Taller de Amereida IV,Constanza Valdivia

De Casiopea



TítuloTaller de Amereida IV, Constanza Valdivia
AsignaturaTaller de Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014, 2º DG 2014
CarrerasDiseño Gráfico
Alumno(s)Constanza Valdivia

Clase 1

Vivir en el presente es vivir en un regalo

En el sentido poético, vivir en el presente es vivir en América. Si vivir en el presente, significa vivir en un regalo, debemos saber aceptar el ahora…no solo aceptar, sí no también, enfrentar lo espontaneo y tórrido de la vida. Para vivir el presente desde su comienzo y fin, sin interrupciones o más bien, sin resentimiento y lamentos, debemos saber cerrar los ciclos del ayer, ciclos del mismo pasado. Ser inteligentes significa tener la voluntad de cerrar ciclos y situaciones. “Cerrar” nos permite avanzar, nos permite liberarnos y vivir la armonía en cuerpo y alma. Hacer la paz con el pasado conlleva el poder de adueñarnos de nuestro presente, de poder actuar-hablar y decidir con poder. Con adueñarnos del presente, nos vamos haciendo camino hacia el futuro…sin saberlo, sin pedirlo. Nuestras acciones del presente, condicionan nuestro futuro. Condicionan la forma en que seremos capaces de afrontar la realidad, de afrontar lo que no quisimos enfrentar en el pasado, porque nos alejamos del propio sentido de la vida, de nuestra propia vida. Poseemos el don de la palabra y del oír, los dos se fundan en el coraje, en nuestro propio poder de nuestra red interna. Escuchar alude al corazón. Vivir en lo admirable y en el asombro constante nos permite conocer, crear nuestras medidas, nuestras opiniones de la realidad. Permitámonos abrir el velo, para ver lo inmenso que hay para todos nosotros. Vivir en el presente significa permitirnos dar nuestro testimonio de vida, de entes de la esta tierra americana.

“Agitar y conmover lo habitual, para que se abra lo infinito”.


Clase 2

El asombro…la búsqueda de lo desconocido

Nos despertamos diariamente ajenos al tiempo, al ritmo exterior. Solemos abrir nuestros ojos y poner los pies en el suelo…. ¿Por qué no tomarnos un minuto, un momento de reflexión sobre lo que queremos para el hoy, sobre cómo queremos enfrentar este nuevo regalo? Esto no significa, el disponer cada momento y situación, si no que significa apropiarnos de una actitud positiva ante el hoy y todos sus momentos. Una actitud positiva nos asegura la armonía y nos abre camino a lo natural de la curiosidad, a la satisfacción de querer conocer y enaltecer nuestra realidad, de elogiar cada instancia. A raíz de esto es que surge la búsqueda, ese sentimiento de inquietud que se nos aparece enlazada con curiosidad. ¿Por qué nos inquietamos ante lo vivo? Porque de forma natural nacemos en este mundo siendo ignorantes de lo propio y de lo ajeno. Satisfacemos nuestra ignorancia por medio del asombro… ¿qué sería de nosotros sin el asombro? El asombro nos permite vislumbrar un sentido, un elogio de lo cotidiano. Reforzamos nuestras creencias por medio de la búsqueda inquietante de lo infinito. ¿Cuándo dejaremos de ser ignorantes ante la vida?...Nunca, porque para poder ser sabios tendríamos que ser eternos, eternos y magistrales en un sentido desconocido. No estamos creados para ser conocedores del inicio y fin de nuestras vidas, porque si fuera así… no seriamos capaces de establecer medidas, de acotar una realidad y de encontrar un sentido. Seríamos seres sin capacidad propia de cuestionamiento, nos acotaríamos a lo acotado y nos perderíamos en nosotros mismo. No perdamos nuestra capacidad de asombro y cuestionamiento, sin estas, el escudriñamiento de la vida dejaría de serlo en si mismo así como nosotros y todo lo que conocemos. El asombro es la puerta del conocimiento.

“No dejemos de buscar lo desconocido”.


