Travesía Puerto Raul Marín Balmaceda

De Casiopea



Cargando el mapa…
Travesía puerto Raúl Marín Balmaceda, Aysén, 2018
2018/11/20 - 2018/12/05
DestinoPuerto raúl Marín Balmaceda
ObraPaseo Galería Plaza de los Pioneros de Palena
ProfesoresFelipe Igualt, Iván Ivelic
AyudantesMaximiliano Trigos, tomas valladares
AlumnosMilka Alfaro, Felipe Fuentes
TalleresTaller del Acto y el Vacío: Habitabilidad y riesgos en el borde costero, Taller de Conjuntos de Vivienda Colectiva

Travesía Puerto Raúl Marín Balmaceda

Felipe - Introducción al contexto de la travesía El lugar de la travesía correspondió a la localidad de Puerto Raúl Marín Balmaceda. Esta pertenece a la comuna de Puerto Cisnes, región de Aysén, la cual se compone por diversas localidades costeras e interiores esparcidas a lo ancho y largo del mapa. Al igual que en tiempos precolombinos, los centros habitados se encuentran dispersos en una vastedad territorial, compuesta por montañas, ríos, fiordos, canales y el océano pacífico. La complejidad de este territorio entrega diversas dificultades, no solo para acceder a él, sino que para permanecer. En nuestro caso, llevar a cabo una permanencia de 12 días con un grupo de 57 personas.

La primera ocupación del territorio patagónico, contó con numerosas tribus nómadas, dedicadas a la caza y la recolección de alimentos. Tribus anfibias, que encontraron en lo que la naturaleza disponía una manera de explotación que casi sin tocar, y sin sacar ventajas de nada supieron proliferar en una de las geografías más agrestes del mundo. Actualmente, en el mundo contemporáneo, esta realidad no es ajena. Cada una de las localidades costeras de Aysén ha encontrado la ecuación que satisface el modelo de vida moderno: recursos naturales que genera fuentes laborales, que requiere servicios, demandan oficios y generan oportunidades de ocupación para todos sus habitantes. Este modelo se alimenta adicionalmente de la singularidad de su envolvente natural, de sus aguas, cielo y suelo, lo cual han sabido explotar mediante servicios turísticos.

La localidad de Raúl Marín Balmaceda, posee diversas características que lo hacen un lugar complejo desde el punto de vista de su habitabilidad. Geográficamente este territorio se constituye como una isla, la cual tiene una condición de dos aguas: el agua salada del Océano Pacífico en su lado oriente, y agua dulce del río Palena por el poniente. Portadora de un nombre que no se vincula ni al origen ni a la identidad, esta localidad es reconocida por sus pioneros como Isla Palena. A la vez, es el único lugar de la región de Aysén que contiene una playa donde llega oleaje de mar abierto. Desde la lejanía, aparece como un poblado que se esconde, sin fachada construida. Al mirarlo desde la barcaza solo se ven árboles que esconden la dimensión urbana de la isla. Su interior esconde un complejo entramado de calles y pasajes de arena.

La máxima altura de la isla corresponde a 14m. En este contexto, se nos propuso inicialmente (por parte de la Municipalidad de Puerto Cisnes, específicamente su alcalde, Sr. Francisco Roncagliolo y el Director de obras Alejandro del Pino) construir un refugio de evacuación en caso de tsunami -dándole continuidad a los 4 refugios de evacuación construidos en las travesías de 2017 a Aysén. Sin embargo, la baja altura no nos permitió realizar esa obra, por lo que debimos adaptarnos a realizar una que respondiera a una carencia del lugar. Esta correspondió a la plaza cívica. Una obra que contenía como desafío la consolidación de un lugar construido para el encuentro entre habitantes, algo escaso en estas localidades y que a la vez le incorpora la dimensión cívica, ayudando a consolidar un centro urbano en una territorio volcado a las periferias. Maximiliano - Dimensión colectiva de la travesía

Tuvimos un primer acercamiento a la travesía y lo común, que se dio con la organización de las distintas faenas grupales de pre-travesía, las cuales se vieron acotadas en tiempo a una semana. Considerando esto, las travesías anteriormente realizadas en Aysén se tornan fundamentales acercándose en número y encontrándose ya definidas en las distintas faenas. Por lo tanto, nuestros esfuerzos se pusieron en la alimentación, la obra, el ámbito, y algunas dimensiones de ruta y campamento que aún se debían concretar. El rigor del clima (llueven 2720 mm al año) nos obliga a pensar en lo impermeable, tanto etiquetas, carpetas, documentos plastificados y lo que es indispensable, el traje de agua que nos permitiría llevar a cabo las faenas y movernos en un territorio donde el agua es protagonista.

