Alex Quintanilla: Taller de Amereida VIII

De Casiopea
Revisión del 12:10 4 sep 2014 de Alxd14 (discusión | contribuciones) (Página creada con «{{Tarea |Título= Taller Amereida 2014 |Asignaturas Relacionadas=Taller Amereida VIII, |Cursos Relacionados=Taller Amereida 2014, |Carreras Relacionadas=Arquitectura |Alu...»)
(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)



TítuloTaller Amereida 2014
AsignaturaTaller Amereida VIII
Del CursoTaller Amereida 2014
CarrerasArquitectura
Alumno(s)Alex Quintanilla

Travesía propia, pura y ajena


La travesía original que nos relata Amereida nos muestra una visión que se mantiene hasta hoy, replicándose en cierto modo cada año, intentando emular lo que se hizo y como se hizo esa primera vez, pero ¿que hay de original y de sorpresa en un pensamiento que ya se pensó y en una experiencia que ya si vivió por tantos otros y durante tantos años? ¿ cual es la verdadera forma en que se debe afrontar una travesía? Desde el original se nos habla de distintos pensamientos que moldean esta actitud de viaje y con la cual debería digerirse lo que se recibe, pero ¿se esta haciendo bien? Y por ultimo, que efectos tendría un mal aprovechamiento de la travesía para la escuela y para el crecimiento profesional de cada uno? La travesía, después de estos años puede tender a adquirir un sentido de rutina, y como no, si se hace todos los años, relativamente a la misma altura del año, con los mismos grupos de gente y siempre a construir una obra. Si bien se desprenden de la historia de las travesías ciertas similitudes estas deben ser entendidas con la visión desprendida del objeto y puesta en todos lados donde el ojo quiera posarse, mientras se esta en este escenario que regala mas sorpresa que rutina, y no esperar nada de aquella sorpresa, no por no armarse una expectativa, sino que el hecho de esperar algo plantearía anteponerse a la circunstancia, perdiendo de vista el presente y adelantándose a la real sensación del futuro. Desde este punto, ¿como se debe abordar la logística y planificación de una travesía?

La escancia básica de la travesía es el viaje, y al igual que cualquier otro viaje este debe tener un grado mínimo de planificación, sobre todo considerando el no menor grupo de gente involucrada y el hecho de que se construirá una obra en un lugar del que no se conoce mucho ¿como se acomoda este paso adelante en el horizonte, con la particular prioridad del presente que tiene la travesía?

Si bien la planificación es un punto que distrae del presente, es también un primer paso del viaje, y aunque no se este ya en movimiento no significa que no se este viajando, si se piensa en que la belleza del viaje al igual que toda obra, se encuentra en el proceso y no en el final, en efecto la planificación de una travesía debiese tener un valor equitativo a cualquier otro paso dentro del viaje, en palabras de Jamie Reyes “no se trata de un modo de hacer, sino de un modo de ser”. Y el fin de las cosas deben ser una expresión de esto, una expresión de nuestro presente anterior hasta llegar al punto en que se termine, Es un proceder inconcluso hasta construir un limite, ya que luego de construir este limite, es que se da por terminada una obra y adquiere un vinculo con el origen, forma un polígono y una figura apreciable, que da cuenta del todo y representa fielmente el fruto de la dedicación durante el ocio. Desde los que lo vivieron nos hablan del sin objeto. Es todo lo contrario a ir con un objetivo, y la dificultad que viene con hacer algo sin un objetivo, algo que no nos conduce a un fin claro para nosotros, esa es la propuesta poética, hacer algo por el complejo gusto y desde el gusto sin objetivo es de donde nace el fin poético de la travesía; la gratuidad Cuando se obra por la gratuidad existe la posibilidad de que ocurra lo que no se pudo prever en el anterior cálculo de los objetivos El problema del objetivo es que nos propone plantar nuestro pensamiento en el futuro, nadie puede de hablar de un objetivo presente, ya que desde que este comienza a pensarse por inmediato que parezca nos distrae de lo verdaderamente inmediato; el presente. La escancia del objetivo es anteponerse al presente para fijar un fin delantero, es preparar un hacer futuro para alcanzar un pensamiento pasado. Y así se asocia el sin objeto con el recorrer América y descubrir el regalo que posee y del cual se forma El cliché del que se nos habla a diario de trabajar en algo que nos guste, en algo que realmente amemos dedicar tiempo, contiene el secreto publico del verdadero y autentico obrar, solo de esta manera se alcanza casi por casualidad la grandeza de nuestra acción. Cuanto se obra a través de este sin objeto y movido enteramente por el gusto y el ocio, es que realmente se logra el encuentro con el presente, y efecto de esto se logra el real detalle en la acción y la casualidad del obrar con el esfuerzo y el trabajo movido por el poderoso motor del gusto. Entregarse al gusto sin objeto nos permite realmente obrar con belleza

Desvelar el norte de América y nuestro propio norte a través del operar desde la gratuidad

La travesía como tal, se debe entender desde su original, desde los pensamientos que dan pie hoy en día para mantener un rito creativo como es una travesía. Al ser un viaje que se da en gran medida de manera interna, es fácil y muy probable, que en cada travesía, se corra el riesgo de que esta fracase, ya que es fácil mal interpretarla de 1000 formas diferentes si no se comprende de forma clara el verdadero sentido de esta. Pese a la dificultad que plantea enfrentarse a una travesía, cada una durante todos estos años ha dejado en cada uno una visión propia de descubrimiento y aprendizaje inevitable, que no depende de una visión del momento recomendada por Amereida, que marca y representa el presente de cada uno con la obra y por el tiempo vivido en convivencia durante la misma travesía y el resto de sus carreras, en donde cada uno distinga de otro por la forma que tiene de ver las cosas y por como marcó su presente la visión que tubo en esos minutos, todo esto compartido durante los años logra una visión global de pensamiento en comunidad donde se absorben concepciones distintas de cada presente a cada momento. Ese es el verdadero regalo inesperado de la travesía ya que nace desde el “error”, desde un mal planteamiento de la misma travesía y se gana una experiencia más plural en distintos nortes de la ruta.


“La ruta es seguir partiendo siempre”