Taller de Amereida 2024

De Casiopea



Asignatura(s)Taller de Amereida
Año2024
Tipo de CursoRamo Lectivo
ProfesoresJaime Reyes, Manuel Sanfuentes, Carlos Covarrubias, Isabel Margarita Reyes
Profesor(es) Ayudante(s)Paula Báez Aravena, Natalia Duimovic, David Silva Bernales, Antonia Jeldes, Alondra Zamorano, Javiera Ruiz, Diego Apablaza, Rodrigo Daine, Joaquin Fernández, Francisca Oñate, Carla Saavedra, Mauricio Vegas Fernández, Rosario Paz Marticorena Marticorena, Simonetta Ferrada, Valentina Monsalve
EstudiantesIgnacio Araya Renom, Paz Vega Soto, Carla Bejares, Pedro Beltrán, Vicente Hasbún, Agustina Silva, Josefa Rojas, Sofía Rojas, Natalia León, Javiera Gaete Montecinos, Carla Lorca, Natalia Acebey, Fernanda Murillo, Josefa Maldonado, Micaela Jhonson Peredo, Fabiana González, Michelle Mateluna, Antonia Campillay Miranda

Estudiantes

Primer semestre

Descripción y Contextualización de la Asignatura

El Taller de Amereida, antes que nada, trae a presencia la existencia de la condición poética del ser humano y anhela despertarla; de modo que desde ella sea posible construir la relación poesía y oficio, la que a su vez, en el horizonte de la poesía hecha por todos da ocasión y lugar a la construcción de la visión poética de la Escuela. Es una asignatura tradicional que se realiza ininterrumpidamente desde 1965 y está presente en todos los ciclos formativos, es transversal. Trata la relación entre la poesía y los oficios en general; y la arquitectura y los diseños en particular, para generar en los estudiantes y profesores una visión y pensamiento propio y original. Este taller permite sostener un ámbito universitario peculiar. El Taller de Amereida reflexiona y debate las cuestiones acerca del hacer y obrar de los oficios en su relación con la poesía, acerca de la pregunta por el ser americano, en vistas al abrir mundo. Este primer ciclo está abocado al poema Amereida. Se imparte en la Ciudad Abierta, recorriendo sus obras, lugares y espacios.

Entrega de Taller de Amereida

  • Este semestre se evalúa la bitácora como total, es decir, escrito, dibujos y composición, la idea es que puedan llevar lo dicho en el taller a anotaciones de los poetas, mascara, reflexiones, anotaciones, croquis de la mascara, del momento, de las pizarras etc. A una bitácora bien construida y constituida.
  • El formato de bitácora es dado por cada taller del oficio y disciplinar.
  • La asistencia es pasada con los profesores ayudantes de ambas carreras.

Rubrica de Evaluación

Puntos Escritos Dibujos Composición
2 Apuntes propios, no literales Dibujo expresion con observación,croquis, pizarra, esquemas, mascaras, detalles, etc Diseño de bitacora, legible, equilibrio del blanco, cuidado en la construcción, limpieza, respeta el formato asignado.
1 Transcripcion o frases inconexas Dibujo simple, con pocas expresión Diseño de bitacora mediamente legible, poco equilibrio
0 No escribió, incoherencias Sin croquis,dibujos incoherentes No hay diagramación o composición

Primera Clase. Miércoles 13 de marzo

Carlos Covarrubias

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Miércoles 13 marzo 2024
Primer Taller de Amereida
hoja 1
Travesía
Esta Escuela hace Travesías
las hemos hecho por cuarenta años
unas trescientas <más de trescientas>
a lo largo y lo ancho de América
son
una manera de ver de observar de mirar
de recorrer y habitar
levemente
aquello que llamamos y que nos gusta llamar
nuestra tierra y nuestro suelo
este año queremos celebrar
haber podido sostener esta visión de mundo
visión que nace del feliz
encuentro de la palabra y la acción
de la poesía y el oficio
y
¿por qué no también?
del tiempo y el espacio
encuentro que viene a enterarnos
y a conformar
la plenitud propuesta
por nuestra condición
condición poética condición humana
hoja 2
Queremos celebrar
recibiendo a las alumnas y alumnos
que llegaron este año con una invitación
una sencilla tal vez humilde
tal vez serena
ven a lo abierto amiga
ven a los abierto amigo
a construir la abertura
que calma y protege
a la imaginación y al instinto
al deseo de ser lo que se es
Y
al de estar donde se está
y… en esto
la travesía es un acierto
que toca el destino mismo
que compartimos
entonces
volver a decir
que “la travesía consigue su cielo
como los ojos”
volver a decirnos
que la humanidad y lo humano se construye
que es una obra que nos atañe y nos recrea
cada vez

Un saludo a todas y a todos

Isabel Margarita Reyes

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Segunda Clase. Miércoles 20 de marzo