Las dificultades están dadas principalmente en lo (aislado, extremo, inhóspito) del lugar, lo que implica una mayor logística desde las distintas faenas. Para cocina organizar la obtención de alimentos perecibles y para obra la obtención de materiales. Otra dificultad o reto es siempre el pensar en el total del grupo. El estar en común, se consolidó una vez iniciada la travesía, en el momento en que adquiere consistencia el hecho inexorable de pensar en el otro. Considerar todo desde un funcionamiento colectivo, donde no es posible pensar egoístamente, sino las relaciones y lo común desaparecen.

El viaje es largo, dos buses, un transbordador y una barcaza. La carga y descarga de la barcaza es uno de los momentos claves en cuanto a trabajo en conjunto de lo que implica el tiempo de Ruta. Luego de dos días de viaje, llegamos a Puerto Raúl Marín Balmaceda. Nos instalamos en el gimnasio de la localidad, un espacio de 350 m2, una cancha donde se instalan tanto las carpas como el comedor. Es un estar consolidado, con dos baños, duchas y cocina. A lo único que se le debió dar lugar fue al lavadero, para no saturar las instalaciones con las que disponíamos. El campamento se consolida como un espacio holgado que posibilita los 12 días que permanecemos en el lugar.

Ivan - La obra de travesía

…”florecer en cualquier clima eso quisiéramos, quizás ello no sea todavía una medida efectiva que nos gobierna, pero sí la imagen que nos invita, por eso en razón de una nueva manera de heredar la antigua tradición del ágora mañana partimos a tierras de climas extremos en su estación extrema, al cabo de hornos para desde allá comenzar a recorrer américa”… Amereida, pág. 99 El vínculo establecido desde el año pasado con el municipio de Puerto Cisnes del cual depende Raúl Marín Balmaceda, nos abre la posibilidad de contar con el apoyo necesario para establecer en un tiempo extraordinario, la vida de 60 personas durante los 12 días de obra y al mismo tiempo contar con los materiales avaluados en 15 MM, equivalentes al costo que a ambos talleres les implica la travesía.

Para tener una estimación previa de los materiales que pondrá el municipio, en pre travesía desarrollamos una primera idea de obra la cual concebimos como unidad discreta, desde un módulo de madera de arista 3 metros realizado en pino impregnado con secciones de 2x8 pulgadas, el cual al menos debe contener suelo y cielo, esenciales superficies que permiten una permanencia en estos rigurosos climas de Aysén. Dejamos suspendido cual será el espacio y forma de la obra, para encontrarnos con ello en el tiempo y lugar de travesía. La plaza de Raúl Marín, más bien es una suerte de parque o área verde en el cual no se distinguen sus límites y se estructura a partir de un área de juegos para niños y una sede (una suerte de cabaña) de los operadores locales de turismo. No posee condiciones para la permanencia y el encuentro de sus habitantes y gran parte de su superficie potencial se encuentra cubierta de árboles y densa vegetación. Desde esta lectura nos planteamos la reconfiguración de sus límites a partir de una sucesión de verticales formuladas por los estudiantes en grupos de trabajo, que permiten la demora al cuerpo y por otra parte, en la zona norte, una suerte de patio trasero, inundado de agua lluvia, abrir un suelo y cielo que al modo de una galería - terraza vincula ambos lados de la plaza considerando accesibilidad universal con pendientes en rampas de acceso del 6%, habilitando el encuentro y detención, además de un amplio recorrido de 70 metros, diríamos un paseo - galería del encuentro en la Plaza de los Pioneros de Palena.

Los materiales que regala el municipio llegan en un camión rampla de 15 metros de largo, un volúmen desafiante para el tiempo que contamos. Esto nos lleva a una coordinación muy fina de los equipos de trabajo, los cuales abordan distintas partidas simultáneas de prefabricación de elementos que van convergiendo en la obra y detonan momentos claves en su aparecer, como por ejemplo el día en que todas las verticales se levantan en una tarde y hacen aparecer la magnitud de la obra en relación a la plaza. Fundaciones, envigados, pilares, estructura de cubierta, techumbres, cielos interiores, pasarelas de vínculo, son algunas de estas partidas que se desarrollan en paralelo y encuentran su sentido y lugar en la conformación del total de la intervención; este es un proceso equivalente con lo que ocurre desde el cuerpo individual de cada integrante al cuerpo colectivo con el paso de los días.

