Daniela Fuentes Caro - Teoría de la deriva. La deriva como forma de observación arquitectónica.

De Casiopea
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Guy Debord es un filósofo, escritor y cineasta francés de principios del siglo XX, integrante del movimiento Situacionista. Los temas tratados por este personaje son, el espectáculo de la vida cotidiana, el capitalismo consumista y la creación de situaciones. "Memoires" (1959), una de sus primeras obras publicadas, incorpora reflexiones de lo que sería el movimiento situacionista y desarrolla algunas ideas de la "Deriva" (Dérive), una metodología de observación de la ciudad y la vida urbana que consiste en caminar sin objetivo, observando las emociones de las personas. Debord crea la teoría de la deriva como una forma de experimentación en la ciudad, la teoría se lleva a la práctica por miembros del movimiento situacionista; concluyendo en la realización de diferentes mapas psicogeográficos que muestran a la ciudad desde el conocimiento de la morfología social.


EXTRACTOS DE LA TEORÍA DE LA DERIVA:

a) La teoría de la deriva expone que el que deriva debe ser capaz de contenerse en un paso ininterrumpido en ambientes diversos, dejándose llevar por la misma ciudad. [“...Entre los diversos procedimientos situacionistas, la deriva se presenta como una técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. El concepto de deriva está ligado indisolublemente al reconocimiento de efectos de naturaleza psicogeográfica, y a la afirmación de un comportamiento lúdico-constructivo, lo que la opone en todos los aspectos a las nociones clásicas de viaje y de paseo...” (1)]


b) Por lo tanto la persona debe abstenerse de los motivos normales que implican habitar en la ciudad, se pretende entregar al que deriva a los flujos y movimientos de la propia ciudad y sus ciudadanos. [“...Una o varias personas que se abandonan a la deriva renuncian durante un tiempo más o menos largo a los motivos para desplazarse o actuar normales en las relaciones, trabajos y entretenimientos que les son propios, para dejarse llevar por las solicitaciones del terreno y los encuentros que a él corresponden. La parte aleatoria es menos determinante de lo que se cree: desde el punto de vista de la deriva, existe un relieve psicogeográfico de las ciudades, con corrientes constantes, puntos fijos y remolinos que hacen difícil el acceso o la salida a ciertas zonas...” (1)]


c) Al encontrarse el habitante sumergido en la deriva, debe someterse al destino que el azar le proponga. Será este el que conforme las experiencias que deberá contemplar. [“... se puede decir que los azares de la deriva son esencialmente diferentes de los del paseo, pero que se corre el riesgo de que los primeros atractivos psicogeográficos que se descubren fijen al sujeto o al grupo que deriva alrededor de nuevos ejes habituales, a los que todo les hace volver constantemente...”(1)]



Este proceso de descubrimiento de mapas psicogeograficos nos sitúa en paralelo. En la escuela de arquitectura se nos plantea como base de la proyección reiterados momentos de encuentro con la ciudad, salimos a descubrir la morfología social que la conforma, cumpliendo al menos con los tres puntos anteriormente nombrados de la teoría de la deriva. Nos encontramos en un paso ininterrumpido a través de la ciudad (a), el cual es conformado por la necesidad de re-descubrir, deslingándonos de los motivos corrientes por los cuales nos veríamos sumergidos en esta (b). Así, nos situamos en corrientes constantes, puntos fijos, situaciones donde sólo llegaríamos a observar por medio del azar (c) que ha actuado en nuestro camino.



Fabio Cruz, en una clase sobre la observación, afirma: “...La primera afirmación que quisiera hacer es que la Observación, tal como la entendemos aquí y en su sentido más radical, es posible porque “la condición humana es poética, y por ella el hombre vive libremente en la vigilia de hacer un mundo” (Expo Escuela 1972). El hombre está irremediablemente llamado y obligado a hacer y rehacer el mundo. Vale decir a re-inventarlo una y otra vez (nótese que etimológicamente la palabra invento tiene que ver con “ventura”, y consecuentemente con “aventura”). Y esta urgencia y obligación, puede cumplirla porque tiene la posibilidad de ver el mundo, su mundo, siempre de nuevo, de verlo como por primera vez (“Ver está tomado en sentido amplio; tal vez podría hablarse de “percibir”). Tenemos entonces que este medio que nos envuelve, y donde trascurre nuestra vida, aparentemente tan concreto y objetivo, no es tal. Depende de nuestra “mirada” y de nuestro ”punto de vista”, para mostrarse y revelarse según rasgos y connotaciones profundamente diferentes...” (2)

Estas palabras nos confirman que nuestro encuentro con la ciudad es eliminando todos nuestro pre-juicios hacía esta, vislumbrando nuestro mundo de nuevo, nos despojamos de lo que tenemos, pensamos, sentimos, para poder sumergirnos en las corrientes psicológicas que hacen ciudad. Estamos en una constante vigilia, así logramos la observación arquitectónica desde el azar, desde el dejarnos llevar.

“...“Observar” sería entonces esa actividad del espíritu (y del cuerpo) que nos permite acceder, una y otra vez, a una nueva, inédita, visión de la realidad. Observar, en el sentido que lo estamos considerando, se convierte en una verdadera abertura. Se trata de algo profundamente artístico y por ende poético...” (2)



Desde mí experiencia propia:

Primer momento de deriva en busca de la observación arquitectónica. Valparaíso, marzo, 2008. (primer encargo taller, primer año de arquitectura).

Mapa primer recorrido por Valparaíso en busca de la observación arquitectónica.


Último momento de deriva en busca de la observación arquitectónica. Cunco, mayo, 2014. (estudio lugar de proyecto, título III).

Mapa primer recorrido por Cunco en busca de la observación arquitectónica.

Los dos mapas muestran el primer recorrido hecho en cada una de las ciudades, considerando que no existía en mí absolutamente ningún conocimiento previo sobre las estas, simplemente derivé y seguí lo que el azar propuso.



Por lo tanto, ¿Es acaso una inconsciente teoría de la deriva la que realizamos al salir en busca de las observaciones arquitectónicas que nos entrega la ciudad, como si deriváramos, encontráramos, registráramos y siguiéramos derivando, llevados por el azar, asumiendo que es esta deriva la que nos entrega el conocimiento de la ciudad y por consecuencia la comprensión de sus habitantes para luego poder proyectar?.

Referencias bibliográficas.

(1) "Teoría de la deriva". Guy Debord. 1958.

Enlace: http://www.ugr.es/~silvia/documentos%20colgados/IDEA/teoria%20de%20la%20deriva.pdf


(2) La observación. Fabio Cruz Prieto. 1993. Taller de Amereida, e[ad] Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV.

Enlace: http://www.ead.pucv.cl/carreras/una-clase-de-la-observacion/


(3) "La sociedad del espectáculo". Guy Debord. 1967.

Enlace: http://www.observacionesfilosoficas.net/download/sociedadDebord.pdf