Carlos Covarrubias

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Miércoles 20 marzo 2024
Segundo Taller de Amereida
hoja 1
Travesías
Tiempo de Travesías
Hemos comenzado el año proponiendo
que vamos a dedicar el Taller de Amereida
a la Travesía, a aquella palabra poética
que hace cuarenta años nos fue dicha…
a pesar de que ya hemos realizado más de
trescientas travesías todavía está vigente
preguntarse por el “espíritu de las travesías”
por esto
que llevamos a cabo cada año – cual ritual-
salir a recorrer américa
repitiéndonos – en silencio – cada vez
que no es ni ocio ni negocio
vacación o turismo
y
contestándonos también – en silencio –
que es aventura
cual vuelo quebrado y anhelante
que admira en su planear
lo sagrado que guarda nuestra tierra…
y el misterio que habita en nuestro suelo…
hoja 2
Y
aquí
hay que abordar la palabra nuestra
la palabra nuestro y la palabra
nosotros
(nosotros los que conformamos nuestra Escuela)
en el fondo mismo, en lo más profundo,
que nuestro instinto y nuestra imaginación
nos pueda llevar, quisiéramos que todo,
absolutamente “todo” fuera nuestro…
y que desapareciera el “vosotros”,
el “ellos”… quisiéramos atravesar
la frontera y las fronteras de tal modo que
nuestra casa u hogar se ampliara hasta
coincidir con el universo inmenso
irrevocable
en un solo tiempo y en un solo espacio
sin una sola nostalgia
sino en un presente tal
que nos sustente
que nos encante
nos anime a salir a recorrer en plena conciencia
de nuestra libertad…
hoja 3
Salir nosotros a ejercer
nuestra condición
a conocer la tierra y sus aguas
el suelo y su cielo
a contemplar palpar los bordes del asombro
“La Travesía consigue su cielo
Como los ojos”
Pero ¿cómo consiguen los ojos su cielo?
al parecer mirando
observando
contemplando
admirando
en absoluta disponibilidad
en la que objeto y sujeto desaparecen como tales
Y
la existencia canta (y)
“existe”,
invitándonos a dar un paso (y)
a decir una palabra
invitándonos a realizar lo que somos
palabra y acción
en alma y cuerpo
-vitales-
hoja 4
Vitales,
capaces de ver de oír de recibir
A los otros
lo otro la otredad
abiertos a construir un nosotros con los otros
un lenguaje capaz de reunir
de congregar
de consentir
vitales y capaces de afirmar que nada
nos es ajeno
un lenguaje que recibe y hace “mundo”
que intenta convertir lo inmundo en
un mundo habitable y amable
y que busca conducir lo inhumano
a aquella posibilidad humana
que es
el nosotros
naturaleza y obra emparejadas
encuentro y hallazgo
la relación que sí es relación…
por esto,
-por todo esto-
nos empeñamos cada año en abrir un tiempo,
-un tiempo de travesía-

Un saludo a todas y a todos

Isabel Margarita Reyes

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Jaime Reyes

A propósito de la celebración de los cuarenta años de nuestras Travesías.

Como les decía en la mañana, el volumen segundo del poema Amereida (Amereida II) contiene casi solamente escritos hechos durante o a propósito de la primera Travesía de Amereida de 1965. Aunque fue publicado por primera vez en 1986, más de veinte años después de realizado aquel primer viaje. Este volumen segundo incluye otras dos partes además de los escritos poéticos. La primera es la bitácora del viaje (Amereida: Bitácora de la Travesía) escrita por el escultor Claudio Girola y la segunda son unas notas o apuntes del poeta Godofredo Iommi a esa bitácora. Esta bitácora es el registro de los sucesos, hechos y personajes y lugares, día a día.

Así por ejemplo se lee anotado el 30 de agosto de 1965, a bordo de la camioneta, en algún camino de la Tierra del Fuego:

Ya en el camino firme un perro duerme en medio de él. Boulting que está sentado al lado de Fabio, gesticula y grita en inglés y finalmente trata de dar vuelta el volante. La sola idea de que el perro pudiera ser atropellado lo ha trastornado.

El estupor nos causa cierta indignación y quien más y quien menos trata de explicarle a Boulting que en América los perros se salen del camino. Godo, alterado, cita incluso tres casos similares fatales –que no detalla.

Sobre este episodio Iommi escribe una nota, la nº 46, que les leo ahora:

También el olvido es bello, olvidar, por ejemplo, que el arrojo es la travesía y no la vida de un obstáculo, en este caso, el perro. Pero la hermosura cuenta menos que la ruta y esto sí que es difícil aprenderlo. ¿Qué es la ruta? Es sólo seguir partiendo siempre, es mantener el rumbo abierto. ¿Será un comienzo sin fin, como el amor? Hacer tal ruta, abrir tal rumbo, tal vez de tales cosas, interrogaba Kant a los capitanes de barcos balleneros, aquellos que Melville dijo que buscaban la ballena blanca y tal vez Acab sea el nombre de la musa de toda pura travesía.

Entonces hagámonos entre nosotros la pregunta ¿Por qué el amor será un comienzo sin fin?

Manuel Sanfuentes

El eco de Rimbaud

En el mundo del silencio y lo audible, las campanadas son la metáfora perfecta para comprender el fenómeno poético; desde el golpe inicial hasta el eco más fino, resuena hasta nosotros el momento inicial que da origen a esa resonancia. El “je est un autre” [1]. de Rimbaud es una campanada que en la poesía hasta hoy día no deja de resonar; ser otro, desde entonces, es el modo del ser poeta. La voz de la máscara con que inicia el Taller, trae esa perfecta nitidez entre lo otro, lo uno y el todos en el tiempo de la resonancia.

--

La Travesía es un don de la poesía, donde concurren la cuestión americana y las dimensiones del oficio; y en tanto don, solo se recibe en un acto de hospitalidad que acoge a la palabra poética, como una voz dando la partida.

La poesía es pronunciamiento y eco; y la Travesía está en este último, ella es una resonancia del primer llamado.

Hoy vivimos el eco, no el pronunciamiento; para América acontece lo mismo… ya lejos del origen. El eco resuena ahora solo como un horizonte.

Estar en ese desconocido es volver nuevamente al punto de partida donde el pronunciamiento es siempre nuevo.

Si nos hemos llamado el “pueblo de palomas” [2]., es porque “la travesía consigue su cielo”, porque “nuestro apoyo está en los aires, vasto como la residencia de los pájaros”.

Allí, en ese cielo reside la poesía; ella se apoya en los aires, en lo vasto; está, digamos, sin suelo, desolada, sin eco. Como el joven Rimbaud en “El barco ebrio”, sin eco:

“yo sé los cielo estallando en relámpagos, y las trombas
y las resacas y las corrientes; yo sé la tarde,
el alba exaltada como un pueblo de palomas,
y he visto algunas veces aquello que el hombre ha creído ver”.[3]

Bien; vemos o creemos ver. La Travesía zafa esa ambigüedad, la observación lo resuelve, el acto lo zanja.

