U1: TDH2024 - La simplicidad envolvente en su embocadura / Fernanda Costa Contreras
| Título | La simplicidad envolvente en su embocadura |
|---|---|
| Asignatura | Taller de la Diversión del Hábito |
| Del Curso | Taller de la Diversión del Hábito 2024 |
| Carreras | Diseño |
| Nº | 1 |
| Alumno(s) | Fernanda Costa |
Estudio de un encuentro matutino
¿Qué es el desayuno? La palabra "desayuno" tiene su origen en el prefijo "des-", que implica la acción de eliminar o quitar, y "ayuno", que se refiere a la práctica de abstenerse de comer. Por lo tanto, el término "desayuno" puede interpretarse como el acto de romper el ayuno, es decir, el momento en que se permite nuevamente la ingesta de alimentos después de un receso.
Modos y tiempos del desayuno
En la primera luz del día, el desayuno se convierte en el primer verso de un nuevo día, un ritual matutino que nos invita a renovarnos y encontrar calma mientras el mundo despierta. Cada sorbo y bocado se transforma en un acto de meditación y encuentro personal, revelando la belleza de lo simple y la fuerza de lo rutinario. Para optimizar esta experiencia, se pueden considerar tres fases del desayuno: temprano en la mañana con opciones rápidas y nutritivas para quienes están apresurados; media mañana con un segundo desayuno o brunch saludable para mantener la energía; y desayuno tardío o brunch para disfrutar de comidas completas y fortalecer relaciones sociales. Adaptar el desayuno a distintos contextos—ya sea en el hogar, en una cafetería o en espacios públicos—enriquece la experiencia matutina, proporcionando la energía necesaria para el día o creando momentos especiales de conexión familiar. Cada preparación del desayuno es un ritual significativo, donde cada plato actúa como testigo de nuestras intenciones. En cada sorbo y bocado, encontramos un respiro en la rutina diaria, celebrando la diversidad cultural y fomentando la conexión en un espacio compartido de reflexión y comunidad.
Sinfonía de manos y utensilios
Luego de las reflexiones, se destaca una constante en la interacción entre las manos y los utensilios en la rutina matutina. Nuestros movimientos con cuchillos, tenedores y tazas demuestran una conexión precisa y sincronizada con los objetos cotidianos. Las manos, al usar estos utensilios, se convierten en una extensión de nuestra esencia matutina, revelando intención y confort. Al sostener una taza, por ejemplo, el agarre clásico por el asa refleja un abrazo delicado de los dedos, mientras que en su ausencia, la mano se convierte en un contenedor. Cada técnica de manejo, incluso en momentos de descuido, revela adaptaciones únicas a nuestras necesidades funcionales y emocionales, mostrando cómo nuestras manos se ajustan a los objetos que usamos.
Un bocado en movimiento
La primera entrega individual consistió de un portabocado, el reinvento del concepto de desayuno, convertido en un elemento para disfrutar de pie, transportable para un individuo. Un objeto diseñado para adaptarse a la mano, tiene como objetivo permitir un agarre seguro y cómodo, para sostener con una mano en cualquier situación. Tiene una versatilidad ideal para personas que están en movimiento que buscan un desayuno práctico. El consumidor de una manera más eficiente disfrute del alimento. Incluye compartimentos para separar los alimentos, un espacio para el bebestible, otro para almacenar fruta, en este caso, una manzana y por último un espacio para el pan, un sándwich, cada mitad en cada lado para generar un balance. Además en la parte inferior, nos encontramos con un soporte para dejar la mano, sosteniendo el objeto por completo. A partir de lo observado e investigado a partir de las salidas de observación se encuentra la repetición ya explicada con anterioridad sobre la relación entre la mano y los utensilios y lo fundamental de ambos. La fabricación de este fue con cartón forrado café.
Sinfonía visual y gustativa
La segunda entrega incluye una lámina de cartón dúplex con nueve compartimentos diseñados para sostener porciones de pan. Cada compartimento tiene agujeros que permiten que los panes encajen de manera modular, formando un patrón similar a un vitral. Los panes están decorados con manjar y mermelada en patrones geométricos, ofreciendo una experiencia visual y gustativa variada. El manjar aporta una textura cremosa y dulce, mientras que la mermelada añade un toque afrutado y ácido, creando combinaciones de sabores contrastantes. La lámina tiene una franja en la parte superior para evitar que los panes se caigan y detalles en los costados para facilitar el acceso a los panes.
