Taller de Amereida 2021

De Casiopea



Año2021
Tipo de CursoRamo Lectivo
TalleresARQ 1º, ARQ 2º, ARQ 3º, DIS 1º, DG 2º, DG 3º, DO 2º, DO 3º
ProfesoresIsabel Margarita Reyes, Carlos Covarrubias, Jaime Reyes, Manuel Sanfuentes
AlumnosFrancisca Silva Piña, Matilde Croxatto Ullrich, Catalina Muñoz Castro, Cristobal reitze, Catalina López, Danae Pirce Badillo, Josefa Herreros Cárdenas, Sofía Carrasco, Paulina Zuñiga, Romina Flores, Delia Madrid, Catalina Riveros, Rocío Vásquez, Franco Giunta, Pilar Flores Alballay, Gabriel Mella Ugarte, Gabriela Alliendes, Marcos Arredondo, Renata Calquín, Martín Ignacio Hidalgo Retamales, Maria Francisca Varela Herrera, Matias Vivanco Nilo, Constanza Gallardo Castillo, Constanza Catalina Jaime Vergara, Nicolás Andrés Cárdenas Salas, Patricia Alejandra Cuevas Zúñiga, Elías Muñoz Cárdenas, Laura Aguirre Naretto, David Silva Bernales, Montserrat Leonor Miranda Baez, Javiera Muñoz Barrios, Joel Henríquez, Consuelo Lizana, Dominique Lebuy Contreras, Matias Benjamin Mondaca Varas, Valentina Ojeda, Vania Rojo, Li Ann Montenegro, Esteban Rejas, Daniel Zepeda, Leon Cruz, Florencia Vargas Díaz, Constanza Toro, Claudio Acuña, Matias Morales Jimenez, Liliana González Hernández, Catalina López Campos, Antonia Alexandra Valdenegro Acuña, Michelle Julien Hahn, Savcka Vlahovic Salazar, Felipe Agüero, Fabiola Farías Aravena, Pablo Murúa, Paulina Alfaro Pinilla, Catalina España Veas, Fernanda Bernales, Solange Osorio, Angélica Villegas Asencio, Nicolás Andrés Benítez Muñoz, Alondra Constanza Hernández Aranda, Catalina Andre Ubilla Lagos, Nicolas Ramirez Moya, Catalina Valenzuela Osorio, Dominique Ávila, Diego Cortes, Pía González, Martin Osses Pasten, Dilan Rodríguez, Nohemi Valdés, Fernanda Méndez, Arturo Céspedes, Paula Retamal Ardiles, Antonella Pascualetti, Jimena Olguín, Natalia Sepúlveda Gutiérrez, Tania Cartes, Anais Rodríguez, Katalina Gajardo, Josefa Antris, Catalina Manzo, Rodrigo Parra Ortiz, Nicole Luco, Michelle De los Ríos, Valeria Martinez Saavedra, Vicente Del Río, Daniela Miranda, Cecilia Pérez, José Domingo Flores Mendoza, Karla Alvarado Jofré, Crystal Mardones, Rosario Negrete Molina, Marina Cabezas, Benjamin Malebrán Cortés, Bastián Ríos Cerón, Antonia Reyes Puig, benjamin galindo soto, Zara Arjel Vera, Daniela López M., Francisca ñancucheo, Anaís Arancibia, Josefina Pozzo, Diego Torres, Lukas Ulloa, Lia Brown Campos, Itay Rojas, Aylin Elisabet Ivani Ortega, Elder Torres Herrera, Barbara Inés Suazo Cubillos, Tomás Gómez Salas, Daniela Nuñez Toledo, Rayén Lillo Castillo, Maria jose mery, Javiera Castro, Raimundo Hervia Salinas, Mateo Avila Hidalgo, Paola González, Isidora Rogaler Wilson, Fernanda Farias, Catalina López Guerra, Nicolas rios hidalgo, Constanza Ramírez Monsalves, Williams Olivares, Nicolás Alejandro Isla Díaz, Matias Cordova Arce, Bárbara Arriaza Araya, Danae Anais Miranda Abarca, Gabriela Gatica, Constanza Cortes Madrid, Catalina vera leiva, Daniel Altamirano, Mathias Gutierrez Duran, María de la Luz Fernández, Alfonso Fuentes, Catherine Pinto Barraza, Renato Millán Morales, María José Lineros, Catalina Gonzalez, Daniela Cabezas, Scarleth Valentina Oviedo Williams, Isadora Zamora Figueroa, Dafne Oyarzún Maureira, Enrique Vergara Ponce, Carla Bejares, Pia Espinoza Schmith, Nicolás Díaz, Benjamín Cortés, María josé Lefiman brito, Victoria Araya Costa, Jimena Olguín, Felipe Miranda Orrego, Fiorella Collante Jara, Rut Guyman Puello, Sofía Fernanda Tobar Mori, Montserrat Muñoz Videla, Josefa Carvajal, Yamil Jadue, Fernanda Murillo, Maximiliano Yañez Cisternas
Palabras Claveamereida, américa, poesía, oficio
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño, Ciudad y Territorio

Alumnos

Primer Semestre 2021 Taller de Amereida

Carpeta del Taller

Hoja Carta y zonas de trabajo.

Características de la Entrega: Cada clase es registrada en, al menos, dos hojas de papel blanco, formato carta, en vertical; en la cual la mitad superior está reservada para el dibujo, y la inferior para el escrito. Se trabaja a mano sobre el tiro de la página, es decir, solo sobre una cara; se escribe y dibuja con lápiz de tinta.

En la zona central de la página, entre la parte superior del dibujo y la inferior de la escritura, se producirá una zona de tensión entre ambos pulsos de la mano; esta zona debe entenderse no cómo un limite sino como un umbral permeable entre ritmos distintos de un mismo trazo.

Sobre la escritura: Con letra manuscrita, tomar notas de cada clase llevando el pulso del taller y su continuidad; al modo de una bitácora de viaje que da cuenta a diario de la aventura en que se va. Se entiende que lo expuesto en el Taller debe ser cotejado con las reflexiones y preguntas que en cada uno surgen; un real aprendizaje es poner junto a lo que se recibe, lo que se trae consigo. Esto quiere decir que la transcripción entonces no es literal, no es una copia; se trata pues de recrear la palabra expuesta.

Sobre el dibujo: Junto a los dibujos que el Taller expone, las observaciones que se llevan en el cotidiano debe venir a la carpeta como complemento de lo que se señala; así como la escritura anota, el dibujo nos muestra lo que vemos, distinto a la lectura, nos ilustra. De hecho, a los dibujos del Taller se le adscriben lo que estamos observando con nuestros propios ojos.

Semana 1 Miércoles 17 de marzo

Primera Parte: Video del Acto de Recepción del Primer Año: "Del canto a la superficie"

Jaime Reyes G.

La semana anterior hicimos un acto de recepción para los alumnos de primer año de diseño y de arquitectura. Casi todos los años, desde que me puedo acordar, hacemos este acto de recepción dedicado a quienes ingresan por primera vez a nuestra comunidad. Los hemos hecho en la montaña, en el mar, en las arenas de la Ciudad Abierta o en las dunas costeras, en medio de las ciudades, en pleno día, de noche, al alba. Nunca lo habíamos hecho en una pantalla.

Ya el año pasado estuvimos reunidos a través de la red por ejemplo para Acto del momento simultáneo, o las celebración de egresados, etc. Y eso sin contar las miles de reuniones y clases a través de las pantallas. Pero hacer un acto poético, en donde la participación lo es todo, ¿cómo es posible? Tal vez no lo es y todo lo que hicimos para nuestros alumnos nuevos sea una especie de ilusión. Yo mismo estaba dentro del juego, escribiendo las palabras que nos llegaban por un chat, junto a otros dos profesores en nuestro nuevo edificio en Matta 79. No podía ver a nadie más. Y tal vez se refuerza la ilusión porque había otro grupo de profesores en la Ciudad Abierta haciendo unos dibujos en las arenas. Un acto poético con acción simultánea en dos lugares distintos y distantes y participantes repartidos por todo Chile. Todo al mismo tiempo, y transmitido en vivo. Tal vez esa sea la clave para desvanecer la ilusión: es que a pesar de todo estábamos “en vivo”.

