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Unidad 4 - José Tomás Quezada Johannesen



TítuloUnidad 4
AsignaturaTaller de Observación Fundamento y Forma
Del CursoTaller de Observación Fundamento y Forma 2025 S1
CarrerasDiseño
Sección1
7
Alumno(s)José Tomás Quezada

Registro wiki Unidad 4

Demostración de ArenaGlifo</small<
ArenaGlifo propuesta final

Clase en Caleta Abarca

En la primera clase de la unidad, el grupo realizó una salida de observación introductoria a los contenidos que se abordarían posteriormente. La sesión comenzó con una serie de preguntas orientadoras: ¿Cómo el cuerpo configura un dibujo?, ¿Cómo puede aparecer un dibujo amplio en un espacio diferente al de una hoja, usando el cuerpo y considerando su dimensión espacial?, ¿De qué manera el cuerpo se instaura como una unidad de medida que revela un dibujo? Las respuestas iniciales a estas interrogantes fueron: 1) El cuerpo configura un dibujo a través del movimiento y el gesto; 2) Un dibujo amplio puede manifestarse en el espacio mediante el desplazamiento corporal, como ocurre en la danza o el deporte; 3) El cuerpo se convierte en una unidad de medida al dejar huellas y trayectorias que revelan formas o patrones en el espacio.

En la segunda parte de la clase, los estudiantes trabajaron en la configuración de un ArenaGlifo utilizando sus cuerpos como unidades de medida. A través de esta actividad, lograron comprender de forma más profunda las preguntas planteadas al inicio. Utilizaron el cuerpo como herramienta para dejar una huella, analizaron el significado de esa marca y reflexionaron sobre cómo ocupaba un espacio no solo de manera física, sino también en términos temporales. Asimismo, reflexionaron sobre los movimientos realizados y cómo estos contribuyeron a la construcción del dibujo. Se trató de una gestualidad intencionada que permitió alcanzar el resultado final.

Encargo 23

Algoritmo del ArenaGlifo:

  1. Definir el centro
  2. ubicarse en el centro y orientarse para definir una cruz
  3. Caminar 10 pasos desde el centro en dirección externa marcando con el pie
  4. Construir un círculo de 2 pasos de radio en el centro
  5. Repetir el paso 2 pero orientándose entre 2 segmentos de la cruz
  6. Repetir el paso 3
  7. Ubicarse en el centro y formar una cadena humana en línea recta
  8. Girar sobre el eje en el centro
  9. Los extremos marcan con el pie la circunferencia
  10. Ubicarse en 1 de 4 extremos de la cruz
  11. Construir un semi circulo girando sobre tu eje

Formas de medición:

Principalmente, se utilizaron los pasos como forma de medición, así como las longitudes corporales mediante los brazos entrelazados de los participantes. Se pusieron en práctica las indicaciones proporcionadas y se aplicó el análisis de las preguntas introductorias.

Construcción de Instrumento

  1. Primer prototipo
  2. Resultado final

Materiales que utilice en la elaboración del instrumento

  1. Listones
  2. Cubre juntas
  3. Copla de PVC
  4. Esponjas de maquillaje
  5. Paño multiuso
  6. Fuente de plástico
  7. Velcros
  8. Agorex para madera
  9. Pernos, tornillos, tuercas y corchetes

Video de demostración para el uso del instrumento

Como ocupar el instrumento
Impresión Original















Proceso de creacion

Las primeras impresiones en torno a la elaboración del instrumento se centraron en la idea de crear un compás. Para ello, fue necesario diseñar un glifo que permitiera su uso, así como una especie de esténcil. El resultado inicial fue un compás con un trayecto incorporado que servía para trazar una línea ondulante. Sin embargo, este primer instrumento presentaba limitaciones en cuanto a la relación corporal con el objeto, lo que dificultaba su funcionalidad. Ante estas falencias, se optó por construir un bastidor como base, con el fin de montar y desmontar las partes necesarias según se requiriera.