Clase 3

Mantenernos abiertos ante lo que no conocemos

¿Cuál sería nuestro mayor conjunto de símbolos? Nuestro mundo, la realidad que conocemos, trasmite y comunica la importancia de un mensaje por medio de la utilización de signos e imágenes, se les agrega significado y valor, se formula un total de palabras, de luces y contraste que nos funda el encuentro con el conocimiento. Formulamos reglas y medidas, hemos sido capaces de adecuar un vocablo, una lengua común, propia de sentido. Hemos creado una red limpia de información, enriquecida de contenido, de orden: sujeto-verbo-predicado. Le dimos valor a la frase, a su forma de elogio y distingo de un elemento con otro. El lenguaje y lengua engloban una cultura, como guía de sus caminos. El mismo conjunto de símbolos da paso a la escritura y al dibujo. Se le da valor al trazo y a la palabra, se trabaja en conjunto, pues la palabra guía mi discurso y el dibujo guía mi esquema. Estamos hablando de la conjugación perfecta de la sintaxis escrita y la sintaxis visual. Los símbolos generan significado y asombro ante las cosas, produciendo el juicio de valor, ¿Qué resulta ser mas importante en mi propia medida y que no? La palabra nunca ha sido un limitante para nosotros en la búsqueda de lo desconocido. Queda en nosotros misma la decisión de aventura y enriquecimiento diario de nuestro conocimiento. Solo con observar, con leer, con imaginar nos entregamos a la búsqueda del sentido. El lenguaje es algo innato en nosotros, algo que nos permite tener identidad nacional y mundial.


Clase 4

Nuestra norma de vida

¿Qué nos condiciona como seres vivos en lo largo de nuestras vidas?...si bien puede hacerse referencia a una condición física ó psicología, me quiero referir, en este caso, a nuestra moral. ¿Qué es la moral? “Moral es una palabra de origen latino, que proviene del términos moris (“costumbre”). Se trata de un conjunto de creencias, costumbres, valores y normas de una persona o de un grupo social, que funciona como una guía para obrar. Es decir, la moral orienta acerca de que acciones son correctas (buenas) y cuales son incorrectas (malas).” De acuerdo a lo anterior podemos definir que somos nosotros mismos jueces de lo que es “bueno” y “malo”, sí bien, existen definiciones mundiales de estos dos términos, cada uno de nosotros por naturaleza propia ideamos una escala mental de lo bueno y malo. Nos regimos por nuestras propias reglas y estamentos, pero a la par debemos generar un equilibrio amistoso con las leyes culturales y sociales de nuestro terreno. ¿Pero que nos ínsita a generar estas reglas? Quizás supervivencia, como la capacidad de asegurar un lugar en un total, el hacernos notar. Son las propias circunstancias de la vida que nos lleva a la búsqueda de lo desconocido, estás nos educa en el equilibrio de la armonía. Lo desconocido funda nuestros principios de vida, nuestra ética y disciplina de vida. Si bien nuestra experiencia se basa en prueba y error, también se complementa con lo ajeno, con el juicio externo de lo que viviremos. Nuestra moral se alimenta de la cultura, de lo global, de lo propio y lo ajeno…de la red-base de nuestra creación, me refiero al ADN y la genética. La genética es parte importa de nuestra moral, nuestra naturaleza propia es una mezcla de una naturaleza externa y esta misma es mezcla de una naturaleza ajena…y así sucesivamente. Nacemos en este mundo con una moral iniciada, pero no terminada. Podemos adecuar lo sabido con lo vivido. El juicio propio es el guía de nuestras acciones ante todo presente y futuro.


Clase 5

Discernir con claridad

Tenemos las herramientas para aprender y ver la realidad, podemos tocar y dibujar. Tenemos el poder de entender y racionalizar. Nuestros ojos cada vez se hacen más perfectos ante la luz de lo habitual. Poseemos capacidad de discernir: distinguir y cuestionar nuestras alternativas. Día a día nos enfrentamos a la toma de decisiones, al proceso innato de decidir entre las posibilidades y acotarlas de la mejor manera, en lo que respecta a nuestro juicio personal. Entonces el discernir con claridad se liga a nuestro conjunto de principios morales, nos preguntaremos internamente y distinguiremos que es lo que nos conviene y que nos perjudica. Discernir con claridad, conlleva a ver en claridad, a entregarle un juicio de valor a nuestro vivir habitual. Ver con claridad nos permite disponer un orden de prioridad y una adecuación de un hermoso caos. Nuestros ojos cada vez van creciendo, tomando riesgos y recibiendo nuevas instancias, nuevos momentos que guardaremos en nuestro interior, para cuando necesitemos del discernimiento y sus bases.