No estamos hablando de una experiencia, sino de un modo de proceder y hacer; la Travesía se ejerce como un don que descubre en nosotros aquello que desconocemos. La aventura de la Travesía es la utopía de América, la posibilidad de que haya lugar.

Está este modo de ir en el total, dentro de ello; ahí, cada cual, en su particularidad, debe a su vez, encontrarse en ese camino; uno es solo y en compañía de un todos que también acoge. Cada cual es también un don y una aventura.

Tercera Clase. Miércoles 27 de marzo

Carlos Covarrubias


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Miércoles 27 marzo 2024
Tercer Taller de Amereida
hoja 1
Travesías
Las travesías de Amereida
De
La Eneida de América
Este año se cumplen cuarenta años,
de aquella tarde en la que Godo,
el poeta Godofredo Iommi Marini,
nos juntó en la Escuela para,
proponer que la Escuela, sí o sí,
hiciera Travesías señalándonos que
estas constituían uno de los actos
fundamentales de la Escuela de
Arquitectura y Diseño
su proposición fue oída y aceptada por
los oficios y desde ese momento
comenzamos a elaborar, a imaginar,
a intuir todo lo necesario en vistas
a que pudieran realizarse…
cabe señalar que se trató todo el camino,
de la construcción despierta de un “sí”, de un
sí a la palabra poética.
hoja 2
esto que vengo a señalar ahora
después de cuarenta años conforma
uno de los pilares que sostienen
la poética de la Escuela en cuanto
y tanto a su principal afirmación:
“estar propuestos a sostener “a fierro”
toda la relación posible que pueda existir
entre la palabra poética y los oficios
privilegiando en nuestro caso, los oficios
de la arquitectura y del diseño…
uno de los pilares es la travesía…
y el otro, la ciudad abierta…
esta imagen, pilares que sostienen
a una Escuela, conforma a su vez,
una suerte de -Umbral a la Abertura-
puesto que tanto las travesías como la
Ciudad Abierta se realizan en las obras
y es en las obras que la palabra y
el oficio encuentran cabida…
y es la Escuela, en su vitalidad,
en su permanente juventud la llamada
a sostener
ambos pilares
hoja 3
un umbral a la Abertura…
         Escuela
Travesía Ciudad Abierta
-un leve umbral a la abertura-

hemos creído que ha de ser leve
como el hallazgo…
que ha de ser vasto
como la residencia de los pájaros…
que ha de permanecer abierto
a la realidad o canto
al desconocido
y siempre, al consentimiento…
amereida página 1, página 11, página 46
teniendo en cuenta cuando se nombra
la palabra consentimiento que hay
unas doscientas personas entre alumnas
y alumnos que han oído, a lo mejor,
por primera vez la palabra AMEREIDA
que esta formada por América y Eneida
y que a su vez, nos fue dicha como
la Eneida de América, y que es esta
la manera o el modo de ser de las Travesías,
que sin duda, hay que ahondar, dilucidar y
esclarecer
ahora…
hoja 4
es fácil decir que: La Amereida es
la Eneida de América y que esto, es
travesía y que estas Travesías,
son en América y en una América
que se pregunta -hoy- por
¿Qué es esto de ser americanos?
pregunta que podría parecer más que tardía
después de más de quinientos años que
estas tierras
y
este continente
entre mares
lleva el nombre de América…
y, por otro lado, traer al presente
a la Eneida, con más de dos mil años
de existencia, y que traer el “destino de un
pueblo”, a “la búsqueda de un destino”
hasta “el encuentro de una patria nueva…”
amereida página 48
es esto
lo que el Taller de Amereida quiere abordar
para celebrar en lo íntimo
de la palabra poética y
en lo íntimo de los oficios ejerciendo
su don..
-¿enciende un regalo en travesía
Su amereida
o propio continente? –
Unn saludo a todas y a todos

Isabel Margarita Reyes

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Jaime Reyes

Manuel Sanfuentes

El viaje

La Travesía es una experiencia del viaje; de salir afuera, donde uno se transforma en otra cosa que no es uno mismo. El poema “El viaje”, de Charles Baudelaire, cierra así con esta precisión:

“Sumergirse en el fondo del abismo, infierno o cielo, qué importa!
al fondo del desconocido para encontrar lo nuevo”.[4]

Desde ahí, lo desconocido y lo nuevo, están encadenados, unidos, ligados para siempre. El viaje va de suyo a lo desconocido, allí donde no se ha estado, hacia donde no se ha visto; donde lo propio del acontecer se desconoce, y uno va en su propio ir yendo.

Hemos vivido el viaje como un modo de proceder que desplaza nuestro centro y lo lleva lejos, para alcanzar la posibilidad de ser otro, otros. Este camino es parte de nuestra formación, como también de nuestras propias vidas que van desde aquí hasta ese allá. Esta distancia debe ser atravesada, para acceder y llegar a lo otro hay que atravesar esa distancia que une lo más propio con lo que se desconoce.

La experiencia de Cristo en el desierto no es para encontrarse consigo mismo, sino con su propio dios, que incluso en esa intimidad, se manifiesta también como un desconocido.

América, pese a todo, aún permanece en ese desconocido, ella aún no se nos revela como una unidad, sino como una piedra que guarda un secreto, mejor, un misterio antiguo atravesado por la modernidad más cruel y transformadora. Nosotros vamos en ello, para encontrarnos con ese misterio consolador o dramático; al fin… lo nuevo de América es aquello que desconocemos. No hay fórmulas, sí un modo de ir que observa su camino para caer en la cuenta de que aquello que tenemos en frente y ante nosotros es una experiencia de lo nuevo.

