Taller de Amereida 2021

De Casiopea



Año2021
Tipo de CursoRamo Lectivo
TalleresARQ 1º, ARQ 2º, ARQ 3º, DIS 1º, DG 2º, DG 3º, DO 2º, DO 3º
ProfesoresIsabel Margarita Reyes, Carlos Covarrubias, Jaime Reyes, Manuel Sanfuentes
AlumnosFrancisca Silva Piña, Matilde Croxatto Ullrich, Catalina Muñoz Castro, Cristobal reitze, Catalina López, Danae Pirce Badillo, Josefa Herreros Cárdenas, Sofía Carrasco, Paulina Zuñiga, Romina Flores, Delia Madrid, Catalina Riveros, Rocío Vásquez, Franco Giunta, Pilar Flores Alballay, Gabriel Mella Ugarte, Gabriela Alliendes, Marcos Arredondo, Renata Calquín, Martín Ignacio Hidalgo Retamales, Maria Francisca Varela Herrera, Matias Vivanco Nilo, Constanza Gallardo Castillo, Constanza Catalina Jaime Vergara, Nicolás Andrés Cárdenas Salas, Patricia Alejandra Cuevas Zúñiga, Elías Muñoz Cárdenas, Laura Aguirre Naretto, David Silva Bernales, Montserrat Leonor Miranda Baez, Javiera Muñoz Barrios, Joel Henríquez, Consuelo Lizana, Dominique Lebuy Contreras, Matias Benjamin Mondaca Varas, Valentina Ojeda, Vania Rojo, Li Ann Montenegro, Esteban Rejas, Daniel Zepeda, Leon Cruz, Florencia Vargas Díaz, Constanza Toro, Claudio Acuña, Matias Morales Jimenez, Liliana González Hernández, Catalina López Campos, Antonia Alexandra Valdenegro Acuña, Michelle Julien Hahn, Fernanda Montaño Pastén, Savcka Vlahovic Salazar, Felipe Agüero, Fabiola Farías Aravena, Pablo Murúa, Paulina Alfaro Pinilla, Catalina España Veas, Fernanda Bernales, Solange Osorio, Angélica Villegas Asencio, Nicolás Andrés Benítez Muñoz, Alondra Constanza Hernández Aranda, Catalina Andre Ubilla Lagos, Nicolas Ramirez Moya, Catalina Valenzuela Osorio, Dominique Ávila, Diego Cortes, Pía González, Martin Osses Pasten, Dilan Rodríguez, Nohemi Valdés, Fernanda Méndez, Arturo Céspedes, Paula Retamal Ardiles, Antonella Pascualetti, Jimena Olguín, Natalia Sepúlveda Gutiérrez, Tania Cartes, Anais Rodríguez, Katalina Gajardo, Josefa Antris, Catalina Manzo, Rodrigo Parra Ortiz, Nicole Luco, Michelle De los Ríos, Valeria Martinez Saavedra, Vicente Del Río, Daniela Miranda, Cecilia Pérez, José Domingo Flores Mendoza, Karla Alvarado Jofré, Crystal Mardones, Rosario Negrete Molina, Marina Cabezas, Benjamin Malebrán Cortés, Bastián Ríos Cerón, Antonia Reyes Puig, benjamin galindo soto, Zara Arjel Vera, Daniela López M., Francisca ñancucheo, Anaís Arancibia, Josefina Pozzo, Diego Torres, Lukas Ulloa, Lia Brown Campos, Itay Rojas, Aylin Elisabet Ivani Ortega, Elder Torres Herrera, Barbara Inés Suazo Cubillos, Tomás Gómez Salas, Daniela Nuñez Toledo, Rayén Lillo Castillo, Maria jose mery, Javiera Castro, Raimundo Hervia Salinas, Mateo Avila Hidalgo, Paola González, Isidora Rogaler Wilson, Fernanda Farias, Catalina López Guerra, Nicolas rios hidalgo, Constanza Ramírez Monsalves, Williams Olivares, Nicolás Alejandro Isla Díaz, Matias Cordova Arce, Bárbara Arriaza Araya, Danae Anais Miranda Abarca, Gabriela Gatica, Constanza Cortes Madrid, Catalina vera leiva, Daniel Altamirano, Mathias Gutierrez Duran, María de la Luz Fernández, Alfonso Fuentes, Catherine Pinto Barraza, Renato Millán Morales, María José Lineros, Catalina Gonzalez, Daniela Cabezas, Scarleth Valentina Oviedo Williams, Isadora Zamora Figueroa, Dafne Oyarzún Maureira, Enrique Vergara Ponce, Carla Bejares, Pia Espinoza Schmith, Nicolás Díaz, Benjamín Cortés, María josé Lefiman brito, Victoria Araya Costa, Jimena Olguín, Felipe Miranda Orrego, Fiorella Collante Jara, Rut Guyman Puello, Sofía Fernanda Tobar Mori, Montserrat Muñoz Videla, Josefa Carvajal, Yamil Jadue, Fernanda Murillo, Maximiliano Yañez Cisternas, Nicolás Ignacio Núñez Aguilera, DéboraAravena, Martin Toledo Saurines, Nicolás González Neira, Vicente Quezada Salfate, Emilia Sporman, Omar Avaria, Trinidad Ramos Alvarez, Camila Escobar, Benjamín Torres Navarro, Ignacio Leal Celedón, Michell Diaz, Loreto arancibia ávila, Diego Garmendia, Rafaella Osorio Corvetto, Daniela Jesús Machuca León, Nicolás Flores Martínez, Antonia González, Javier Leiva, Sebastian Perucci, Sebastián Rubilar Gutiérrez, Valentina Acuña Loyola, Emilia Sporman, Trinidad Escobar, Tomás José Herrera Bustos, Renata Gomez, Vicente Godoy Aros, Carla Gómez Guerra, Danae Weinstein, Catalina Valenzuela Osorio, Alfonso Fuentes, Felipe Gandolfo Álvarez, Maria Alejandra Pérez, Matilde de Jesús Baier Contreras, Maite Aranda, Gabriela Márquez Alamos, Ingela Retamal, Franchesca Salgado, Anaís Céspedes, Javier Parraguez, Martín Valenzuela Celedón, María Paz Quiroz, Tomás Guillermo Schleyer Thiers, Sebastián Perucci
Palabras Claveamereida, américa, poesía, oficio
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño, Diseño Gráfico, Ciudad y Territorio

Alumnos

Tabla de Contenidos

Primer Semestre 2021 Taller de Amereida

Carpeta del Taller

Hoja Carta y zonas de trabajo.

Características de la Entrega: Cada clase es registrada en, al menos, dos hojas de papel blanco, formato carta, en vertical; en la cual la mitad superior está reservada para el dibujo, y la inferior para el escrito. Se trabaja a mano sobre el tiro de la página, es decir, solo sobre una cara; se escribe y dibuja con lápiz de tinta.

En la zona central de la página, entre la parte superior del dibujo y la inferior de la escritura, se producirá una zona de tensión entre ambos pulsos de la mano; esta zona debe entenderse no cómo un limite sino como un umbral permeable entre ritmos distintos de un mismo trazo.

Sobre la escritura: Con letra manuscrita, tomar notas de cada clase llevando el pulso del taller y su continuidad; al modo de una bitácora de viaje que da cuenta a diario de la aventura en que se va. Se entiende que lo expuesto en el Taller debe ser cotejado con las reflexiones y preguntas que en cada uno surgen; un real aprendizaje es poner junto a lo que se recibe, lo que se trae consigo. Esto quiere decir que la transcripción entonces no es literal, no es una copia; se trata pues de recrear la palabra expuesta.

Sobre el dibujo: Junto a los dibujos que el Taller expone, las observaciones que se llevan en el cotidiano debe venir a la carpeta como complemento de lo que se señala; así como la escritura anota, el dibujo nos muestra lo que vemos, distinto a la lectura, nos ilustra. De hecho, a los dibujos del Taller se le adscriben lo que estamos observando con nuestros propios ojos.

La entrega consiste en digitalizar la carpeta de apuntes en un archivo PDF que se envía al correo amereida@ead.cl (Se ruega considerar el peso del archivo, de modo que pueda enviarse por correo y evitar compartirlo a través de drive u otros). La fecha límite es el viernes 25 de junio de 2021.

Semana 1 Miércoles 17 de marzo

Primera Parte: Video del Acto de Recepción del Primer Año: "Del canto a la superficie"

Jaime Reyes G.

La semana anterior hicimos un acto de recepción para los alumnos de primer año de diseño y de arquitectura. Casi todos los años, desde que me puedo acordar, hacemos este acto de recepción dedicado a quienes ingresan por primera vez a nuestra comunidad. Los hemos hecho en la montaña, en el mar, en las arenas de la Ciudad Abierta o en las dunas costeras, en medio de las ciudades, en pleno día, de noche, al alba. Nunca lo habíamos hecho en una pantalla.

Ya el año pasado estuvimos reunidos a través de la red por ejemplo para Acto del momento simultáneo, o las celebración de egresados, etc. Y eso sin contar las miles de reuniones y clases a través de las pantallas. Pero hacer un acto poético, en donde la participación lo es todo, ¿cómo es posible? Tal vez no lo es y todo lo que hicimos para nuestros alumnos nuevos sea una especie de ilusión. Yo mismo estaba dentro del juego, escribiendo las palabras que nos llegaban por un chat, junto a otros dos profesores en nuestro nuevo edificio en Matta 79. No podía ver a nadie más. Y tal vez se refuerza la ilusión porque había otro grupo de profesores en la Ciudad Abierta haciendo unos dibujos en las arenas. Un acto poético con acción simultánea en dos lugares distintos y distantes y participantes repartidos por todo Chile. Todo al mismo tiempo, y transmitido en vivo. Tal vez esa sea la clave para desvanecer la ilusión: es que a pesar de todo estábamos “en vivo”.

Nuestro Taller de Amereida que desde hace ya bastante tiempo se realiza en las arenas de la Ciudad Abierta por lo menos al inicio de este primer semestre volverá a ser en internet, en nuestra Wiki Casiopea, igual que el año pasado. Esperamos y contamos con el ánimo de todos hasta que podamos reencontrarnos en persona nuevamente.

Compartimos entonces nuestro acto de recepción al primer año con todo el Taller de Amereida. Las imágenes provienen de la grabación de la transmisión en vivo y de tomas realizadas con dron por el profesor I. Ivelic.

Segunda Parte: Video del poeta Carlos Covarrubias

Carta 1, p. 1.
Carta 1, p. 2.
Carta 1, p. 3.
Carta 1, p. 4.

Tercera Parte: Acto de recoger un Acto

Isabel Margarita Reyes N.

Dice así: Estadio Sausalito.
La espera sentados, cual si la espera fuese una situación permanente, asentada. Pero la espera es en tensión hacia... Aquí quedamos hacia el estadio, su estructura inferior, desde fuera y desde abajo de él. Cual si se accediera por atrás y el frente quedara oculto.


Recoger el "Acto de Bienvenida" a los alumnos de 1er Año para dar inicio al Taller de Amereida supone haber estado en presencia de... cual preparación a... con postura del cuerpo y con todo a la mano para mantener el ojo atento a lo que tiene delante y, así, oír la palabra. Pues, recogerlo supone reunir la palabra, esa palabra dicha por todos los estudiantes, con nosotros, profesores que las oíamos tanto desde la Escuela como desde la Ciudad Abierta. Para oírlas las repetíamos haciéndolas resonar. Una resonancia a viva voz. Desde el escrito a la voz nuestra: una traslación. Que nos transporta a una ejecución. En la Escuela los poetas unen las palabras dichas mediante otras, unas conectivas, y, así, dicen el poema. Los arquitectos y diseñadores –los de los oficios– en la duna, sobre la arena, realizan un trazado. Estas líneas se hacen sin decir su regla de ejecución. Ocultándola. Ésta viene del poema "Vocales" de Arthur Rimbaud. Él queda en secreto, guardado. Así como los nombres de los colores, en el poema, que corresponden a cada vocal no contienen esa vocal a la cual pertenecen:

A negro,
   E blanco,
      I rojo,
        U verde,
           O azul :

Tal acto.

Salimos, después, a observar aquello que queda oculto.

Cuarta Parte: de canto y en la superficie

Manuel F. Sanfuentes Vio

Viride / #40826d Hex Color Code.
Verde, verdesciente –naturaleza verdosa; la espuma verdisca de las olas.


Antes de la pandemia recibíamos a los alumnos nuevos a inicios de marzo junto a los más grandes y a los profesores, en un acto de toda la Escuela; y como todo, a partir del 2020, este acto se transformó en una realidad virtual que abrió o cubrió la ausencia con un tiempo como suplantando el lugar.

Pese a todo, recibir "en acto", actúa en el tiempo como un signo de hospitalidad. La presencia inmaterial pero inminente de ese "todos/todas" parecía no deshacer el espíritu y el fundamento del Acto de Bienvenida: la simultaneidad del espacio de la Escuela en Recreo, y la Ciudad Abierta, en Ritoque; canto y contracanto de un mismo acto –como un espejismo del lugar. Puede decirse así: del canto a la superficie; suponiendo o aventurando –casi una pregunta–, que la poesía es canto, y el oficio opera en las superficies. Sobre el patio de Matta 79, un suelo negro donde los poetas escriben el canto de la palabra; en la duna los arquitectos y diseñadores preparaban el campo para un dibujo de gran tamaño.

A las 10 am. Michèle Wilkomirsky y Juan Carlos Jeldes nos dan la bienvenida desde la Escuela; seguidamente en Ritoque, Igor Fracalossi lee un fragmento de Matéria de Poesia de Manoel de Barros[1]; por su parte, Carlos Covarrubias desde Ovalle, en Punitaqui, nos envía una carta manuscrita que se lee más arriba. Sigo después de Carlos para invitar a los alumnos a construir y hacer una "poesía hecha por todos" –remítase a Lautréamont–; les pido una palabra que pueden enviar via mensaje en la plataforma que nos reunía. Acto seguido, desde las escaleras del tercer piso, Michèle va pronunciando una a una las palabras que se reciben; con esto, las alumnas y alumnos nuevos, abrían su camino en la universidad con un acto de palabra que conduce al hacer; rimando así la poesía y la acción en un acto simultáneo.

Junto a Jaime Reyes, al oír las palabras volvíamos a pronunciarlas a viva voz al tiempo que las escribíamos en el largo paño negro que tendimos en el suelo; al momento, Alejandro Garretón tomó también las tizas y comenzó a trazar sueltos achurados sobre el espacio de las palabras.

Desde Ritoque, sobre el Ágora del Fuego, hacia el norte, Isabel Margarita Reyes, María José Iglesias, Patricio Cáraves, David Jolly, David Luza, Andrés Garcés, Marcelo Araya, Igor Fracalossi, Leonardo Aravena, Jorge Ferrada, Iván Ivelic y Óscar Andrade, volvían a repetir las palabras para dar inicio al dibujo sobre la duna; de a dos, portando una pica, cuerda y tierras de color, partían a trazar un arco sobre la superficie lisa de una arena homogénea. El poema "Vocales", de Rimbaud, había orientado la selección cromática para el dibujo: negro, A; blanco, E; rojo, I; verde, U; azul, O. [2] Grandes fragmentos de circunferencias cubrieron la duna en toda su extensión.

La palabra tenía su contracanto en el dibujo en la arena; el acto reposaba en otro lugar, también aquí, pero más lejos; cuando fue dicha la última palabra todo quedó mudo, el dibujo en la duna hablaba solo, y la escritura achurada sobre el suelo se había ya detenido; desde un extremo y del otro, Jaime y yo, demorando el camino del poema, iniciamos una lectura nueva de las palabras para convertirlas por arte de magia en un poema total que toma todo lo dicho y lo descubre con nuevos bríos.

La redacción que aquí se lee difiere de esa primera factura, el poema está abierto; compuse esta vez más detenidamente, a solas y atendiendo más a una labor de componedor de sentido –no sé bien si con éxito; las palabras solas parecen carecer incluso de significación, y solo alcanzan su valor ante la disyuntiva de su «prójima» que la conjuga. Sin ser una escritura definitiva, expone lo que está en juego:

En la forma del reencuentro
la expectativa iguala emoción y resiliencia,
percepción por catarsis.

Pero la convicción no se entrega el éxito del empeño;
con vigor, la perseverancia anhela.

Potencial equilibrio cuidando de la fuerza,
la sola importancia y autenticidad de la decisión
disciplina la trascendencia del logro.

En el ser cordura el compromiso,
el avance del equipo y su persistencia;
y en el ingenio de transformar,
en libertad innova
– en la adaptación no hay progreso.

Así encuentro el sacrificio como un norte,
un redescubrimiento:
observación sí, en expresivo camino,
en continua organización y vocación de comienzo,
aprendizaje y constancia.

Muchosidad del temple,
equidad para el crecimiento,
oportunidades para re atreverse con diligencia,
determinación y solidaridad;
sentir cómo lucha la otredad por la disposición.

Disfrutar con astucia
la gratitud y el compañerismo,
el reto y respeto;
motivación para una experiencia de la contemplación,
dedicación a lo nuevo,
a la realización y resistencia
del caos sin riesgo.

La conciencia aun
en apoyo del sueño
que va a despertar en su sabiduría.

Firmezas y esperanzas en equilibrio,
responsabilidades donde la humildad,
dichosa del reformador,
inicia al cero las expectativas.

Todo esfuerzo y superación
en el vacío.

Movimientos del alma,
devoción,
empatía con talento;
paciencia de la admiración,
el entorno
o el espíritu social de la delicadeza.

Casi una incertidumbre,
la ilusión perenne
de la autonomía de la pasión.

La creatividad es la renovación
del carácter fijo del amor;
el edén donde fe y renacer
aprenden con valentía
la propia felicidad.

---

P.D. Si acaso alguien del primer año haya bien o no encontrar su palabra entre los versos, puesto que puede haber yerro en el oído, quizás al transcribirlas, no vaya alguna de ellas a quedarse en el olvido. Así, si nota falta, pueda pronto remitirla a los poetas que encontrarán cordialmente un lugar justo en el poema para que su palabra resuene también en el concierto de todas juntas.

Semana 2 Miércoles 24 de marzo

Primera Parte: Video del poeta Carlos Covarrubias

Carta 2, p. 1.

Siguiendo con lo propuesto, abordar el presente
desde todos sus rostros que nos resulten posibles
podríamos mirarlo en principio con toda sencillez....
Una primera mirada nos lleva de inmediato.. Al
tiempo cronológico A esa manera que distingue
pasado presente y futuro. Esta manera tiene
la peculiaridad de situarnos al punto que muchas
veces podamos decir "estoy atrasado" "no tengo
tiempo" "se me acabó el tiempo"... Es el reino
que en la antigua Grecia regía el terrible dios Kronos
y que hoy está medido por el reloj y el calendario.
Hace medio siglo tener un reloj de pulsera no
era cualquier cosa y más atrás que una ciudad tuviera
su gran reloj que diera la hora, la misma, a todos
sus ciudadanos era todo un asunto.... Bien, aquí se
inserta el mito de Kronos, el dios devorador y también
"la agenda" que trae el verbo agendar y el dicho:
"déjame revisar mi agenda".

Otra mirada nos lleva a ver el presente como
una actitud en y ante el devenir. Esta nos lleva
al acto, a aquel acto que es "estar presente" y estar
en cuerpo y alma, también en espíritu, estar íntegro....
Creo que de aquí nace la hospitalidad, poner toda la
atención en el otro, oirlo, permitir que comparezca
con toda su posibilidad..... Intentar la plenitud de
un encuentro en
el tiempo y el
espacio

Carta 2, p. 2.