Nuestro Taller de Amereida que desde hace ya bastante tiempo se realiza en las arenas de la Ciudad Abierta por lo menos al inicio de este primer semestre volverá a ser en internet, en nuestra Wiki Casiopea, igual que el año pasado. Esperamos y contamos con el ánimo de todos hasta que podamos reencontrarnos en persona nuevamente.

Compartimos entonces nuestro acto de recepción al primer año con todo el Taller de Amereida. Las imágenes provienen de la grabación de la transmisión en vivo y de tomas realizadas con dron por el profesor I. Ivelic.

Segunda Parte: Video del poeta Carlos Covarrubias

Carta 1, p. 1.
Carta 1, p. 2.
Carta 1, p. 3.
Carta 1, p. 4.

Tercera Parte: Acto de recoger un Acto

Isabel Margarita Reyes N.

Dice así: Estadio Sausalito.
La espera sentados, cual si la espera fuese una situación permanente, asentada. Pero la espera es en tensión hacia... Aquí quedamos hacia el estadio, su estructura inferior, desde fuera y desde abajo de él. Cual si se accediera por atrás y el frente quedara oculto.


Recoger el "Acto de Bienvenida" a los alumnos de 1er Año para dar inicio al Taller de Amereida supone haber estado en presencia de... cual preparación a... con postura del cuerpo y con todo a la mano para mantener el ojo atento a lo que tiene delante y, así, oír la palabra. Pues, recogerlo supone reunir la palabra, esa palabra dicha por todos los estudiantes, con nosotros, profesores que las oíamos tanto desde la Escuela como desde la Ciudad Abierta. Para oírlas las repetíamos haciéndolas resonar. Una resonancia a viva voz. Desde el escrito a la voz nuestra: una traslación. Que nos transporta a una ejecución. En la Escuela los poetas unen las palabras dichas mediante otras, unas conectivas, y, así, dicen el poema. Los arquitectos y diseñadores –los de los oficios– en la duna, sobre la arena, realizan un trazado. Estas líneas se hacen sin decir su regla de ejecución. Ocultándola. Ésta viene del poema "Vocales" de Arthur Rimbaud. Él queda en secreto, guardado. Así como los nombres de los colores, en el poema, que corresponden a cada vocal no contienen esa vocal a la cual pertenecen:

A negro,
   E blanco,
      I rojo,
        U verde,
           O azul :

Tal acto.

Salimos, después, a observar aquello que queda oculto.

Cuarta Parte: de canto y en la superficie

Manuel F. Sanfuentes Vio

Viride / #40826d Hex Color Code.
Verde, verdesciente –naturaleza verdosa; la espuma verdisca de las olas.


Antes de la pandemia recibíamos a los alumnos nuevos a inicios de marzo junto a los más grandes y a los profesores, en un acto de toda la Escuela; y como todo, a partir del 2020, este acto se transformó en una realidad virtual que abrió o cubrió la ausencia con un tiempo como suplantando el lugar.

Pese a todo, recibir "en acto", actúa en el tiempo como un signo de hospitalidad. La presencia inmaterial pero inminente de ese "todos/todas" parecía no deshacer el espíritu y el fundamento del Acto de Bienvenida: la simultaneidad del espacio de la Escuela en Recreo, y la Ciudad Abierta, en Ritoque; canto y contracanto de un mismo acto –como un espejismo del lugar. Puede decirse así: del canto a la superficie; suponiendo o aventurando –casi una pregunta–, que la poesía es canto, y el oficio opera en las superficies. Sobre el patio de Matta 79, un suelo negro donde los poetas escriben el canto de la palabra; en la duna los arquitectos y diseñadores preparaban el campo para un dibujo de gran tamaño.

A las 10 am. Michèle Wilkomirsky y Juan Carlos Jeldes nos dan la bienvenida desde la Escuela; seguidamente en Ritoque, Igor Fracalossi lee un fragmento de Matéria de Poesia de Manoel de Barros[1]; por su parte, Carlos Covarrubias desde Ovalle, en Punitaqui, nos envía una carta manuscrita que se lee más arriba. Sigo después de Carlos para invitar a los alumnos a construir y hacer una "poesía hecha por todos" –remítase a Lautréamont–; les pido una palabra que pueden enviar via mensaje en la plataforma que nos reunía. Acto seguido, desde las escaleras del tercer piso, Michèle va pronunciando una a una las palabras que se reciben; con esto, las alumnas y alumnos nuevos, abrían su camino en la universidad con un acto de palabra que conduce al hacer; rimando así la poesía y la acción en un acto simultáneo.

Junto a Jaime Reyes, al oír las palabras volvíamos a pronunciarlas a viva voz al tiempo que las escribíamos en el largo paño negro que tendimos en el suelo; al momento, Alejandro Garretón tomó también las tizas y comenzó a trazar sueltos achurados sobre el espacio de las palabras.

Desde Ritoque, sobre el Ágora del Fuego, hacia el norte, Isabel Margarita Reyes, María José Iglesias, Patricio Cáraves, David Jolly, David Luza, Andrés Garcés, Marcelo Araya, Igor Fracalossi, Leonardo Aravena, Jorge Ferrada, Iván Ivelic y Óscar Andrade, volvían a repetir las palabras para dar inicio al dibujo sobre la duna; de a dos, portando una pica, cuerda y tierras de color, partían a trazar un arco sobre la superficie lisa de una arena homogénea. El poema "Vocales", de Rimbaud, había orientado la selección cromática para el dibujo: negro, A; blanco, E; rojo, I; verde, U; azul, O. [2] Grandes fragmentos de circunferencias cubrieron la duna en toda su extensión.

La palabra tenía su contracanto en el dibujo en la arena; el acto reposaba en otro lugar, también aquí, pero más lejos; cuando fue dicha la última palabra todo quedó mudo, el dibujo en la duna hablaba solo, y la escritura achurada sobre el suelo se había ya detenido; desde un extremo y del otro, Jaime y yo, demorando el camino del poema, iniciamos una lectura nueva de las palabras para convertirlas por arte de magia en un poema total que toma todo lo dicho y lo descubre con nuevos bríos.

La redacción que aquí se lee difiere de esa primera factura, el poema está abierto; compuse esta vez más detenidamente, a solas y atendiendo más a una labor de componedor de sentido –no sé bien si con éxito; las palabras solas parecen carecer incluso de significación, y solo alcanzan su valor ante la disyuntiva de su «prójima» que la conjuga. Sin ser una escritura definitiva, expone lo que está en juego:

En la forma del reencuentro
la expectativa iguala emoción y resiliencia,
percepción por catarsis.

Pero la convicción no se entrega el éxito del empeño;
con vigor, la perseverancia anhela.

Potencial equilibrio cuidando de la fuerza,
la sola importancia y autenticidad de la decisión
disciplina la trascendencia del logro.

En el ser cordura el compromiso,
el avance del equipo y su persistencia;
y en el ingenio de transformar,
en libertad innova
– en la adaptación no hay progreso.

Así encuentro el sacrificio como un norte,
un redescubrimiento:
observación sí, en expresivo camino,
en continua organización y vocación de comienzo,
aprendizaje y constancia.

Muchosidad del temple,
equidad para el crecimiento,
oportunidades para re atreverse con diligencia,
determinación y solidaridad;
sentir cómo lucha la otredad por la disposición.

Disfrutar con astucia
la gratitud y el compañerismo,
el reto y respeto;
motivación para una experiencia de la contemplación,
dedicación a lo nuevo,
a la realización y resistencia
del caos sin riesgo.

La conciencia aun
en apoyo del sueño
que va a despertar en su sabiduría.

Firmezas y esperanzas en equilibrio,
responsabilidades donde la humildad,
dichosa del reformador,
inicia al cero las expectativas.

Todo esfuerzo y superación
en el vacío.

Movimientos del alma,
devoción,
empatía con talento;
paciencia de la admiración,
el entorno
o el espíritu social de la delicadeza.

Casi una incertidumbre,
la ilusión perenne
de la autonomía de la pasión.

La creatividad es la renovación
del carácter fijo del amor;
el edén donde fe y renacer
aprenden con valentía
la propia felicidad.

---

P.D. Si acaso alguien del primer año haya bien o no encontrar su palabra entre los versos, puesto que puede haber yerro en el oído, quizás al transcribirlas, no vaya alguna de ellas a quedarse en el olvido. Así, si nota falta, pueda pronto remitirla a los poetas que encontrarán cordialmente un lugar justo en el poema para que su palabra resuene también en el concierto de todas juntas.