El “yo es otro” de Rimbaud, es con posterioridad a su renuncia a la poesía –incluso pasando por el desprecio– el motivo de su partida hacia Harar, en Etiopía, donde verdaderamente “es otro”, pues ha abandonado todo para encontrarse de nuevo con otra cosa que ya no es él mismo y que tampoco es su poesía. ¿Qué es esa otra cosa a la que el viaje nos arroja sin piedad?

Se trata de desaparecer en la otredad, para “hacerse vidente”, nos dice Rimbaud. Ahí, la poesía no es una respuesta, sino un camino por el que se debe pasar para volverse “otro”. Después de esto está la nada y lo nuevo. El innovar es una experiencia poética que, sin cálculo, se aventura donde no hay dominio y donde se es rey de sí mismo.

Lo que no da la sala o las clases, lo entrega el viaje, que abre el horizonte de nuestras minucias. Lo que no está aquí es también un llamado, llama, y seduce nuestro deseo para habitar eso otro que aún no vemos.

Entrar y salir es un acto simultáneo, se está en uno y otro a la vez. Entramos en el oficio para salir con la poesía; esta nos saca, nos aleja, para quedar más cerca no de nosotros mismos, sino de una experiencia común.

El viaje es individual, y la travesía es la experiencia de lo en común, de lo múltiple, incluso, es la experiencia colectiva de una cultura completa. El caso de Cristóbal Colón es, junto a una experiencia única y personal, también la manifestación neta de la cultura de Occidente en un escenario hasta ahí desconocido; es por esto que a América se le llamó el Nuevo Mundo, porque aquella cultura lo desconocía.

Lo desconocido a su vez es una carencia que es saciada cuando se va hacia aquello que se observa, y que siempre está afuera. Todo esto transforma la vida en una obra de arte y no solo en una experiencia humana.


Cuarta Clase. Miércoles 03 de abril

Carlos Covarrubias


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Miércoles 02 abril 2024
Cuarto Taller de Amereida
hoja 1
¿cuál lenguaje?
¿enciende
un regalo en travesía
su amereida
o propio continente?
vamos
(de amereida página 50)
porque sin lenguaje
todas las rutas hacia nuestra intimidad
aunque se adueñen
deforman y engañan
(de amereida página 45)
¿qué lenguaje pues?
(de amereida página 126)
caiga en la cuenta que para encontrarse con
el espíritu de las travesías hay que conocer
el libro amereida y es aquí donde
nos encontramos con la riqueza de la escuela:
doscientos jóvenes que saben de ella por primera vez
y que comienzan un taller que lleva su nombre…
la riqueza que es tener la opción de
volver a no saber, del incesante volver a no saber
Hoja 2
entonces, me pregunto, qué hacer
si en este cuarto taller de Amereida
en su hoja primera
traigo de la página cincuenta del libro amereida
las siguientes palabras poéticas:
¿cuál lenguaje?
¿enciende un regalo?
en travesía
su amereida o propio continente?
vamos
(de amereida página 50)
estamos invitando a un lenguaje…
1 a tener lenguaje…
2 a recibir el presente como un regalo…
como un gran regalo…
3 a las travesías; a salir a recorrer América…
4 a la Amereida: al libro, y a la Eneida de América
5 a la noción de américa como propio continente…
6 al suelo como suelo que consuela...
7 a la luz que emana de todo regalo…
así américa nos desnuda
la luz de su regalo
(de amereida página 19)
y
por último a “este” vamos
a “este” vamos y ven
a este encuentro con la abertura
donde podemos vislumbrar al origen y al destino
como un mismo… un solo lugar…
Hoja 3
leyendo y releyendo con gran avidez
tanto la Amereida como la Eneida
vuelvo a preguntarme por lo que está
en la palabra poética que nos invita a preguntarnos
a aventurarnos…
entiendo por condición poética
algo similar
a lo que ocurre con los peces
o
a lo que ocurre con los pájaros
los peces solo viven habitando las aguas
su hábito es deslizarse en un medio
que les es del todo favorable
los pájaros surcan el aire vuelan
esta es su condición… sus alas su vuelo
y
¿nosotros?
¿por qué tendremos que preguntarnos
“por lo que somos” “por de donde venimos”
Y “ a dónde vamos”?
me cambio de plano
el incendio en Viña, Quilpué y Villa Alemana
la Escuela con palas, sacos, carretillas
guantes, cascos… en plena faena
y
el incendio que destruyó íntegramente
a Troya y a Eneas, sacando de las
cenizas a su pueblo, a su padre, a su hijo
empeñado en levantar un nuevo suelo
donde poder habitar en paz…
Hoja 4
poéticamente habita el hombre
ni como los peces
ni como los pájaros
ni como animal ni como Dios
el ser humano es el único animal que
puede trascender su condición animal
y, trascender su condición divina…
ha de llevar su cuerpo, su espíritu,
su corazón, su mente y su consciencia
a feliz termino
cuéstele lo que le cueste…
imagino que todos los animales,
huyeron del incendio y a lo mejor
ya están los ratones reconstruyendo sus
guaridas…
imagino que todos los dioses estarán
en algo propio de ellos en relación
a los acontecimientos… pero nosotros
los seres humanos por excelencia humanos
nos es propio
y es nuestra condición
levantar dar construir y reconstruir
un suelo que consuele
que cante el encuentro
-todos los encuentros –
un suelo – lugar – hogar que acoja
a la sorprendente aventura de la vida
por esto es que Eneas siguió su destino, su Eneida,
por esto es que hacemos travesías…
y por esto es que la Escuela pone su empeño
su palabra y su acción en los incendios
aprendiendo a conocer la desgracia y a socorrer
a los desgraciados desde su poesía y oficio…

Un saludos a todas y a todos

Isabel Margarita Reyes

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Jaime Reyes

Bitácora de la Primera Travesía. 30 de agosto de 1967.

