Teoría del Diseño: el Diseñador como agente que propicia la Experiencia

De Casiopea


TítuloTeoría del Diseño: el Diseñador como agente que propicia la Experiencia
Palabras Claveexperiencia, diseño ux, diseñador, dignidad, responsabilidad
Período2018-2018
AsignaturaTaller de Diseño de Servicios,
Del CursoTaller de Diseño de Servicios 2018,
CarrerasDiseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Interacción y Servicios
Alumno(s)Javiera Missana
ProfesorKatherine Exss

Tradicionalmente, el diseño se ha visto y vivido como un oficio que construye objetos, ya sean físicos o visuales. Desde su origen como disciplina consolidada al aparecer la Revolución Industrial hasta pasar por vanguardias que aún imperan en códigos de diseño globales, como la escuela Bauhaus o el movimiento de Stijl. El valor de los objetos no se puede cuestionar, pues es a través de ellos que habitamos. Pero hay algo más en el habitar, algo que no es tangible pero que es tan importante, y que fluye entre los objetos y las personas; esta relación (o relaciones) no ha sido un foco del diseño tradicional hasta ahora, con la aparición de nuevos campos de estudio.

Estas nuevas áreas del diseño (diseño de servicios, diseño UX, diseño de sistemas, etc.) aparecen con un cambio en la visión que existe acerca de cómo nos relacionamos con los objetos, con el lugar y con las demás personas. Este "entremedio" difuso que vive conectando estos mundos es difuso y difícil de visualizar de manera tangible, pero es vital para el habitar, ya que al ser las relaciones entre la humanidad y su entorno, hace surgir (o no) la dignidad.

Miso Kim (2018) describe la dignidad como autonomía, porque es el tomar desiciones, y la autonomía es a su vez dignidad por ser característica del ser humano. Esta simbiosis entre dignidad y autonomía hace sentido, pues la autonomía es la capacidad de tomar decisiones (y por tanto actuar) con libertad (Pico della Mirandola), y la libertad de actuar conlleva a vivir dignamente. Por lo tanto, tenemos que el ser humano es un ente al cual la dignidad le es inherente por el simple hecho de que es capaz de actuar con libertad. Aquí es donde entra el diseño: al investigar y construir el "entremedio" de los mundos, se está construyendo la dignidad de las personas.

Lo que conlleva un cambio en la manera de ver al oficio del diseño. El diseñador ya no es un mero decorador o un constructor de detalles, sino un agente que propicia la dignidad. Ahora, con esto no se quiere decir que los objetos físicos pierden su valor de diseño si es que el foco se mueve hacia lo intangible; al contrario, lo tangible es ahora parte de la construcción del "entremedio", y por tanto parte de la construcción de la dignidad.

¿Y qué es este "entremedio"? Pues nada menos que la experiencia. La experiencia es el conjunto de vivencias que experimentamos al relacionarnos con nuestro entorno, y si la experimentamos al relacionarnos con algo, entonces está ligada de alguna manera a la dignidad. Una buena experiencia sólo trae consecuencias positivas, mientras que una mala condiciona a la persona a evitar la fuente de dicha experiencia.

Entonces, ¿cómo puede el diseño construir la experiencia? A través de los métodos investigativos, colaborativos y propositivos de el diseño de experiencia de usuario. El diseño UX es tanto el gestor de la buena experiencia como de dar la posibilidad a la persona de alejarse de la experiencia si es que la considera mala, por lo que hace aparecer la autonomía, y por ende la dignidad. El foco del diseño UX es ir a encontrarse cara a cara con el usuario, desvelar su contexto, fortalezas, debilidades y emociones, y así, con su ayuda, construir la mejor experiencia posible en torno a un servicio o producto.

Ahora, la investigación tradicional UX deja al usuario en un plano un tanto pasivo: las encuestas generalmente sólo aceptan respuestas acotadas, la etnografía no se adentra demasiado en la persona particular y las entrevistas son mayoritariamente guiadas. Todo esto puede resultar en un corte significativo en la autonomía del usuario en su participación, lo que va en contra de lo que persigue el diseño UX. Para esto, propongo implementar partes del modelo participativo de Miso Kim (2018): la autora se apoya plenamente en la participación del usuario en la creación del servicio/producto, otorgándole un valor imperativo. Propongo que este método sea implementado tanto en el proceso de diseño UX como en el desarrollo del servicio/producto ya existente.


Modelo ux.png

Modelo propuesto para la creación y desarrollo UX (basado en Barahona, 2018)


Así, la investigación hecha por el propio diseñador UX, que tendrá implantada su visión, argumentación y conocimiento del oficio como no lo tiene nadie, quedará complementada de manera rica con la participación activa del usuario, quien otorgará un feedback relevante desde una postura y mentalidad que el diseñador puede pasar por alto. Tan sólo faltaría la participación irremplazable y completamente necesaria de profesionales de otros oficios (por ejemplo, si se está diseñando un hospital, la mesa de trabajo contemplará al diseñador, al usuario, a profesionales de la salud, a ingenieros, a constructores, a la gerencia, etc.).

Esta propuesta parece infalible: el pensamiento combinado del diseñador, el usuario y los otros oficios conforman la fórmula perfecta para construir la mejor experiencia posible. ¿Qué mejor para descubrir lo que las personas necesitan y quieren?. Y sin embargo, aparecen preguntas que suelen dejarse de lado, pero que debieran brotar de todo aquel que practique diseño UX: ¿qué sucede si construyo la mejor experiencia, pero lo que se hace con ella no es ético? ¿qué pasa si mi producto llega a tener el éxito en experiencia que compañías como Apple, Harley Davidson y Disney tienen, pero la huella ecológica que deja es inmensa? ¿qué ocurrirá si construyo la experiencia de unos pocos, dejando al resto en el olvido?.

En esos casos, la dignidad se le está otorgando solo a porciones, y no al total. Es entonces cuando sostengo: el diseño UX por sí solo no logra ni propicia nada, pues ya se ve en los ejemplos dados que aún siguiendo sus métodos, los resultados pueden ser nada éticos. Entonces recurro a la figura del diseñador. Es el diseñador quien construye la dignidad, no el diseño. El diseño, cualquiera que sea, es una herramienta, pero sólo el diseñador puede y debe crear la verdadera experiencia que lleve a la dignidad plena del mayor número de personas posible.