Hay otra mirada que trae al presente
como un real regalo.....¿Cómo decirlo?
El presente siempre está nunca falla
basta con abrir los ojos abrirse a el
al modo como cuando niños abríamos un regalo
En palabras de C S Lewis, el autor
de las Crónicas de Narnia, el presente es el
tiempo que más se asemeja a la eternidad...
A mi parecer es cierto.... Esté donde esté
a la hora que sea, sea como sea lo que es, ahí
estará el presente con toda su novedad y
frescura ~

Hoy nos toca oir con mucha frecuencia la
palabra "presencialidad" nos toca oir "volver
a la presencialidad" puesto que estamos
sujetos a la "virtualidad" en el modo que nos
toca relacionarnos. Queremos pensar que se
trata de un tiempo extraordinario pero hemos
vivido ya un año sin poder estar de cuerpo presente
También ha aparecido la palabra "presencia"
Creo que es vital dilucidar juntos
sobre ella......
Saludos
a
todos


Segunda Parte: Ubicándonos para abrir

Isabel Margarita Reyes N.

Siguiendo con el Acto de Bienvenida, reparamos en que éste nos entrega ubicaciones.

Dibujo 1

En la Escuela, sobre la horizontal del patio de Matta 59, unas largas láminas negras en cuyos cantos se escriben las palabras enviadas por los estudiantes que llegan. Estas, transmitidas a la Ciudad Abierta, en cuyas arenas, desde 5 puntos-estaca que corresponden a las 5 vocales de Rimbaud, se trazan los arcos que corresponden a las vocales contenidas en esas palabras.

Dibujo 2

La casa de la Escuela en Recreo, Viña del Mar, se ubica en un borde acantilado ante el Océano Pacífico en una -digamos- simetral entre Valparaíso y Viña del Mar pues las deja cual suertes iguales.

Una vez por semana dejábamos la casa de la Escuela para dirigirnos, a unos 20km. hacia el Norte, a la Ciudad Abierta. Una extensión de casi 300 ha. donde se realizaba Cultura del Cuerpo y Taller de América. También ante el océano Pacífico, la Ciudad Abierta dispone la extensión de sus terrenos desde el borde del mar hasta arriba del cerro y desde aquí hasta allá, al otro lado de un estero.

Tanto la casa de la Escuela como los terrenos de la Ciudad Abierta, dentro de la rada de Valparaíso.

Dibujo 3

Nos encontramos en Chile, una orilla del continente americano, larga y angosta faja de tierra, nos decimos, un borde entre el Océano Pacífico y el Mar Interior americano. Ese Mar Interior sobre el que se ha bajado la Cruz del Sur, constelación que ha renombrado ahí, poéticamente, sus 4 estrellas:

  1. al N, origen
  2. al S, ancla
  3. al E, luz
  4. al 0, aventura.


Hacia ese Mar Interior partíamos todos los años en travesías por el continente.

Dibujo 4

Hoy se nos abre una nueva tarea, una nueva abertura.

desde elcano
            - que por américa acabó mundo-
             así permanecemos
          
                           Amereida, p.18

...

¿y no concluye acaso
     el advenimiento
                         americano
el mar de aguas en el mundo?

                          Amereida, p. 19

América se nos extiende en su secante Alaska-Cabo de Hornos.

Único continente en el globo terráqueo que va de polo a polo.

Desde la traducción de Amereida al inglés, tarea en curso, iniciada el año pasado, se nos abre esa nueva extensión.

      así irrumpió américa y entró en trance
este es su origen
                -estar en trance
estar en trance no de un antes a un después
             no de una barbarie a una civilización
sino en trance presente
presente sólo está lo que tiene un destino
destino sólo es una fidelidad al origen
américa tiene destino cuando tiene presente su irrupción y su emergencia

                         Amereida, p. 163

Desde los oficios, nos corresponde, cual Taller, pedirles una tarea:

Dibujar, en sus carpetas, sus ubicaciones actuales acompañadas de un croquis de observación del lugar en que se encuentran que muestre hacia dónde o dóndes se abre ese lugar.

Tercera Parte: Materia de poesía

Manuel F. Sanfuentes Vio

Dibujo, Georges Braque.
Edición de "El día y la noche, Georges Braque", vol. 2; Memoria de título de Diseño Gráfico de Cristián Frederick; Taller de Investigaciones Gráficas, Escuela de Arquitectura UCV; Viña del Mar 1980.

Retomo la lectura del fragmento de Matéria de poesia de Manoel de Barros (1916 - 2014) leído por el profesor Igor Fracalossi en el acto de inicio y Bienvenida a Primer Año. Bien, más allá de la delicia portuguesa de la lengua, su lectura resuena como una advertencia sobre el lugar que ocupa la poesía y cuáles son los elementos que toma para sus propósitos.

La cuestión inicial se trata de la "materia" de la poesía; así como para el artista, el arquitecto o el diseñador, la materia siempre corresponde a elementos y artificios exteriores de los que se sirve para llevar a cabo su obra, para la poesía la materia no es más que ella misma –sino el lenguaje, quiero decir, su palabra, su interioridad. Un poeta observa y se nutre evidentemente de lo que "está afuera" –toda observación es inmaterial–, sin embargo su interioridad es la que da forma al poema y hace que la “materia” se despliegue a merced del sentido propuesto o aventurado; a decir: “Las cosas sin importancia son bienes de la poesía”, “las cosas que llevan a nada / tienen gran importancia”; el sentido aquí está en “cosa ninguna”.

El vacío insondable de la nada surge aquí como “materia”, como elemento que erige el sentido; y no importando qué sujeto, la poesía se transforma en su propia materia. ¿Será este carácter propio de la poesía vanguardista del siglo XX, de un dadaismo criollo y latinoamericano que recurre a su “cosa ordinaria” para levantarse más allá de su singularidad y exponerse naturalmente como un árbol, un pájaro, quizá una piedra, el agua? Sí, estamos ante una entidad renovada de la antigua cadencia, tras el quiebre o ruptura con el arte decimonónico que ahora abraza la disparidad. Se puede advertir esto en la mención en el poema del pintor Georges Braque (“la tetera sin boca”) –junto a Picasso, creador del cubismo y por tanto del reconocimiento de una “belleza nueva” (“senté a la belleza en mis rodillas y la sentí amarga”, Rimbaud)–.

Sí, se trata de una poesía que nos “arroja fuera” y, como las “piedras que huelen”, transforma la virtud en paradoja: “zapatos, adjetivos”... alquimia del verbo, vuelta al natural espacio propio de nuestras tierras, en busca de una pertenencia o identidad que trate con lo más propio. Como “el vino de plátano” de José Martí[3] convertido en “nuestro vino”.

Volver al punto de partida, como volver al acto de inicio, es tener presente el origen, y probablemente es éste el que construye nuestro presente: esto de ir en acto, oír a la poesía y darle forma a las cosas del mundo.

Materia de poesía[4]

Manoel de Barros

A Antônio Houaiss

Todas las cosas cuyos valores pueden ser
disputados en el escupitajo a distancia
sirven para la poesía

El hombre que posee un peine
y un árbol
sirve para la poesía

Terreno de 10 x 20, sucio de matas – los que
en él gorjean: desperdicios movientes, latas
sirven para la poesía

Un chevrolet pegajoso
Colección de escarabajos abstemios
La tetera de Braque sin boca
son buenos para la poesía

Las cosas que llevan a nada
tienen gran importancia

Cada cosa ordinaria es un elemento de estima

Cada cosa sin propósito
tiene su lugar
en la poesía o en la galucha

Lo que se encuentra en un nido de joão-ferreira:
trozo de vidrio, grapas,
retratos de graduación,
sirven demasiado para la poesía

Las cosas que no pretenden, como
por ejemplo, piedras que huelen
agua, hombres
que atraviesan tiempos de árbol,
se prestan para la poesía

Todo aquello que nos lleva a cosa ninguna
y que usted no puede vender en el mercado
como, por ejemplo, el corazón verde
de los pájaros,
sirve para la poesía

Las cosas que los líquenes comen
    - zapatos, adjetivos -
tienen mucha importancia para los pulmones
de la poesía

Todo aquello que nuestra
civilización rechaza, pisa y mea encima,
sirve para la poesía

Los locos de agua y estandarte
sirven demasiado
El traste es óptimo
El pobre diablo es un coloso

Todo lo que explique
    el alicate cremoso
    y el lodo de las estrellas
sirven más de la cuenta

Personas sin importancia
dan para la poesía
cualquier persona o escalera

Todo lo que explique
    la lagartija de trotadora
    y la laminación de zorzal
es muy importante para la poesía

Lo que es bueno para la basura es bueno para la poesía

Importante sobremanera es la palabra repositorio;
la palabra repositorio la conozco bien:
    tiene muchas repercusiones
como una funda llena de silencio
    sabe a destrozos

Las cosas arrojadas fuera
tienen gran importancia
— como un hombre arrojado fuera

De hecho es también objeto de poesía
saber cuál es el tiempo medio
que un hombre arrojado fuera
puede permanecer en la tierra sin que
nazcan en su boca las raíces de la escoria

Las cosas sin importancia son bienes de la poesía

Pues es así que un chevrolet pegajoso llega
al poema, y las golondrinas de junio.

Semana 3 Miércoles 31 de marzo

Primera Parte: Un cuento

Jaime Reyes G. video

El vídeo fue filmado en el fondo de una de las quebradas[5] de la Ciudad Abierta.

Tener Lugar

Este año se cumplen 50 años desde que un grupo de profesores de nuestra Escuela decidieron llevar a la práctica una serie de indicaciones e ideas poéticas surgidas de la reforma universitaria de 1967 y de muchos años de experiencias y obras. Entonces crearon la Ciudad Abierta. Desde entonces se ha escrito y hablado mucho sobre este lugar; y desde entonces esta, como cualquier comunidad humana, ha vivido, trabajado y estudiado atravesando alegrías, vicisitudes, dramas, miserias, fiestas, etc.

Esas indicaciones e ideas poéticas originarias siguen en nuestros horizontes y la Ciudad Abierta aquí está hoy.

Una de las cuestiones esenciales o imprescindibles para que exista ese aquí y ahora es un lugar. Tener lugar. Ha lugar, decimos también. Pero ¿qué es un lugar, tener lugar o el ha lugar? Voy a considerar, para hablar sobre esta pregunta, aquellos detalles que pensaron nuestros maestros en el origen. También voy a agregar algunas ideas o indicaciones poéticas que ellos no tuvieron o que fueron apenas esbozadas. Sobretodo considerando que lo dicho por ellos fue hace 50 años y desde entonces el mundo ha cambiado; la Tierra ha cambiado y nosotros hemos cambiado. Es vital que a la luz de las mismas preguntas debatamos si queremos mantenerlas y sostenerlas, o desecharlas o agregar otras nuevas preguntas. Esta es la única forma de que exista un aquí y ahora, un presente poético; un regalo.

Hoy, para comenzar, les quiero contar un cuento.

El Gigante Egoista

Oscar Wilde (1888)[6]

Todas las tardes, a la salida de la escuela, los niños se habían acostumbrado a ir a jugar al jardín del gigante. Era un jardín grande y hermoso, cubierto de verde y suave césped. Dispersas sobre la hierba brillaban bellas flores como estrellas, y había una docena de melocotones que, en primavera, se cubrían de delicados capullos rosados, y en otoño daban sabroso fruto.

Los pájaros se posaban en los árboles y cantaban tan deliciosamente que los niños interrumpían sus juegos para escucharlos. -¡Qué felices somos aquí!- se gritaban unos a otros.

Un día el gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, y permaneció con él durante siete años. Transcurridos los siete años, había dicho todo lo que tenía que decir, pues su conversación era limitada, y decidió volver a su castillo. Al llegar vio a los niños jugando en el jardín.

-¿Qué estáis haciendo aquí?- les gritó con voz agria. Y los niños salieron corriendo.

-Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él. Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel: Prohibida la entrada. Los transgresores serán procesados judicialmente. Era un gigante muy egoísta.

Los pobres niños no tenían ahora donde jugar.

Trataron de hacerlo en la carretera, pero la carretera estaba llena de polvo y agudas piedras, y no les gustó. Se acostumbraron a vagar, una vez terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardín que había al otro lado.

-¡Que felices éramos allí!- se decían unos a otros.

Entonces llegó la primavera y todo el país se llenó de capullos y pajaritos. Solo en el jardín del gigante egoísta continuaba el invierno.

Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer. Solo una bonita flor levantó su cabeza entre el césped, pero cuando vio el cartel se entristeció tanto, pensando en los niños, que se dejó caer otra vez en tierra y se echó a dormir.

Los únicos complacidos eran la Nieve y el Hielo.

-La primavera se ha olvidado de este jardín- gritaban. -Podremos vivir aquí durante todo el año.

La Nieve cubrió todo el césped con su manto blanco y el Hielo pintó de plata todos los árboles. Entonces invitaron al viento del Norte a pasar una temporada con ellos, y el Viento aceptó.

Llegó envuelto en pieles y aullaba todo el día por el jardín, derribando los capuchones de la chimeneas.

-Este es un sitio delicioso- decía. -Tendremos que invitar al Granizo a visitarnos.

Y llegó el Granizo. Cada día durante tres horas tocaba el tambor sobre el tejado del castillo, hasta que rompió la mayoría de las pizarras, y entonces se puso a dar vueltas alrededor del jardín corriendo lo más veloz que pudo. Vestía de gris y su aliento era como el hielo.

-No puedo comprender como la primavera tarda tanto en llegar- decía el gigante egoísta, al asomarse a la ventana y ver su jardín blanco y frío. -¡Espero que este tiempo cambiará!

Pero la primavera no llegó, y el verano tampoco. El otoño dio dorados frutos a todos los jardines, pero al jardín del gigante no le dio ninguno.

-Es demasiado egoísta- se dijo.

Así pues, siempre era invierno en casa del gigante, y el Viento del Norte, el Hielo, el Granizo y la Nieve danzaban entre los árboles.

Una mañana el gigante yacía despierto en su cama, cuando oyó una música deliciosa. Sonaba tan dulcemente en sus oídos que creyó sería los músicos del rey que pasaban por allí. En realidad solo era un jilguerillo que cantaba ante su ventana, pero hacía tanto tiempo que no oía cantar un pájaro en su jardín, que le pareció la música más bella del mundo. Entonces el Granizo dejó de bailar sobre su cabeza, el Viento del Norte dejó de rugir, y un delicado perfume llegó hasta él, a través de la ventana abierta.

-Creo que, por fin, ha llegado la primavera- dijo el gigante; y saltando de la cama miró el exterior. ¿Qué es lo que vio? Vio un espectáculo maravilloso. Por una brecha abierta en el muro los niños habían penetrado en el jardín, habían subido a los árboles y estaban sentados en sus ramas. En todos los árboles que estaban al alcance de su vista, había un niño. Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños, que se habían cubierto de capullos y agitaban suavemente sus brazos sobre las cabezas de los pequeños.

Los pájaros revoloteaban y parloteaban con deleite, y las flores reían irguiendo sus cabezas sobre el césped. Era una escena encantadora. Sólo en un rincón continuaba siendo invierno. Era el rincón más apartado del jardín, y allí se encontraba un niño muy pequeño. Tan pequeño era, no podía alcanzar las ramas del árbol, y daba vueltas a su alrededor llorando amargamente. El pobre árbol seguía aún cubierto de hielo y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía en torno a él.

-¡Sube, pequeño!- decía el árbol, y le tendía sus ramas tan bajo como podía; pero el niño era demasiado pequeño. El corazón del gigante se enterneció al contemplar ese espectáculo.

-¡Qué egoísta he sido- se dijo. -Ahora comprendo por qué la primavera no ha venido hasta aquí. Voy a colocar al pobre pequeño sobre la copa del árbol, derribaré el muro y mi jardín será el parque de recreo de los niños para siempre. Estaba verdaderamente apenado por lo que había hecho.

Se precipitó escaleras abajo, abrió la puerta principal con toda suavidad y salió al jardín.

Pero los niños quedaron tan asustados cuando lo vieron, que huyeron corriendo, y en el jardín volvió a ser invierno.

Sólo el niño pequeño no corrió, pues sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que no vio acercarse al gigante. Y el gigante se deslizó por su espalda, lo cogió cariñosamente en su mano y lo colocó sobre el árbol. El árbol floreció inmediatamente, los pájaros fueron a cantar en él, y el niño extendió sus bracitos, rodeó con ellos el cuello del gigante y le besó.

Cuando los otros niños vieron que el gigante ya no era malo, volvieron corriendo y la primavera volvió con ellos.

-Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto.

Hasta aquí el cuento. La próxima semana voy a hablarles más sobre la Ciudad Abierta, y el lugar. Hasta entonces.

Segunda Parte: Video del poeta Carlos Covarrubias

Hoja 1 original

~tercer taller de amereida~

Considerando que hoy en día es un lujo poder estar
de
cuerpo presente

Claro, que no sea estar allí donde se encuentra uno (y)
que es un verdadero lujo poder estar donde uno crea
que le corresponda, a la hora que sea y con quien uno quiera
(asunto, sea dicho de paso, en estos tiempos, de fácil verificación),
pareciera,
que todo nos indica que no nos va quedando otra opción que
intentar estar haciendo aparecer todas aquellas otras posibles
manifestaciones del ser..... Hacer aparecer, por ejemplo
la mente en su estado despierto y ecuánime, el espíritu
en su modo libre y lúdico, el alma siempre creativa, entusiasta,
el corazón valiente y dispuesto..... En fin, traer a presencia
todo lo que nos parece constituyente del ser dentro de lo
"posible"

En este juego, entre ser y estar, construir "una presencia".....
Una que respondería, creo yo, al llamado de Arthur Rimbaud
"hay que ser absolutamente moderno".... Una presencia tal que
respondiera - también - a esa profunda inquietud de Rimbaud
con respecto a la palabra y la acción, a su posible rima.....

Cuántas veces hemos estado en la encrucijada entre
lo que decimos y lo que hacemos, cuántas veces nos preguntamos
por lo que está en el cuerpo y lo que está en el alma
tal vez cabe aquí traer una pregunta hecha por una persona
de oficio, por un arquitecto, "¿es que siempre hay un
presente?"

Hoja 2 original

Claro
si "siempre hay un presente", un regalo del ser,
debiéramos confiar en la respuesta que solo
puede nacer, originarse, de tal ahora y aquí.....
El presente es la máxima cabida de lo humano
en cuanto y tanto es el tiempo que habilita a los
otros tiempos........

Claro
estos son asuntos a tratar. A dilucidar en taller
donde concurren poesía y oficio, donde resulta
posible
afirmar
que América es un regalo
o
preguntarse por dicha afirmación

Saludos
a
todos

Tercera Parte: Estar en trance

Isabel Margarita Reyes N.

La vez anterior se nos dijo:

"........................................así irrumpió américa y
           entró en trance
......................................."
                          Amereida, p. 163

Pero, ¿qué es estar en trance?

Salimos a observar.

Dibujo 1. Dice así: El muelle Vergara, una saliente de la tierra al mar para quedar dentro, en el agua, y, a la vez, fuera de la tierra firme, en el viento helado de la intemperie.

Se produce, aquí, un indefinible: ¿dónde es adentro?, ¿ dónde es afuera? Se está dentro estando fuera, dentro del muelle a la intemperie.

Situaciones como ésta las hemos experimentado al ir en el aire cuando hemos dado un gran salto, un brinco, lanzándonos de piquero al agua. Por un instante, en el aire, reparamos en el envión y, a la vez, esperamos la caída. Es un instante en que no sabemos cómo saldremos del salto, cómo será la caída. Podríamos decir, ¿un instante en blanco?, ¿en un paso?, ¿detenidos en ese paso?, ¿a punto de...?

Estar en trance entre origen y destino, nos dice Amereida, en trance presente. Aquí y allá. En esa tensión.

Una situación semejante, también la vivimos, al salir a observar. Uno va recorriendo con los pies y la mirada sin saber qué dibujar. Y se detiene en algo. Ahí toma el lápiz y dibuja. Ese momento en que se es detenido al vislumbrar algo sin saber aún qué. Pero, poniéndose en faena se dibuja, con mil ideas en la cabeza que, finalmente, se balbucean apenas en una frase que se anota. En cuanto a América, ¿estamos aún en ese balbucear?, ¿en cuánto a su emergencia?