Llegamos al puesto que aparece a nuestra izquierda.

Sin detenernos cruzamos la tranquera que está abierta. Inmediatamente nos encontramos en una situación diferente; el camino se nos desaparece en un claro arenoso que forma unos corrales. Pasamos el auto y nos bajamos con las linternas a inspeccionar. En grupos separados tratamos de reencontrar el camino. Hacia la izquierda topamos con un piño de vacunos dormidos; al frente un enorme talud artificial de tierra, algo como el relleno de una carretera en construcción. Nuestra huella no sigue, por parte alguna. Decidimos volver al puesto. Son las 3 de la mañana.

Prudentemente alejados de la casa tocamos la bocina, enfrentamos los focos a la casa, y prendemos la luz interior del auto. Un perro ladra junto a la casa. No se ve a nadie. Pasan los minutos, Tronquoy y Fabio cuidadosamente se bajan y aproximan un poco hacia la casa y desde allí llaman.

Todos tenemos un especial cuidado en mostrarnos amistosos para evitar ser confundidos. Vemos por una ventana que se prende una luz, y un hombre joven sale de la casa con un farol en mano.

A estos sucesos Godofredo Iommi les escribe la siguiente nota

Nota 49.

Hay un espesor entre hombre y hombre. La espesura no es la de esta trama inextricable de arbustos, la espesura invencible. El arte de la cortesía, de la convención de los oficios, como santo y seña para ahuyentar el miedo mantiene a todos los humanos y hace que nos atengamos los unos a los otros. Ni el amor basta para atravesarla. No se puede cruzarla por la convención de los caminos. Hay que ir a campo traviesa. Saber, saber, saber, que el camino nunca es el camino. Harto difícil será para todos nosotros comprender esto y eso es lo que hay de todos a todos en medio de la espesura. Hay otra distancia-tiempo que va de voz a voz. En la voz, no en el farol que está en la mano se puede cruzar esa espesura. Ella no tiene sentido, como no tiene sentido la pregunta de ¿quién eres tú? Ya no estamos como “tus”, ninguno en la espesura. En la espesura, y ella está en todas partes, aquí y en las ciudades, sólo podemos entender u oírnos en virtud del rumbo, de los rumbos que nacen de nuestras propias incertidumbres. La incertidumbre de atravesar gratuitamente la mera travesía, lábil, débil, humana, como si los seres humanos fuésemos, todos, unos hermosos desdichados.

Esos desdichados se refieren a otra nota, también de la Bitácora de Amereida:

Todo acto poético se inicia siempre con la recitación del poema “El Desdichado” de Gerard de Nerval. Así se iniciaban, se inician y espero que se inicien siempre las Phalènes desde el año 1952.
El primer verso es el que marca el tono fundamental de la Phalène:
Yo soy el Tenebroso, - el Viudo, - el Desconsolado,
El Príncipe de Aquitania, el de la Torre abolida
Muerta está mi única Estrella, - y mi constelado laúd
Luce el Sol negro de la Melancolía.

Pero se trata de la nota 49. Podríamos pensar que aquella espesura, la invencible, surge o emerge con particular claridad en la travesía (aunque ella está en todas partes, también en las ciudades). Supongamos por un momento que esa espesura, que es poética, existe en América. ¿Por qué ni el amor basta para atravesarla? Sucede que no se trata de atravesar América por la convención de los caminos. Hay que ir a campo traviesa. Entonces no es que nosotros en travesía atravesemos América en bus, auto, tren, barco, avión, por las carreteras o caminos establecidos. Tampoco es que le digamos al bus que vaya cerro abajo fuera del camino. Es que nosotros no atravesamos América sino hay que dejarse atravesar por el continente. Dejarse atravesar. Y para hacer eso no bastan las linternas en la noche, las luminarias urbanas, toda luz. Se necesita la voz. En plena oscuridad podemos reconocernos diciendo o gritando nuestros nombres. De voz a voz. Y esa es una de las grandes misiones de la poesía.

Manuel Sanfuentes

Sobre la obra de arte y la experiencia humana

Rectifico algunas precisiones de la clase anterior: Obra de arte y experiencia humana son inseparables; el arte existe porque hay naturaleza humana; y sin esta no hay arte.

De la observación de la naturaleza se puede llegar a una constatación certera acerca de la perfección, armonía y del caos que en ella reina; aun más, hasta llegar a un límite de la belleza, hacia lo maravilloso. Pero pese a esta grandeza, el esplendor de la naturaleza no constituye arte; se podría decir, incluso, que la creación entera, la vida, no es una obra de arte.

El ejercicio y práctica del arte es transformar lo natural en artificial; esto en grecia es la τέχνη (que después deriva en la técnica). Esto implica la acción de algo que no ha tenido lugar y que hace aparecer algo nuevo.

Naturaleza y arte contienen en sí un aspecto desconocido, donde yace la cosa nueva: el artificio… En la naturaleza esto revela un origen, el arte abre un camino. En la Travesía y el viaje, ambas comparecen de igual manera. El arte, en tanto téchne, técnica, hacer, inventar, erige el hecho nuevo; ante ello, la naturaleza se entrega; es la experiencia de Colón y de América ante la cultura de Occidente.

La naturaleza se entrega, el arte arremete como un surco en la arena, jamás creación de ella misma, sino de las manos del hacedor. “Siglo de las manos”[5], decía Rimbaud, palabra y oficio se podría decir, en un siglo que hace del arte conmoción.

Asemejándose, solo en apariencia, a la naturaleza, el arte se vuelve obra de la nada natural que nos rodea. La naturaleza es una invención; tal vez el continente, América misma es una invención; ya lo advertía Edmundo O’Gorman[6] y también Amereida, a través del concepto de hallazgo... “ajeno a los descubrimientos”[7]. El hallazgo es el arte de lo desconocido porque precipita lo nuevo, lo hace evidente, da un giro y cambia el rumbo de la interpretación natural de las cosas del mundo.