Clase 6

El Abismo

Lo inmenso, lo inmemorable del hombre. Cuando surge lo abisal no existen planes que salven la espesura del hombre.se debe ir a campo travieso, esto es distinto del futuro. Debemos dejarnos atravesar por la espesura. Nuestra voz es la única guía del rumbo, es la encarga de hacernos encontrar la huella.es necesario ser positivo ante la virtud, la negación nos atrapara en un vacio donde nuestra voz no nos podrá guiar. Para encontrar la huella debemos dar paso al consuelo del abismo, consolar la necesidad de irnos a lo negativo. Pero el abismo surge de ello, de lo negativo, de la forma en que buscamos diferencias y carencias en los demás. Hacemos juicios externos en busca del consuelo de lo propio interno, una manera de manifestar la aceptación de un acto o pensamiento auto destructible. No nos dejemos guiar por lo profundo sin fondo, evitemos caer ante lo irreparable e insalvable, alejado del amor. Debemos saber que el camino no es el camino. “En la voz, en la linterna de nuestra mano podemos traspasar la espesura. En virtud del rumbo podemos atravesar y ser unos.” Entonces el poder de traspasar el abismo, radica en nosotros mismo, tenemos el poder en nuestras manos, en nuestra voz. No hay palabra alguna que nos pueda retener de atravesar la penumbra desconsolada.


Clase 7

El Espanto

El espanto surge de lo desconocido, de lo que no se tenía pensado o imaginado que podría ocurrir. ¿De qué nos espantamos? De lo cotidiano, de lo que no somos capaces de abarcar. Nosotros mismos generamos el espanto día a día porque en el pasado evitamos un miedo y en el presente no sabemos cómo actuar, como afrontarlo por lo que recorremos sin darnos cuenta al espanto y nos refugiamos en el abismo.nos encadenamos y nos hacemos súbditos de la fuerza mayor, no nos permitimos avanzar por miedo a errar. Censuramos lo elemental…los sentidos, nuestros guías en la oscuridad y evitamos encontrarnos con lo positivo de la situación. Debemos vivir la vida con los ojos bien abiertos, compartir y convivir, generar un cuerpo estable y armonioso, poderoso ante lo negativo y positivo ante lo rescatable de cada situación. Y si nos cerramos a avanzar, nos estamos negando al triunfo, al éxito mismo como individuo. No estamos hechos para evitar la aventura de lo desconocido, tampoco para no cuestionar lo habitual. El cuestionarnos nos genera conocimiento y grandor social. Sin preguntas, generamos un círculo vicioso de temer ante lo feroz y a su vez evitamos conocernos a nosotros mismos y damos pie a una vida solitaria. Si queremos enfrentar la vida de forma digna debemos aprender a afrontar y ver las cosas de frente. Ver con admiración, asombro y armonía, veremos como la vida se abre en su total esplendor ante nosotros.


Clase 8

Lo que no ha sido encontrado

Cualquier cosa que es, no podría haber sido de otra manera. Merece el más enorme de los respetos. ¿Pero como las cosas son en sí mismas? Nosotros mismos dimensionamos y proyectamos, esperamos una situación y ante lo espontaneo nos encontramos de frente con un lugar no esperado. Con la dimensión podemos establecer los parámetros de tamaño y forma, podemos percibir la esencia de las cosas. Nosotros mismos vivimos en constantes dimensiones, sin percibirlas. El espacio-tiempo en el que vivimos y nos desarrollamos conlleva lo espacial y lo temporal, con esto podemos adecuar nuestro camino y experiencia. Nos guiamos por el sentido y abarcamos los cuatro puntos cardinales, tenemos la posibilidad de caminar hacia cuatro puntos distintos. En cambio el tiempo guía una línea continua de una sola dirección. Las dimensiones de lo encontrado y lo no encontrado dejan testimonio de una importancia de magnitud particular alzada de asombro y admiración. Y en base a esto es que surge un cuestionamiento básico de veracidad de la situación que radica en cada uno de nosotros el razonamiento de creer o no creer. Pero si creemos firmemente que algo existe, ese será por lo tanto un “es”, porque simplemente lo vemos y lo creemos, apoyándonos en el poder del sentido y el juicio de valor.