........................................
  así permanecemos
........................................

Pues, tenemos que aceptar que el origen, en cuanto continente americano, es un hecho histórico. Así, emergió América. Así, se acabó mundo...Pero, ¿ cuál es su destino, hoy, desde su secante Alaska-Cabo de Hornos?, ¿cómo extendernos a ese allá?, en cuanto situación en común. ¿Es ésta otra forma de colonizar?, ¿o es abertura? Abrir es lo que nos toca.

Salgamos a observar. Observar un paso. Ya sea al cruzar la calle, al atravesar por una puerta o un zaguán, al embocar un emboque...

Dibujo 2. Una acción, un acontecer, que se da a la vez en el tiempo y en el espacio.

Pues tal es nuestra condición humana.

Cuarta Parte: Estar fuera de sí

Manuel F. Sanfuentes Vio

"Venus", Cy Twombly 1975.
La palabra en el arte toma el lugar del blanco –lugar de partida–, que es el umbral desde el cual la pintura atraviesa para exponernos su quehacer. Pese a la representatividad o abstracción que presenta, la obra de arte llama con la palabra al más allá de la poesía.

Junto con celebrar, el "Acto" nos señala algo, nos indica no un lugar sino una orientación. Para el caso del acto inicial de este año, creo advertir el llamado: De partida el acto se da en dos lugares en simultaneidad, por tanto puede entenderse su despliegue en una doble dinámica donde él acontece en un allí y en un acá. El ha-lugar en el que la poesía se nos presenta tiene su paridad no en un "aquí" si no en la dispersión del lugar. Por otra parte, que la poesía cante en ese aquí y tenga su reflejo en el allá, nos advierte que la distancia entre ambos –digamos, palabra y acción–, es por un lado semántica pero también significativa. El acto abre así un "trecho", deja al espacio y al tiempo suspendido hasta que el acontecimiento exponga la realidad compleja de lo simultáneo. El trecho reconoce la distancia como sustancial; se trata de un umbral en el que se transita para advertir el espesor que se atraviesa.

El umbral es palabra poética; si arquitectónicamente tiene posición, en su dimensión de palabra, ubica al que oye en el tránsito, en el ir yendo de un aquí a un allá. La experiencia del acto es habitar ese umbral, ni traspasarlo ni detenerse en él, sino que demorar el tiempo para morar en él... por un instante.

La experiencia poética no es un movimiento del cuerpo si no del espíritu que lo anima, su ánima, su élan, su capacidad de trascenderse a sí mismo. La poesía si toca el presente lo hace en la dualidad que nos lanza desde un aquí hacia un más allá. Nos saca fuera.

El éxtasis es un desplazamiento, un estar fuera de sí; nos saca de un interior para llevarnos al exterior, fuera de nosotros, para encontrarnos con nosotros mismos; uno no se reconoce en su interioridad sino hasta cuando está "fuera de sí"; eso es el acto, salir-se para ver-se.

Semana 4 Miércoles 7 de abril

Primera Parte: Un cuento de Amereida

Jaime Reyes G.

Parte 1. Territorio

La Ciudad Abierta es un territorio de 277 hectáreas ubicado a 4 kms. al norte de la desembocadura del río Aconcagua. Sus terrenos comprenden un extenso campo dunario, humedales con una extraordinaria diversidad de flora y fauna, quebradas, bosque, campo y un largo borde de playa. Aquí habita una comunidad de personas desde hace más de cincuenta años. ¿Cómo habitamos? Somos arquitectos, diseñadores, maestros, naturalistas, artistas, músicos y muchos oficios más. Cada disciplina tiene un lenguaje mediante el cual se relaciona con el habitar; y por lo tanto habrá tantas ideas de Ciudad Abierta como habitantes. Sin embargo hay algo que nos es común a todos, incluso a los que no viven aquí. Estoy hablando de lo que me gusta llamar la vastedad; también le decimos la extensión o más sencillamente el lugar. Desde una voz poética vastedad, lugar y extensión son también voces poéticas que, como todo nombre, llevan cuentos y cantos a su alrededor. Y esas tres voces coinciden en un sólo conjunto: la naturaleza.

Se constituyen aquí distintos ecosistemas: costas de playa, médanos, dunas libres, acantilados muertos, quebradas de bosque esclerófilo, praderas con matorral mediterráneo y gran parte del Humedal de Mantagua. En este clima mediterráneo costero las estaciones son marcadas y la complejidad biofísica del entorno convierten a la Ciudad Abierta en un espacio privilegiado para la vida de numerosas especies. Uno de los fenómenos naturales más importantes es la acogida de especies migratorias que visitan sus ecosistemas y que sitúan a la Ciudad Abierta en un punto estratégico en la costa pacífica.

Actualmente los terrenos se encuentran bajo la categoría de Parque de Recreación Urbana (lo nombramos Parque Costero, Cultural y de Recreación Amereida) e incorporados al contexto de ordenamiento territorial de la Provincia de Valparaíso como Seccional Amereida. La semana pasada les conté el Gigante Egoísta desde el fondo de una de las quebradas de la Ciudad Abierta. Espero que puedan ir imaginado por qué viene a cuento ahora y aquí el Gigante Egoísta.

Parte 2. Humedal Mantagua

Hoy he venido a un punto cualquiera del Humedal Mantagua.

Un humedal es una superficie terrestre que, debido a factores naturales o artificiales, se inunda de manera temporal o permanente. Este fenómeno genera condiciones propicias para la vida de múltiples especies animales y vegetales.

El humedal Mantagua es un sistema integrado por el estero Quintero y la laguna Mantagua que a su vez pertenece a una red de humedales a nivel nacional. Dentro de este espacio conviven 78 tipos de aves entre residentes y migratorias. Existen, además, un total de 183 especies de vertebrados, de las cuales 24 son endémicas y 41 de ellos se encuentran en alguna categoría de conservación. A estas se suman 132 especies vegetales colectadas hasta la fecha.

Los terrenos de la parte norte de la Ciudad Abierta, contienen una gran porción del Humedal Mantagua, siendo parte de los Sitios Prioritarios de Chile, identificado como el N° 26 de los 53 Sitios Prioritarios de la V Región.

Está constituido por el meandro del estero Quintero, la laguna formada en la desembocadura del estero Quintero, una albufera al norponiente llamada laguna Mantagua y el complejo dunar denominado dunas de Ritoque.

La comunidad del humedal se denomina a través de sus dos especies dominantes; la totora (Typha angustifolia) y los juncos (Schoenoplectus californicus), ya que ellas marcan el momento más alto en la sucesión ecológica del cuerpo de agua. Dentro de esta comunidad se pueden distinguir según su fisionomía 3 espacios dinámicos que nos hablan de la comunidad en diferentes estadios.

Estos son respectivamente:

Cuerpo de agua Con su flora palustre que corresponde a las especies estrictamente acuáticas que se desarrollan en la laguna y su afluente. Presenta especies sumergidas conocidas como Elodea (Elodea potamogeton) y la Vinagrilla (Myriophyllum quitense), flotantes libres como la gambarusa (Alternanthera phylloxeroides), el helechito de agua (Azolla filiculoides), la lenteja de agua (Lemna gibba), la guata de sapo (Limnobium laevigatum) y emergentes como el llantén de agua (Alisma plantago-aquatica), la Saeta de Montevideo (Sagittaria montevidensis), la Veronica (anagallis-aquatica) y el tangue amarillo (Ludwigia peploides).

Totorales Totoral: dominado por la totora (Typha angustifolia), que llega a formar poblaciones muy densas de hasta 3 m de alto. Se desarrolla en el sustratos inundado, es decir dentro de la laguna, canales y en las orillas. Su mayor expresión se encuentra en los bordes del último tercio del cuerpo de agua. Otras especies que están presentes son el carrizo (Phragmites communis), el paragüitas (Hydrocotyle ranunculoides y el chascón (Scirpus cernuus).

Pajonales y Vegas inundables Vega: también se puede llamar “lecho fluvial” dominada por un tipo de totora llamada “tome” (Schoenoplectus americanus) y por la estoquilla (Schoenplectus californicus), que pueden formar poblaciones muy densas, de 1 m de alto en promedio. Se desarrollan en suelos saturados de agua adyacentes a las lagunas. Otras especies presentes son la hierba del platero (Equisetum bogotense), y ranúnculos como el caústico de vega (Ranunculus muricatus) y Ranunculus aquatilis.

He venido hasta aquí para referirme a un tipo de relación poética que nuestros oficios podrían llegar a mantener con la naturaleza. Debe haber un modo en que nuestros oficios puedan esplender no sólo sin dañar a la naturaleza, sino que co construyendo con ella. Y para poder vislumbrar algo de ese modo voy a contarles un cuento.

Parte 3. El cuento

Había una vez un pueblo de montañas que había adquirido por larga práctica una maestría casi entera sobre todo lo que tenía que ver con el fuego. Alimentaban en sus cavernas braseros inmensos a los que sacrificaban hasta niños chicos. La altura de las llamas era tan grande que devoraban todo. Los amos del fuego hasta vertían, por burla, grandes cantidades de agua sobre las llamas y se reían al ver cómo desaparecía, en un momento, todo en vapor.

Ahora bien, un día vinieron de la llanura unos mensajeros para pedir socorro. Anunciaron que el Diluvio había comenzado y que el mar invadía sus tierras. Los amos del fuego respondieron: ¿Por qué tienen miedo? ¿No saben que el Fuego es amo de todo? Les ordenaron a los extranjeros que construyeran unos carros enormes para que en ellos se pusiera el fuego para bajarlo a la llanura. - Allí - agregaron - opondremos nuestro fuego al mar y el agua será reducida a vapor.

Pronto estuvieron prestos los carros. Se pusieron en camino.

Mientras tanto Noé trabajaba en el Arca.

Hasta aquí el cuento de hoy, que por cierto, aparece en el volumen segundo de Amereida. Hasta la próxima.

(La información científica así como series de imágenes del vídeo sobre la Extensión de la Ciudad Abierta se pueden encontrar en el sitio web de la Corpración Cultural Amereida)

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Hoja 1 original

miércoles 7 - 1 - abril 2021

~cuarto taller de amereida~

¿América es un hallazgo?
¿Es América un regalo?
o
¿América es un presente?
¿Un
presente?

Recojo ahora las palabras de un antiguo
poema........


Solo
del presente
nace el ser
el silencio
la saliva del alma
la palabra jugueteando en los labios


Recojo aquí esta afirmación encontrada
en el libro "Aquellas inapariencias" y
en el mismo libro hallo estas otras palabras
que dicen del tiempo y sus maneras.....

Hoja 2 original

2


Esa leve
instancia
en la estadía
donde
el deseo
cumple sus promesas
y
la brisa nos acaricia
sin dejar huellas

Ahí aparece
cuando el tiempo
se queda
y
amable florece


Un saludo
a
todos

Tercera Parte: Ubicación y orientación

Isabel Margarita Reyes N.

Cuando vemos las ubicaciones de cada uno de nosotros, ellas nos muestran dispersos, dispersos a corto trecho o a largo trecho entre nosotros. En una dispersión.

Pero al ubicarnos en el lugar donde nos encontramos, sobre los horizontes que nos cierran la lejanía, vemos el cielo. Se nos abre el cielo. A través de ese cielo podemos imaginar, si conocemos la ubicación del sol, hacia dónde se encuentra la Escuela. Nos orientamos.

Las ubicaciones nuestras son de cada uno, particulares a cada cual. Pero, podemos tener una orientación en común a través del cielo.

Los navegantes se orientan, en el cielo nocturno, por las estrellas. Acá, en el hemisferio sur, por la Cruz del Sur. Ella, proyectada sobre el continente y, arriba, en el cielo nos indica nuestro propio norte. Recibe este otro nombre para orientarnos, también, a nosotros.

Pero,

                    ¿ dónde se nos dio a nombres
                el hallazgo
                       americano?
                        
                       Amereida, p. 133.

Veamos un nombrar:

Dibujo 1. Dice así: Los perfiles de este navío tras el enrrejado de cuerdas, un sinfín de líneas, se muestran sólo en la precisión de las curvas limpias cuando las cuerdas se vuelven "aparejo", es decir cuando se encuentra el orden que las extiende y las cierra. Las cuerdas, pura presencia, retrasan el barco, pero, al volverse aparejo, representan. Presencia y representación a la vez.

Es así como este nombre nos orienta pues se refiere a lo mayor: el orden que reúne. Si las ubicaciones son singulares, lo menor, la orientación reúne en lo mayor.

En sus carpetas dibujar observaciones que nombren. Encontrar esos nombres que, a través de lo mayor, pudieran reunirnos, aún a distancia.

Cuarta Parte: Un dibujo para la palabra

Manuel F. Sanfuentes Vio

Lámina negra, Acto de Bienvenida 2021: Ritmo de trazos y achurados al compás de las palabras escritas.


De manera abierta y sin remitirse a la significación de las palabras, el profesor y diseñador Alejandro Garretón, realiza una serie de trazos y achurados en simultaneidad con la escrituras de las palabras que los alumnos y alumnas nos enviaron en el Acto de Bienvenida a inicio de marzo.

Sobre el paño negro, dejando legible a las palabras, Alejando acompaña y viste a ellas de unas resonancias que a solas no tendrían; la palabra se ilumina por un ritmo de la mano que "grafica" explícitamente una manera de ir oyendo a la poesía al son de un pulso que dibuja el sentidos que ellas pudieran alcanzar en el poema. Esta hermandad de la escritura con el dibujo incita una manera de abordar el oficio del diseño en cuanto remisión a un trazo único que reúne tanto a la letra como a la línea en el dibujo.

Paradójico es que el dibujo, sin representar, pueda por su parte construir una mirada y una luz para el texto. La abstracción del achurado, su ritmo y cadencias diagonales, los espacios que abre, y la consistencia misma de su trazo, metamorfosean el significado de la palabra y la arrojan al ámbito del sentido que pretende al menos exponer su propósito; aquél de una "poesía hecha por todos".

Dicho todos contiene pues así a la palabra de los alumnos, la escritura de los poetas, el dibujo del diseñador, el poema que aúna todo, y el tiempo donde ello acontece –demás está decir aquella parte importante del todos, ya expuesta anteriormente, y que fue la construcción del dibujo en colores en las dunas de la Ciudad Abierta–. Sin embargo, en la parte de acá del Acto, lo realizado en la sede de la Escuela en Recreo, contiene en sí la potencia del total del acto entero: reunión de oficio y poesía.

Debo advertir que dicho movimiento no fue algo premeditado; veíamos con Jaime que nuestra escritura iba solo a tener su correlato en la ciudad Abierta, pero en la escuela quedaría a solas en el inmenso campo negro en el que escribíamos. Alejando, de motu proprio, tal vez incitado por Jaime, tomó también las tizas para acompañar el gesto nuestro. Se conformaba así, un acto dentro del acto del acto, prodigando ese modo de ronda que quisiéramos acompañe siempre nuestro quehacer, y que va desde la escueta minucia de la escritura de una letra, la nobleza de un trazo hasta la monumentalidad del gran dibujo de la duna.

En nosotros la poesía se abandona al hacer de los oficios; pero sin que ella oficie, su acto –ya sea de escritura o pronunciamiento–, se comprende solo cuando los arquitectos y diseñadores dan forma a su palabra, la vuelven cuerpo y realización, forma y finalmente Acto.

Es posible que este nimio gesto de Alejandro esa mañana ya pasada, dé bien cuenta de la ronda que se pretende, quizá sin propósito de ir acompañados en la búsqueda de un sentido. Pese a la soledad del poeta, a su íntima fruición poética, a su abandono y zozobra, la Escuela, a través de sus arquitectos y diseñadores, dan ritmo a su palabra, la vuelven carne, verbo y obra. No obstante la poesía en sí, sola, ya se constituye como hecho poético y puede decirse no requiere nada más; se basta a sí misma. Pero la construcción de un "nosotros", en el decir de Alberto Cruz, tiende al acto unísono, donde no hay abandono –sin eliminar el riesgo que el hecho constituye–, sino cobijo que nos reúne en pos de una obra múltiple, compleja y abierta, donde cada cual es parte de su realización y por tanto de su sentido.

Semana 5 Miércoles 14 de abril

Primera Parte: Cartografías y Cohabitantes

Jaime Reyes G.

Parte 1. La moraleja

El cuento de los amos del fuego de la semana pasada todos sabemos cómo termina; Noé logra subir a todos los animales de la creación a su arca, salvándolos de las aguas y los amos del fuego mueren ahogados junto con todas las demás naciones y poblaciones. ¿Por qué se salvó Noé y no los amos del fuego? Uno podría argumentar que Noé tenía buenas intenciones y era bondadoso porque deseaba salvar a todos los animales de la extinción y los amos del fuego sólo pretendían mantener su poder de dominio sobre los elementos. También se podría argumentar que Noé tuvo la suerte de que dios se hallaba de su parte. Pero ni la bondad humana ni la aquiescencia divina bastan en este caso; la clave está en los carros de fuego y en el arca. Es un problema técnico.

¿Cuál es la diferencia, desde el punto de vista de la técnica, entre el Arca y los carros del fuego? El Arca aprovecha las fuerzas de la naturaleza. Los carros del fuego combaten contra la naturaleza. La diferencia es radical.

Como el Arca, toda embarcación es un objeto técnico, los carros de fuego también. Sin embargo entre ambos existe una diferencia simple pero esencial. Los carros de fuego son el uso de la fuerza bruta contra la fuerza bruta; son el intento de dominar, por la fuerza, a los poderes de la naturaleza; el intento de someter a la Tierra, mediante el ejercicio de la guerra, a las empresas humanas. Esto es lo mismo que sucede hoy día con las más sofisticadas naves espaciales, que deben vencer a la fuerza de la gravedad con carros de fuego: toneladas de combustible que se queman para que estos cohetes puedan abandonar la atmósfera. Una vez en el espacio, estas naves ya se comportan de un modo diferente; como un barco. Un barco existe de otra manera, porque no navega con el afán de vencer a la naturaleza sino traduciéndola creativamente. La flotabilidad[7]. es una capacidad de los cuerpos, que en el caso de objetos artificiales usa ingeniosamente la presión, que es la fuerza residente en los mares (y en todos los fluidos), de modo que esta no deba ser derrotada sino al contrario, que sea precisamente aquello que hace flotar al barco.

Se trata entonces de que nuestros oficios jueguen sus obras en el favor de la naturaleza y no hacia su dominio. Se necesita buena técnica. Todos los oficios tienen una profunda relación con la técnica.

¿Qué podemos hacer en tanto que diseñadores y arquitectos para construir este juego entre obra y naturaleza, entre técnica y poesía? Voy a proponerles un rumbo en donde hay mucho que hacer. Por una parte a través de los magníficos dibujos del proyecto “Cartografías de la Naturaleza” de Angélica Geisse y Claudia Ortiz, del profesor Alejandro Garretón y por otra con los distingos del proyecto Arquitectura en Cohabitación: La construcción formal del diálogo entre el ser humano y la naturaleza de la diseñadora Eloísa Pizzagali, el arquitecto Bruno Marambio y el biólogo naturalista Sergio Elórtegui. Ambos proyectos sitúan sus estudios aquí en la Ciudad Abierta y su naturaleza.

Parte 2. El nido y la conciencia.

Primeramente recojo palabras de Alberto Cruz, quien en 1985 escribió en Ciudad Abierta / Amereida:

El hombre sólo puede construir gratuitamente su casa. Porque habitar es construir lo gratuito. No como el pájaro que sólo puede edificar su único nido.

Han pasado casi cuarenta años de esta sentencia y me parece justo revisarla. Por eso he venido hasta el Humedal Mantagua, porque aquí viven una gran cantidad de especies de aves durante todo el año, es un lugar muy importante para recibir a otra gran cantidad de especies visitantes y otras migratorias que vienen desde lejísimos hasta aquí.