Todo por un acto de las manos, del hacer (si se piensa, la naturaleza no hace nada, ella es puro acontecer de lo ya creado un día). La naturaleza es pronunciamiento y el arte es el eco que recrea ese momento inicial de la nada vacía, para volverla tangible como una roca.

El arte es hacer tangible lo que no ha tenido lugar. Esta experiencia humana única (como el lenguaje) toma de la palabra poética su hálito para volverse acto, facto, téchne, arte... como un acto humano, natural, a mano.

Quinta Clase. Miércoles 10 de abril

Carlos Covarrubias


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Miércoles 10 abril 2024
Quinto Taller de Amereida
hoja 1
leve Travesía
un leve umbral a la abertura"
intento traer una imagen fecunda
que nos entusiasme y nos invite,
este año, a las travesías, al acto poético,
que es, al viaje, vuelo o recorrido,
que pueda darse entre dos puntos,
cualesquiera,
en la extensión abierta americana,
una imagen que nos sitúe en un umbral
leve, tan leve,
que en verdad resulte ser entrada, paso
a la abertura que se extiende, abierta,
ante nosotros
como si estuviera esperándonos…
es que cada año nos llama,
como aquel “llamado de la selva”,
que nos toca hondo nos inquieta y nos invita
- América invita –
así américa nos desnuda
la luz de su regalo
(de amereida página 19)
hoja 2'
buscando luz para la palabra “lumbral”
encontré en el diccionario que -esta-
originalmente se decía “lumbre”
al fuego, al calor del hogar, a la “luz”…
pareciera que el umbral posee
un cierto resguardo y una cierta
luminosidad que cuidan la entrada
o el paso a la abertura
que se ofrece desde los comienzos…
pareciera que el umbral es el límite;
el límite que hay que atravesar…
para entrar y pasar – así-
a un inicio,
a un comienzo,
a la abertura o esbozo del desconocido
esto, bajo cierta luz: que enseña la entrada,
que la indica, que la muestra, que la abre,
y que permite contemplarla…
dándonos un momento, un instante
un silencio y un impulso, con el cual
dar un primer paso y aventurarnos…
hoja 3
aventurarnos sin miedo o temor
al desconocido que toda extensión conlleva
puesto que es tarea inevitable
recibir el regalo de la extensión y su sorpresa
digo inevitable en cuanto andamos
en cuerpo y alma paso a paso
por nuestra tierra -habitando-
habitando sus sorpresas
al comienzo,
al espacio o lugar vacío,
o umbral,
cual presente entre los tiempos
que
vacío nos recibe con la puerta abierta
y,
vacíos nosotros para recibir
vacíos de prejuicio dando cabida
vacíos de ideas preconcebidas
despejando y despejándonos
para que entre toda la luz
toda esa luz dicha en el poema
-la luz vacía que aun nos llama-
nos llama a encender el fuego
en el lugar de lar
ahí donde encontrarnos saludarnos y conversar…
hoja 4
saludar y conversar
primero el saludo
aquel gesto de la mirada despejada
de la mano abierta de la franqueza
el saludo es también un umbral
un umbral del encuentro
y
luego conversar, antes que nada
oyendo
atento
arte de la travesía
el ojo abierto la mano abierta el oído abierto
arte de la hospitalidad
fundamento de todo viaje de toda andada
de todo encuentro
y
de toda travesía
la relación gratuita y desinteresada
que

es
relación
es que salimos a celebrar a admirar
tal relación tal encuentro tal lugar…

Un saludos a todas y a todos

Isabel Margarita Reyes

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Jaime Reyes

Manuel Sanfuentes

El maestro de obras

En un cuaderno de pergamino de cerca de 60 páginas, Villard de Honnecourt [8] dibuja y escribe sus anotaciones de viaje por Europa desarrollando diferentes trabajos constructivos en catedrales y edificios. Estamos a comienzos del siglo XIII en pleno medioevo, en donde la figura del arquitecto (que en el Renacimiento se consolida como un oficio) estaba más cercana a lo que se conoce como un “maestro de obras”. Sus anotaciones van desde los dibujos religiosos, esquemas constructivos, detalles, diagramas de mecanismos, etc., todo acompañado de una escritura gótica vulgar de la región de Picardía en el noreste de Francia. Su escritura, en picard, una variante del francés de Île-de-France, pone de manifiesto la presencia de las lenguas vulgares que surgen en Europa como contraparte del latín oficial como lengua franca desde el Imperio romano; surge ahí la revitalización de lenguajes propio y nacionales que realzaban los aspectos locales de una cultura general en Occidente.

Por otra parte, se destaca en el cuaderno, una relación intrínseca entre el dibujo y la escritura, haciendo del conjunto total del cuaderno una obra única y de carácter singular de un maestro de obras. Me detendré en esta relación entre palabra e imagen, y a su vez, en aquella situación anterior del oficio en que prevalecía el sentido de maestría, antes de determinadas definiciones arquitectónicas.

La poesía, en tanto palabra, reside en un espacio anterior a las definiciones del tiempo, ella acontece –si nos remitimos al tránsito de la Edad Media al Renacimiento– en un lenguaje propio, digamos vulgar, de un pueblo, de un ámbito propio.

La condición del oficio, en tanto maestría del obrar, se sitúa en ese espacio vulgar de la poesía; en donde es "lo" pueblo lo que habla y ya no el lenguaje del imperio. Es así que el oficio y la palabra hablan con propiedad, porque lo hacen desde un lugar, su lugar, no de cualquiera, y tampoco el de todos. En este sentido, la poesía no es general; desde lo particular ella habla de todo, de todos, hacia lo universal. Cada lengua nos propone un mundo que el oficio erige con su propia maestría, con sus propias obras, con sus propias manos.