Amereida, en la pág. 13 nos dice…“Colón nunca vino a América, buscaba las indias, en medio de su afán esta tierra irrumpe en regalo”… Entender América como regalo, nos abre también a la comprensión de que el tiempo extraordinario de la travesía es también regalado, como los materiales regalados por el municipio y la transformación en obra que realizamos como regalo a la comunidad, el lugar y a nosotros mismos. Ver aparecer dia tras dia la transformación de los materiales en espacio y obra por el trabajo coordinado, transforma también las individualidades singulares de cada integrante, en el cuerpo colectivo de la travesía. Cada faena es imprescindible para que esta transformación sea posible, sostener el ámbito, la comida, el aseo, herramientas, el cuidado de cada detalle cuida la posibilidad y emergencia de una nueva arista de la obra, como su completitud, la cual no conocemos de antemano, en la concepción de que una obra de travesía es de abertura, por lo cual su cierre o término se encuentra en el cruce del obrar, el tiempo, los recursos y las energías disponibles. La dimensión académica de la obra nos remite a los innumerables procesos que hay detrás de cada elemento puesto en obra; trazar, nivelar, excavar, fundar, para tener una simple vertical en una posición determinada son aspectos que es preciso recoger y reflexionar, puesto que acceder al conocimiento desde la experiencia implica recoger lo vivido por cada uno y llevarlo a una decantación. De ello dan cuenta las carpetas de travesía y las láminas de síntesis finales de esta experiencia.


Tomás - Dimensión constructiva de la obra

La obra parte desde una intención modular, en donde con el mínimo de material, fuera posible proyectar eficientemente un espacio público techado para la localidad de Raúl Marín.

Dichos módulos, son concebidos desde las experiencias de travesías anteriores. Cada módulo consiste en un suelo de 3 x 3 metros con una techumbre de igual tamaño a una altura de 3 metros 20. Toda esta estructura se pre-diseña y cúbica para poder solicitar el apoyo de materiales, para un total de 10 módulos y 15 pasarelas al municipio de Puerto Cisnes.

La etapa de prediseño se genera desde la metodología BIM, permitiendo crear pre cubicaciones, planimetrías y tamaños con una gran eficiencia y exactitud. Ésta eficiencia permitió finalmente reducir la cantidad de conflictos y coordinaciones en las distintas partidas constructivas que requería la obra.

Una vez en el lugar, la travesía toma como referencia la unidad modular para definir los trazados y la forma de relacionarse entre cada una por medio de las pasarelas.

En sí, el traspaso de una situación ideal pensada desde un software a una realidad constructiva concreta, permite concluir un aprendizaje en los alumnos, los cuales se encuentran 1 a 1 con la materialidad proyectada, con sus pesos y sus complejidades constructivas. Permite darse cuenta que la precisión milimétrica del plano no siempre es coincidente con la precisión en obra, es decir, es caer en la cuenta del denominado Margen de juego de particularidades o MJP, que en palabras de Fabio Cruz corresponde a un rango formal de encuadramiento en que se acepta la condición particular de cada cuerpo material de acuerdo a los propósitos formales de cada caso constructivo.

El tener un prediseño de módulo, permitió establecer y definir con claridad una serie de detalles en obra que terminaron otorgando una continuidad al total, detalles como desfasar un par de pulgadas las esquinas de cada módulo y proponer un espesor de cielo interior a partir de maderas que cuelgan de la estructura de techo, lograron unificar un recorrido y regalar una plaza techada para un lugar de continuas lluvias.

Adicionalmente, contamos con la visita de dos ex alumnas (Laura Beltrand y Carolina Ayala), las cuales, junto con Alejandro del Pino (también ex alumno nuestro), tomaron como autoencargo la elaboración de una escultura que remata el cabezal norte de la plaza. Esta escultura, elaborada con los retazos de la obra, trae a la plaza la inmensidad de los habitantes de los mares. Nombrada como “La Vestal” contó con un acto en el cual todos los presentes depositaron una piedra que contenía una palabra dentro del cajón de su fundación. Con estas palabras se construyó un poema que fue leído en la inauguración como regalo para los habitantes de RMB.