Yuri Feddersen . Tarea 1. Poética Gral 2015

De Casiopea



TítuloYuri Feddersen. Tarea 1. Poética Gral 2015
AsignaturaPoética General
Del CursoPoética General Mg 2T 2015
CarrerasCiudad y Territorio
1
Alumno(s)Yuri Feddersen

La impronta del ciudadano en la creación de la ciudad

El Problema

El tema se desarrolla teniendo en consideración el concepto de la imagen de ciudad y en el marco de cómo evoluciona la construcción de la ciudad y como la percibimos. El hombre reconoce su territorio físico y lo proyecta de manera cognitiva como representación mental interna construyendo su forma de relacionarse e identificarse con su entorno. Esto nos entrega un interesante punto de partida para entender el efecto resultante de un cambio del cómo crece la ciudad. Antes las ciudades eran construidas por sus habitantes, los individuos, y hoy en día son los gestores inmobiliarios son los que dan forma a las urbes. Dejando atrás el crecimiento espontáneo para dar mayor prioridad a la planificación, enmarcando una forma de hacer la ciudad. Pero el problema que se revela, tal vez principalmente en América, es que muchas ciudades al parecer se han deshumanizado, o sea, se ha perdido el diálogo con el habitante, aparentemente el hombre cada vez se identifica menos con su entorno, esto probablemente es dado porque la planificación no está pensada necesariamente desde el imaginario existente o en la cualidad de la ciudad futura que sus instrumentos crearán. Hoy el mercado construye la ciudad no como piezas, sino que, en general sólo como partes no articuladas, que sólo se unen a través de vías para darle funcionalidad a la urbe. Primando lo cuantificable y la función, por sobre la cualidad del habitar y su identidad.

La Palabra

Amereida enuncia esta constante búsqueda de la identidad, inquieta cuando declara “el nuevo mar de nuestra muda interioridad” [1] el eco del continente vacío se refleja en la no escuchada identidad americana, este sentir que algo falta y que no se ha logrado encontrar el calce que ajuste a nuestra vestimenta. Hay que salir a desvelarlo. Encontrar lo que une las cosas con su nombre, signos que construyen lo permanente del continente y sus ciudades. Donde los actos de sus habitantes muestran su identidad desvelada, en una ciudad que cada vez dice menos o su voz no es escuchada.

"donde los ciudadanos con las partes de su cuerpo no cubiertas por las armas dibujan gestos que son tales porque el aire es diáfano la luz es diáfana tanto que estar al sol o a la sombra representan suertes idénticas aun hoy esperamos que cada sábado por la tarde nos traiga esa diafanidad que cada septiembre nos brinde tal aire y tal luz para las fiestas patrias" [2]

Nos enuncia como el habitante de la ciudad, el ciudadano, siendo él mismo en el “ágora” construye una imagen perceptual de su entorno que cobija un anhelo de ser.

"pues la intersección de hombres y lugar arroja – inevitablemente – la plaza y en ella lo – vale decir cada hombre con el destino de constituir un nuevo continente – se vuelve re publico" [3]

En este arte de encontrarse, lugares y el hombre, se crea este “ser” del habitante que construye en su acto, lo público. La fuerza del acto que transforma el lugar.

"a nadie le es negado el volverse un maestro de algo es así y tal vez aún más pues el habitante de la ciudad antaño podía ir a fundar y poblar otra ciudad una ciudad se engendraba así de la costilla de otra ciudad ese rango y poder detentaba entonces el ciudadano" [4]

El ciudadano ya no construye la ciudad, perdió su impronta y por ende no se identifica en ella, existe un desapego por la distancia entre su imaginario y lo que ve. Por lo que no se genera una real apropiación espacial y por siguiente el decaimiento de la vida de los espacios públicos y la pérdida de su identidad.

La Pregunta

Amereida en su página 59, menciona las advertencias de la ciudad, y que existen dos momentos, el que se presenta y el que se elabora. Aun no sé completamente que dice, pero sé que me habla, este es mi camino.

"…devuelto a la ciudad a su gozo y a su terror cotidiano a la cantidad a la cantidad de cosas que ella ha de proponerse realizar juzgar enmendar abandonar recibir porque ella ama vivir sumergida y emerger de los pormenores de la cantidad asi canta su canto. recibe ella advertencia? antes de responder – la advertencia se traza en dos momentos en el primero se presenta en el segundo se elabora lo ya presentado para llegar a conclusiones alcances consecuencias ambos momentos pueden situarse mas o menos próximos pero hay quienes pretenden que han de coincidir constituir uno solo otros que comprenden que ambos momentos han de distanciarse intercalando un ancho trecho entre ellos ahora respondemos – si la ciudad recibe las advertencias empeñándose sin embargo en que ellas se constituyan como un solo momento empeñándose en que ellas no se extiendan en dos momentos distantes vale decir ante la encrucijada que tejen lo uno y lo múltiple la ciudad toma partido en favor de lo uno y obra así pues canta lo notorio no lo que oscuramente viene a quedar a horcajadas sobre nosotros no esa brutalidad propia de lo múltiple propia de la advertencia de los dos momentos .no es esta la actitud de los planificadores? si lo es sin embargo el bombo del circo continua enviando sus sones vale decir se dan dos clases de advertencia una la verdadera la de los dos momentos otra la pseudo-advertencia la del momento único vivimos entre ambas incluso podemos palpar que vamos con un pie sobre una y con el otro pie sobre la otra vamos asi en un equivoco para deshacernos y deshacer este equivoco es que manana partimos a recorrer américa." [5]

¿Cómo generar una mayor impronta del ciudadano sobre la ciudad, que aspecto cualitativo que éste valore, no considerado en la planificación, debiera reforzar su imagen identitaria de la ciudad? Entender el cómo somos y la búsqueda de como reconocernos en nuestras ciudades, pareciera que nos habla de la adolescencia de nuestra identidad americana, lo que implica en una importancia en preguntarnos sobre que hacemos hoy, para la creación de nuestras ciudades futuras. Quizás esos son los dos momentos que enuncia Amereida.

Amereida tiene la pretensión de llegar a América para volver a ella. Creo que debemos otra vez volver a nuestras ciudades - y llegar, para así, otra vez desvelar sus cualidades - para otra vez sentirnos parte de ella - reconocernos - y ver nuestra identidad.

Referencias

  1. Amereida, Volumen primero, 1967, pag. 19
  2. Amereida, Volumen primero, 1967, pag. 98
  3. Amereida, Volumen primero, 1967, pag. 98
  4. Amereida, Volumen primero, 1967, pag. 99
  5. Amereida, Volumen primero, 1967, pag. 59