Se utilizó principalmente madera y pernos como ejes, lo que otorgó al instrumento una estructura firme pero compacta. Para el trazo de las líneas, se eligieron materiales que ofrecieran un resultado sólido y a la vez suave; por ello, se emplearon esponjas de maquillaje y un paño multiuso.

Finalmente, se logró crear un instrumento capaz de trazar líneas rectas y circunferencias, capturando los aspectos esenciales del gesto en un soporte visual. La obra resultante representa la transición entre lo curvo y lo recto, integrando ambos elementos en una sola composición.

Centros y rectas continuas en el plano secundario del movimiento

Fundamentación Grafo Glifo

La composición se traza comenzando con el ligero desplazamiento de una cruz hacia la izquierda. Ese signo, con sus brazos vertical y horizontal, establece un sistema de coordenadas invisibles que estructura el conjunto. En su vértice central se inserta un círculo, como un corazón pulsante en el que el surfista ancla el eje de su cuerpo; es justo en ese punto donde percibe cómo la gravedad y la inercia se entrelazan antes de cambiar de dirección.

Hacia la derecha, surge un semicírculo abierto que evoca el amplio arco que la tabla dibuja al cortar la ola por su cara interna, un gesto casi caligráfico que se manifiesta en el zumbido del agua.

Debajo de todo el conjunto se dibuja otro semicírculo, esta vez invertido, semejante a un cuenco que recoge al deportista cuando desciende por la pared líquida. Al tocar fondo, este gesto comprime la energía necesaria para impulsarse nuevamente hacia arriba.

Entre ambos fragmentos se forma un ciclo continuo: ascenso y descenso, tensión y liberación, una línea que se enrolla sobre sí misma y revela una verdad que solo se comprende en el océano: que todo movimiento, si es consciente, siempre regresa a su origen para volver a nacer.

Registro de laminas expositivas

Algoritmo

  1. Despegar las puntas y entintar las distintas herramientas
  2. Montar las puntas y trazar las lineas de las herramientas A1 y A2
  3. Ubicar la herramienta A3 entre las lineas A negras y trazar las lineas
  4. Ubicar la herramienta A4 entre las lineas A rojas y trazar las lineas
  5. Ubicar la herramienta A4 entre las lineas B rojas y trazar las lineas hasta el arco
Lamina de Algoritmo
Lamina de Fundamento

Observaciones

  1. Un quiebre vertical queda en el aire formando una triangulación y curvas
  2. El movimiento de sus brazos trazan formas elípticas buscando mantener el equilibrio al montar espirales de agua
  3. Postura relajada ocupa el espacio en vertical poca expresión, trazo sutil
  4. Al bajar su centro de gravedad permite hallar el equilibrio formando unas especie de parábola en relación con la tabla
  5. El movimiento bajo de cadera equilibra un movimiento salvaje del oleaje
  6. Repentino zigzag eleva la parte puntiaguda cortando un trazo curvo en una perfecta recta vertical





Trazado cinético de equilibrio ondulante

Fundamento

El dibujo, más que una imagen plana contenida en el papel, es la inscripción de una energía que se desplaza: una línea que resulta de la fricción entre intención y materia. Cuando trasladamos esa definición al contexto corporal, el soporte se expande; la piel, el aire y la propia topografía acuática funcionan como superficie sensible. Así, la huella ya no se reduce a grafito sobre celulosa, sino que se convierte en cartografía pasajera trazada a escala 1:1 por el cuerpo en movimiento. Cada gesto inscrito en la ola demuestra que el dibujo puede existir como fenómeno espacial, efímero y monumental, capaz de envolver al dibujante y al espectador en la misma ola‐escenario.

En el surf, el cuerpo escribe sobre la planicie líquida a través de un zigzag continuo que encadena arcos circulares, quiebres verticales y deslizamientos horizontales. Entre aceleraciones y pausas, la tabla se comporta como plumilla que abre surcos blancos y fugaces; la cresta recién cortada se pliega hacia atrás y el agua eyectada forma pequeñas parábolas que, por fracción de segundo, revelan el recorrido ejecutado. Este gesto posee un valor intrínseco doble: por un lado, condensa una economía de fuerzas —cada cambio de canto presupone calcular peso, inercia y gravedad—; por otro, genera un residuo visual cuya belleza radica precisamente en su inminente desaparición. Dibujar sobre agua implica aceptar que la línea viva se autodestruye para habilitar la siguiente curva, instaurando un tiempo de lectura simultáneo al acto mismo de producir la forma.

Mi glifo surge como síntesis simbólica de esa cinética. Ubico una cruz desplazada hacia la izquierda, con un círculo en el vértice central, para anclar el momento decisivo en que el surfista pivota sobre su eje y redirige el impulso: la cruz señala los ejes cartesianos —vertical y horizontal— que rigen la maniobra, mientras el círculo actúa como núcleo de giro y equilibrio dinámico. En el costado derecho incorporo un semicírculo abierto, eco del arco que la tabla describe al cortar la ola hacia su cara interna; bajo la composición añado otro semicírculo invertido, referencia a la curvatura descendente cuando el deportista cae por la pared acuática y, al tocar la base, inicia el ascenso siguiente. De esta manera, los dos fragmentos curvos subrayan la naturaleza cíclica del gesto, reforzando la idea de trazo perpetuo que se repliega sobre sí mismo.

El fundamento del glifo reside, entonces, en traducir un gesto espacial y transitorio a un signo estable que conserve su potencia cinética. La asimetría entre la cruz desplazada y los semicírculos abiertos insinúa el desequilibrio controlado propio del surf: equilibrio que no es quietud, sino adaptación continua al lujo. Al condensar la línea ondulante de la ola y la trayectoria sinuosa de la tabla en una estructura mínima, el glifo opera como índice de la experiencia corporal completa. De un lado retiene la racionalidad estructural de los ejes, del otro deja escapar el aire curvo del agua en movimiento. Así, la propuesta se legitima como dibujo expandido: un diagrama que recuerda al observador que toda marca sea sobre papel o sobre mares siempre la memoria visible de un cuerpo que se atreve a habitar el espacio.

Conclusión de lo observado

Este trabajo demuestra que el dibujo, lejos de ser una mera inscripción gráfica sobre un soporte estático, puede entenderse como una práctica expandida, profundamente vinculada al cuerpo, al espacio y al tiempo. Al situar el gesto como eje central del trazo, se abre una dimensión en la que el dibujo ya no es solo un resultado visual, sino una experiencia vivida: una coreografía de fuerzas, una escritura efímera que se ejecuta con el cuerpo en movimiento y se inscribe en superficies no convencionales como el agua, el aire o incluso la propia piel.

El surf se convierte aquí en un laboratorio poético de este tipo de dibujo. Cada maniobra sobre la ola es un acto de equilibrio precario y exactitud espontánea, donde la tabla funciona como herramienta de inscripción y el mar como superficie sensible. El trazo generado es tan real como intangible, tan preciso como fugaz. Esa condición efímera no le resta valor, sino que lo dota de una potencia singular: cada línea trazada desaparece, pero permanece como experiencia, como memoria muscular, como forma en tránsito.

El glifo propuesto sintetiza esta dinámica compleja: recoge la tensión entre control y fluidez, entre estructura y movimiento. A través de sus elementos —la cruz, el círculo, los semicírculos— se configura un símbolo que no solo representa la acción del surfista, sino que condensa una filosofía del habitar el espacio desde el cuerpo. El gesto se vuelve signo, y el signo, una memoria de la acción.

Reflexionar sobre esta relación entre cuerpo, trazo y espacio lleva a reconocer que el dibujo no siempre necesita permanecer; a veces basta con que suceda. La verdadera huella no es la que queda fija, sino la que transforma al dibujante y al entorno por un instante. Así, el dibujo expandido, como el surf, se revela como una práctica de atención plena, una forma de estar presente en el mundo con conciencia, ritmo y entrega.