Hoy sabemos (gracias a estudios sobre densidad neuronal y estructura cerebral) que algunas aves, por ejemplo los cuervos, son profundamente inteligentes, hasta compararse con los chimpancés. Aprenden, usan herramientas resolviendo problemas, y tienen una gran memoria. Es decir tienen capacidades cognitivas complejas y a sus interacciones las podríamos llamar perfectamente cultura. Por ejemplo son capaces “de comunicar a otros individuos información sobre objetos o sucesos que están lejanos en el tiempo o en el espacio”. Además sospechamos que juegan; esto es que realizan acciones simplemente por diversión y eso es hacer algo gratuitamente. Sin embargo lo más relevante es que sabemos que poseen experiencias subjetivas y que son capaces de percibir conscientemente la información sensorial. Es decir tienen conciencia. Un tipo de conciencia que hasta ahora sólo atribuíamos a los humanos y a algunos primates.

Carl Sagan y Ann Druyan nos explican [8]:

Los chimpancés son capaces de crear categorías, que razonan por analogía y por inferencia transitiva, los bonobos habladores y los macacos culturalmente innovadores nos recuerdan que también otros animales razonan; desde luego no tan bien como los grandes filósofos occidentales, pero los filósofos no creían en una diferencia de grado, sino en una diferencia radical de naturaleza.

Todo esto implica que nosotros los humanos debemos reconfigurar nuestra relación con los otros animales. La humanidad no está en la cúspide de la creación ni somos tan importantes si atendemos a la escala del universo; somos apenas un soplo ínfimo sobre un punto azul pálido en el espacio. Nuestro planeta existe desde mucho antes de nuestra aparición como especie y seguirá existiendo muy largamente después de nuestra extinción.

Carl Sagan continúa:

la tentación de dividir a hombres y a otras especies en un número pequeño de categorías estereotipadas, en lugar de reconocer diferencias y juzgar a los individuos uno por uno, sigue estando muy arraigada en nosotros. El racismo, el sexismo y un cóctel tóxico de xenofobias aún influyen poderosamente en la acción y la inacción.

Los filósofos de civilizaciones merodeadoras de alta tecnología han asegurado a menudo que los hombres merecen una categoría distinta de los demás animales y superior a ellos.[*] No es suficiente que los hombres tengan un surtido diferente de las cualidades evidentes en los demás animales, con más de algunos rasgos y menos de otros. El hombre necesita, anhela, busca una diferencia radical de tipo y no una diferencia de grado de contornos borrosos.

La mayoría de filósofos considerados grandes en la historia del pensamiento occidental sostuvieron que los hombres son fundamentalmente diferentes de los demás animales. Platón, Aristóteles, Marco Aurelio, Epicteto, Agustín, Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Pascal, Locke, Leibniz, Rousseau, Kant y Hegel sostuvieron siempre «la idea de que el hombre era de un tipo radicalmente diferente de [todas] las demás cosas»; con excepción de Rousseau, todos ellos consideraron que la distinción esencial humana era “nuestra razón, intelecto, pensamiento o comprensión”.

Sólo unos pocos de los grandes filósofos de Occidente –David Hume, por ejemplo– afirmaron, como hizo Darwin, que las diferencias entre nosotros y las demás especies son únicamente de grado.

Si insistimos en diferencias absolutas y no relativas, no descubrimos ninguna característica distintiva de nuestra especie, por lo menos hasta ahora. ¿No cabría esperar que las diferencias fueran de grado y no de índole, especialmente con nuestros parientes más próximos? ¿No es ésta la lección de la evolución?

Parte 3. El cohabitar

No es que Alberto Cruz estuviese equivocado; no se trata de visiones erróneas o acertadas. Se trata de que las herencias y los fundamentos que recibimos debemos –hablo de un deber– alimentarlos, debatirlos, ponerlos en juego de modo que puedan iluminar nuestro rumbo. Sólo así hallaremos lo nuevo y estaremos en la senda de lo desconocido, lo asombroso, la maravilla.

En este lugar, en el humedal, los cuerpos de agua y en general en toda la extensión y lugar en la Ciudad Abierta tenemos el privilegio de estudiar, vivir y trabajar en función de estos hechos. Aunque obviamente esto mismo acontece en cualquier lugar del mundo en el que ustedes presten atención, observen, estudien, en fin; cualquier lugar y campo son adecuados para el ejercicio de lo gratuito a través de la curiosidad.

Desde hace un tiempo Sergio Elórtegui, Biólogo-Naturalista, Bruno Marambio, Arquitecto y Eloísa Pizzagalli, Diseñadora Industrial han estado desarrollando un proyecto multidisciplinario aquí en la Ciudad Abierta. Se llama Arquitectura en Cohabitación: La construcción formal del diálogo entre el ser humano y la naturaleza. Dicen los autores:

Cuando un ave construye y elige un lugar para su nido, no lo hace como una máquina genéticamente prediseñada. Toma decisiones sobre esta ramita o aquella, "mide sin matemáticas", comete errores y aciertos, resuelve problemas, se estresa en la conquista de una pareja o se desespera si sus pollos están en peligro. El ave desarrolla apego con su lugar y puede volver al año siguiente. No hay un nido igual a otro, así como no hay un ave igual a otra, aunque sean de la misma especie. Así como nosotros pre visualizamos el lugar, el ave por ejemplo lo hace con su cuerpo. La sofisticación de su comportamiento no requiere del "pensar humano" o equivalente para que su nido sea un lugar habitado. El atender a otras formas de habitar no humanas nos pone en equivalencia con el resto de los seres vivientes, y más importante aún, nos enfrenta al problema de cómo darle forma al habitar juntos, cohabitar.

Este problema de dar forma al habitar juntos es el que diseñadora, arquitecto y naturalista abordaron. Observaron y estudiaron durante meses, experimentaron y construyeron un interior que reciba el oficio del naturalista. Dentro de él puede habitar un par de investigadores por algunas semanas. Es un espacio destinado a recibir a botánicos, entomólogos, ornitólogos, geólogos y artistas cuyo trabajo sea profundizar en el conocimiento de los fenómenos naturales de la costa mediterránea de Chile central. Dentro de él se encuentra el “Herbario de Ciudad Abierta” que preserva las muestras botánicas de todas las especies de plantas de la Costa de Ritoque y archivos cartográficos de la zona.

Se llama el Gabinete del Naturalista y está junto a la Cubícula Locanda en las arenas de la Ciudad Abierta. Estos son primeros pasos de una nueva experiencia para nuestros oficios.

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Hoja 1 original
Hoja 2 original

Miércoles 15 - 1 - Abril 2021

Quinto taller de Amereida

Volviendo retomando recapitulando, intentando
volver a no saber
con respecto al presente
al tema propuesto y a las múltiples formas
en las que puede desenvolverse,
propongo ampararnos en Mnemósine la madre
de las musas, las válidas encantadoras de la vida
humana. Ella es la personificación de la memoria
que nos abre la puerta para que entre en el pasado,
y lo que sí sucedió y sí aconteció......

Es cierto que con respecto al pasado, a lo que pasó,
hay y habrán múltiples versiones Lo que claramente
trae una intrincada trama de los sucesos en los cuales
nos sustentamos en vistas de ññegar o encontrar
la solidez de un punto de partida, punto que nos gusta
llamarlo origen...... Toda la memoria de la humanidad entera
está empeñada en la búsqueda de un origen irrebatible,
indiscutible, capaz de fundar un consenso, una unanimidad....
Algo que nos permita reposar, que nos deje en paz,
en la plena aceptación, en la concordia, acordes
con el todo en fin plenamente satisfechos con
el nuevo sabor del saber, a ciencia cierta, de dónde
venimos y, por ende, a dónde vamos..... Aquí memoria e
imaginación se encuentran, se funden para intentar
acceder al gran misterio: aquel que guarda la
más profunda intimidad de nuestra condición humana y su
soberana unidad.....

--

miércoles 15 - 2 - abril 2021

"pero"
si es cierto que sin presente no hay pasado
ni posible futuro, queda quedarnos en el filo
sutil que nos equilibra..... Como si el presente
fuera el leve cuerpo de una magnífica mariposa
revoloteando entre los árboles y las flores de un
jardín..... Y, el pasado fuera el ala izquierda y el
futuro el ala derecha. "pero" el destino, el sentido del
vuelo lo va discurriendo el cuerpo, el guía y las alas
armonizan.....

Saludos
a
todos

Tercera Parte: Observar aproximándonos a la palabra poética

Isabel Margarita Reyes N.

Cada vez que nos reunimos en este Taller de Amereida los poetas nos hablan. Esta vez nos preguntamos: ¿cómo oírlos?,¿cómo acercarnos a sus palabras?,¿cómo reunirlos con nosotros, los de los oficios?

Como siempre la observación nos ayuda.

Pues, ella es, como dice Ernesto Grassi –filósofo italiano amigo de los fundadores de la Escuela– "lo inmediatamente eficaz", aquello que se da al mirar directamente la realidad que se presenta ante nuestros ojos.

Así, en Playa Ancha:

Dice: La costa abrupta: rocas negras del borde junto al blanco de la espuma del mar. Se juntan los extremos, ahí.
Ante el horizonte del mar, que apenas se distingue, la inclinación del cerro, pronunciada, y del camino en pendiente continua.
Ahí, en el borde, a la par, declive en continuidad y declive abrupto, blanco y negro.

En el borde se reúnen los extremos, lo distinto. De partida tierra y mar. El negro es de la tierra pero son rocas mojadas por el mar.

El blanco es del mar, pero es agua golpeando contra las rocas de la tierra.

Entre ambos, rocas y agua, tierra y mar, lo distinto reuniéndose para remarcar ese distinto de otra manera.

Los poetas hablan en poemas en los actos. Los actos en una plenitud, pues son una plenitud. Por ello, nosotros, los de los oficios, retornamos a ellos permanentemente y al quedar sorprendidos, admirados o curiosos por lo que en ellos se nos muestra, detenidos ahí, ¿cómo avanzamos, damos un paso?

Nos decimos, siguiendo a Grassi, lo "inmediatamente eficaz" de la observación ¿ será cual esto que nos dice Carlos?

Esa leve instancia en la estadía ...........................
........................................
             amable florece

Nosotros, en la Escuela, enseñamos mostrando, pues eso nos dice la palabra "enseñar". Al mostrar no podemos repetirnos pues en nuestros oficios artísticos todo se nos da de una vez en plenitud. Cual los actos. Cual el arca de Noé en el cuento que nos relataba Jaime Reyes. Pero, nuestros estudiantes, yendo en pos del oficio a la espera de ese "amable florece", lleven en sus carpetas aquello que nos dice Manuel Sanfuentes: "una hermandad de la escritura con el dibujo", del blanco de la página con el negror de los trazos, cual construcción de un espacio "en declive" que nos hable como tal.

Cuarta Parte: "Borde de los oficios"

Manuel F. Sanfuentes Vio

Acto de inicio 2017, dibujo de Andrés Garcés; partida documenta 14 "Amereida Phalène Latin South América". Ref: https://www.documenta14.de/en/artists/13574/ciudad-abierta

"En el borde se reúnen los extremos, lo distinto"; esa es la plenitud también de la observación; plenitud que se da siempre en el acto; esta vez en el acto de oírse, que no es más que atender al presente, al vuelo anhelante del tiempo, al transcurso, al camino que llevamos.

En dicho "borde, donde se reúne lo distinto", acontece la poesía, y tiene lugar el acto, donde lo que esplende es el oficio: el trazo aquí (Escuela) y el dibujo allá (Ciudad Abierta). Todo acto así nos plantea un límite que abre camino, da curso a una distancia.

En palabras de Godofredo Iommi, la poesía es "dar curso", y no una expresión de la palabra, puesto que el lenguaje en sí no explica la realidad; el sentido está en otra parte: si no en ese ha-lugar que abre la poesía, al menos en la intangible esperanza de tener/ser presente.

Una ronda da curso al juego que nos entre-tiene y suspende lo distinto, lo unifica, vuelve al todos, uno. Si hay un espíritu para el acto, es ese, el de la reunión, el encuentro, en aquello que nos es impropio: la libertad misma. La ronda es circular, sus extremos se juntan, son una misma cosa.

La hospitalidad es la única vía para oír a la poesía, fuera de aquella, no hay acto; ser huésped es habitar el espacio del sentido, no de la cosa misma, sino el de su ausencias, por eso, impropio. La poesía habita la impropiedad del presente, quizá carece de él, no observa el tiempo sino el transcurso.

La regla de un juego es solo su cumplimiento, su realidad, su manifestación, acotada (acto) en el tiempo. El juego desviste hasta la zozobra pero no nos quiebra, nos lleva a un extremo, pone límites, dibuja una cancha, y lo que allí se da curso tiene un caracter único y a la vez primordial, que lo saca del tiempo –como el éxtasis.

La conciencia de lo "en sí mismo" tiende a valorar el sentido del acto para la edificación de un espíritu poético, cuyo umbral es el ser humano en la aventura de su vida natural. La poesía del mundo prehistórico cantaba en el silencio del manantial, no había palabras, no había nombres. La historia también tiene límites y extremos, propios de su humanidad.

El distingo entre civilización y barbarie, también es un juego que se muerde la cola, es irreductible; un modo de pensar el mundo y no la existencia. El arquetipo es el monumento y no los grandes tamaños –o las minucias. La paradoja del ser humano, tanto como la de América, yace en el binominal modo de situarse en el tiempo y en el espacio, donde toma posesión y se hace presente; acto que a su vez, los determina.

Tal vez por esa carencia, el huésped no se ubica en la historia, no tiene posesión; él pasa, va en un camino, que además, que no es el suyo, porque no lo tiene; le basta un destino que sabe más allá, no aquí. Su andar y su palabra son lo único que tiene, y si fuese mudo, su silencio hablaría. Su aparición y presencia parecen un espejismo en el tiempo, un huésped es pura memoria, borde y límite de lo verdadero, juego de vida.

Semana 6 Miércoles 28 de abril

Primera Parte. Plantas

Jaime Reyes G. Vídeo de la Clase

Presentación

Muy buenos días. Bienvenidos a esta sexta clase de nuestro Taller de Amereida.

La semana pasada les hablaba sobre el humedal Managua y algunos de sus cohabitantes; las aves. Volveré sobre las aves más adelante. Hoy quisiera referirme a otro grupo de cohabitantes; uno silencioso pero mucho más abundante, prolífico y próspero: las plantas. Hoy me encuentro en la parte alta de los terrenos de la Ciudad Abierta. Aquí estamos comenzando un proyecto de recuperación del bosque nativo de la Ciudad Abierta. Algunos de nosotros han pasado varios meses aprendiendo y recorriendo estos lugares, identificando y hallando especies, estableciendo y midiendo sus poblaciones, reconociendo a tantas que ya no están presentes, especialmente por la agricultura, los animales de pastoreo o o bien porque otras plantas colonizaron sus hábitats. Especies que fueron abundantes aquí y que desaparecieron o bien hace siglos o bien hace unas pocas décadas. Entonces se colectaron semillas y ahora estamos construyendo un vivero donde podremos reproducirlas y luego plantarlas aquí mismo, en estos alrededores.

Sesgos cognitivos ancestrales

Por sesgos cognitivos ancestrales nuestra atención se dirige con más vigor a los animales, por ejemplo en un paisaje de floresta lleno de plantas ante nuestros ojos atendemos más al animal, pues representa un posible depredador. Stefano Mancuso, botánico italiano, nos dice[9]:

"Lo que sabemos sobre las plantas es poco y, con frecuencia, erróneo. Estamos convencidos de que no perciben el entorno que las rodea, cuando lo cierto es lo contrario: son más sensibles que los animales. Creemos que el suyo es un mundo silencioso, carente de comunicación, cuando en verdad las plantas son grandes comunicadoras. Pensamos que no mantienen ningún tipo de relación social, pero la realidad es que son organismos auténticamente sociales. Sobre todo –y en este punto nos mostramos inflexibles–, estamos seguros de que las plantas son seres inmóviles: basta con observarlas para ver que no se mueven. ¿Acaso no es precisamente esta la gran diferencia entre los organismos animales (es decir, animados, dotados de movimiento) y los vegetales? Pues también en esto andamos equivocados: las plantas no son en absoluto seres inmóviles. Se mueven mucho, solo que se toman su tiempo. Lo que las plantas no pueden hacer no es moverse, sino desplazarse, al menos mientras viven."

Nosotros estamos en la universidad y nos toca el estudio. Entonces es necesario que encontremos las maneras o las formas de saber más. Si la Ciudad Abierta pretende ser el Parque Costero y de Recreación Amereida, si pretende no ser el jardín del gigante egoísta, si desea actuar como un constructor de arcas y no como los amos del fuego entonces debe encontrarse y dar lugar –ha lugar– a las obras y a los los oficios que nos ayuden a aprender de las plantas. Podríamos esgrimir razones pragmáticas, por ejemplo para detener erosiones, para tener mejores cosechas libres de plagas, para recuperar suelos para la vida. Podríamos exponer motivos medioambientales, como la lucha contra los gases de efecto invernadero, la necesidad de mantener saludables los ecosistemas naturales, pues al cabo nuestra propia vida depende de ello. Todo esto va de suyo, está comprendido en nuestros razonables deberes y casi es suficiente. Todo esto es útil y cierto, pero también podríamos acceder desde otro punto de vista. Y tiene que ver con nuestra concepción de lo individual y lo colectivo; lo en común. Para que como dice la Amereida:

"nuestro trabajo se acerque más a una perfección real y sea temperado por otra fidelidad, para que el persistir de nuestros trabajos no sea el persistir en lo único sino que en lo múltiple, porque así no quedaremos aislados en la extensión de las grandes o pequeñas distancias pues no requeriremos de una magnitud clave para vencer el aislamiento."

Veamos.

Cuerpo único compuesto de numerosas unidades

Mancuso [10]: "Los animales tienen un centro de mando; las plantas son multicéntricas. Los animales tienen órganos simples o dobles; las plantas tienen órganos difusos. Los animales son individuos (en el sentido de indivisibles); las plantas no, se asemejan más bien a una colonia. Resumiendo: podríamos decir que los animales hacen hincapié en lo singular y las plantas en lo plural. En el caso de los animales, lo que cuenta es el individuo; en el de las plantas, lo importante es el grupo. Tanto es así que algunas plantas poseen lo masculino y lo femenino al mismo tiempo y en la misma flor, tanto hermafroditas como unisexuales se llaman polígamas; o pensemos en los “grandes organismos clonales, como Pando, un bosque de álamos temblones de 43 hectáreas situado en el estado de Utah, que se compone de un único individuo genético que se propaga desde hace ochenta mil años, siempre igual a sí mismo”.

Nosotros los humanos estamos acostumbrados a considerar civilizaciones, sociedades, tribus, comunidades, o grupos desde una perspectiva animal; y nombramos bandadas, manadas, cardúmenes, enjambres, piaras, jaurías, etc., compuestas siempre por individuos, una cierta cantidad de individuos. Lo individual es aquello indivisible, que no se puede dividir so pena de morir. Un individuo entonces no se lo puede dividir. Esta definición es absurda si se aplica en el mundo de las plantas, puesto que una planta cuando se divide no sólo no muere, sino que se multiplica (desde un punto de vista social son más modernas que cualquiera de nuestras legislaciones al respecto).

Si las plantas no son individuos ¿entonces? Mancuso propone, especialmente para los bosques, “verdaderas colonias formadas por unidades arquitectónicas repetidas”. La palabra colonia hoy nos suena mal, pero aquí no estamos hablando de un grupo de árboles extranjeros que domina y administra un territorio, sino más bien de una forma de cuerpo único compuesto de numerosas unidades unidas entre sí. Enjambre de individuos unidos los unos a los otros». Oyendo a Mancuso casi no puedo dejar de pensar en las analogías de las definiciones de comunidad humana, y acaso esta misma de la Ciudad Abierta, que supuestamente se sostiene en la hospitalidad. Por esto mismo es más necesario que nunca comprender la “igualdad intrínseca de todos los oficios”, porque necesitamos oír a quienes nos quieren mostrar aquello que no vemos.