Lo estético y funcional que crea armonía
La lámina comestible presentada en una obra de arte culinaria desplegable y resfriada que revela un desayuno de panes de molde con un diseño innovador. Cada pan, cortado utilizando un molde especializado, está meticulosamente adornado con una base de crema de chocolate suave y cremosa. Esta base no solo ofrece un deleite sensorial, sino que está complementada por una capa de nueces picadas que brindan una textura rugosa y un crujido sutil, enriqueciendo la experiencia de cada bocado. Este mismo cuenta con un estampado de crema de chocolate, nueces picadas y canela y su grabado es de manzanas en gajos. Este diseño no solo cautiva con su combinación perfecta de sabores dulces, ácidos y leñosos, sino que también atrae a la vista con su paleta de colores que se entrelazan con elegancia. La lámina facilita la interacción del consumidor mediante repisas y huecos estratégicamente ubicados, que orientan la postura de los dedos.
Receso de un amanecer en espacios y tiempos divergentes
Para la siguiente entrega se realizaron tres láminas de estudio por grupo y 2 láminas de observación por cada integrante, se volvió a analizar y profundizar más en lo que vemos del desayuno, se presentó una comparación entre el desayuno en la cultura asiática y la cultura occidental y lo que comen, los objetos y los utensilios. Además de el comportamiento y hábitos en los espacios y tiempos. Se concluyó que en Asia, el desayuno suele ser salado y variado, con palillos y tazones profundos, y se puede comer en mesas bajas o incluso en el suelo, reflejando una cultura de comodidad y nutrición. En contraste, el desayuno occidental se centra en alimentos dulces o mixtos, utilizando tenedor, cuchillo y cuchara, con platos grandes y planos para separar los alimentos.
Tras la profundidad aparece una embocadura

Para la siguiente entrega, se modificaron los sabores del bocado, sustituyendo la manzana por kiwi. Este cambio conserva el color verde vibrante del kiwi y aporta una mezcla de dulzura, acidez y textura gelatinosa debido a sus semillas. El proceso de preparación también se ajustó: se cortan las orillas de los panes, se espolvorean con canela, azúcar y chía usando un objeto especial, y se aplastan con un uslero. Luego, se aplica crema de avellanas como adhesivo para mantener la fruta en su lugar. Los panes, con cortes en dos costados, se unen para formar canastas, se les aplica crema de avellanas en las orillas y se untan en nueces picadas para una experiencia diferenciada. La lámina comestible mantiene su forma.
El aferramiento hacia el ágape
En la penúltima entrega, se realizan ajustes en la lámina comestible y el bocado, incorporando correcciones continuas para la propuesta final. El bocado se actualiza con kiwi y manzana, esta última en forma de flor hecha con rebanadas enrolladas, y se añaden kiwi en cubos pequeños y nueces picadas alrededor. El proceso se optimiza para mejorar la eficiencia. Además, se sustituye la lámina colgable por cajas para almacenar los bocados, permitiendo al consumidor retirar la caja y usarla como envase para evitar ensuciarse las manos.
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Se cambian las repisas por cajas para así el bocado sea transportable.
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Se crea la primera base para realizar la aplicación de la crema al pan.
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Pruebas de propuesta
Lo envolvente que se adentra a lo sensorial

La última entrega del proyecto presenta una propuesta formal para una lámina comestible. Se han integrado todas las retroalimentaciones de los profesores y observaciones realizadas. El proceso de preparación de los bocados ha mejorado en eficiencia: primero, se cortan las orillas de los panes usando un cortador de aluminio y MDF para obtener cuadrados de 100 x 100 mm, con cortes adicionales de 30 x 30 mm para simplificar el proceso. Luego, se espolvorean condimentos (azúcar, chía y canela) y se prensan para adherirlos al pan. Los panes se colocan bajo un objeto para grabar un patrón lineal, se rellena con crema de avellanas, se unen las puntas formando canastas, y se bañan en chocolate y nueces. Se decora con manzanas cortadas en forma de rosa, usando un aplicador que facilita el proceso, y se añade kiwi en cubitos al centro de cada canasta. Además, se han diseñado nueve soportes inclinados sacados de la lámina para dar estabilidad a los bocados y facilitar el transporte sin ensuciarse las manos.En cuanto a la propuesta del título, relacionado con lo que hacemos, se refiere a la forma envolvente que tiene el bocado en su interior, la forma en la que están posicionadas las manzanas, y cómo el pan actúa como una canasta para envolver todo lo que se encuentra en su interior, y luego al ingerir este mismo se encuentra con lo sensorial, se propone que los consumidores sentirán los distintos sabores, texturas y verán los distintos colores del bocado, lo cual llama la atención.