Podemos decir que para la poesía hay palabra original, pero no hay “obra”; en ella sí hay camino, abertura y aventura. La obra está reservada para los oficios. La poesía no construye mundo, sino que edifica, le da sentido al hacer; al tiempo que ella da una palabra, se retira para que haya lugar.

¿Cuál es el compromiso de la poesía? No tiene; ella es de suyo palabra anterior a toda toma de posesión. Ella es aire que escurre entre las columnas de la historia, allí donde resuena el eco de una lengua primera, vulgar, donde la palabra era verbo y hacía la luz y todo lo que el mundo es.

Sexta Clase. Miércoles 17 de abril

Carlos Covarrubias


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Miércoles 17 abril 2024
Sexto Taller de Amereida
hoja 1
encontré esto:
-¿no acoge nuestra América
el dibujo
de cada rastro
que
el pie dejó en su arena?-
Alvar Nuñez Cabeza de Vaca
junto a tres compañeros
sobrevivientes
anduvieron, semidesnudos y descalzos
cerca de 10.000 kilómetros, durante ocho años...
todo esto, perdidos en el sur de América del norte,
por unos territorios inhóspitos y desconocidos,
poco después de la llegada de Colón...
a comienzos del siglo XVI...
Alvar Nuñez nos cuenta que en esta aventura
mudaban la piel dos veces al año
como si fueran serpientes...
una de las más singulares ANDANZAS
ANDADURA O ANDADA
a pie
que se conocen, por la extensión hoy llamada
americana...
hoja 2
hay dos "atraviesos" significativos
que se produjeron inesperadamente
en esa tierra que se interpuso
a los navegantes que buscaban "las indias":
uno en la parte norte
por ahí por el río bueno
(actual frontera entre Estados Unidos y México)
y el otro, en la parte sur
por la zona del río amazonas...
el primero desde el Atlántico
al Pacífico y el segundo desde el
Pacífico al Atlántico...
Podríamos llamarlos a "tierra adentro"
Fueron ambas expediciones catastróficas y
unos verdaderos fracasos...
los llamo "atraviesos" porque el
azar y el destino los fue llevando
hasta atravesar el continente
al ancho... en una suerte
de errancia sin referencias ni apoyos...
-dos hombres Alvar Nuñez y Francisco Orellana-
<casi por la línea ecuatorial>
hoja 3
estas dos expediciones buscaban
el "oro" y en esto ambas fracasaron
en cambio Alvar Nuñez encontró
el modo de ser de los naturales
con los que fue topándose en su extraño recorrido
Orellana que buscaba la preciada especia de la
canela, conoció el gran río
que llamó "Amazonas"... río que
lo llevó a desembocar en el atlántico...
Alvar Nuñez no llegó al pacífico,
Solo camino cerca de él pero
en su andar conoció lenguas diversas
costumbres y personas nunca vistas
por europeos...
les cuento algo, solo algo
-brevísimo-
con el afán de abrir el apetito
por las tierras americanas
sus extensiones, sus distancias
sus lejanías
su mar interior
sus mares y sus polos
sus gentes...
-y el dibujo de cada rastro que dejó el pie en su arena-
hoja 4
intentemos conocer y leer
-naufragios y comentarios-
de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca
y
descubrimiento del rio de las amazonas
de
Gaspar de Carvajal
entremos un poco en el continente
"a pie" con Alvar Nuñez
"por agua" con Orellana
estamos hablando de ese medio siglo
entre 1500 y 1550 tiempo en que ocurrieron las primeras entradas
al corazón de estas tierras...
en ellas van apareciendo los grandes ríos
el río bueno el missisipi
el amazonas el río de la plata
en ellas van apareciendo los encuentros
los primeros encuentros y
van apareciendo los relatos las crónicas
los cuentos y las invenciones...
¿no acoge nuestra América
el dibujo de cada rastro
que el pie dejó en su arena?

Un saludos a todas y a todos

Isabel Margarita Reyes

Jaime Reyes

A propósito de esa espesura, que se manifiesta aquí y en todas partes, especialmente en la travesía. Hace ya muchos años, en 2010, fuimos de travesía a la isla Santa María, en Arauco, Chile. La isla está en el Golfo de Arauco, frente a Lota. Una isla de pescadores y buzos.

Fuimos en una posta, en dos tandas. Yo fui en el primer viaje (Travesía Isla Santa María, Primer Viaje), con el Taller de 3º de arquitectura, a cargo de los profesores R. Saavedra y U. Exxs. La isla y sus dos poblados; Pto Sur y Pto Norte, había sufrido con fuerza las consecuencias del gran terremoto y tsunami del verano de aquel año.

La obra de arquitectura de la travesía fue la Sede comunitaria para Puerto Sur. También íbamos a construir una escultura de José Balcells. Esa escultura tenía otras tres hermanas que iban en otras travesías ese mismo año. Por eso la llamamos, en un acto poético hecho allí en la travesía, Escultura Cuarta Insular.

