Vicente Garcia - TALLER AMEREIDA V

De Casiopea



TítuloLo grandioso de vivir en lo adverso
AsignaturaTaller Amereida
Del CursoTaller Amereida 2014
CarrerasDiseño Gráfico
Alumno(s)Vicente García


LO GRANDIOSO DE VIVIR EN LO ADVERSO

Luego de haber leído y analizado las clases de Amereida en el trimestre, no puedo dejar de sentir una gran afinidad e identificación personal de una en particular. Las palabras dichas por Jaime Reyes en el cuarto encuentro en la ciudad abierta me han quedado grabadas y dando vueltas como nunca antes, con lo cual quiero hacer énfasis en que este escrito esta realizado con un pensamiento, e incluso sentimiento, muy personal para mí.

Para hacer comienzo al tema en si dejo como referencia y base de todo mi análisis, la nota 26 sacada del libro de Amereida y llevada a la clase por parte de Jaime:

“Ellos, estos hombres de aquí, en el fondo aman cuanto parece adverso, como si lo adverso fuera el modo de esconderse púdicamente. ¿Esconder qué? Esconder la profunda libertad en cuerpo y alma que ellos tienen. Ellos conocen y saben del riesgo y por lo tanto de la generosidad. El saludo es aquel gesto de todas las rutas. Ellos aman no tener fronteras ni países, aman el aire siempre abierto e impalpable que quieran o no es implacable a su vez y que hace al ser humano siempre más sapiente”.

Cuando se habla de estos hombres nos referimos a los habitantes de la Patagonia, quienes viven y se desarrollan día a día en el extremo sur del mundo, al rincón más lejano del continente Americano y a lo más próximo de la antártica. El escrito hace mención a como las personas que son originarias de esa zona viven con lo adverso todos los días, adverso en terreno, distancias, clima, entre otros. Situaciones que los hacen amar de alguna manera esta condición, la cual los sumerge en un ambiente de riesgo cotidiano que los lleva por tanto, a comprender la generosidad de la vida y también a aplicarla dentro de ellos.

Esta condición me identifico fuertemente ya que he vivido toda mi vida en Punta Arenas, región conocida como la más austral del país y en donde la forma de vida y el desarrollo de sus habitantes son muy diferentes a la realidad que existe en el resto de Chile. Ahora me encuentro fuera de mi ciudad natal por casi dos años, de residente en una ciudad completamente distinta, en donde he podido ir observando y sintiendo un cambio muy fuerte a través de un entorno distinto en todos los aspectos. A partir de esta experiencia personal es que busco hacer referencias y profundizar los conceptos que se muestran en la cita y en como veo su desarrollo a partir de diferentes puntos vista.

Visión como magallánico

La realidad que existe hoy en día en los jóvenes escolares de Punta Arenas (No lo digo solo por mi experiencia personal), es que en su mayoría buscan seguir sus estudios universitarios fuera de la ciudad. Este fenómeno se ha ido generalizando cada vez más entre quienes terminan su etapa escolar y tienen pensado el adquirir educación superior, pero hay que ver y entender este fenómeno más allá que un simple siclo de estudio. Luego del periodo de formación junto a los padres y establecimientos de educación, comienza a aparecer cierta necesidad de independencia y crecimiento como persona, lo cual se ve con aun más fuerza en la zona, ya que al ser una ciudad no de gran tamaño, las relaciones y experiencias se vuelven más cotidianas, por lo cual se empieza a perder el gusto y engrandecimiento de adentrarse en lo desconocido para uno, por lo cual surge un gran sentido y ganas de mirar más allá y experimentar nuevas vivencias para crecer en lo personal. Es aquí donde aparecen las ganas de ir tras lo adverso, el poder profundizarse en cuerpo y alma como menciona el texto, lo cual va de la mano esa generosidad adquirida gracias al entorno en el cual se desarrollaron. Uno como joven estudiante sabe que hay un sinfín de experiencias desconocidas afuera de lo cotidiano de la ciudad, donde el saludo se muestra como el principio y la abertura a lo nuevo, como el conocer y convivir con personas de realidades totalmente distintas a la de uno, establecer vínculos y relaciones, el estar viviendo día a día en la adversidad de no saber con qué encontrarse a la vuelta de la esquina, ir en busca de nuevos aires y espacios, el simple hecho querer conocer lo que ha sido desconocido para uno que para otros no lo es. Este vivir en lo adverso siempre con generosidad es lo que nos lleva, al fin y al cabo, a crecer como persona íntegra en América.

Visión como alumno

Una vez establecido en Viña del Mar se conoce una realidad mucho más ampliada y profunda sobre el vivir en lo adverso, la cual en un principio uno desconoce por completo pero que con el tiempo puedes ir comprendiendo y aplicando en tu forma de ver y vivir en el continente. Hago referencia a la escuela y al ramo de amereida en sí, en donde al llegar por primera vez te encuentras con un pensamiento y un ambiente nunca antes visto (por lo menos en mi caso). Al principio es complicado, se torna muy difícil el escuchar las cátedras de los profesores y poder entender aunque sea un poco sobre lo que se está hablando, o si bien se entendió el tema pero no se comprende la finalidad y a donde se quiere llegar. Luego del primer año como estudiante de la escuela, pude ir comprendiendo y analizando aún más la realidad en la cual me encontraba personalmente, el hecho de viajar de una ciudad a otra con una distancia considerable, y establecerme por un cierto periodo de tiempo en espacios que por lo general eran desconocidos para mí, se fue volviendo algo que iba más allá de distancias o fronteras, ya que todo va a partir del punto de vista que somos un solo continente americano. Es gracias a este pensamiento y afán por ir en busca de cada rincón de América que salimos para encontrarnos con lo desconocido a través de las travesías, instancias en la cual la adverso de presente de frente a nosotros y en donde para mí todo comienza a relacionarse por cuenta propia. Las travesías van más allá de un simple viaje a una localidad recóndita del continente, va por el querer encontrarse con la verdadera esencia de América y que esta nos encuentre a nosotros también como personas para hacernos crecer y comprender el relajo de los lugares que podemos llegar a descubrir si salimos a buscar el continente, y para darnos las ganas de nosotros mismos buscar lo adverso a través del oficio para encontrarnos con la generosidad en plenitud. Por esto es que la obra, el oficio realizado en cada travesía no debe ser pensado con un fin en específico, sino que debe desenvolverse por sí misma como un regalo, como parte misma de la localidad y su gente.

Ya expresados estos dos puntos de vista personales, es que busco cerrar el tema con la abertura misma que este nos entrega, en cómo el hecho de ir viviendo con lo adverso nos puede abrir un mundo completamente desconocido para cada uno, es lo que nos hace valorar los regalos que nuestro continente nos entrega, los que en el día a día muy pocos se detienen a disfrutarlos, teniéndolos más cerca de lo que creen. Debemos armarnos de ganas de saber que no existen fronteras para conocer el alma de América, y así mismo ella nos descubra a nosotros, que con un saludo podemos ir abriendo millones de rutas y experiencias para nuestras vidas, solo hay que atreverse a dejar la comodidad y cotidianidad de las cosas y tener claro que en lo adverso podemos encontrar una forma de crecer de manera muy grata y plena.