Según Mancuso parecido ocurre con los árboles: la unidad arquitectónica de base tiene una vida breve, pero, hipotéticamente, la colonia (el árbol) podría vivir para siempre:

"Cada raíz dispone de su propio centro de mando autónomo que controla su dirección y que, como en las colonias de verdad, colabora con el resto de ápices radicales para resolver los problemas relativos a la vida de la planta en su conjunto. El hecho de que hayan desarrollado una inteligencia distribuida –es decir, un sistema sencillo y funcional que les permite responder con eficacia a los retos del entorno en el que viven– atestigua hasta qué punto han evolucionado las plantas. Cuando un organismo es tan distinto de nosotros, debemos observarlo desde la óptica de la comprensión, no de la diferencia. Son una forma de vida diferente, ni más simple ni menos desarrollada que las formas de vida animales."

Nos toca aprender de configuraciones para la vida. Nosotros no somos plantas ni pertenecemos al reino vegetal. Pero la distancia que nos separa en cuanto a seres u organismos vivos no es mucha si atendemos a las escalas de la vida. Las plantas nacieron primero y permitieron, gracias a la generación de oxigeno, el nacimiento de los animales. Sea como sea que lo consideremos y miremos en la dirección que miremos, con las plantas poseemos un ancestro común; tenemos exactamente el mismo origen. Si hay seres vivos sobre este planeta que desde siempre se han organizado para la sobrevivencia y la evolución, con pleno éxito, se lo debemos en primer lugar a las plantas. Y es posible que podamos aprender algo de ellas. Por ejemplo saber que los grupos son más inteligentes que el más inteligente de los individuos que los componen[11]. Esta es una lección de comunidad, de humildad y de comportamiento; de hospitalidad.

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Vídeo de la clase

Hoja 1 original

Miércoles 28 de abril a las 12 30 pm - Primer semestre ~ año 2021

Sexto Taller de Amereida

Veamos:
¿Será cierto que "el presente no existe"? Y
que una persona no puede vivir su condición humana
si no logra liberarse del presente? Y que, le es solo
posible hacerlo a partir del "lenguaje" cuya aptitud permite
que el futuro no quede sujeto a repetir el pasado?

¿Será cierto que la aparición del lenguaje modifica
la índole de la memoria? Y que desde que la
memoria aparece en el mundo viviente, lo percibido
permite "evocar"?

He tomado todo "esto" de un libro, "El encantamiento
del mundo", de Boris Cirulnik uno de los fundadores
de la etología humana, que es el estudio del
carácter y modos del comportamiento del ser humano.

Pero
aunque el tema siga siendo el presente que
siempre se presenta con toda su carga enigmática
cuando se trata de describirlo, explicarlo o
presentarlo, cabe señalar como (es que) termina
el libro antes citado ......."Pues el hombre es el único
animal capaz de escapar a la condición animal"......
querámoslo o no, somos animales, nos guste o no nos guste
reconocerlo ..... Y ¿Será cierto que logramos escapar
de la animalidad, humanizando el mundo con un
lenguaje capaz de extender los límites adentrándose
en el futuro o
remitiéndose al
pasado?

Hoja 2 original

2

Veamos
¿Será cierto que la angustia o ansiedad
que puede producirnos la noción del "tiempo"
extendido, hasta más no poder, en su
trilogía sublime, ~ pasado ~ presente ~ futuro ~
sea digna de elogio cuando la convertimos
en fuente de creación? (sigo con Cyrulnik)

Veamos
¿Será cierto que sin angustia y sin ansiedad
la vida perdería su único sabor? Y que,
a sabiendas que el pasado es el tiempo en el cual
las cosas pueden perdurar, y por esto, es probable que
las memorias nos traigan una buena cuota de sufrimiento;
Y que......
El solo hecho de traer al presente un futuro, el cual
-si o si- es por naturaleza imaginario pueda llegar a
angustiarnos al anticipar algo que puede o no puede
ocurrir? Y por dar un paso.....
¿Será cierto que consciencia significa presencia?
¿Que; estar consciente es estar presente?
Y por dar otro paso..... (junto a Cirulnik, lo sigo casi textual)
¿Será "estar presente", inventar su propia odisea
adivinar el futuro, y, leer la suerte que se le ha
destinado?
¿Será que estar presente es poner en juego la expectativa
de actuar sobre las cosas, mediante gestos y palabras,
de aprender a leer el mundo para influir sobre él,
modificar su curso y echarle otra suerte, esta vez
humana?
Un saludo
a
todos

Tercera Parte: Lo lejano con lo próximo

Isabel Margarita Reyes N.

La semana pasada se celebró en la Escuela y en la Universidad una semana dedicada a los alumnos que ingresan. Todos los años nuestros estudiantes eligen alguna figura, algún personaje, algún motivo para ser representado en la farándula. Toda la semana se dedica a su preparación que se cierra el último día. Allí se reúne la celebración, la fiesta con el estudio propio de nuestros oficios.

En estos dos años de aislamiento ella no ha podido realizarse como antes, con carros que recorrían la ciudad. Sin embargo, algo se mantuvo y, esta vez, se recurrió a la figura del colibrí de una leyenda maya. En ella el colibrí es el mensajero, un intermediario, nosotros diríamos, un aproximador. Pues nuestros oficios de la arquitectura y los diseños trabajan desde una concepción del espacio constructible donde las ideas no calzan con las materialidades. Se requiere, así, de suples, aproximadores que cubran ese margen. Pero, también, y de otra manera, nuestros trabajos quisieran salirse del dibujo en la hoja de papel para alcanzar otra dimensión. Por ello es que, tantas veces, plegamos el papel para que, al desplegarlo, aparezca esa tercera dimensión que permanecía oculta. Son esas "pájaras de papel" que realizaron los estudiantes y que, tantas veces, nos acompañan cuando realizamos los regalos: a la Misión, a los estudiantes que egresan y, también, en actos poéticos.

Así, la figura del colibrí nos hace ver cuánto requerimos de aproximar. No sólo entre nosotros, en estos tiempos de distanciamiento sino, también, en nuestros distintos quehaceres cuando, desde la observación, avanzamos a la obra.

Como aquí, en Valparaíso, en el Ascensor Reina Victoria, vemos una vertical que aflora en la pendiente.

Dice así: Ese anhelo que permanece en nosotros, ese instinto de aflorar: ubicados en alguna parte, aflorar hacia lo alto para orientarse. Subir a encontrarse con la altura en esa altitud que nos trae el allá con el aquí.

Recordamos a un poeta, Hölderlin, en "El Archipiélago" donde dice:

y los dioses también le amaban,
como al poeta
pues conciliaba
los buenos dones de la tierra
y unía
lo lejano con lo próximo

Por ello es que vivimos, estudiamos y trabajamos con poetas. Pues nuestros oficios se hacen obra desde la palabra. Aquella que nos habla de esa profunda condición humana a la cual le damos cabida en nuestras obras. Ellos, los poetas, nos la revelan.

Como siempre, un pequeño trabajo a realizar. Esta vez una maquette de un posible trabajo del espacio que pudiéramos plegar dentro de nuestra carpeta y que, al desplegarse, mostrara y le trajera otra luminosidad.

Cuarta Parte: Los aproximadores

Manuel F. Sanfuentes Vio

The Soul Hovering over the Body Reluctantly Parting with Life, William Blake c.1805. Graphite on paper. N05300 TATE.


El acto poético es la casa del ser, no su morada; el presente de aquel acto primero, reside en la memoria y permanece en nosotros y en el mundo como un don. La casa es pasajera, transitoria, perecedera; el sueño del hogar se concilia con una poesía sin residencia, impropia, hecha y dicha ahí en un acto común que conmemora el tiempo y lo trasciende.

El silencio de la creación es el momento del alma, donde cantan las aves con nuestras palabras. Y en el cielo resuenan los ecos vivos de un origen sin lugar. Las artes de dar forma con las manos y la voz preceden nuestra naturaleza, la transforman.

El espíritu se demora, la pureza no es obstáculo para el esplendor del acto; la perfección tachada no desmiente el hecho consumado. Allí nacen las esperanzas y las frustraciones; también el coraje de percibirlo, sentirlo como un paso del sosiego, llanamente caminado.

La potestad de cada mano, la mirada de sus ojos dibujando su más lejano parpadeo, y no sabiendo su propósito, sin logros, lo hacen todo; abren el mundo a la proximidad de asirlo. La observación nos pone al frente del acto, del acto del mundo; todo aquello que acontece, tiene lugar y se hace presente.

El ser del acto, el ser mismo, el acto mismo, se observan con los ojos del espíritu, con aquello que no es cuerpo, que no es materia. La poesía goza ahí del fuego que consume permanentemente su hogar, y en esa acto de zozobra su palabra surge para nombrar su andar. Vuelta nada, su silencio, el acto poético, marca sobre nuestros cuerpos puros.

Semana 7 Miércoles 5 de mayo

Primera Parte. Fragmentos de una Carta y otras preguntas

Jaime Reyes G.


Ellos, estos hombres de aquí, en el fondo aman cuanto parece ad- verso, como si lo adverso fuera el modo de esconderse púdicamente. ¿Esconder qué? Esconder la profunda libertad en cuerpo y alma que ellos tienen. Ellos conocen y saben del riesgo y por lo tanto de la ge- nerosidad. El saludo es aquel gesto de todas las rutas. Ellos aman no tener fronteras ni países, aman el aire siempre abierto e impalpable que quieran o no es implacable a su vez y que hace al ser humano siempre más sapiente. 
Amereida vol. II. Nota 26.

La mayor parte de este texto son fragmentos de "Carta de Alemania" de 2010[12], que hoy se revisan con nuevas luces.

Hölderlin

Durante la historia humana incontables poetas se han referido en sus canciones a la naturaleza, y acaso muchos más han dedicado su cantar a los hombres y sus empresas. Hubo un poeta alemán hace doscientos años que en particular penetró profundamente en la relación entre la humanidad y la naturaleza. A veces, al leerlo, uno tiene la impresión de que siempre a Hölderlin le faltan los dioses; en su admiración por la naturaleza ve siempre lo divino. Es cierto, para Hölderlin la divinidad habla o se expresa o aparece en lo natural. Por otra parte

“Hölderlin ya había comprendido que el rol de la poesía no es la representación estética de bienes culturales, sino conformar la interacción de un pueblo consigo mismo, con su presente y con su propia historia[13]. Entendiendo Geschichte además como los cuentos y acaso también los cantos. Esa realidad lingüística abierta por los poetas es la atmósfera donde se halla no tanto la identidad ya instaurada y definitiva de cada pueblo, sino más bien la aptitud de esa identidad para rehacerse a sí misma constantemente. A veces puede parecernos que Hölderlin tenía una añoranza por la civilización griega; que sentía nostalgia al considerar perdidos y extraviados los valores de lo griego y que esto lo paralizaba para cantar lo alemán. Pero Hölderlin comprendía la misión del poeta entre los suyos y nunca pretendió convertir a su pueblo en nuevos griegos ni tampoco llevarlos hacia ese ideal prejuiciado e impenetrable. Incluso advierte el peligro de traer hasta la actualidad de su época las reglas artísticas del genio griego como única medida o regla del trabajo creativo. Sólo lo más elevado debe traerse. Y lo más elevado está presente tanto en la Grecia clásica como en la Alemania que le tocó vivir, porque pertenece a la condición del ser humano y no es privativo de una civilización específica. Proponía que es posible aprender lo propio a través de parecerse a los griegos, pero sólo en el intento de hacer que florezca la plenitud de esa condición humana. Por eso los griegos no le son imprescindibles, y aunque sabía que en lo propio nunca llegaría a alcanzarles, propugnaba la ocupación o quehacer soberano de lo propio. Y esto es hacer desaparecer al fantasma de la imitación. La originalidad consiste en expresar como comunitaria la fuente original donde beben todas las civilizaciones: Lo que debe imitarse no son las obras griegas, sino la forma de crearlas.

El poema recoge a Hölderlin con un verso de su poema Andenken[14]: Was bleibet aber, stiften die Dichter.

Lo Abierto

(Amereida, pág. 182):

stiften no es fundar ¡carajo! es poner la estancia en su propio ritmo
es dar el marco luego el primer golpe de la puesta en marcha dar dinero es una manera de fundar —

¿de qué será donadora amereida?

Ya no se trata solamente de una fundación, al menos no como la entendemos corrientemente, sino de poner una “estancia en su propio ritmo”. Una ‘estancia’ es al unísono un lugar y su tiempo; es la reunión de una dimensión espacial con una temporal. Es por esto que Iommi concibió la poética americana como la Palabra del “Ha Lugar”; tiempo-espacio fundados y fundidos por la palabra de la poesía. Una estancia puesta en su propio ritmo, donde el ritmo es, en palabras de Octavio Paz[15]:

“algo más que medida, algo más que tiempo dividido en porciones... El ritmo proporciona una expectación, suscita un anhelar... El ritmo engendra en nosotros una disposición de ánimo que sólo podrá calmarse cuando sobrevenga “algo”. Nos coloca en actitud de espera. Sentimos que el ritmo es un ir hacia algo, aunque no sepamos qué pueda ser ese algo. Todo ritmo es sentido de algo, aunque no sepamos qué pue- da ser ese algo. Así pues, el ritmo no es exclusivamente una medida vacía de contenido, sino tiempo original.”

Después de la cita del verso was bleibet aber stiften die dichter, con el que concluye el poema Andenken (Recuerdos o En Memoria), y que es la primera aparición de Hölderlin en el poema, Amereida va a preguntarse a sí misma “¿de qué será donadora Amereida?” Nosotros convertimos esa pregunta: ¿Cuál estancia es la que ha sido puesta en su propio ritmo por Amereida? ¿Cuál el marco, su primer golpe? ¿Qué es lo que ha puesto en marcha?

Bien, lo que se ha puesto en marcha, lo que Amereida ha puesto en su propio ritmo es lo ‘abierto’. El nombre mismo de la Ciudad Abierta ya lo indica sin más y por eso el acto de fun- dación de este lugar se llama ‘la apertura de los terrenos’. El primer golpe, el marco, es la aparición de lo abierto. Pero ¿qué es lo abierto?

Desde y hacia la naturaleza

Podríamos ir a buscar esta pregunta en varios hilos. Por ejemplo: Lo abierto es una reacción a la cerrazón de las propuestas de la reforma universitaria, en el sentido de que las proposiciones del movimiento M15 iniciado en nuestra Escuela en 1967 ya en 1970 no se estaban concretando y entonces los profesores deciden llevarlas adelante de todas formas y así crean la Ciudad Abierta.

Podemos también atender al propio Hölderlin:

Komm! ins Offene, Freund!” “¡Ven a lo Abierto, amigo!” es la invitación con que Hölderlin comienza Ida al Campo, una de sus grandes elegías, dedicada a su amigo Landauer. Este fue el poema leído en los actos de apertura de los terrenos de la Ciudad Abierta porque esa primera invitación es el tono fundamental del ritmo del nuevo habitar que se instaura. En su elegía Brot und Wein, Hölderlin vuelve a reafirmar su afán de estar o ir a lo abierto. Dice el poeta; “¡Entonces Ven! Salgamos al aire abierto, vayamos a buscar lo propio, por lejos que esté”.

Lo abierto es el ámbito de la apertura que sucede desde y hacia la naturaleza y está configurado primeramente como una estancia a través de la que hay que ir o salir. Allí hallaremos lo propio y la vida.

Este ámbito es “el aire siempre abierto” y ocurre en la naturaleza, pero de suerte que no se trata de una ‘excursión al campo’ literal, como a veces se traduce el título del poema Der Gang Aufs Land. ¿Cómo saber lo que es la naturaleza, más allá de la cuenta ordenada de todos los componentes del universo?, ¿se parecerá al jardín del paraíso? Allí vivíamos la perfección de lo creado y, al nacer, de allí fuimos separados. ¿Será la naturaleza una invitación a construir, por nuestros propios medios y libremente, un nuevo y hermoso jardín? Uno propio, en donde sea posible expresar esa misma unidad primigenia. Ya no tendrá la misma figura, pero allí florecerá también el comunitario fundamento originario. Si no pretendemos –porque no podremos– construirlo igual al divino ¿cómo será su cuidado, su cultivo? Una estancia en donde los humanos no sean sometidos por el imperio de la necesidad, y así liberados puedan favorecer a la infinitud del todo; donde la interioridad del yo ceda ante la intimidad en lo común. Esto es abandonar el ego, la conciencia y la individualidad para extrañarse en los otros; llegar a ser “flor de la naturaleza” desligándose de uno mismo. Y sobretodo, comprendiendo que no se trata de concluir el jardín. Ni ahora ni nunca.

O tal vez no se trata de esto sino de que nuestros medios se dediquen no a construir un nuevo y fabuloso jardín en imitación al del paraíso, sino a permitir que el juego de la naturaleza, con sus fuerzas contradictorias y monumentales, con su fragilidad evidente y su maravilla única, propia y sin un sentido, aparezca, brille, inaugure. En otra palabra, que se abra.

La hospitalidad

La hospitalidad, hemos interpretado tanto tiempo, es el modo de hacer, construir, realizar lo abierto. La hospitalidad que siempre hemos entendido sea para el otro, los otros, los huéspedes. Pero también hemos considerado al otro como persona; las otras personas, humanas. Y yo mismo he dicho tantas veces que la hospitalidad que existía ya en las antiguas rutas de peregrinos y mercaderes se funda en la conversación y en la mesa. Y es cierto, esa es la hospitalidad para con las personas.

Pero hoy no basta.

Podríamos precisamente prestar oídos más finos al mismo Hölderlin.

El primero es que Der Gang aufs Land no es una excursión al campo, ni una ‘salida a terreno’. Es la Tierra abierta y disponible a nuestro obrar, pero a su vez augurándonos sus advertencias. La humanidad es apenas un soplo minúsculo en la vasta historia de la naturaleza y sean cuales sean nuestras acciones ella seguirá su curso. Con o sin nosotros. Así ha sucedido desde la noche de los tiempos y así continuará allende la eternidad. Tal humildad ajusta nuestros proyectos y nos propone una Tierra lábil con cuyas transformaciones podemos unirnos en un acuerdo breve, lúcido y potente. En ese acuerdo aceptamos que todos nuestros esmeros convertirán a la Tierra en jardín o permitirán su manifestación propia y peculiar, como si el proceso de evolución sea el requiere de nuestros respetos y admiración. El gigante egoísta sabe que la Tierra no sólo niega sus dones a quien no es capaz de ofrecerla en plena hospitalidad, sino que lo castiga con su esterilidad y con la fuerza desgarradora de lo inhóspito. ¿Son entonces, los terrenos de la Ciudad Abierta, ese jardín posible? Lo hemos cultivado, sin duda, durante tantos años, pero ¿lo hemos abierto enteramente al juego de todos los niños, a la llegada de los otros?

Pero ¿dónde se funda esa hospitalidad con quienes no son personas y aún así cohabitan con nosotros íntimamente? ¿Cómo construir lo abierto considerando a los demás animales y a las plantas?

Además de Hölderlin ¿Habrá que volver a leer y a percibir a nuestro poeta-patrono San Francisco para asimilar sus hondas y extraordinarias hermandades?

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Vídeo de la clase

Carta 7.

Miércoles 5 de mayo a las 12.00 pm - 2021

Séptimo Taller de Amereida

Tal vez, quizás,observando el pasar
del tiempo, y que ya hemos recorrido seis
talleres de amereida de los 24 que nos
corresponden este 2021, tal vez resulte
lúcido darle un giro a la palabra presente
no vaya a resultar que por su reiteración comience
a ahuecarse y a resonar vacía.... A mi parecer
una buena opción se nos presenta de inmediato:
esta es mirar al presente bajo la forma y en el
sentido de un real "regalo". Es imposible
dejar de recordar cuando hablamos de regalo todo el
mundo fresco de la niñez..... Como nos sorprendíamos,
nos emocionábamos, nos inquietábamos ante la presencia
de un regalo...... Él, el regalo, nos trae, de regalo
el mundo de lo insospechado y también, de alguna
manera u otra, el ámbito del desconocido......