Cuando nosotros ya estábamos instalados en nuestro campamento arribaron los materiales. Los desembarcamos; maderas, cementos, planchas y placas, herramientas, etc. Sin embargo las piezas para la escultura no venían en el cargamento. Mi misión en la travesía son los asuntos de la poesía, obviamente. Pero además tenía el encargo de construir esta escultura, de escala urbana, que alcanzaba unos cinco metros de altura. Estábamos en una isla, y aprovisionarse de casi cualquier cosa corriente, como clavos o harina, desde el continente, era tarea muy dificultosa. Pero conseguir unas piezas de madera grandes y de dimensiones muy específicas era imposible. Y aún cuando hubiésemos podido encargarlas, no habrían llegado a tiempo; no habríamos alcanzado a construirla. Qué hacer. Comencé a pasear por Puerto Sur, divagando y entregado a las cuestiones de la poesía, mientras el Taller y sus profesores y estudiantes ya estaban plenos con las manos en la obra. En uno de esos paseos encontré un taller lleno de maderas y herramientas. En realidad era el astillero de un carpintero de ribera y estaba fabricando botes. El tsunami había hundido todos los botes de los pescadores por lo que este maestro carpintero estaba con mucho trabajo. Conversé con él y le pregunté si tenía unas piezas de madera de tales y tales dimensiones y si podría venderme esas maderas. Dudó un poco, lo pensó, y me dijo que no; no tenía esas maderas. Pero yo las estaba viendo por ahí encastilladas en su galpón. Me fui bastante desanimado. Pero decidí insistir al día siguiente. Está vez llevé la maqueta de la escultura, que nos había entregado José. Conversaba con el maestro carpintero y le explicaba la maqueta y sus cuestiones técnicas y artísticas, sin convencerlo del todo. Pero de pronto mencioné que esto era una obra que hacíamos con estudiantes y que era un regalo para el pueblo. ¿Cómo un regalo? Así es, todo esto está financiado con dineros que entregamos los estudiantes y los profesores, de nuestros propios bolsillos y lo hacemos para hacer una obra que es un regalo para América y para sus gentes. Esta vez, específicamente para Puerto Sur.

Travesía Isla Santa María. Taller carpintero de ribera.jpg

Ahí cambió totalmente su actitud. Me enseñó la embarcación que estaba construyendo, sus virtudes para navegar esos mares del Golfo y las muchas ventajas que presentaba comparada con los botes de fibra que entregaba el gobierno o de fabricación industrial. Me enseñó sus técnicas, materiales, herramientas. Luego me llevó a su galpón y me mostró unas bellas bazas de madera y me dijo que eran precisas para la escultura. Eran de ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis), una madera aromática, parecida al ciprés de las guaitecas, liviana, dura, impermeable, ideal para la construcción de embarcaciones. Perfecto. Cuando le pregunté cuánto iba a cobrar, me miró sorprendido. Eran de regalo. Él mismo las llevó a la obra en su camioneta. Después visitó las obras de tanto en tanto, con especial interés en los trabajos de la escultura.

El día que entregamos la obra, en los actos y ceremonias, estaba él con toda su familia. Los llevó a todos al pie de la escultura y pasando su mano suavemente por una de sus piezas, como quien hace una caricia, les dijo orgulloso: Vean, vengan a tocar. He aquí la madera bien tratada. No entiendo mucho de qué va este artefacto, pero así es como debiese siempre ser hecha una construcción de madera.

Aquel gesto o caricia, y aquellas palabras, resuenan hasta el día de hoy como uno de los mejores elogios que he visto a nuestras obras de Travesía. Esto es dejarse atravesar por América.

Manuel Sanfuentes

Notas

  1. Lettre de Rimbaud à Paul Demeny - 15 mai 1871; Arthur Rimbaud. A esta carta se le ha llamado la “Carta del vidente”, por cuanto plantea la necesidad de “hacerse vidente”. Dos días antes de esa fecha, Rimbaud escribe a su profesor Georges Izambard, en los mismos términos; ambas cartas configuran el plan del poeta vidente. Ref: Carta a Georges Izambard https://fr.wikisource.org/wiki/%C5%92uvres_(Rimbaud)/Trois_lettres/%C3%80_Georges_Izambard,_13_mai_1871 Edición e[ad] 2010: https://wiki.ead.pucv.cl/Carta_del_Vidente Carta a Paul Demeny https://fr.wikisource.org/wiki/Lettre_de_Rimbaud_%C3%A0_Paul_Demeny_-_15_mai_18
  2. Esto fue planteado originalmente en la Exposición 20 años Escuela de Arquitectura UCV, MNBA, Santiago, 1972. En particular, en el pizarrón 51 se lee así: “Mas no excluimos la posibilidad de un pueblo / que se configure según lo que Rimbaud tocó / cuando dijo «un peuple de colombes» / libre y abierto”. Ref: https://wiki.ead.pucv.cl/Exposici%C3%B3n_20_a%C3%B1os_Escuela_de_Arquitectura_UCV
  3. “Le bateau ivre”, Arthur Rimbaud. Poésies complètes, L. Vanier, 1895 (p. 17-22). Traducción Manuel F. Sanfuentes.
    https://fr.wikisource.org/wiki/Po%C3%A9sies_(Rimbaud)/%C3%A9d._Vanier,_1895/Le_Bateau_ivre

    Se puede leer una traducción de Braulio Arenas en Barco Ebrio, Arthur Rimbaud; Ediciones Dédalo (al cuidado de Mauricio Amster). Santiago de Chile 1954.
    Barco Ebrio. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 1 Jan. 1954. Historia Política, https://www.bcn.cl/obtieneimagen?id=documentos/10221.1/53946/2/209414.pdf.
     
  4. Les Fleurs du mal, Charles Baudelaire; 2a Ed. Poulet-Malassis et de Broise Éditeur, Paris 1861. Ref: https://fr.wikisource.org/wiki/Les_Fleurs_du_mal_(1861)/Le_Voyage
  5. "Me horrorizan todos los oficios. Patrones y obreros, todos peble, innobles. La mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado. – ¡Qué siglo de manos! – Yo nunca tendré mano. Además, la domesticidad lleva demasiado lejos". “Mala sangre”, Una temporada en el infierno, Arthur Rimbaud 1873.
  6. La invención de América: el universalismo de la cultura de Occidente, Edmundo O'Gorman, Fondo de Cultura Económica, México 1958.
  7. Amereida, volumen primero, varios autores; Editorial Cooperativa Lambda, Santiago de Chile 1967; 4a Ed. e[ad] Ediciones, p. 3; Viña del Mar 2022.
  8. Album de dessins et croquis, Villard de Honnecourt, Francia 1201-1300. En línea: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b10509412z?rk=42918;4