Valentina Hirane: Presentación

De Casiopea


TítuloBarroco Americano
Tipo de ProyectoProyecto de Taller
Palabras Clave2º DO, Diseño Industrial
Período2014-
AsignaturaPresentación del Diseño Industrial 1
Del Curso2° DO 2014
CarrerasDiseño Industrial
Alumno(s)Valentina Hirane
ProfesorDaniela Salgado
PDFArchivo:Escuela Quiteña.pdf

BARROCO AMERICANO

Linea del Tiempo

Linea del Tiempo Barroco Americano - Escuela Quiteña

Contexto

Posterior a la llegada de los españoles a América, durante el Siglo XVII, Europa sufría de una depresión, producto de malas cosechas y el estanco de la economía, además de pestes y guerras. Por lo que, a modo de solución, se lleva a cabo la propagación de una doctrina contrarreformista, forjando la aparición del Barroco.

El Barroco fue heredero del escepticismo manierista, reflejando en un sentimiento de fatalidad y dramatismo entre los autores de la época. El arte se volvió más artificial, más recargado, decorativo, ornamentado.

Estos rasgos básicos del barroco se transmitieron en América fundamentalmente por enseñanza de religiosos, que utilizaban estos libros o estampas que contenían obras realizadas por artistas europeos.

El barroco en América es esencialmente decorativo, ya que aplica un lenguaje ornamental a esquemas constructivos y estructurales inalterados desde los comienzos de la arquitectura hispanoamericana. La presencia de ciertos elementos como el estípite o el arco toral, marcan formalmente los estilos de ciertas regiones.

Una de las principales características del Barroco Americano es la importancia que adquirió la arquitectura con respecto a las otras artes. Esta propuesta se debe a la necesidad de crear iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas. Otra característica importante es la rica decoración de las fachadas y los interiores de los edificios.

Una característica notable es que la pintura pasa a manos de artistas mestizos e indígenas que fueron formados y entrenados en los talleres de los maestros del periodo precedente, quienes comienzan a formar las escuelas que definen el genio peculiar de cada región.

Proceso de Formación

En Quito, tras la fundación de la ciudad en 1534 y el crecimiento de la primera generación de quiteños, se vio la necesidad de crear un sitio en el que estos pudiesen educarse correctamente, llevándose a cabo el mismo siglo, por sacerdotes y obispos. Aparecen los primeros exponentes de la Escuela Quiteña. En la arquitectura se levantan las primeras edificaciones de ladrillo en la ciudad, destacándose el conjunto de la Iglesia de San Francisco, que por su tamaño no encontraría rival en América. La escultura despega de la mano de la arquitectura, con representaciones sacras para las fachadas y altares de los templos. Durante el S. XVII inicia la mayor producción de la Escuela Quiteña, reduciendo el protagonismo que la arquitectura había tenido durante el siglo anterior y enfocándose principalmente en la pintura. La arquitectura quiteña diecisetesca destaca por la construcción de monasterios y recoletas. La escultura de este período destaca en la elaboración de retablos para las iglesias de la ciudad. Los adornos de estos son una serie de figuras salidas de la imaginación del artista donde se funden las representaciones de hojas, frutas como uvas, piñas, aguacate, chirimoyas, flores, con aquellas clásicas como columnas salomónicas de varias vueltas en espiral y las columnas anilladas con coronas y complemento de pequeños nichos. Podemos, sin embargo, considerar que el barroco aparece en la Audiencia de Charcas entre 1630 y 1640.

Los rasgos básicos del estilo barroco se transmitieron a América fundamentalmente por medio de la enseñanza de los religiosos, que utilizaban estos libros o estampas que contenían obras realizadas por artistas europeos.

Una de las principales características del Barroco americano es la importancia que adquirió la arquitectura con respecto a las otras artes. Esta propuesta se debe a la necesidad de crear iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas. Otra característica importante es la rica decoración de las fachadas y los interiores de los edificios. Una característica notable es que la pintura pasa a manos de artistas mestizos e indígenas que fueron formados y entrenados en los talleres de los maestros del periodo precedente, quienes comienzan a formar las escuelas que definen el genio peculiar de cada región.

Durante los años 1700 la producción de la Escuela Quiteña alcanza gran prestigio en toda Europa, hasta alrededor de 1830 cuando nace la República del Ecuador, dando fin a la producción Barroca en Quito.


Obra de la Escuela

La virgen de Quito

  • Autor : Bernardo Legarda
  • Nombre de la obra: “Virgen de Quito” o ‘‘ La inmaculada de Legarda’’.
  • Dimensiones: 30 cm de Altura.
  • Ubicación actual: Altar mayor de la Iglesia de San Francisco, de Quito.

La belleza de ‘’La Inmaculada’’ que Legarda había logrado, causó revuelo dentro de la población, comenzando a ser reconocida como la Virgen bailarina, por la posición de sus manos y los pliegues del vestido (sensación de movimiento) o como la Virgen alada, por la adición que había hecho el artista en la espalda. La fama de esta Virgen traspasó las fronteras, solicitandose réplicas dentro de América y Europa, adornando Palacios y Catedrales; La más afamada y grande de estas fue realizada por el mismo Legarda para ser llevada a Popayán (actual Colombia), donde hasta el día de hoy se encuentra en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. La técnica utilizada para la realización de esta escultura fue la del de encarnado, (Simulación del color de la carne del cuerpo humano, en pintura y escultura) para otorgar una apariencia más natural a la piel del rostro. Además de la técnica de Tallado y el Policromado. Para llevar a cabo esta, se debía realizar en primer lugar se el tallado y perfecto lijado de la pieza, procediendo a recubrir la madera con varias capas de yeso con cola; luego de cada capa, se pulía perfectamente hasta conseguir un acabado perfectamente liso. Posteriormente se daba el color en varias capas sumamente fluidas que se transparentaban permitiendo la mezcla óptica de los colores superpuestos; iniciando con los colores de sombras (azules, verdes, ocres); luego los colores claros (blanco, rosa, amarillo); terminando con los colores de resalte (naranja y rojo).