¿De dónde vendrá la costumbre de envolver, de
ocultar, de encubrir los regalos de modo que estos
mantengan hasta el último instante su condición
de sorpresa? ¿No ocurre algo similar cuando
amanece? ¿No se gira la noche en día?
¿No se descubre y aparece la luz? ¿No son
estos giros, estos cambios, este pasar, este devenir,
magníficos regalos que verifican a la misma vida?
Imagínense por un instante la emoción vivida
siendo niña o siendo niño al abrir un regalo o
viendo un amanecer
ahora.

Saludos
a
todos

Tercera Parte: Complacencia y desapego

Isabel Margarita Reyes N.

Cuando salimos a observar a la ciudad vamos recorriendo sus calles buscando aquello que nos pide la tarea. Pero, a veces, algo distinto nos detiene y nos ponemos a dibujar por el puro gusto de trazar líneas. Es éste un dibujo de complacencia ante algo que nos llama a ser dibujado.

Allí, en ese silencio en que nos deja la mirada fija en lo que vemos y la mano suelta, libre, dibujando, se nos vienen a la mente palabras para decir y decirse lo que se está viendo. Esas palabras se dan sobre ese silencio anterior: "lo silencioso" de lo cual nos hablaba Jaime. Allí, entonces, "sin propósito ni logro", decía Florencio, comparece algo, se nos presenta algo. Como aquí, dibujando un árbol que nos ha detenido por lo desplegado de sus ramas en un gran tamaño:

A la izquierda dice así:
Un centro luminoso y, en torno a él, un enmarcamiento de los troncos negros a contraluz. Este árbol es una suerte de recipiente de luz en que el sol baja por el centro, el centro de luz rebotante, reflejada y resbalante por los bordes que deja en sombras.

A la derecha, otro árbol, se dice:
El perfilamiento del negro, conformante. El follaje, una suerte de centros borrosos. Ante el negro interrumpido por esos centros de luz.

Nosotros nos fuimos a ese lugar de la Ciudad Abierta por el océano Pacífico, ese desconocido abierto ante nosotros. Pero, son las arenas las que nos hablan del "volver a no saber". Esa gratuidad, cual regalo que puede traernos lo nuevo, lo insospechado, cual ese calce entre centro y luminosidad en los árboles vistos junto al Estero de Viña.

Pero, ¿es siempre un centro lo luminoso? o, ¿pueden serlo, también, los bordes?

Para contestarnos esto salgan a observar árboles, reparando en que el álamo es distinto a un pino o una palmera, pero, dejándose llevar por una mano suelta que no tiene que dar cuenta de nada, ni seguir reglas, ni representar exactamente lo que ve, pero sí, complacerse en el trazo cual esos

                     ¡oh desapegos que uno mismo ignora
                                            Amereida, p. 6

¿Es esto una "evocación" de Amereida?, ¿ o es " memoria?

Cuarta Parte: Aufkommen

Manuel F. Sanfuentes Vio

Paul Cézanne Sketchbook, ca. 1875–85; Folio 36 recto. The Morgan Library & Museum. En línea: https://www.themorgan.org/collection/paul-cezanne/sketchbook


El 2 de diciembre de 1802, Friedrich Hölderlin escribe a su amigo Casimir Böhlendor, venía de Francia esos días y ya estaba en casa de sus padres; toda la correspondencia de ese tiempo expone una revelación importante para el poeta, experiencia que en Amereida se convierte en una sentencia: "Hölderlin comprende Grecia en Francia, en Bordeaux". Inmediatamente precedente a este verso, parece definirse el ámbito de "la latinidad como estatuto específico entre griego y hespérico", es decir, toda Europa, el occidente de Grecia. Hölderlin reconoce allí una luz del espíritu antiguo que acaso percibe que su tiempo no observa:

"El elemento, en su potencia, el fuego del cielo, y la calma de sus gentes, sus vidas en la naturaleza, y su pobreza y satisfacción, me han ocupado constantemente, y como tenemos un trato con los héroes, bien puedo decir que Apolo me ha golpeado.

La naturaleza atlética de la gente del sur, entre las ruinas del espíritu antiguo, me ha entregado el ser propio de los griegos aún más familiar; he aprendido a conocer su naturaleza y sabiduría, sus cuerpos, la manera cómo crecieron en su clima, y la regla con la cual protegieron el genio, su exceso, frente a lo poderoso del elemento. Aquí está lo que ha determinado su carácter de pueblo, su arte de acoger naturalezas extranjeras y comunicarse con ellas, es por eso que ellos tienen su individualidad propia que resplandece como vida, en la medida donde el entendimiento más alto, es, bajo su forma griega, fuerza de reflexión, y se nos vuelve comprensible cuando comprendemos el cuerpo heroico de los griegos; este carácter en los griegos es ternura, como nuestra popularidad (es sobriedad)."

Bajo el influjo de esa misma tradición, el poema de Amereida advierte que en el período que siguió a la independencia en América, se vivió una época heroica, donde "destino y progreso parecían identificarse"[16]. El heroísmo en la América del siglo XIX, que funda las naciones actuales, viene del espíritu griego y sus relación con las hespérides, Italia, después España, y finalmente, atravesando las columnas de Hércules, América; nosotros somos su occidente, su límite.

A Hölderlin no le llama la atención la idea de América, él busca sí en las fuentes de Europa, de cierta manera, modela en parte su idea y deja, da, una palabra poética que toca y canta su propia constitución; un espíritu poético, un proceder, quizá un comportamiento. No obstante, para Amereida, ese modo de fundarse y fundar en la palabra, convierten al poeta alemán, su poesía, en un crisol que guarda los destinos de hombres y mujeres sobre la faz de la tierra; es una poesía del lugar, como la pintura de Cézanne; puede hablarse del "genio del lugar"; y los distingos del pueblo griego, su potencia y su ternura, van a florecen en América para dar curso a nuestras independencias, y en el siglo XX a una mirada poética sobre el incidente en el que incurre y se despliega esa tradición de occidente en América.

"Muy querido; pienso que no haremos más comentarios sobre los poetas hasta nuestro tiempo, solo decir que el modo del canto va a tomar otro total carácter, y si no nos atraviesa, es porque, desde los griegos, somos nosotros quienes comenzamos a cantar de nuevo de manera nativa y sin artificios, desde el fondo de nuestra propia fuente".

El poeta está atravesado por ese "otro total carácter" y no por su propia fuente; y ese otro "caracter" no es griego, sino temporal, posterior (por eso Hölderlin habla de la "medida"); sobre lo antiguo del tiempo, edifica su morada, reside en el lugar de sus días presentes, allí funda, y da con su palabra, lo que queda y permanece. Quiere decir que si no somos "perforados" (perçons / aufkommen, en alemán) por aquello "otro total", recaemos siempre en el problema vital de nosotros mismos; bajo esta mirada, la poesía debe ser artificio, un carácter renovado. El final de la carta nos lleva de la amistad al pensamiento; Hölderlin siente una especie de "saudade" que busca su fuente en la relación del ser humano, la naturaleza y el mundo:

"A la espera de tus novedades. Tengo necesidad de tu voz y de su pureza. La psiquis ente amigos, la génesis del pensamiento en el diálogo a viva voz y por escrito, son necesarios para los artistas. Salvo eso, no tenemos ningún pensamiento por nosotros mismo; él pertenece a la constelación sagrada a la cual damos figura."

Para traer al español estos fragmentos, he tenido a la vista la traducción al francés que François Fédier preparada para la edición bilingüe de Hölderlin : Remarques sur Œdipe, Remarques sur Antigone, Union Générale d'Éditions, París 1965, en particular las "Lettres". Hace pocos días, el 28 del mes pasado, murió Fédier en Francia, en ese mismo lugar, en el mismo "pays" que Hölderlin observara con devoción y nostalgia; entonces creo también sentir un poco de saudade de él, de su espíritu filosófico y su mirada austera sobre la condición poética; nostalgia del mundo antiguo que preludia el nuestro; la experiencia tanto griega, hespérica y posteriormente americana, son para Fédier, gesta de occidente, que en América se invierte para pensar a partir de « un tout autre caractère ». En su memoria, estas anotaciones:

        esto es ver un nuevo sol
                  es decir un no-apolo
                        Amereida p. 178.

Semana 8 Miércoles 12 de mayo

Primera Parte: Lo abierto

Jaime Reyes G. Vídeo de la Clase

Presentación

Buenas días para todos ustedes en este nuevo Taller de Amereida.

En clases anteriores les he traído algunas ideas del botánico italiano Stefano Mancuso y también al poeta alemán Friedrich Hölderlin. ¿Qué relación podrían llegar a tener un científico contemporáneo que experimenta con plantas en el espacio y el primer poeta casi moderno que escribió sus versos hace más de 200 años?

En su libro “El futuro es vegetal”[17] Mancuso nos invita a crear sociedades que sean “estructuras y organizaciones distribuidas, como las del mundo vegetal” que a través de una “inteligencia colectiva” podamos conseguir “resultados superiores a los que podrían obtenerse mediante decisiones individuales”. Hölderlin, en una de sus grandes elegías, “Ida al Campo”[18], inicia invitando: “Komm! ins Offene, Freund!” “¡Ven a lo Abierto, amigo!”.

Voy a agregar una tercera parte a la relación. Nuestro poema de Amereida se hace una pregunta extraña sobre sí mismo: ¿de qué será donadora amereida?

¿de qué será donadora amereida?

No es que vayamos a dilucidar ahora una respuesta; esta pregunta lleva con nosotros medio siglo. Pero he aquí una proposición. ¿Cuál estancia es la que ha sido puesta en su propio ritmo por Amereida? ¿Cuál el marco, su primer golpe? ¿Qué es lo que ha puesto en marcha?

Bien, lo que se ha puesto en marcha, lo que Amereida ha puesto en su propio ritmo es lo ‘abierto’. El nombre mismo de la Ciudad Abierta ya lo indica sin más y por eso el acto de fundación de este lugar se llama ‘la apertura de los terrenos’. El primer golpe, el marco, es la aparición de lo abierto. Pero ¿qué es lo abierto? “¡Ven a lo Abierto, amigo!” es la invitación que durante cincuenta años una comunidad de personas que ha habitado este lugar ha intentado sostener.

Lo abierto

Lo abierto es algo que no existía en el mundo hasta que la palabra poética lo nombra, aquí y ahora. Durante mucho tiempo hemos intentado construir lo abierto mediante el ejercicio de la hospitalidad, considerando que nosotros y todos somos aquí sólo huéspedes.

Durante también mucho tiempo hemos intentado organizarnos como comunidad de acuerdo a ciertas reglas y leyes. Algunas que manifiestan nuestra presencia en el concierto institucional legal del país y otras que se juegan sólo en los ámbitos poéticos. Y tal como sucede en cualquier organización o comunidad humana, así como se expresan y revelan plenitudes, también surgen contradicciones, problemas, miserias.

Hay una práctica de lo abierto que debemos rescatar en virtud de dar más y nuevos pasos en lo abierto y su extensión. Se trata de la costumbre o el hábito de lo en común. Las obras hechas en común, la vida en común, el destino común, sin renunciar a lo propio, al origen, a la maravilla que cada cual representa y puede aportar. Lo en común, que es obviamente el fundamento de una comunidad, muchas veces es cooptado por el carácter del sistema organizacional que la propia comunidad mantiene. Los sistemas jerárquicamente estructurados tienden a volverse inflexibles y no alcanzan a responder a los cambios planteados por el entorno. Sucede con las sociedades y con los organismos animales. Si no hay mutaciones y el ambiente sí se modifica, no hay evolución y entonces sobreviene la extinción. La velocidad sorprendente con que el mundo hoy cambia pide ideas extremadamente originales y para eso es mucho mejor el concurso de muchos que las decisiones de unos pocos. Lo en común exige un sistema organizado horizontalmente, donde el planteamiento y la resolución de desafíos quede en manos de varios cuerpos o entidades que contribuyan al total. Muchos colaboradores en vez de pocos dirigentes.

Estructuras y organizaciones

Mancuso, junto con toda la evidencia científica actual, advierte que:

Nos gusta creer que analizamos lógicamente los hechos antes de tomar decisiones, que somos atentos, reflexivos y analíticos, y que respondemos a los problemas de manera ponderada, pero en realidad no es así: gran parte de nuestras acciones son inconscientes y tienen su origen en procesos totalmente ajenos a cualquier tipo de racionalidad.

Por eso propone “estructuras y organizaciones distribuidas, como las del mundo vegetal” porque “toda organización cuya jerarquía confía a unos pocos la misión de decidir en nombre de muchos está irremediablemente destinada al fracaso, y más en un mundo que lo que requiere son, ante todo, soluciones diferentes e innovadoras”. El botánico boga por “modelos que renuncien al control vertical de los procesos de decisión y en los que todas las funciones, incluso las de corte empresarial, así como los derechos de propiedad, estén cada vez más distribuidos” y llega incluso a sugerir un tipo de organización o sistema, que de hecho existen hace mucho tiempo:

se llaman cooperativas. Se trata de organizaciones no jerárquicas que dependen de la labor social; su propiedad obra en manos de los socios, cada uno de ellos tiene derecho a un voto independientemente de cualquier otra consideración, cualquiera puede convertirse en socio, etc. De modo, pues, que además de imitar la estructura descentralizada de las plantas para aumentar la creatividad y la resistencia de nuestras organizaciones, tendremos que imaginar nuevas formas de propiedad difusa.

Esto lo escribió el botánico italiano en 2017.

En 1971 el modo en que la Ciudad Abierta comenzó a organizarse, su primera figura legal, fue una cooperativa (de servicios profesionales). Esta figura cambió luego al de una corporación cultural sin fines de lucro para resolver definitivamente uno de los principales problemas de cualquier comunidad humana: la propiedad. Y no sólo imaginamos una forma de propiedad difusa, sino que hoy nadie tiene propiedad privada en la Ciudad Abierta, gracias a que hemos mantenido, con coraje, una persona jurídica coherente con los principios esenciales de lo en común. Esto es radical y el mundo occidental en general apenas puede planteárselo.

Unanimidad y Consentimiento

Pero la Ciudad Abierta ha ido más lejos aún, para bien o para mal. En palabras de Mancuso, “para aumentar la creatividad y la resistencia de nuestras organizaciones”, para dar testimonio en lo abierto la autoridad y el gobierno de la Ciudad Abierta ha reposado en una figura de reunión que llamamos el Ágora, no en la asamblea. En estas ágoras nos reunimos todos y todas a conversar, debatir, proponer, hablar y oír. Es en estas ágoras donde se aparece el horizonte común. Y en estas Ágoras no hay votaciones; la mayoría no se impone sobre la minoría. Las decisiones se toman por unanimidad; lo que requiere, de cada cual, consentir. Por supuesto que aquí se disputa, no son reuniones necesariamente armoniosas y así como se producen bellos consentimientos y de hecho la Ciudad Abierta sí se ha construido, también hay discrepancias, discusiones y disentimiento. Como en cualquier comunidad humana. Pero no debemos temer al debate, la deliberación y poder discutir rostro a rostro. El consentimiento entonces es muy duro y difícil para la naturaleza humana; ya hablaré de esto más adelante.

Pero al final es desde esta reunión, es de esta “persona poética” donde se debate (se permanece abierto) que emanan las decisiones totales y los mandatos hacia la persona jurídica. Ambas personas se mezclan y se confunden, es cierto, pero al cabo son diferentes (a veces es un caso clínico de doble personalidad). Pero el hecho es que el ágora es una instancia poética no restringida más que por sus propias ideas y posibilidades. Es, así, el ejercicio de la libertad. Sin esa libertad para decir, hablar, exponer, debatir, acordar o no acordar, queda poco de lo en común.

Ambas personas, la poética y la jurídica, se complementan y crecen juntas. Tal vez la Ciudad Abierta no pueda existir si una de ellas falla o se enferma. Si seguimos confiando plenamente en el manto flexible que nos abriga a todos por igual, sin jerarquías, en un ágora y si sostenemos y renovamos nuestra persona jurídica para que se mueva acorde al presente, entonces la Ciudad Abierta tal vez pueda seguir invitando: Ven a lo abierto, amigo. Para que encontremos algo propio, por distante que esté.

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Vídeo de la clase

Carta 8, hoja 1 original

Miercoles 12 de mayo - 1 - 2021

Octavo Taller de Amereida - "Cierta Inocencia"

Tal vez plantear o proponer, una cierta inocencia
para tan solo mirar aquello que está ocurriendo
aconteciendo o apenas pasando y así recibir
dejando aparecer lo que está tal como está
o, lo que es tal como es .......... Es que
pasada cierta edad pareciera que "sabemos" y sin darnos
cuenta nos vamos llenando de supuestos de
expectativas, de exigencias y de muchos prejuicios
Entonces, como "volver a no saber" de modo que
vuelva a aparecer el gusto primigenio, original,
aquel que es siempre por primera vez.......
Y que no se repite.... Como lo son tantas cosas, y entre
ellas, como lo es el alba...... El amanecer,
que se recrea a sí mismo siempre distinto,
siempre nuevo, siempre único........ Si es que
lo "vemos" con lo mismos ojos que guardamos desde
que éramos niños, digo "que guardamos" porque sí están
en nosotros a la espera de que los dejemos ver,
asombrarse, e iluminarse con la luz de lo
visto, de lo mirado, de lo observado, aún de lo
"tan solo" entre visto.... Que los dejemos recrearse
como cuando niños nos dejaban salir a "recreo", a jugar,
a pasarlo bien. A reír y a conversar a destajo....

Carta 8, hoja 2 original

12 de mayo - 2 - 2021

A conversar a destajo ~

Es que conversar es una instancia gratuita
donde lo único que se quiere es conversar
y, lo único que se requiere, es la absoluta
aceptación del otro ....... Mientras más
aceptamos, mejor es el diálogo, más rico
en distingos, más entre-tenido......

Hay cierta inagotabilidad en ciertos asuntos
que nos hacen más humanos.... Nos gusta conversar,
jugar, hacer el amor, reflexionar
dibujar, cantar..... ¿Será cierto que uno no
se cansa de ver, de oír, de sentir? ¿Será
cierto que "a pesar de" (a pesar de todo lo que
creemos que pesa) hay una abundancia que
en su levedad no pesa? ¿Pesa el aire que
respiramos? ¿Pesan los crepúsculos? ¿Pesa la
amistad? ¿La luz? ¿La alegría? ¿Es que pesa
el mundo visto en su extrema realidad? Es que
nos pesa el regalo que es el presente en cuanto
es y está lo justo y necesario para que desde
nuestra "condición" podamos recibirlo en toda
plenitud?...... Y aquí, me detengo para traer
a Humberto Maturana quien nos elogia al
invitarnos a vaciarnos de tantos prejuicios, de las
muchas exigencias y demandas con las que sometemos
a las relaciones, y a los múltiples supuestos con los que
cargamos al acontecer antes de que acontezca.....

Un
saludo a
todos

Tercera Parte: Poner la estancia en su propio ritmo

Isabel Margarita Reyes N.

                               poner la estancia
          en su propio ritmo

   
                           Amereida, p. 182

Esta vez partiremos desde la observación:

Dice así: múltiples ocasos durante el ocaso hasta que el sol aparece por última vez hasta ponerse: 6.

Esta situación se da ante el horizonte atravesado por las nubes. Uno permanece quieto con la mirada fija hasta llegar al instante último. En la variación de las nubes este último instante final se demora. Cada paso pareciera ser el último mientras el sol se esconde y reaparece.

El ocaso demora en llegar. ¿Son intentos de ocaso? Tal vez. Pero el sol se mantiene impertérrito en este recorrido que avanza también, sin dudar.

En esta espera se permanece contemplando esa "identidad que se rehace a sí misma". Rehacer no es lo mismo que reiterar pues, cada vez, el lugar y el instante han cambiado, son otros.