Semana 2 Miércoles 24 de marzo

Primera Parte: Video del poeta Carlos Covarrubias

Carta 2, p. 1.
Carta 2, p. 2.

Segunda Parte: Ubicándonos para abrir

Isabel Margarita Reyes N.

Siguiendo con el Acto de Bienvenida, reparamos en que éste nos entrega ubicaciones.

Dibujo 1

En la Escuela, sobre la horizontal del patio de Matta 59, unas largas láminas negras en cuyos cantos se escriben las palabras enviadas por los estudiantes que llegan. Estas, transmitidas a la Ciudad Abierta, en cuyas arenas, desde 5 puntos-estaca que corresponden a las 5 vocales de Rimbaud, se trazan los arcos que corresponden a las vocales contenidas en esas palabras.

Dibujo 2

La casa de la Escuela en Recreo, Viña del Mar, se ubica en un borde acantilado ante el Océano Pacífico en una -digamos- simetral entre Valparaíso y Viña del Mar pues las deja cual suertes iguales.

Una vez por semana dejábamos la casa de la Escuela para dirigirnos, a unos 20km. hacia el Norte, a la Ciudad Abierta. Una extensión de casi 300 ha. donde se realizaba Cultura del Cuerpo y Taller de América. También ante el océano Pacífico, la Ciudad Abierta dispone la extensión de sus terrenos desde el borde del mar hasta arriba del cerro y desde aquí hasta allá, al otro lado de un estero.

Tanto la casa de la Escuela como los terrenos de la Ciudad Abierta, dentro de la rada de Valparaíso.

Dibujo 3

Nos encontramos en Chile, una orilla del continente americano, larga y angosta faja de tierra, nos decimos, un borde entre el Océano Pacífico y el Mar Interior americano. Ese Mar Interior sobre el que se ha bajado la Cruz del Sur, constelación que ha renombrado ahí, poéticamente, sus 4 estrellas:

  1. al N, origen
  2. al S, ancla
  3. al E, luz
  4. al 0, aventura.


Hacia ese Mar Interior partíamos todos los años en travesías por el continente.

Dibujo 4

Hoy se nos abre una nueva tarea, una nueva abertura.

desde elcano
            - que por américa acabó mundo-
             así permanecemos
          
                           Amereida, p.18

...

¿y no concluye acaso
     el advenimiento
                         americano
el mar de aguas en el mundo?

                          Amereida, p. 19

América se nos extiende en su secante Alaska-Cabo de Hornos.

Único continente en el globo terráqueo que va de polo a polo.

Desde la traducción de Amereida al inglés, tarea en curso, iniciada el año pasado, se nos abre esa nueva extensión.

      así irrumpió américa y entró en trance
este es su origen
                -estar en trance
estar en trance no de un antes a un después
             no de una barbarie a una civilización
sino en trance presente
presente sólo está lo que tiene un destino
destino sólo es una fidelidad al origen
américa tiene destino cuando tiene presente su irrupción y su emergencia

                         Amereida, p. 163

Desde los oficios, nos corresponde, cual Taller, pedirles una tarea:

Dibujar, en sus carpetas, sus ubicaciones actuales acompañadas de un croquis de observación del lugar en que se encuentran que muestre hacia dónde o dóndes se abre ese lugar.

Tercera Parte: Materia de poesía

Manuel F. Sanfuentes Vio

Dibujo, Georges Braque.
Edición de "El día y la noche, Georges Braque", vol. 2; Memoria de título de Diseño Gráfico de Cristián Frederick; Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV; Viña del Mar 1980.

Retomo la lectura del fragmento de Matéria de poesia de Manoel de Barros (1916 - 2014) leído por el profesor Igor Fracalossi en el acto de inicio y Bienvenida a Primer Año. Bien, más allá de la delicia portuguesa de la lengua, su lectura resuena como una advertencia sobre el lugar que ocupa la poesía y cuáles son los elementos que toma para sus propósitos.

La cuestión inicial se trata de la "materia" de la poesía; así como para el artista, el arquitecto o el diseñador, la materia siempre corresponde a elementos y artificios exteriores de los que se sirve para llevar a cabo su obra, para la poesía la materia no es más que ella misma –sino el lenguaje, quiero decir, su palabra, su interioridad. Un poeta observa y se nutre evidentemente de lo que "está afuera" –toda observación es inmaterial–, sin embargo su interioridad es la que da forma al poema y hace que la “materia” se despliegue a merced del sentido propuesto o aventurado; a decir: “Las cosas sin importancia son bienes de la poesía”, “las cosas que llevan a nada / tienen gran importancia”; el sentido aquí está en “cosa ninguna”.

El vacío insondable de la nada surge aquí como “materia”, como elemento que erige el sentido; y no importando qué sujeto, la poesía se transforma en su propia materia. ¿Será este carácter propio de la poesía vanguardista del siglo XX, de un dadaismo criollo y latinoamericano que recurre a su “cosa ordinaria” para levantarse más allá de su singularidad y exponerse naturalmente como un árbol, un pájaro, quizá una piedra, el agua? Sí, estamos ante una entidad renovada de la antigua cadencia, tras el quiebre o ruptura con el arte decimonónico que ahora abraza la disparidad. Se puede advertir esto en la mención en el poema del pintor Georges Braque (“la tetera sin boca”) –junto a Picasso, creador del cubismo y por tanto del reconocimiento de una “belleza nueva” (“senté a la belleza en mis rodillas y la sentí amarga”, Rimbaud)–.

Sí, se trata de una poesía que nos “arroja fuera” y, como las “piedras que huelen”, transforma la virtud en paradoja: “zapatos, adjetivos”... alquimia del verbo, vuelta al natural espacio propio de nuestras tierras, en busca de una pertenencia o identidad que trate con lo más propio. Como “el vino de plátano” de José Martí[3] convertido en “nuestro vino”.

Volver al punto de partida, como volver al acto de inicio, es tener presente el origen, y probablemente es éste el que construye nuestro presente: esto de ir en acto, oír a la poesía y darle forma a las cosas del mundo.

Materia de poesía[4]

Manoel de Barros

A Antônio Houaiss

Todas las cosas cuyos valores pueden ser
disputados en el escupitajo a distancia
sirven para la poesía

El hombre que posee un peine
y un árbol
sirve para la poesía

Terreno de 10 x 20, sucio de matas – los que
en él gorjean: desperdicios movientes, latas
sirven para la poesía

Un chevrolet pegajoso
Colección de escarabajos abstemios
La tetera de Braque sin boca
son buenos para la poesía

Las cosas que llevan a nada
tienen gran importancia

Cada cosa ordinaria es un elemento de estima

Cada cosa sin propósito
tiene su lugar
en la poesía o en la galucha

Lo que se encuentra en un nido de joão-ferreira:
trozo de vidrio, grapas,
retratos de graduación,
sirven demasiado para la poesía

Las cosas que no pretenden, como
por ejemplo, piedras que huelen
agua, hombres
que atraviesan tiempos de árbol,
se prestan para la poesía

Todo aquello que nos lleva a cosa ninguna
y que usted no puede vender en el mercado
como, por ejemplo, el corazón verde
de los pájaros,
sirve para la poesía

Las cosas que los líquenes comen
    - zapatos, adjetivos -
tienen mucha importancia para los pulmones
de la poesía

Todo aquello que nuestra
civilización rechaza, pisa y mea encima,
sirve para la poesía

Los locos de agua y estandarte
sirven demasiado
El traste es óptimo
El pobre diablo es un coloso

Todo lo que explique
    el alicate cremoso
    y el lodo de las estrellas
sirven más de la cuenta

Personas sin importancia
dan para la poesía
cualquier persona o escalera

Todo lo que explique
    la lagartija de trotadora
    y la laminación de zorzal
es muy importante para la poesía

Lo que es bueno para la basura es bueno para la poesía

Importante sobremanera es la palabra repositorio;
la palabra repositorio la conozco bien:
    tiene muchas repercusiones
como una funda llena de silencio
    sabe a destrozos

Las cosas arrojadas fuera
tienen gran importancia
— como un hombre arrojado fuera

De hecho es también objeto de poesía
saber cuál es el tiempo medio
que un hombre arrojado fuera
puede permanecer en la tierra sin que
nazcan en su boca las raíces de la escoria

Las cosas sin importancia son bienes de la poesía

Pues es así que un chevrolet pegajoso llega
al poema, y las golondrinas de junio.

Semana 3 Miércoles 31 de marzo

Primera Parte: Un cuento

Jaime Reyes G.

El vídeo fue filmado en el fondo de una de las quebradas[5] de la Ciudad Abierta.

Tener Lugar

Este año se cumplen 50 años desde que un grupo de profesores de nuestra Escuela decidieron llevar a la práctica una serie de indicaciones e ideas poéticas surgidas de la reforma universitaria de 1967 y de muchos años de experiencias y obras. Entonces crearon la Ciudad Abierta. Desde entonces se ha escrito y hablado mucho sobre este lugar; y desde entonces esta, como cualquier comunidad humana, ha vivido, trabajado y estudiado atravesando alegrías, vicisitudes, dramas, miserias, fiestas, etc.

Esas indicaciones e ideas poéticas originarias siguen en nuestros horizontes y la Ciudad Abierta aquí está hoy.

Una de las cuestiones esenciales o imprescindibles para que exista ese aquí y ahora es un lugar. Tener lugar. Ha lugar, decimos también. Pero ¿qué es un lugar, tener lugar o el ha lugar? Voy a considerar, para hablar sobre esta pregunta, aquellos detalles que pensaron nuestros maestros en el origen. También voy a agregar algunas ideas o indicaciones poéticas que ellos no tuvieron o que fueron apenas esbozadas. Sobretodo considerando que lo dicho por ellos fue hace 50 años y desde entonces el mundo ha cambiado; la Tierra ha cambiado y nosotros hemos cambiado. Es vital que a la luz de las mismas preguntas debatamos si queremos mantenerlas y sostenerlas, o desecharlas o agregar otras nuevas preguntas. Esta es la única forma de que exista un aquí y ahora, un presente poético; un regalo.

Hoy, para comenzar, les quiero contar un cuento.

El Gigante Egoista

Oscar Wilde (1888)[6]

Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto.

Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos. -¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros.

Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín.

-¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo.

-Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él. Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel: Prohibida la entrada. Los transgresores serán procesados judicialmente. Era un gigante muy egoísta.

Los pobres niños no tenían ahora donde jugar.

Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó. Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado.

-¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros.

Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno.

Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir.

Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo.

-La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. -Podremos vivir aquí durante todo el año.

La Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó.

Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas.

-Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos.

Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo.

-No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará!

Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno.

-Es demasiado egoísta- se dijo.

Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles.

Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería los músicos del rey que pasaban por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta.

-Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio? Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.

Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él.

-¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo.

-¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre. Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.

Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín.

Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno.

Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó.

Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos.

-Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto.

Hasta aquí el cuento. La próxima semana voy a hablarles más sobre la Ciudad Abierta, y el lugar. Hasta entonces.

Segunda Parte: Video del poeta Carlos Covarrubias

Carta 3, p. 1.
Carta 3, p. 2.

Tercera Parte: Estar en trance

Isabel Margarita Reyes N.

La vez anterior se nos dijo:

"........................................así irrumpió américa y
           entró en trance
......................................."
                          Amereida, p. 163

Pero, ¿qué es estar en trance?

Salimos a observar.

Dibujo 1. Dice así: El muelle Vergara, una saliente de la tierra al mar para quedar dentro, en el agua, y, a la vez, fuera de la tierra firme, en el viento helado de la intemperie.

Se produce, aquí, un indefinible: ¿dónde es adentro?, ¿ dónde es afuera? Se está dentro estando fuera, dentro del muelle a la intemperie.

Situaciones como ésta las hemos experimentado al ir en el aire cuando hemos dado un gran salto, un brinco, lanzándonos de piquero al agua. Por un instante, en el aire, reparamos en el envión y, a la vez, esperamos la caída. Es un instante en que no sabemos cómo saldremos del salto, cómo será la caída. Podríamos decir, ¿un instante en blanco?, ¿en un paso?, ¿detenidos en ese paso?, ¿a punto de...?

Estar en trance entre origen y destino, nos dice Amereida, en trance presente. Aquí y allá. En esa tensión.

Una situación semejante, también la vivimos, al salir a observar. Uno va recorriendo con los pies y la mirada sin saber qué dibujar. Y se detiene en algo. Ahí toma el lápiz y dibuja. Ese momento en que se es detenido al vislumbrar algo sin saber aún qué. Pero, poniéndose en faena se dibuja, con mil ideas en la cabeza que, finalmente, se balbucean apenas en una frase que se anota. En cuanto a América, ¿estamos aún en ese balbucear?, ¿en cuánto a su emergencia?

........................................
  así permanecemos
........................................

Pues, tenemos que aceptar que el origen, en cuanto continente americano, es un hecho histórico. Así, emergió América. Así, se acabó mundo...Pero, ¿ cuál es su destino, hoy, desde su secante Alaska-Cabo de Hornos?, ¿cómo extendernos a ese allá?, en cuanto situación en común. ¿Es ésta otra forma de colonizar?, ¿o es abertura? Abrir es lo que nos toca.

Salgamos a observar. Observar un paso. Ya sea al cruzar la calle, al atravesar por una puerta o un zaguán, al embocar un emboque...

Dibujo 2. Una acción, un acontecer, que se da a la vez en el tiempo y en el espacio.

Pues tal es nuestra condición humana.

Cuarta Parte: Estar fuera de sí

Manuel F. Sanfuentes Vio

"Venus", Cy Twombly 1975.
La palabra en el arte toma el lugar del blanco –lugar de partida–, que es el umbral desde el cual la pintura atraviesa para exponernos su quehacer. Pese a la representatividad o abstracción que presenta, la obra de arte llama con la palabra al más allá de la poesía.

Junto con celebrar, el "Acto" nos señala algo, nos indica no un lugar sino una orientación. Para el caso del acto inicial de este año, creo advertir el llamado: De partida el acto se da en dos lugares en simultaneidad, por tanto puede entenderse su despliegue en una doble dinámica donde él acontece en un allí y en un acá. El ha-lugar en el que la poesía se nos presenta tiene su paridad no en un "aquí" si no en la dispersión del lugar. Por otra parte, que la poesía cante en ese aquí y tenga su reflejo en el allá, nos advierte que la distancia entre ambos –digamos, palabra y acción–, es por un lado semántica pero también significativa. El acto abre así un "trecho", deja al espacio y al tiempo suspendido hasta que el acontecimiento exponga la realidad compleja de lo simultáneo. El trecho reconoce la distancia como sustancial; se trata de un umbral en el que se transita para advertir el espesor que se atraviesa.

El umbral es palabra poética; si arquitectónicamente tiene posición, en su dimensión de palabra, ubica al que oye en el tránsito, en el ir yendo de un aquí a un allá. La experiencia del acto es habitar ese umbral, ni traspasarlo ni detenerse en él, sino que demorar el tiempo para morar en él... por un instante.

La experiencia poética no es un movimiento del cuerpo si no del espíritu que lo anima, su ánima, su élan, su capacidad de trascenderse a sí mismo. La poesía si toca el presente lo hace en la dualidad que nos lanza desde un aquí hacia un más allá. Nos saca fuera.

El éxtasis es un desplazamiento, un estar fuera de sí; nos saca de un interior para llevarnos al exterior, fuera de nosotros, para encontrarnos con nosotros mismos; uno no se reconoce en su interioridad sino hasta cuando está "fuera de sí"; eso es el acto, salir-se para ver-se.

Semana 4 Miércoles 7 de abril

Primera Parte: Un cuento de Amereida

Jaime Reyes G.

Parte 1. Territorio

La Ciudad Abierta es un territorio de 277 hectáreas ubicado a 4 kms. al norte de la desembocadura del río Aconcagua. Sus terrenos comprenden un extenso campo dunario, humedales con una extraordinaria diversidad de flora y fauna, quebradas, bosque, campo y un largo borde de playa. Aquí habita una comunidad de personas desde hace más de cincuenta años. ¿Cómo habitamos? Somos arquitectos, diseñadores, maestros, naturalistas, artistas, músicos y muchos oficios más. Cada disciplina tiene un lenguaje mediante el cual se relaciona con el habitar; y por lo tanto habrá tantas ideas de Ciudad Abierta como habitantes. Sin embargo hay algo que nos es común a todos, incluso a los que no viven aquí. Estoy hablando de lo que me gusta llamar la vastedad; también le decimos la extensión o más sencillamente el lugar. Desde una voz poética vastedad, lugar y extensión son también voces poéticas que, como todo nombre, llevan cuentos y cantos a su alrededor. Y esas tres voces coinciden en un sólo conjunto: la naturaleza.

Se constituyen aquí distintos ecosistemas: costas de playa, médanos, dunas libres, acantilados muertos, quebradas de bosque esclerófilo, praderas con matorral mediterráneo y gran parte del Humedal de Mantagua. En este clima mediterráneo costero las estaciones son marcadas y la complejidad biofísica del entorno convierten a la Ciudad Abierta en un espacio privilegiado para la vida de numerosas especies. Uno de los fenómenos naturales más importantes es la acogida de especies migratorias que visitan sus ecosistemas y que sitúan a la Ciudad Abierta en un punto estratégico en la costa pacífica.

Actualmente los terrenos se encuentran bajo la categoría de Parque de Recreación Urbana (lo nombramos Parque Costero, Cultural y de Recreación Amereida) e incorporados al contexto de ordenamiento territorial de la Provincia de Valparaíso como Seccional Amereida. La semana pasada les conté el Gigante Egoísta desde el fondo de una de las quebradas de la Ciudad Abierta. Espero que puedan ir imaginado por qué viene a cuento ahora y aquí el Gigante Egoísta.

Parte 2. Humedal Mantagua

Hoy he venido a un punto cualquiera del Humedal Mantagua.

Un humedal es una superficie terrestre que, debido a factores naturales o artificiales, se inunda de manera temporal o permanente. Este fenómeno genera condiciones propicias para la vida de múltiples especies animales y vegetales.

El humedal Mantagua es un sistema integrado por el estero Quintero y la laguna Mantagua que a su vez pertenece a una red de humedales a nivel nacional. Dentro de este espacio conviven 78 tipos de aves entre residentes y migratorias. Existen, además, un total de 183 especies de vertebrados, de las cuales 24 son endémicas y 41 de ellos se encuentran en alguna categoría de conservación. A estas se suman 132 especies vegetales colectadas hasta la fecha.

Los terrenos de la parte norte de la Ciudad Abierta, contienen una gran porción del Humedal Mantagua, siendo parte de los Sitios Prioritarios de Chile, identificado como el N° 26 de los 53 Sitios Prioritarios de la V Región.

Está constituido por el meandro del estero Quintero, la laguna formada en la desembocadura del estero Quintero, una albufera al norponiente llamada laguna Mantagua y el complejo dunar denominado dunas de Ritoque.

La comunidad del humedal se denomina a través de sus dos especies dominantes; la totora (Typha angustifolia) y los juncos (Schoenoplectus californicus), ya que ellas marcan el momento más alto en la sucesión ecológica del cuerpo de agua. Dentro de esta comunidad se pueden distinguir según su fisionomía 3 espacios dinámicos que nos hablan de la comunidad en diferentes estadios.

Estos son respectivamente:

Cuerpo de agua Con su flora palustre que corresponde a las especies estrictamente acuáticas que se desarrollan en la laguna y su afluente. Presenta especies sumergidas conocidas como Elodea (Elodea potamogeton) y la Vinagrilla (Myriophyllum quitense), flotantes libres como la gambarusa (Alternanthera phylloxeroides), el helechito de agua (Azolla filiculoides), la lenteja de agua (Lemna gibba), la guata de sapo (Limnobium laevigatum) y emergentes como el llantén de agua (Alisma plantago-aquatica), la Saeta de Montevideo (Sagittaria montevidensis), la Veronica (anagallis-aquatica) y el tangue amarillo (Ludwigia peploides).

Totorales Totoral: dominado por la totora (Typha angustifolia), que llega a formar poblaciones muy densas de hasta 3 m de alto. Se desarrolla en el sustratos inundado, es decir dentro de la laguna, canales y en las orillas. Su mayor expresión se encuentra en los bordes del último tercio del cuerpo de agua. Otras especies que están presentes son el carrizo (Phragmites communis), el paragüitas (Hydrocotyle ranunculoides y el chascón (Scirpus cernuus).

Pajonales y Vegas inundables Vega: también se puede llamar “lecho fluvial” dominada por un tipo de totora llamada “tome” (Schoenoplectus americanus) y por la estoquilla (Schoenplectus californicus), que pueden formar poblaciones muy densas, de 1 m de alto en promedio. Se desarrollan en suelos saturados de agua adyacentes a las lagunas. Otras especies presentes son la hierba del platero (Equisetum bogotense), y ranúnculos como el caústico de vega (Ranunculus muricatus) y Ranunculus aquatilis.

He venido hasta aquí para referirme a un tipo de relación poética que nuestros oficios podrían llegar a mantener con la naturaleza. Debe haber un modo en que nuestros oficios puedan esplender no sólo sin dañar a la naturaleza, sino que co construyendo con ella. Y para poder vislumbrar algo de ese modo voy a contarles un cuento.

Parte 3. El cuento

Había una vez un pueblo de montañas que había adquirido por larga práctica una maestría casi entera sobre todo lo que tenía que ver con el fuego. Alimentaban en sus cavernas braseros inmensos a los que sacrificaban hasta niños chicos. La altura de las llamas era tan grande que devoraban todo. Los amos del fuego hasta vertían, por burla, grandes cantidades de agua sobre las llamas y se reían al ver cómo desaparecía, en un momento, todo en vapor.

Ahora bien, un día vinieron de la llanura unos mensajeros para pedir socorro. Anunciaron que el Diluvio había comenzado y que el mar invadía sus tierras. Los amos del fuego respondieron: ¿Por qué tienen miedo? ¿No saben que el Fuego es amo de todo? Les ordenaron a los extranjeros que construyeran unos carros enormes para que en ellos se pusiera el fuego para bajarlo a la llanura. - Allí - agregaron - opondremos nuestro fuego al mar y el agua será reducida a vapor.

Pronto estuvieron prestos los carros. Se pusieron en camino.

Mientras tanto Noé trabajaba en el Arca.

Hasta aquí el cuento de hoy, que por cierto, aparece en el volumen segundo de Amereida. Hasta la próxima.

(La información científica así como series de imágenes del vídeo sobre la Extensión de la Ciudad Abierta se pueden encontrar en el sitio web de la Corpración Cultural Amereida)

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Carta 4, p. 1.
Carta 4, p. 2.

Tercera Parte: Ubicación y orientación

Isabel Margarita Reyes N.

Cuando vemos las ubicaciones de cada uno de nosotros, ellas nos muestran dispersos, dispersos a corto trecho o a largo trecho entre nosotros. En una dispersión.

Pero al ubicarnos en el lugar donde nos encontramos, sobre los horizontes que nos cierran la lejanía, vemos el cielo. Se nos abre el cielo. A través de ese cielo podemos imaginar, si conocemos la ubicación del sol, hacia dónde se encuentra la Escuela. Nos orientamos.

Las ubicaciones nuestras son de cada uno, particulares a cada cual. Pero, podemos tener una orientación en común a través del cielo.

Los navegantes se orientan, en el cielo nocturno, por las estrellas. Acá, en el hemisferio sur, por la Cruz del Sur. Ella, proyectada sobre el continente y, arriba, en el cielo nos indica nuestro propio norte. Recibe este otro nombre para orientarnos, también, a nosotros.

Pero,

                    ¿ dónde se nos dio a nombres
                el hallazgo
                       americano?
                        
                       Amereida, p. 133.

Veamos un nombrar:

Dibujo 1. Dice así: Los perfiles de este navío tras el enrrejado de cuerdas, un sinfín de líneas, se muestran sólo en la precisión de las curvas limpias cuando las cuerdas se vuelven "aparejo", es decir cuando se encuentra el orden que las extiende y las cierra. Las cuerdas, pura presencia, retrasan el barco, pero, al volverse aparejo, representan. Presencia y representación a la vez.

Es así como este nombre nos orienta pues se refiere a lo mayor: el orden que reúne. Si las ubicaciones son singulares, lo menor, la orientación reúne en lo mayor.

En sus carpetas dibujar observaciones que nombren. Encontrar esos nombres que, a través de lo mayor, pudieran reunirnos, aún a distancia.

Cuarta Parte: Un dibujo para la palabra

Manuel F. Sanfuentes Vio

Lámina negra, Acto de Bienvenida 2021: Ritmo de trazos y achurados al compás de las palabras escritas.


De manera abierta y sin remitirse a la significación de las palabras, el profesor y diseñador Alejandro Garretón, realiza una serie de trazos y achurados en simultaneidad con la escrituras de las palabras que los alumnos y alumnas nos enviaron en el Acto de Bienvenida a inicio de marzo.

Sobre el paño negro, dejando legible a las palabras, Alejando acompaña y viste a ellas de unas resonancias que a solas no tendrían; la palabra se ilumina por un ritmo de la mano que "grafica" explícitamente una manera de ir oyendo a la poesía al son de un pulso que dibuja el sentidos que ellas pudieran alcanzar en el poema. Esta hermandad de la escritura con el dibujo incita una manera de abordar el oficio del diseño en cuanto remisión a un trazo único que reúne tanto a la letra como a la línea en el dibujo.

Paradójico es que el dibujo, sin representar, pueda por su parte construir una mirada y una luz para el texto. La abstracción del achurado, su ritmo y cadencias diagonales, los espacios que abre, y la consistencia misma de su trazo, metamorfosean el significado de la palabra y la arrojan al ámbito del sentido que pretende al menos exponer su propósito; aquél de una "poesía hecha por todos".

Dicho todos contiene pues así a la palabra de los alumnos, la escritura de los poetas, el dibujo del diseñador, el poema que aúna todo, y el tiempo donde ello acontece –demás está decir aquella parte importante del todos, ya expuesta anteriormente, y que fue la construcción del dibujo en colores en las dunas de la Ciudad Abierta–. Sin embargo, en la parte de acá del Acto, lo realizado en la sede de la Escuela en Recreo, contiene en sí la potencia del total del acto entero: reunión de oficio y poesía.

Debo advertir que dicho movimiento no fue algo premeditado; veíamos con Jaime que nuestra escritura iba solo a tener su correlato en la ciudad Abierta, pero en la escuela quedaría a solas en el inmenso campo negro en el que escribíamos. Alejando, de motu proprio, tal vez incitado por Jaime, tomó también las tizas para acompañar el gesto nuestro. Se conformaba así, un acto dentro del acto del acto, prodigando ese modo de ronda que quisiéramos acompañe siempre nuestro quehacer, y que va desde la escueta minucia de la escritura de una letra, la nobleza de un trazo hasta la monumentalidad del gran dibujo de la duna.

En nosotros la poesía se abandona al hacer de los oficios; pero sin que ella oficie, su acto –ya sea de escritura o pronunciamiento–, se comprende solo cuando los arquitectos y diseñadores dan forma a su palabra, la vuelven cuerpo y realización, forma y finalmente Acto.

Es posible que este nimio gesto de Alejandro esa mañana ya pasada, dé bien cuenta de la ronda que se pretende, quizá sin propósito de ir acompañados en la búsqueda de un sentido. Pese a la soledad del poeta, a su íntima fruición poética, a su abandono y zozobra, la Escuela, a través de sus arquitectos y diseñadores, dan ritmo a su palabra, la vuelven carne, verbo y obra. No obstante la poesía en sí, sola, ya se constituye como hecho poético y puede decirse no requiere nada más; se basta a sí misma. Pero la construcción de un "nosotros", en el decir de Alberto Cruz, tiende al acto unísono, donde no hay abandono –sin eliminar el riesgo que el hecho constituye–, sino cobijo que nos reúne en pos de una obra múltiple, compleja y abierta, donde cada cual es parte de su realización y por tanto de su sentido.

Semana 5 Miércoles 14 de abril

Primera Parte: Cartografías y Cohabitantes

Jaime Reyes G.

Parte 1. La moraleja

El cuento de los amos del fuego de la semana pasada todos sabemos cómo termina; Noé logra subir a todos los animales de la creación a su arca, salvándolos de las aguas y los amos del fuego mueren ahogados junto con todas las demás naciones y poblaciones. ¿Por qué se salvó Noé y no los amos del fuego? Uno podría argumentar que Noé tenía buenas intenciones y era bondadoso porque deseaba salvar a todos los animales de la extinción y los amos del fuego sólo pretendían mantener su poder de dominio sobre los elementos. También se podría argumentar que Noé tuvo la suerte de que dios se hallaba de su parte. Pero ni la bondad humana ni la aquiescencia divina bastan en este caso; la clave está en los carros de fuego y en el arca. Es un problema técnico.

¿Cuál es la diferencia, desde el punto de vista de la técnica, entre el Arca y los carros del fuego? El Arca aprovecha las fuerzas de la naturaleza. Los carros del fuego combaten contra la naturaleza. La diferencia es radical.

Como el Arca, toda embarcación es un objeto técnico, los carros de fuego también. Sin embargo entre ambos existe una diferencia simple pero esencial. Los carros de fuego son el uso de la fuerza bruta contra la fuerza bruta; son el intento de dominar, por la fuerza, a los poderes de la naturaleza; el intento de someter a la Tierra, mediante el ejercicio de la guerra, a las empresas humanas. Esto es lo mismo que sucede hoy día con las más sofisticadas naves espaciales, que deben vencer a la fuerza de la gravedad con carros de fuego: toneladas de combustible que se queman para que estos cohetes puedan abandonar la atmósfera. Una vez en el espacio, estas naves ya se comportan de un modo diferente; como un barco. Un barco existe de otra manera, porque no navega con el afán de vencer a la naturaleza sino traduciéndola creativamente. La flotabilidad[7]. es una capacidad de los cuerpos, que en el caso de objetos artificiales usa ingeniosamente la presión, que es la fuerza residente en los mares (y en todos los fluidos), de modo que esta no deba ser derrotada sino al contrario, que sea precisamente aquello que hace flotar al barco.

Se trata entonces de que nuestros oficios jueguen sus obras en el favor de la naturaleza y no hacia su dominio. Se necesita buena técnica. Todos los oficios tienen una profunda relación con la técnica.

¿Qué podemos hacer en tanto que diseñadores y arquitectos para construir este juego entre obra y naturaleza, entre técnica y poesía? Voy a proponerles un rumbo en donde hay mucho que hacer. Por una parte a través de los magníficos dibujos del proyecto “Cartografías de la Naturaleza” de Angélica Geisse y Claudia Ortiz, del profesor Alejandro Garretón y por otra con los distingos del proyecto Arquitectura en Cohabitación: La construcción formal del diálogo entre el ser humano y la naturaleza de la diseñadora Eloísa Pizzagali, el arquitecto Bruno Marambio y el biólogo naturalista Sergio Elórtegui. Ambos proyectos sitúan sus estudios aquí en la Ciudad Abierta y su naturaleza.

Parte 2. El nido y la conciencia.

Primeramente recojo palabras de Alberto Cruz, quien en 1985 escribió en Ciudad Abierta / Amereida:

El hombre sólo puede construir gratuitamente su casa. Porque habitar es construir lo gratuito. No como el pájaro que sólo puede edificar su único nido.

Han pasado casi cuarenta años de esta sentencia y me parece justo revisarla. Por eso he venido hasta el Humedal Mantagua, porque aquí viven una gran cantidad de especies de aves durante todo el año, es un lugar muy importante para recibir a otra gran cantidad de especies visitantes y otras migratorias que vienen desde lejísimos hasta aquí.

Hoy sabemos (gracias a estudios sobre densidad neuronal y estructura cerebral) que algunas aves, por ejemplo los cuervos, son profundamente inteligentes, hasta compararse con los chimpancés. Aprenden, usan herramientas resolviendo problemas, y tienen una gran memoria. Es decir tienen capacidades cognitivas complejas y a sus interacciones las podríamos llamar perfectamente cultura. Por ejemplo son capaces “de comunicar a otros individuos información sobre objetos o sucesos que están lejanos en el tiempo o en el espacio”. Además sospechamos que juegan; esto es que realizan acciones simplemente por diversión y eso es hacer algo gratuitamente. Sin embargo lo más relevante es que sabemos que poseen experiencias subjetivas y que son capaces de percibir conscientemente la información sensorial. Es decir tienen conciencia. Un tipo de conciencia que hasta ahora sólo atribuíamos a los humanos y a algunos primates.

Carl Sagan y Ann Druyan nos explican [8]:

Los chimpancés son capaces de crear categorías, que razonan por analogía y por inferencia transitiva, los bonobos habladores y los macacos culturalmente innovadores nos recuerdan que también otros animales razonan; desde luego no tan bien como los grandes filósofos occidentales, pero los filósofos no creían en una diferencia de grado, sino en una diferencia radical de naturaleza.

Todo esto implica que nosotros los humanos debemos reconfigurar nuestra relación con los otros animales. La humanidad no está en la cúspide de la creación ni somos tan importantes si atendemos a la escala del universo; somos apenas un soplo ínfimo sobre un punto azul pálido en el espacio. Nuestro planeta existe desde mucho antes de nuestra aparición como especie y seguirá existiendo muy largamente después de nuestra extinción.

Carl Sagan continúa:

la tentación de dividir a hombres y a otras especies en un número pequeño de categorías estereotipadas, en lugar de reconocer diferencias y juzgar a los individuos uno por uno, sigue estando muy arraigada en nosotros. El racismo, el sexismo y un cóctel tóxico de xenofobias aún influyen poderosamente en la acción y la inacción.

Los filósofos de civilizaciones merodeadoras de alta tecnología han asegurado a menudo que los hombres merecen una categoría distinta de los demás animales y superior a ellos.[*] No es suficiente que los hombres tengan un surtido diferente de las cualidades evidentes en los demás animales, con más de algunos rasgos y menos de otros. El hombre necesita, anhela, busca una diferencia radical de tipo y no una diferencia de grado de contornos borrosos.

La mayoría de filósofos considerados grandes en la historia del pensamiento occidental sostuvieron que los hombres son fundamentalmente diferentes de los demás animales. Platón, Aristóteles, Marco Aurelio, Epicteto, Agustín, Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Pascal, Locke, Leibniz, Rousseau, Kant y Hegel sostuvieron siempre «la idea de que el hombre era de un tipo radicalmente diferente de [todas] las demás cosas»; con excepción de Rousseau, todos ellos consideraron que la distinción esencial humana era “nuestra razón, intelecto, pensamiento o comprensión”.

Sólo unos pocos de los grandes filósofos de Occidente –David Hume, por ejemplo– afirmaron, como hizo Darwin, que las diferencias entre nosotros y las demás especies son únicamente de grado.

Si insistimos en diferencias absolutas y no relativas, no descubrimos ninguna característica distintiva de nuestra especie, por lo menos hasta ahora. ¿No cabría esperar que las diferencias fueran de grado y no de índole, especialmente con nuestros parientes más próximos? ¿No es ésta la lección de la evolución?

Parte 3. El cohabitar

No es que Alberto Cruz estuviese equivocado; no se trata de visiones erróneas o acertadas. Se trata de que las herencias y los fundamentos que recibimos debemos –hablo de un deber– alimentarlos, debatirlos, ponerlos en juego de modo que puedan iluminar nuestro rumbo. Sólo así hallaremos lo nuevo y estaremos en la senda de lo desconocido, lo asombroso, la maravilla.

En este lugar, en el humedal, los cuerpos de agua y en general en toda la extensión y lugar en la Ciudad Abierta tenemos el privilegio de estudiar, vivir y trabajar en función de estos hechos. Aunque obviamente esto mismo acontece en cualquier lugar del mundo en el que ustedes presten atención, observen, estudien, en fin; cualquier lugar y campo son adecuados para el ejercicio de lo gratuito a través de la curiosidad.

Desde hace un tiempo Sergio Elórtegui, Biólogo-Naturalista, Bruno Marambio, Arquitecto y Eloísa Pizzagalli, Diseñadora Industrial han estado desarrollando un proyecto multidisciplinario aquí en la Ciudad Abierta. Se llama Arquitectura en Cohabitación: La construcción formal del diálogo entre el ser humano y la naturaleza. Dicen los autores:

Cuando un ave construye y elige un lugar para su nido, no lo hace como una máquina genéticamente prediseñada. Toma decisiones sobre esta ramita o aquella, "mide sin matemáticas", comete errores y aciertos, resuelve problemas, se estresa en la conquista de una pareja o se desespera si sus pollos están en peligro. El ave desarrolla apego con su lugar y puede volver al año siguiente. No hay un nido igual a otro, así como no hay un ave igual a otra, aunque sean de la misma especie. Así como nosotros pre visualizamos el lugar, el ave por ejemplo lo hace con su cuerpo. La sofisticación de su comportamiento no requiere del "pensar humano" o equivalente para que su nido sea un lugar habitado. El atender a otras formas de habitar no humanas nos pone en equivalencia con el resto de los seres vivientes, y más importante aún, nos enfrenta al problema de cómo darle forma al habitar juntos, cohabitar.

Este problema de dar forma al habitar juntos es el que diseñadora, arquitecto y naturalista abordaron. Observaron y estudiaron durante meses, experimentaron y construyeron un interior que reciba el oficio del naturalista. Dentro de él puede habitar un par de investigadores por algunas semanas. Es un espacio destinado a recibir a botánicos, entomólogos, ornitólogos, geólogos y artistas cuyo trabajo sea profundizar en el conocimiento de los fenómenos naturales de la costa mediterránea de Chile central. Dentro de él se encuentra el “Herbario de Ciudad Abierta” que preserva las muestras botánicas de todas las especies de plantas de la Costa de Ritoque y archivos cartográficos de la zona.

Se llama el Gabinete del Naturalista y está junto a la Cubícula Locanda en las arenas de la Ciudad Abierta. Estos son primeros pasos de una nueva experiencia para nuestros oficios.

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Carta 5, p. 1.
Carta 5, p. 2.

Tercera Parte: Observar aproximándonos a la palabra poética

Isabel Margarita Reyes N.

Cada vez que nos reunimos en este Taller de Amereida los poetas nos hablan. Esta vez nos preguntamos: ¿cómo oírlos?,¿cómo acercarnos a sus palabras?,¿cómo reunirlos con nosotros, los de los oficios?

Como siempre la observación nos ayuda.

Pues, ella es, como dice Ernesto Grassi –filósofo italiano amigo de los fundadores de la Escuela– "lo inmediatamente eficaz", aquello que se da al mirar directamente la realidad que se presenta ante nuestros ojos.

Así, en Playa Ancha:

Dice: La costa abrupta: rocas negras del borde junto al blanco de la espuma del mar. Se juntan los extremos, ahí.
Ante el horizonte del mar, que apenas se distingue, la inclinación del cerro, pronunciada, y del camino en pendiente continua.
Ahí, en el borde, a la par, declive en continuidad y declive abrupto, blanco y negro.

En el borde se reúnen los extremos, lo distinto. De partida tierra y mar. El negro es de la tierra pero son rocas mojadas por el mar.

El blanco es del mar, pero es agua golpeando contra las rocas de la tierra.

Entre ambos, rocas y agua, tierra y mar, lo distinto reuniéndose para remarcar ese distinto de otra manera.

Los poetas hablan en poemas en los actos. Los actos en una plenitud, pues son una plenitud. Por ello, nosotros, los de los oficios, retornamos a ellos permanentemente y al quedar sorprendidos, admirados o curiosos por lo que en ellos se nos muestra, detenidos ahí, ¿cómo avanzamos, damos un paso?

Nos decimos, siguiendo a Grassi, lo "inmediatamente eficaz" de la observación ¿ será cual esto que nos dice Carlos?

Esa leve instancia en la estadía ...........................
........................................
             amable florece

Nosotros, en la Escuela, enseñamos mostrando, pues eso nos dice la palabra "enseñar". Al mostrar no podemos repetirnos pues en nuestros oficios artísticos todo se nos da de una vez en plenitud. Cual los actos. Cual el arca de Noé en el cuento que nos relataba Jaime Reyes. Pero, nuestros estudiantes, yendo en pos del oficio a la espera de ese "amable florece", lleven en sus carpetas aquello que nos dice Manuel Sanfuentes: "una hermandad de la escritura con el dibujo", del blanco de la página con el negror de los trazos, cual construcción de un espacio "en declive" que nos hable como tal.

Cuarta Parte: "Borde de los oficios"

Manuel F. Sanfuentes Vio

Acto de inicio 2017, dibujo de Andrés Garcés; partida documenta 14 "Amereida Phalène Latin South América". Ref: https://www.documenta14.de/en/artists/13574/ciudad-abierta

"En el borde se reúnen los extremos, lo distinto"; esa es la plenitud también de la observación; plenitud que se da siempre en el acto; esta vez en el acto de oírse, que no es más que atender al presente, al vuelo anhelante del tiempo, al transcurso, al camino que llevamos.

En dicho "borde, donde se reúne lo distinto", acontece la poesía, y tiene lugar el acto, donde lo que esplende es el oficio: el trazo aquí (Escuela) y el dibujo allá (Ciudad Abierta). Todo acto así nos plantea un límite que abre camino, da curso a una distancia.

En palabras de Godofredo Iommi, la poesía es "dar curso", y no una expresión de la palabra, puesto que el lenguaje en sí no explica la realidad; el sentido está en otra parte: si no en ese ha-lugar que abre la poesía, al menos en la intangible esperanza de tener/ser presente.

Una ronda da curso al juego que nos entre-tiene y suspende lo distinto, lo unifica, vuelve al todos, uno. Si hay un espíritu para el acto, es ese, el de la reunión, el encuentro, en aquello que nos es impropio: la libertad misma. La ronda es circular, sus extremos se juntan, son una misma cosa.

La hospitalidad es la única vía para oír a la poesía, fuera de aquella, no hay acto; ser huésped es habitar el espacio del sentido, no de la cosa misma, sino el de su ausencias, por eso, impropio. La poesía habita la impropiedad del presente, quizá carece de él, no observa el tiempo sino el transcurso.

La regla de un juego es solo su cumplimiento, su realidad, su manifestación, acotada (acto) en el tiempo. El juego desviste hasta la zozobra pero no nos quiebra, nos lleva a un extremo, pone límites, dibuja una cancha, y lo que allí se da curso tiene un caracter único y a la vez primordial, que lo saca del tiempo –como el éxtasis.

La conciencia de lo "en sí mismo" tiende a valorar el sentido del acto para la edificación de un espíritu poético, cuyo umbral es el ser humano en la aventura de su vida natural. La poesía del mundo prehistórico cantaba en el silencio del manantial, no había palabras, no había nombres. La historia también tiene límites y extremos, propios de su humanidad.

El distingo entre civilización y barbarie, también es un juego que se muerde la cola, es irreductible; un modo de pensar el mundo y no la existencia. El arquetipo es el monumento y no los grandes tamaños –o las minucias. La paradoja del ser humano, tanto como la de América, yace en el binominal modo de situarse en el tiempo y en el espacio, donde toma posesión y se hace presente; acto que a su vez, los determina.

Tal vez por esa carencia, el huésped no se ubica en la historia, no tiene posesión; él pasa, va en un camino, que además, que no es el suyo, porque no lo tiene; le basta un destino que sabe más allá, no aquí. Su andar y su palabra son lo único que tiene, y si fuese mudo, su silencio hablaría. Su aparición y presencia parecen un espejismo en el tiempo, un huésped es pura memoria, borde y límite de lo verdadero, juego de vida.


Notas

  1. Matéria de Poesia, Manoel de Barros (fragmentos):

    Todas as coisas cujos valores podem ser
    disputados no cuspe à distância
    servem para poesia.

    O homem que possui um pente
    e uma árvore serve para a poesia.

    Terreno de 10 por 20, sujo de mato, e os detritos que nele gorjeiam, como, por exemplo, latas, servem para poesia.

    As coisas que levam a nada têm grande importância. Cada coisa ordinária é um elemento de estima; cada coisa sem préstimo tem seu lugar na poesia.

    As coisas que não pretendem, como, por exemplo, pedras que cheiram água, homens que atravessam períodos de árvore, se prestam para poesia. Tudo aquilo que nos leva a coisa nenhuma e que você não pode vender no mercado, como, por exemplo, o coração verde dos pássaros, serve para poesia.

    Os loucos de água e estandarte servem demais para a poesia.

    O traste é ótimo, o pobre-diabo é colosso. As pessoas desimportantes dão para a poesia.

    Qualquer pessoa ou escada, o que é bom para o lixo é bom para a poesia. As coisas jogadas fora têm grande importância. Um homem jogado fora também é objeto de poesia. Aliás, saber qual o período médio que um homem jogado fora pode permanecer na terra sem nascerem em sua boca as raízes da escória também dá poesia!

    Tudo aquilo que a nossa civilização rejeita, pisa e mija em cima, serve para poesia.

  2. Cabe recoger lo advertido por Isabel Margarita Reyes sobre el hecho de que las palabras de los cinco colores, incluso en su traducción al español, no contienen la letra con que se les designa; esta aparente arbitrariedad agrega a cada color un valor vocálico del que carece la palabra que lo nombra. « A noir, E blanc, I rouge, U vert, O bleu : voyelles » / "A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales".

    A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
    algún día yo diré vuestros nacimientos latentes:
    A, negro corsé velludo de moscas resplandecientes
    que zumban alrededor de crueles pestilencias,

    golfos de sombras; E, candor de los vapores y las tiendas,
    lanzas de fieros glaciares, reyes blancos, estremecimientos de umbelas;
    I, púrpuras, sangre escupida, reír de los bellos labios
    en la cólera o las embriagueces penitentes,

    U, ciclos, vibraciones divinas de los mares viridios,
    paz de los pastizales sembrados de animales, paz de las arrugas
    que la alquimia imprime en las grandes frentes estudiosas;

    O, supremo Clarín, lleno de extrañas estridencias,
    Silencios atravesados de Mundos y Ángeles;
    – O, la Omega, rayo violeta de Sus Ojos!

    Voyelles, Arthur Rimbaud 1883; en línea: https://fr.wikipedia.org/wiki/Voyelles_(sonnet)

    A propósito de los colores en el dibujo en la Ciudad Abierta, se notará sin duda la falta del Verde, que optamos por eludir ante lo elevado del precio de tierra de color verde; nos quedamos con los 4 restantes con la esperanza de que los elementos en relación, palabra, dibujo y color, mantuvieran aún un ritmo para el acto.

  3. "El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!". Nos referimos al ensayo de José Martí "Nuestra América", publicado en 1891. Se puede leer en línea aquí: https://es.wikisource.org/wiki/Nuestra_Am%C3%A9rica
  4. Traducción de Manuel F. Sanfuentes e Igor Fracalossi. Para la composición y puntuación del poema, nos remitimos a la edición Matéria de poesia, Barros, Manoel. Alfaguara, p. 15-19. Rio de Janeiro 2019; originalmente publicado en 1974.
  5. Quebrada esclerófila costera.La Ciudad Abierta alberga diversas quebradas sin curso de agua permanente que desembocan en el acantilado muerto. Todas ellas mantienen uno de los ecosistemas más biodiverso de la zona costera mediterránea. El bosque esclerófilo de Peumos, Boldos, Molles y Litres domina junto a una corte de especies arbustivas y herbáceas. La quebrada principal cruza la parte alta de la Ciudad Abierta. Aloja tres espacios públicos de la ciudad: el Cementerio, la Capilla y el Anfiteatro. Los temporales esporádicos que generan grandes flujos de agua han sido materia de la arquitectura y el diseño y han permitido calcular el caudal máximo de agua y proponer los elementos hidráulicos para conducirlo. El control hidráulico de la quebrada se basa en la consolidación de la superficie, evitando que ésta sea erosionada y se constituya de tal forma que drene el agua interna de las napas. En el fondo de la quebrada se construye un canal de hormigón que recoge el agua de los bordes y del total de las obras de la quebrada. La quebrada posee una alta cobertura, lo que le da un aspecto con un dosel continuo y cerrado; sobre los árboles crecen varias lianas y en el piso algunos helechos del género Adiantum. Como especies arbóreas dominantes están el peumo (Cryptocarya alba), molle (Schinus latifolius), boldo (Peumus boldus) y corcolén (Azara celastrina); entre los arbustos se destacan el mayú (Sophora macrocarpa) y lechón (Adenopeltis serrata). Voquicillo (Diplolepis menziesii) y voqui negro (Cissus striata), son lianas comunes en este bosque. Las trepadoras soldadillo (Tropaeolum tricolor) y huanquí (Dioscorea bryoniifolia) destacan en primavera.(obtenido en http://amereida.cl/Extensión#Quebrada_escler.C3.B3fila_costera
  6. Recuperado de https://web.archive.org/web/20180413043240/https://www.todoslosautores.com/oscar-wilde/cuentos/el-gigante-egoista
  7. Principio de Arquímedes: Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desplaza. Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons
  8. Sagan, Carl., Druyan, Ann(1993). Sombras De Antepasados Olvidados: Las Respuestas De La Ciencia a Quiénes Somos, De Dónde Venimos Y Cuál Puede Ser Nuestro Destino, Planeta.