Unidad 4 - Antonella Martinez
| Título | Unidad 4 - Antonella Martinez |
|---|---|
| Asignatura | Taller de Observación Fundamento y Forma |
| Del Curso | Taller de Observación Fundamento y Forma 2025 S1 |
| Carreras | Diseño |
| Sección | 1 |
| Nº | 7 |
| Alumno(s) | Antonella Martínez |
Arena glifo

Croquis destacados



Propuestas de glifos


Glifo final

Fundamento: Fuerza ascendente con variación de curvaturas equilibradas en su eje.
El cuerpo humano, especialmente en contextos de alto rendimiento físico, genera una fuerza ascendente que se manifiesta claramente en la extensión de los brazos y la impulsión de las piernas. Esta fuerza no es únicamente muscular, sino también estructural y coordinativa, ya que involucra el equilibrio entre potencia, alineación y control. Su expresión se combina con variaciones de curvaturas equilibradas a lo largo del eje corporal, permitiendo al sujeto mantener estabilidad, control y precisión durante el movimiento.
Estas curvaturas equilibradas hacen referencia a la capacidad del cuerpo para ajustar su alineación sin perder el centro. En términos biomecánicos, se trata de una distribución armónica de la tensión y la movilidad entre los diferentes segmentos corporales que permiten que la energía fluya eficientemente. La fuerza ascendente, entonces, no se manifiesta en línea recta, sino a través de un sistema flexible de ajustes que mantiene la estabilidad sin rigidizar el movimiento.
La variación de las curvaturas también representa una capacidad de adaptación. En situaciones dinámicas, como las que se presentan en el juego o en la ejecución de una coreografía, el cuerpo debe responder rápidamente a cambios de velocidad, dirección e intensidad. La curva que se dibuja en el cuerpo no es fija, sino que se transforma según la necesidad del momento. Esta plasticidad funcional es la que permite sostener un eje móvil, pero al mismo tiempo controlado.
El eje de movimiento puede entenderse como una línea imaginaria que atraviesa el cuerpo desde la cabeza hasta los pies y en torno a la cual se organizan los desplazamientos. Mantener un eje estable, aunque dinámico, es esencial para generar una fuerza ascendente efectiva. Esta línea interna organiza el equilibrio y permite que las extremidades se muevan con precisión sin comprometer la base de sustentación ni el control postural. En este sentido, el eje no es una línea rígida, sino una referencia móvil que guía el flujo del movimiento.
Este principio de movimiento y equilibrio se traslada al plano visual mediante el diseño del glifo. El glifo está compuesto por tres circunferencias interconectadas: una central y dos en los extremos (superior e inferior). La circunferencia central, con una textura y densidad media, representa el eje estructural: un punto de equilibrio que organiza la relación entre las demás partes. Las circunferencias de los extremos se diferencian tanto en textura como en densidad, generando un contraste visual que sugiere direccionalidad.
La circunferencia inferior, con menor textura y mayor densidad, parece representar el punto de origen o anclaje de la fuerza. Por el contrario, la circunferencia superior, más liviana y texturizada, evoca el impulso, el ascenso. El difuminado del enlace entre las tres partes acentúa la idea de fluidez, como si las formas estuvieran en transición constante. Esta cualidad visual remite al movimiento corporal: nunca completamente fijo, siempre en tensión dinámica.
En conjunto, la interacción entre texturas, densidades y las transiciones dentro del glifo comunica visualmente el concepto de una fuerza ascendente sostenida por un eje en equilibrio. La imagen no es estática; vibra, se eleva, y sugiere una energía interna que impulsa y organiza al mismo tiempo. El glifo, por tanto, funciona como una síntesis plástica del movimiento corporal: un símbolo que condensa la precisión, el control, y la adaptabilidad de un cuerpo en acción.
Artilugio

Lamina paso a paso

Lamina Final