Así, también, nosotros permanecemos siempre en lo mismo: la apertura del continente americano. Apertura que es abrirse paso, ganar terreno, cual esos claros en la espesura de un bosque. Que se abren para ser habitados, permaneciendo en ellos, para guardarlos, cuidarlos. Con esa levedad de aquellos que esperan por esos momentos en que aquello que viene se cumpla.

Permanecer estando, habitando, quedándose en esa excentricidad que pide la observación: la mirada puesta ante lo que se tiene delante. Pero, que pide de una estancia en lo que allí se muestra, desde dentro. Ante y dentro a la vez.

Así, durante esta semana, observen estancias. Estancias son aquellos lugares donde uno se queda y permanece estando. Tal acto.

Allí, unos verán qué es lo que permite quedarse estando. Otros, qué le da sustento a esa estancia. Y, otros, cómo se ordenan los llenos y vacíos de una tal estancia.

Cuarta Parte: Momento y memoria

Manuel F. Sanfuentes Vio

De noche perpendicular, lámina 0, poema del acto de inicio, marzo 2009.

En el dominio de lo real, el acto poético acontece de hecho, pero en un ámbito donde el acontecimiento tiene lugar en un más allá de lo fáctico; las acciones humanas tienden a reforzar el presente y sus proyecciones, pueden incluso mirar lejos, pero no vislumbran el carácter transitorio, temporal, de su proceder. No sin esmero, la poesía atiende a su tiempo sin poder reternerlo; se puede decir que trata con él, lo ausculta, pero no lo contiene, tampoco lo sobrepasa; sin embargo, lo convierte en transcurso, en un camino que debe recorrerse para, sin necesariamente comprenderlo, atenderlo. Mirado con escepticismo, el tiempo se demora, no tiene presencia sino que se nos revela en los hechos que acontecen.

Un acto poético tiene lugar pero actúa en ese tiempo que el hecho mismo revela. Y el acto no se da para revelar algo determinado al modo de un oráculo o de ciertas advertencias; así, la poesía, tanto en su palabra, como en sus actos, lo que hace aparecer es el momento, que es el instante que doblega al tiempo y lo hace posible. Como una marca, tal acto, cicatriza y se queda con nosotros como una seña de ese momento, que el hecho mismo, transforma en infinito. Y lo que se recuerda, lo que viene a la memoria, no es el acto en sí, sino su marca, lo que ha quedado en nosotros como imborrable.

Este modo de oír a la poesía, característico también de nuestra Escuela, es a su vez, también patrimonio de la humanidad entera; de una forma u otra, lo ingobernable de la naturaleza humana está en su ser "poietico", en su modo de hacer aparecer aquello que no tenía realidad hasta ese "momento". El misterio de la creación, se revela en momentos inatrapables, en instantes infinitos que no se pueden ubicar en la historia, puesto que permanecen como inmutables, fuera de sí, fuera de nosotros pero con nosotros.

¿Cómo recordaremos este primer acto poético con el que hemos iniciado este año en la universidad? Aún más, si nos preguntamos por su sentido, ¿cuál sería? ¿Qué queda de ese primer momento? Su mera significación es elogiar el hecho, levantarlo, llevarlo adelante y darle forma; no significa nada más. Entonces ¿dónde se ubica entonces el sentido? Y finalmente ¿sabe la poesía lo que "hace"?

Ni cada uno de nosotros, ni los propios poetas podrán responder estos cuestionamientos, porque lo que allí en el acto acontece no es "una" cosa, sino el espejismo de algo que aún no ha tenido lugar por que se cultiva con el tiempo, nutre la memoria, y edifica para nosotros un estatuto humano donde la Palabra es un don y no un privilegio. Es ella la que se nos revela a través de su llamado; como un eco resonando desde aquí, desde el acto, hasta la eternidad; incluso más allá de nuestras propias vidas.

La trascendencia es una cualidad que va más allá de los límites naturales; sin embargo, y sin enaltecer el trabajo poético o sublimarlo, podemos decir que la poesía, cantando y elogiando nuestras vidas, va a depositarse más allá en un momento siempre nuevo que todavía no llega, pero que a través de sus acto podemos vislumbrar, incluso percibirlo en la mirada de aquellos que a su vez han participado también del acto en su momento.

Sin embargo, mortal también, la palabra del poeta se acalla para asistir al silencio que queda, al vacío que deja y que no puede adscribirse a un conocimiento que muy bien iremos a adquirir. La muerte del poeta es ese momento, es la constatación de la finitud; es significante, pero su sentido quedará con nosotros, no parte, puesto que ha cultivando ese espíritu que en vida no hemos podido retener, solo vislumbrar; porque sabemos que ha sido cierto, no verosímil, sino verdadero, pues ha tenido lugar ahí en medio de nosotros como luz que pasa.

Semana 9 Miércoles 19 de mayo

Primera Parte: Naturalezas

Jaime Reyes G. Vídeo de la Clase

Presentación

Muy bienvenidos a este Taller de Amereida de otoño del año 2021. La poesía, la palabra de la poesía ha de cantar, a cada cual, sus dones, sus regalos, sus maravillas. Los seres humanos existimos sólo en la naturaleza; y de esto se sigue que poseemos una naturaleza humana. Veamos.

La naturaleza

Hoy, aún para las mentes más lúcidas y poderosas, es difícil sintetizar que es la naturaleza, como sí pudo hacerlo por ejemplo el “gran naturalista Alexander von Humboldt en el siglo XIX, abarcando el estudio de toda la naturaleza tras toda una vida de viajes e investigación científica en una gran visión sintética del universo, compendiando todo lo que había visto y pensado en una obra final, Cosmos.”

Teniendo en cuenta esta imposibilidad quisiera aproximarme entonces desde un hecho que sí tenemos a la mano, directamente: La Ciudad Abierta.

El doctor Oliver Sacks, neurólogo y magnífico escritor británico (cuyos libros por supuesto recomiendo) cuenta que “en cuarenta años de práctica médica, solo he encontrado dos tipos de terapia «no farmacéutica» realmente importante para los pacientes que padecen enfermedades neurológicas crónicas: la música y los jardines.”[19]

Supone el doctor que los seres humanos a nivel primario amamos la naturaleza y a las cosas vivas; que además nos mueve un deseo, desde nuestros orígenes, por interactuar con la naturaleza, y acaso también por manejarla y paternalmente atenderla. El doctor Sacks hizo su carrera médica en ciudades como Nueva York y comprendió muy bien [20]

El papel que desempeña la naturaleza en la salud y la curación es todavía más vital en el caso de personas que trabajan largas jornadas en oficinas sin ventanas, o para aquellos que viven en barrios sin acceso a espacios verdes, para los niños de las escuelas urbanas o para aquellos que residen en instituciones como puede ser una residencia de ancianos. Los efectos de la naturaleza sobre la salud no son solo espirituales y emocionales, sino también físicos y neurológicos. No me cabe duda de que reflejan profundos cambios en la fisiología del cerebro, y quizá incluso en su estructura.

Imaginemos entonces lo que puede hacer un lugar como la Ciudad Abierta para las personas de una comunidad local, una región, una nación. Y esto vale no sólo para este lugar, sino para tantos espacios, sectores, zonas, sitios que por desgracia se van haciendo escasos, deteriorados, agredidos.

Y después de imaginarlo debemos considerar el rol de nuestros oficios en la creación de estos lugares. La poesía, que por ejemplo en Hölderlin, era la voz de la conversación entre la naturaleza y los seres humanos, mediada por la presencia (o ausencia) de los dioses, puede continuar proponiendo las indicaciones que nos lleven andando y haciendo obras a estos lugares. Y esas obras, las de nuestros oficios, hoy deben oír a detalles, particularidades y complejidades que ni Humboldt ni Hölderlin imaginaron siquiera. El doctor Sacks decía que “Aunque venero la buena literatura, el arte y la música, me parece que solo la ciencia, ayudada por la decencia humana, el sentido común, la amplitud de miras y la atención a los desfavorecidos y los pobres, supone una esperanza para el mundo”. Quisiera poder decirle al buen doctor que las artes, en tanto creativas, pueden unirse con la ciencia en pos de esa esperanza suya. ¿Cómo hacerlo? Me parece que debemos adentrarnos en la naturaleza humana.

NaturalezaS

En una exposición de hace 50 años, en unos pizarrones escritos en el Museo Nacional de Bellas Artes, nuestra Escuela propuso un parecer[21]: “Nos parece que la condición humana es poética, vale decir que por ella el hombre vive libremente y sin cesar en la vigilia y coraje de hacer un mundo.” Luego desde hace tiempo afirmo que “Este parecer implica que existe una naturaleza humana, universal, común a todos los seres humanos existentes, a los que han existido y a los que existirán. No es un parecer inocente; significa que los seres humanos no somos enteramente moldeados por ninguna clase de ambiente, ni por la familia, ni por la educación, ni por el lugar en que nos ha tocado en suerte nacer.” Pero la verdad es que la implicancia es inversa: porque existe una naturaleza humana es que puede haber entonces una condición humana.

El profesor Edward Osborne Wilson, de quien he hablado e otras clases, nos dice que [22]

La naturaleza humana son las regularidades heredadas del desarrollo mental común a nuestra especie. Son las «reglas epigenéticas», que evolucionaron por la interacción de la evolución genética y cultural que tuvo lugar a lo largo de un prolongado período en la prehistoria profunda…

Se puede decir que la epigenética es el conjunto de reacciones químicas y demás procesos que modifican la actividad del ADN pero sin alterar su secuencia…

Los comportamientos creados por reglas epigenéticas no son innatos como los reflejos. En cambio, son las reglas epigenéticas las que son innatas, y por ello componen el verdadero núcleo de la naturaleza humana. Estos comportamientos son aprendidos, pero el proceso es lo que los psicólogos denominan «preparado». En el aprendizaje preparado, estamos predispuestos de manera innata a aprender y, por lo tanto, reforzar una opción sobre otra…

Sin embargo estas simples constataciones de Wilson y de muchos otros científicos de muy distintas disciplinas, basadas en una abundante evidencia, durante mucho tiempo fueron expresa y violentamente rechazadas y descartadas por las ciencias sociales occidentales. Estas consideraron que el cerebro humano era una Tabula Rasa, es decir, una página en blanco en la cual las circunstancias y los contextos culturales, sociales, políticos, etc., podían imprimir el carácter total del individuo. Esto quiere decir que es la sociedad quien escribe el modo de ser de las personas. Significa que el ser humano nace con una mente vacía, sin nada innato y que todo lo que somos es producto del aprendizaje y de las coacciones de cada sociedad. Esto además provoca que un régimen político, diseñado desde arriba hacia abajo, puede crear una sociedad con personas siempre honestas, siempre nobles, siempre felices. Sabemos que estas pretensiones conducen a totalitarismos y dictaduras, tanto en la política como también en los ámbitos académicos e intelectuales.

Lo cierto es que todos los seres humanos poseemos cuestiones en común, sin importar dónde nacimos, quiénes fueron nuestros padres o qué idioma hablamos. Y estas cosas en común son biológicas; las tenemos todos por el sólo hecho de nacer y son producto de una larga marcha evolutiva. Lentamente, a través de eones, la vida en este planeta ha venido evolucionando para adaptarse y nuestra especie es un eslabón más dentro de una diversidad inmensa y maravillosa. Y es muy importante comprender la naturaleza humana como el producto de esta trayectoria evolutiva porque así se nos revelan las causas últimas de nuestras sensaciones y nuestros pensamientos. Poner juntas las causas próximas y últimas es la clave para el conocimiento de sí mismo.

Si comprendemos nuestro origen podremos plantearnos qué hacer con nuestro presente y nuestro destino.

La condición

Lo primero es entonces comprender que sí existe una naturaleza humana íntimamente relacionada con la naturaleza del universo; incluso podemos decir que son prácticamente lo mismo, o partes de un mismo total.

Luego podemos reflexionar a propósito de una condición humana; que es precisamente el pensamiento que tenemos sobre la experiencia de nuestra naturaleza. Los seres humanos podemos pensar sobre nosotros mismos; somos conscientes de nosotros mismos. Y el modo en que podemos hacer esto es a través de la creatividad de nuestros oficios de la arquitectura, el diseño, las artes. Y estos junto a la poesía. Entonces volvemos a nuestro parecer: un parecer: “Nos parece que la condición humana es poética, vale decir que por ella el hombre vive libremente y sin cesar en la vigilia y coraje de hacer un mundo.”

Aquí se juega nuestra creatividad; en “hacer un mundo”. Es el arte el va a poder mostrar el proceso de indagación personal e interno de la persona. Pero es una cuestión importante comprender que en nuestras obras y creatividad nuestro pensamiento “nos dice muy poco acerca de cómo pensamos de la manera en que lo hacemos, y mucho menos de por qué se originaron las artes creativas”. Luego debemos considerar nuestra naturaleza y a las disciplinas que hoy las estudian y las desentrañan. Nos aproximamos al misterio de la consciencia desde la biología, la sicología, etc. Y nuestras obras, creativas y artísticas, tienen mucho que decir junto a las ciencias y las humanidades.

Desde la poesía es posible afirmar que pase lo que pase, la naturaleza humana seguirá encerrando misterios y enigmas, y cada vez que nuestro conocimiento se aproxime o los desvele, surgirán otros nuevos y mayores preguntas. Si la condición humana es poética y por ella hacemos mundo, entonces por ella sabemos que inagotablemente estaremos preguntándonos por nuestra propia naturaleza.

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Vídeo de la clase

Carta 9, hoja 1 original

Miercoles 19 de mayo - hoja 1 - 2021

Noveno Taller de Amereida

Quisiera en este noveno taller de amereida traernos
una palabra dicha en el taller anterior. Esta es
el elogio con su verbo elogiar ........ Habría de
antemano que reconocer que se da poco.... Que las más
de las veces estamos inmersos en la crítica, en el
cuestionamiento de aquello que ocurre.... Al parecer
nuestra condición humana, al menos por ahora, está más
propensa al reclamo que al elogio.... ¿Qué será
aquello que se oculta y nos lleva a las zonas donde
aparecen culpables, asuntos mal hechos, oscuridades
que no permiten ver, malos entendidos, errores que
cobran proporciones des-proporcionadas, en fin tantas cosas
que andan pululando en los pasillos de la existencia
sin cobrar la forma necesaria para que podamos verlas
y establecer con ellas una relación "cara a cara".....
Y podíamos continuar, una relación abierta, fundada en
la paz creativa, en, como decía en el taller anterior,
en una "cierta inocencia" que permite estar "a gusto"
sin defensas, sin tensiones y sin pretensiones?.....

Mejor, mucho mejor, volver al "elogio". Hago lo
que casi todos hacemos... Ir a la "compu: Elogio: Reconocimiento
de las cualidades o los méritos de una persona o de una cosa"
Y
lo hacemos
"mediante expresiones o discursos favorables"....
Y aquí hay algo.... Se trata de expresar "cariño",
"un buen elogio es un buen regalo" y lo digo así,
porque a nosotros, aquellos que en los años sesenta teníamos
20 años nos tocó tener maestros que cantaban "el elogio" y
lo sobreponían a "la crítica"
como una actitud
de vida......

Carta 9, hoja 2 original

19 de mayo - hoja 2 - 2021

Una actitud de vida

Me encuentro, recordando los actos que celebran
el día de San Francisco patrono de nuestra escuela
tantos actos singulares en los que prima la alabanza
.....Se aparecen casi por arte de magia los verbos
alabar elogiar loar celebrar. Todos ellos
constituyen una actitud de vida, una presencia
tal que no puede sino conformar un acto de vida.....

Descubrir, hacer aparecer la vida aquella que
pareciera esconderse tímida ante el fragor de las
circunstancias y que hubiera que llamarla para que
saliera a la luz.... Hermanas hermanos
creo que la herencia que recibimos de los maestros
que fundaron la escuela fue optar..... Elegir
entre la alabanza y la crítica..... escoger la alabanza
"Alabado seas mi Señor por el hermano Sol" por
la hermana luna las estrellas por todas las creaturas.....

En el parto, elogiar la vida del crío que nace
por sobre la sangre que está en todo nacimiento,
eso sí, claro está, sin desconocerla......

La alabanza y el elogio parecieran ser
las voces que afloran de lo más íntimo, pare~
cieran ser las voces del mismo silencio,
de todo aquello que no se deja atrapar ni reducir
sino que le es propio quedarse en el misterio
que lo sustenta y aflorar de tanto en tanto
bajo la forma de un canto que canta cantando.

Saludos
a
todos

Tercera Parte: Una nueva dimensión para abrir

Isabel Margarita Reyes N.

Desde el hallazgo América recibió la cultura occidental. Aún cuando nos encontramos en otro continente y en otro hemisferio, fue tan bien recibida, que se transformó en un modelo a imitar.

                   entre simulacros y fantasmas las gentes de américa sólo imitamos
                         Amereida, p. 11.

Pero nosotros, desde nuestros oficios artísticos y creativos, debemos encontrar nuevos caminos propios. Es lo que nos advierte Amereida cuando nos pide "abrir mundo".

Un signo de ello es la Cruz del Sur bajada sobre el continente que nos entrega el "Propio Norte" cual una nueva orientación, aquella que nos permita volvernos hacia lo propio.

"El propio norte"

Casi en una súplica se nos dice, después,

           que llegue el hueco el hueco apenas.

Y agrega:

       perdámosnos en pos de nuestros propios pasos
                           Amereida, p. 12.

Siempre hay un camino abierto por más dificultoso que sea encontrarlo cuando estamos con la mente en blanco sin saber qué hacer. Por ello, salimos a observar:

Dice así: Volverse para remirar el recorrido desde el inicio. En el plano ambos lugares aparecen a la misma altura y distantes pero, aquí, directamente, lo anterior se eleva y mientras más distante –los cerros detrás del ascensor que no aparecen–, más altos.

El aquí y el allá se dan al unísono porque están a distinto nivel. La altura agrega una nueva dimensión. Así, en lo apretado de la ocupación del cerro cada lugar adquiere su propio aire que se extiende a lo que lo rodea.

Aún, al mirar atrás, siempre hay algo nuevo, inesperado, no previsto.

Así, devuélvanse a sus carpetas, a lo hecho en ellas, y a cada página agréguenle un color, libremente, ya sea a lápiz o a pincel. Quiérase que al remirar las páginas se les aparezca una nueva dimensión tal como a los poetas, atendiendo al acto hecho, se les viene la palabra cual "un eco resonando".

Cuarta Parte: Remirar libremente

Manuel F. Sanfuentes Vio

Cuaderno de Madrid, p. 34; Marcelo Araya 2006.

Sobre todo aquello que hemos hablado, pensado y practicado, cabe remirarlo como una peregrinación que va desde el acto a la forma. Toda palabra, antes que nada, es luz, sobre aquello no palpado aún; la palabra ilumina el mundo porque lo va nombrando; cosas, cualidades y acciones, toman el nombre que la palabra señala.

Volver a mirar, distinto a la palabra, es un acto en sí del oficio, per se, si se quiere; volver sobre lo que se está haciendo, como en un juego o en un baile, constituye la clave del caminar: no hay línea recta; todo lenguaje llega de forma oblicua. Aún así, el camino de Santiago llega a un lugar supuesto, Homero es un autor improbable, y el camino del Inca lleva a todas partes.

La historia de un semestre también es un acto vivo capaz de volver sobre ella para reiluminar su propio afán, ese es el "ángel de la historia". La proposición de Isabel de volver sobre las páginas de la carpeta que llevamos sobre el Taller, y sobre ella "agregarle color libremente" constituye una lectura iluminada sobre una escritura que busca sus claridades; como aquellos artistas de la ilustración que recibían las páginas impresas para terminar ellos las capitales, iluminar la entrada de los párrafos y dibujar el espacio de la página que no ha sido tocado en proceso productivo del libro. Libremente, el color puede otorgar la luz que el escrito requiere para aparecer en definitiva, como cierre de un acto inicial que se completa con esta revisión. Sin prever un resultado, el mero desafío propone de suyo un nuevo orden no previsto.

Tomar las artes plásticas para "pintar" el espacio del diseño y la arquitectura, opera como el límite que nos propone la poesía para nuestros oficios: ante el cierre, vuelta atrás para acabar lo que el acto ha abierto en nosotros. Así, el finiquito de la obra hecha, incluye el ojo de la historia que es la memoria; desde atrás edifica el presente en el que se haya y abre su camino, peregrina en esa libertad.

Semana 10 Miércoles 26 de mayo

Primera Parte: un fragmento

Jaime Reyes G.

Fragmento de “las Catacumbas” del poema “La Nave de los Ángeles”, de Jaime Reyes.

Ángeles de Papel (la nave de los ángeles).jpg

Nos escondimos en el sueño del mar. Ningún otro alivio puede más que éste y su gracia líquida bañaba también el fondo de las tumbas de la poesía. Como si la voz de voces fuese un cuerpo desnudo y acariciado quedamente en medio de las olas; nadar en un mundo de vientos razantes y de aguas heladas. El mundo Pacífico recibiendo a sus seres.

Levemente sorprendimos al reflejo de todos los astros brillando sobre las ondas cautivas; el rostro estelar configurado como la espuma pisando el ritmo de las playas. Allí donde las arenas mudas rigen los testimonios terrestres; el beso como el mayor de los festejos. Andando sinuosos sobre el filo de la marea despreciando todo poder; incluso aquel legítimo que entregó la leyenda. Inocentes; como una buena ofrenda.

Entonces los fantasmas nuevamente asomaron y dominaron la faz de la existencia con los vestigios parlantes de las naves que se habían posado en cada siglo virgen. Emblemas gozosos y tembladores para esparcir por el mundo. La figura de la distancia trocada en el fantasma ambiguo de la lejanía. Pero seguíamos ocultos, y finalmente los seres humanos anhelamos la unidad de la especie en un mar que aún pliega el heroísmo fabuloso de semejante empresa. Mar infinito como la vastedad del reino de la palabra. Por eso las naves abundan sobre derroteros y no sobre caminos; una derrota de aguas es el rumbo que no conduce a lugares; es el rumbo por el rumbo, partir por partir, perderse en pos de los propios pasos.

Los fantasmas nos rondaban dominando sobre las terrenas escenas de la luz que se abatían sobre la llovizna, delirando sus propios nombres. Sobre los senderos y sobre orillas indecisas, incursionando también en pequeños esteros, en los riachos intermitentes. Nos buscaban sabiendo que allí los recodos se vuelven más secretos, más voluptuosos y más sagrados. Igual que ellos nosotros también nos hicimos vagabundos en el aroma de las playas, el viento definitivamente frío, las arenas; las virtuosas y desconsoladas arenas. Aguardábamos de pie con la frente incrustada en el horizonte.

Luego el daño fue sumido en las cuevas ancianas mientras la tormenta marcaba los territorios humanos. Aún así viajábamos; acometiendo las partidas a través del eco magistral que rebotaba cantando desde los remotos confines. Por eso la andada prefería las canciones para orientarse, para cultivar sus extravíos, para entronar sus sendas. Pura lengua adosada en el equipaje, pura lengua prendida en los mares. Intentamos una conversación con aquellas personas milenarias que no fueron hallados por los fantasmas, los que aún hoy transitan venciendo al silencio que cubre nuestras costas secretas y estremecidas. Ellos nos contaron de las cruces en la violencia como ráfagas submarinas que de tan invisibles no hablan, pero que de todas formas afloran sus marcas en la faz de la roca, partiendo cristales para servir los centelleos que alimentan a los ocasos. Por eso la vista nublada penetró más allá de los azules lisos y fue acariciada por un manto salobre cuando la brisa arrasó el fondo de los continentes. Incluso la nieve tuvo a sus hijos oyendo al aire de los volcanes cuando el fuego nadaba en las profundidades del océano en penumbra. Aquella clausura libre de las lluvias comprendió sus alturas mientras algunos fantasmas que no respiraban dominaban el mundo. Aquel mundo de superficies tensadas por tormentas eternas. En cambio aquí todo era marino, todo.

Mares de la luz en noches cerradas por los cubrimientos coagulados de la lejanía donde perecen los horizontes. Mares sólo de vistas entregados como espumarajos sobre los pies que andan las playas. Aún hoy existen esos reyes gobernantes del borde, alucinados con el dominio feble de una palabra, con la inclemencia terrorífica del inmundo. Pero nosotros ya nos habíamos transformado en peregrinos de la orilla, habituados sólo a ver, no a navegar.

Segunda Parte

Carlos Covarrubias F.

Vídeo de la Clase

Carta 10, hoja 1

Miércoles 26 de mayo - hoja 1 - 2021

Décimo Taller de Amereida

Siendo este el último taller de Amereida del primer
semestre de "este" 2021 y habiendo tratado de
sostener "el presente" como único tema, creo
que no debiera dejar alfuera al tan mentado
~ahora y aquí~

Ahora ~ tiempo, aquí ~ espacio, una rara encrucijada,
tan rara como puede ser aquella que señala al cuerpo
por un lado y al espíritu por otro.... Y lo curioso es que
hablamos de ellas (las encrucijadas) como .....agua va....
Separando los términos con palabras y definiciones (de los mismos)
que los distinguen y singularizan..... Me pregunto, así como así,
al correr de la pluma, si es que es posible que ande un
cuerpo por ahi solo sin su espíritu o un espíritu sin su
cuerpo ó si es posible que ocurra el tiempo
sin su espacio o un espacio sin su tiempo.......

Han habido momentos en la épica que llevamos entre todos
en los que "ahora y aquí" se traen al acontecer como una sola
palabra, creo que ha ocurrido así ante la imposibilidad
de señalar un aquí sin su ahora o un ahora aislado de
su aquí..... Recuerdo hace ya algunos años que
estando un grupo de diseñadores arquitectos pintores
escultores y poetas (grupo conformado por mujeres y
hombres), estando frente al estero de Mantagua
en la Ciudad Abierta, tratábamos de dilucidar el
"como" el "cuando" y el "donde" de una obra que queríamos
hacer para salvar la distancia que había entre una ribera y
la otra.......

Carta 10, hoja 2

miércoles 26 mayo - hoja 2 - 2021

El estero también llamado hoy en día el humedal
interrumpía la continuidad de los terrenos
separando un lado norte de un lado sur...... Y,
desde hace ya 50 años, momento en que esas tierras
conformadas en gran parte por arenas, comenzaron
su destino, y a constituirse en una Ciudad Abierta capaz
de acoger vida trabajo y estudio , a la vez que cobijar
la condición poética que acompaña a la condición humana
~en las buenas y en las malas~ ...... Bueno, volviendo
al momento en que nos encontrábamos, frente al estero,
de repente uno de nosotros enérgicamente
irrumpe en la conversación y dice: "esto se
resuelve, "ahora y aquí" y señala un punto
que daría comienzo, mejor aún, que dio comienzo
en el acto, una obra destinada a unir ambas
riberas...... "Ahora y aquí" como si quisiera
fijar, anclar un presente absoluto en un
lugar absoluto de una vez para siempre......
Entonces, con las palas que llevábamos comenzamos
a cavar, a dibujar con zanjas el borde de
la ribera sur..... Y desde ese entonces
hemos intentado de múltiples maneras unir
ambos lados que están resguardados por un
mismo nombre y que des lindan mansamente
con el oceano Pacífico hacia el Poniente y,
con el mar interior que se extiende por
América, por el oriente.......

Un
saludo
a
todos

Tercera Parte: El rumbo de una destinación

Isabel Margarita Reyes N.

En este último encuentro del Taller de Amereida en este primer semestre, veamos qué nos advierte la poesía antes de entrar en el tiempo de los exámenes de Talleres.

El poema Amereida termina diciendo:

             el camino no es el camino

¿Qué se nos quiere decir?

La palabra poética tiene un inagotable que ninguna interpretación abarca por entero. Sin embargo, tracémosnos un camino a través del poema, una ruta, un derrotero, un rumbo, una singladura, como dicen los navegantes, desde:

¿no buscó el paso su abertura
tanteando en la costa
como en la noche el ojo su aventura?

                          Amereida, p. 5

Este fue un camino nuevo, no abierto aún para el mundo, que va al encuentro de un desconocido. Un rumbo que se extiende por "tanteos", precisamente porque va tras la abertura de un posible paso. Así, no directo, no lineal, nos decimos, como tantas veces, tampoco lo son nuestros caminos creativos.

Estando en faena durante la travesía en la playa de Pichidangui:

Dice así: un "entonnoir". La mayor profundidad hacia el NE: una abertura luminosa, asoleada, tierra adentro. Es la lejanía que nos trae el mar interior. La Silla del Gobernador hacia el SW aquí, próxima, al frente, sin lejanía. Vinimos aquí y la luminosidad nos lanza más allá.

Cual un embudo, entonnoir en francés, la extensión natural nos enseña, nos muestra un rumbo. Nos encontramos, entonces, con un pivote de giro, aquél que nos propone el nombre. Desde ello y allí, en ese lugar, se nos une la obra de travesía, junto y en la orilla del océano Pacífico, al Mar Interior.

¿dónde se nos dio a nombres
el hallazgo americano?
¿qué cuenca los
                         alumbra?

                      Amereida, p. 133

Alberto Cruz en la "Capilla Los Pajaritos" pone un nombre: "forma de la ausencia". Y se pregunta respondiéndose enseguida: "¿por qué llamarlas, por qué poner nombres? Porque las palabras nos señalan una tarea. Ellas están al comienzo y al fin de la obra: son ellas las que juzgan lo realizado."

Aún cuando,

     cada nombre contiene su desconocido

                        Amereida, p. 128

ya sé qué es lo que busco. Por ello ponemos nombres. Ellos construyen el fundamento de la obra y las obras se conforman en cuanto persiguen esas palabras, ya no poéticas, sino "vocablos" del oficio. Más allá de los logros ahí se inicia la "aventura". Esa que nos hace continuar lo no hecho aquí, más tarde, en otra obra. Conformándose, así, "la obra" de cada cual, en esa multiplicidad.

Pero,

que también para nosotros
el destino despierte mansamente

                     Amereida, p. 4

Trabajar en paz, en la confianza de que ya encontramos nuestra "tarea". No se trata, así de mandatos ni de instrucciones poéticas sino de disposición gratuita, en plena libertad. En el grado más alto de libertad, "libertad sin opción", nos hemos dicho, aquella que permite que tanto las obras como nosotros encontremos nuestra destinación.

Cuarta Parte: "de tanto inaudible"

Manuel F. Sanfuentes Vio

Godofredo Iommi, inéditos; poemas para el Taller de Amereida, lunes 28 de septiembre 1998.

No acaba de terminar también con estas palabras mi entendimiento sobre el sentido de lo impropio en América; este continente no halla su hora solo en los acontecimientos en la historia de la tradición. La impropiedad es una disputa sobre la pertenencia, distinto a la propiedad, incluso respecto a la cultura. O su "hora" es un misterio, o hay algo subyacente que permanece desconocido, se nos oculta; por ejemplo, cuando Amereida señala que "del todo por saber está la relación de lo que está allí introducido y de lo que allí continúa subterráneamente", ¿no aventura una continuidad sobre lo que ha sido o separado, perdido, robado en América? Parafraseando a Amereida, América... la nueva robada.

El mito antiguo parece encararnos ese misterio de lo ausente, pero que se hace presente en el "entonnoir", como un cono perforado donde la realidad reduce la existencia: la vuelve impropia, pero con dignidad, la sirve delicadamente. Como la voz de un coro al entonar –entonner– el canto de todos. Así vistas, la propiedad, pertinencia o pertenencia, son un espejismo del tiempo, de la memoria y del presente de América.

Me digo también que la palabra en sí es impropia, pero tiene lugar, cuando se dice, cuando se anota, cuando se escribe, cuando se graba sobre una piedra; si se quiere, solo cuando es pronunciada, pero tiene lugar ahí, aquí, volviendo audible el espacio de la nada. Tener lugar es cuando el vacío y el silencio toman la forma de un instante; eso es lo que llamamos el acto; acto poético que marca –a-nota– sobre la tradición de la ausencia lo que no habíamos visto y que ahora vemos surgir como chispa de luz.

El ser americano se interroga siempre sobre lo nuevo, incluso su estatuto más antiguo es una nueva forma de vida, de lenguaje, de pertinencia y encuentro con lo otro y con lo desconocido; ahí está su virtud y a la vez su desengaño. Para "el navegante ciego" el nuevo mundo es una trampa. Lo nuevo es avasallado por la tradición, la identidad no tiene una forma, tiene momentos, un tiempo que siempre es presente.

Y el presente del Taller de Amereida es ahora usted aquí ausente, palpando este silencio para dar término a un semestre impropio; por ello entiendo la carpeta como un refugio ante la pérdida de realidad en la que estamos viviendo. Porque serán la palabra y el dibujo los que darán temple a la soledad y privación de nuestros días. Esta experiencia última, límite, debe ser también marca y signo sobre la brecha abierta entre cada cual y los actos humanos; hoy día un coro sería imposible, por lo que la voz de todos parece reunirse en un lugar que no es este, pero que vamos a recuperar cuando la ausencia sea superada.


Notas

  1. Matéria de Poesia, Manoel de Barros (fragmentos):

    Todas as coisas cujos valores podem ser
    disputados no cuspe à distância
    servem para poesia.

    O homem que possui um pente
    e uma árvore serve para a poesia.

    Terreno de 10 por 20, sujo de mato, e os detritos que nele gorjeiam, como, por exemplo, latas, servem para poesia.

    As coisas que levam a nada têm grande importância. Cada coisa ordinária é um elemento de estima; cada coisa sem préstimo tem seu lugar na poesia.

    As coisas que não pretendem, como, por exemplo, pedras que cheiram água, homens que atravessam períodos de árvore, se prestam para poesia. Tudo aquilo que nos leva a coisa nenhuma e que você não pode vender no mercado, como, por exemplo, o coração verde dos pássaros, serve para poesia.

    Os loucos de água e estandarte servem demais para a poesia.

    O traste é ótimo, o pobre-diabo é colosso. As pessoas desimportantes dão para a poesia.

    Qualquer pessoa ou escada, o que é bom para o lixo é bom para a poesia. As coisas jogadas fora têm grande importância. Um homem jogado fora também é objeto de poesia. Aliás, saber qual o período médio que um homem jogado fora pode permanecer na terra sem nascerem em sua boca as raízes da escória também dá poesia!

    Tudo aquilo que a nossa civilização rejeita, pisa e mija em cima, serve para poesia.

  2. Cabe recoger lo advertido por Isabel Margarita Reyes sobre el hecho de que las palabras de los cinco colores, incluso en su traducción al español, no contienen la letra con que se les designa; esta aparente arbitrariedad agrega a cada color un valor vocálico del que carece la palabra que lo nombra. « A noir, E blanc, I rouge, U vert, O bleu : voyelles » / "A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales".

    A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
    algún día yo diré vuestros nacimientos latentes:
    A, negro corsé velludo de moscas resplandecientes
    que zumban alrededor de crueles pestilencias,

    golfos de sombras; E, candor de los vapores y las tiendas,
    lanzas de fieros glaciares, reyes blancos, estremecimientos de umbelas;
    I, púrpuras, sangre escupida, reír de los bellos labios
    en la cólera o las embriagueces penitentes,

    U, ciclos, vibraciones divinas de los mares viridios,
    paz de los pastizales sembrados de animales, paz de las arrugas
    que la alquimia imprime en las grandes frentes estudiosas;

    O, supremo Clarín, lleno de extrañas estridencias,
    Silencios atravesados de Mundos y Ángeles;
    – O, la Omega, rayo violeta de Sus Ojos!

    Voyelles, Arthur Rimbaud 1883; en línea: https://fr.wikipedia.org/wiki/Voyelles_(sonnet)

    A propósito de los colores en el dibujo en la Ciudad Abierta, se notará sin duda la falta del Verde, que optamos por eludir ante lo elevado del precio de tierra de color verde; nos quedamos con los 4 restantes con la esperanza de que los elementos en relación, palabra, dibujo y color, mantuvieran aún un ritmo para el acto.

  3. "El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!". Nos referimos al ensayo de José Martí "Nuestra América", publicado en 1891. Se puede leer en línea aquí: https://es.wikisource.org/wiki/Nuestra_Am%C3%A9rica
  4. Traducción de Manuel F. Sanfuentes e Igor Fracalossi. Para la composición y puntuación del poema, nos remitimos a la edición Matéria de poesia, Barros, Manoel. Alfaguara, p. 15-19. Rio de Janeiro 2019; originalmente publicado en 1974.
  5. Quebrada esclerófila costera.La Ciudad Abierta alberga diversas quebradas sin curso de agua permanente que desembocan en el acantilado muerto. Todas ellas mantienen uno de los ecosistemas más biodiverso de la zona costera mediterránea. El bosque esclerófilo de Peumos, Boldos, Molles y Litres domina junto a una corte de especies arbustivas y herbáceas. La quebrada principal cruza la parte alta de la Ciudad Abierta. Aloja tres espacios públicos de la ciudad: el Cementerio, la Capilla y el Anfiteatro. Los temporales esporádicos que generan grandes flujos de agua han sido materia de la arquitectura y el diseño y han permitido calcular el caudal máximo de agua y proponer los elementos hidráulicos para conducirlo. El control hidráulico de la quebrada se basa en la consolidación de la superficie, evitando que ésta sea erosionada y se constituya de tal forma que drene el agua interna de las napas. En el fondo de la quebrada se construye un canal de hormigón que recoge el agua de los bordes y del total de las obras de la quebrada. La quebrada posee una alta cobertura, lo que le da un aspecto con un dosel continuo y cerrado; sobre los árboles crecen varias lianas y en el piso algunos helechos del género Adiantum. Como especies arbóreas dominantes están el peumo (Cryptocarya alba), molle (Schinus latifolius), boldo (Peumus boldus) y corcolén (Azara celastrina); entre los arbustos se destacan el mayú (Sophora macrocarpa) y lechón (Adenopeltis serrata). Voquicillo (Diplolepis menziesii) y voqui negro (Cissus striata), son lianas comunes en este bosque. Las trepadoras soldadillo (Tropaeolum tricolor) y huanquí (Dioscorea bryoniifolia) destacan en primavera.(obtenido en http://amereida.cl/Extensión#Quebrada_escler.C3.B3fila_costera
  6. Recuperado de https://web.archive.org/web/20180413043240/https://www.todoslosautores.com/oscar-wilde/cuentos/el-gigante-egoista
  7. Principio de Arquímedes: Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desplaza. Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons
  8. Sagan, Carl., Druyan, Ann(1993). Sombras De Antepasados Olvidados: Las Respuestas De La Ciencia a Quiénes Somos, De Dónde Venimos Y Cuál Puede Ser Nuestro Destino, Planeta.
  9. Mancuso, S. (2019). El increíble viaje de las plantas. Planeta.
  10. Mancuso, S., & López, D. P. (2017). El futuro es vegetal. Galaxia Gutenberg.
  11. Por eso está bien rendir honores, ritos y gracias a aquellas personas que nos iniciaron, que inventaron tantas cosas de las que hoy nosotros usufructuamos. Pero nunca debemos convertir esos agradecimientos y reconocimientos en un culto a las personalidades, pues así nuestros fundadores se convierten en caudillos elevados a dimensiones casi religiosas o sagradas; y sus escritos y palabras se convierten en dogmas incuestionables. Es el totalitarismo. Es imprescindible el debate de las tradiciones, las dudas sobre el conocimiento, y las preguntas que cuestionen las bases fundamentales de nuestras creencias.
  12. Reyes, J. (2010). Carta de Alemania. Valparaíso: Taller de Investigaciones Graficas e[ad].
  13. Hölderlin, F., Gabaudan, H. C., & Coello, A. L. (1990). Correspondencia Completa. Madrid: Hiperión.
  14. Hölderlin, F. (1995). Hölderlin, Poesía Completa (edición bilingüe). Barcelona: Ediciones 29.
  15. