguirlo, como explica Godofredo, se consigue mediante el reconocimiento de que, en un comienzo, se tiene pérdida y se tiene carencia de ceguera. Una vez aceptadas estas, se puede atender a “reconocer en el medio del mar la vía”.

Hay que arrojarse a las carencias para palpar el borde del propio ser en su mayor zozobra. Repito, hay que arrojarse a las carencias para palpar el borde del propio ser en su mayor zozobra. Es de ahí que existen las nuevas experiencias, experiencias de flote en un bote en el pacifico, que se puede dar un nuevo entendimiento desde la ciudad.[2]

Entonces, Godofredo hace el vínculo de la situación de América y su aparición, explicando que la única manera de comprender y de vivir para poder morir siendo americano es mediante la gratitud, de la gratitud que se origina en aceptar el desconocido. Ese desconocido es el que va a permitir elaborar sobre la situación americana.


Concepciones existentes en torno al océano

El océano y su fuerza extendida por la vastedad propia que tiene queda inmensa ante la condición de criaturas no maritimas que somos. Los conocimientos anteriores que se tienen del océano vienen dados de un grupo especial de personas, pescadores, expertos en entender los procesos del océano como en sus peligros. Esta situación aparece claramente en las experiencias que toman los nativos de la peninsula de yucatán en México, cuando la investigadora Julia Fraga resume su recolección en la frase: Los pescadores reconocen que en el mar existe el riesgo y éste también cobra vidas, por tal razón, existen las ofrendas, las misas y las procesiones acorde no a los dioses prehispánicos sino a los santos patronos de la iglesia católica (Santo Domingo, San Felipe, Santiago Apóstol, Las Mercedes).[3]

No es menor la propia incidencia del poder del océano que tiene sobre los cuidados de los y las porteñas de Chile, en un año, se registran 344 muertes por ahogamiento, según informa un estudio de la Universidad de Valparaíso en 2017. Ello se condice con las restricciones de nadar en las playas cercanas al lugar del proyecto de título, con un cartel enorme que indica “Playa no apta para el baño”

Son estas condiciones adversas que mantienen al borde de ir y sambullirse al océano, que vienen a mantener la narrativa de la distancia con respecto a este, por seguridad y por calma. Son condiciones propias de la naturaleza de este, y que no necesariamente aparecen latentes desde un recorrido terrestre desde la costa de Viña del Mar.

Flotación como experiencia de ciudad

Desde el recorrido por calles en la costa de Viña del Mar se divisa la masa de agua chocando con la arena y rocas, a ratos inaccesible dada la fuerte ocupación en la línea de marea. Y cuando no es así, se encuentra con playas de las que se puede disfrutar pero no nadar.


Las experiencias públicas sobre el mar están limitadas, quienes no se han subido a un bote o un barco especulan acerca de esa experiencia desde la tierra firme y conocida de la ciudad.


En Australia, una investigadora reflexiona acerca de una semana que vivió junto a científicos marinos en un bote, explicando el cambio dice ...Pero nadie está pensando que el océano liquido sea sólido; ¿puede ser el océano sólido? Este océano era, por supuesto, sólido. Sin dudas, Pero tenía una forma- una masa que lo hacía fuerte, firme contra el bote, rodeándolo y golpeándolo contra este. No había duda, se sentía sólido.[4] Parece una situación ajena a lo que se esperaba en un principio. Se expresa en el cuerpo un cambio brusco y total de cualquier apreciación que se tenga de la condición fluida que se observa desde la costa.

Palabras finales

¿Cómo son los aprendizajes desde exponerse con el riesgo a la bahía del mar, re comprendiendo un nuevo espacio?

El siguiente parrafo es una reflexión en torno a la metáfora de la navegación de Hans Blumenberg, filósofo alemán.

Pero es sólo en el segundo caso, el del nauta, que podemos de entrada comenzar a apreciar en su justa medida los pocos recursos con los que contamos desde el nacimiento como seres acuáticos de superficie, donde la pobreza de nuestra condición y la escasez permanente se convierten en nuestra mayor riqueza. El trabajo diario y prosaico de mantener a flote una morada siempre provisional adquiere otro valor, pues se lo deja de estar comparando con la posibilidad mítica de una situación previa o futura en la que no es necesario hacer esfuerzos para navegar[5]

Sería entonces que con el impulso de partir por un bote hacia un mar bravo, con la mirada hacia el horizonte del mar y la posibilidad, eventual, de que el bote falle o venga una ola muy fuerte, es que se va más allá de lo acostumbrado, de lo que el recorrido natural de la ciudad acoge. Una vez en mar adentro es que aparece entonces la ciudad, el mismo puerto de origen, desde un nueva visión, casi en su dimensión completa y frontal, con sus límites existentes y sus calles alejándose.

Como describe el autor “ la escasez permanente se convierten en nuestra mayor riqueza",al tiempo que la ciudad toma otra forma, es es que cobra fuerza el lugar propio del mar adentro, surge la distinción, que antes no existía, de estar en medio del mar, ya no es la franja tenue e indistinta que se observa desde la orilla, si no que se aprecia la inmensidad, su sonido, su peso, su revuelo y la lugaridad.

Ello ocurre simultáneamente en estar con el cuerpo envuelto de la masa sólida y golpeante en que se transforma al estar en el interior.

  1. Iommi, G. (2016) "Eneida - Amereida. Edición anotada" (https://wiki.ead.pucv.cl/Eneida_-_Amereida._Edición_anotada).
  2. Iommi, G. (2016) "Eneida - Amereida. Edición anotada" (https://wiki.ead.pucv.cl/Eneida_-_Amereida._Edición_anotada).
  3. Fraga, J. (2004). “Los habitantes de la zona costera de Yucatán: Entre la tradición y la modernidad.” Casos de Estudio: Manejo Comunitario, Yucatán, México
  4. Peters, K., & Brown, M. (2017)" Writing with the sea: reflections on in/experienced encounters with ocean space." (p.617-624), publicado por Cultural Geographies, Liverpool, Reino Unido.
  5. Torregroza, E. (2015). “Náufragos o navegantes: elementos para una metaforología náutica de la existencia.” Res Publica. Revista de Historia de las Ideas Políticas Vol. 18 Núm. 2, 375-388, Rosario, Colombia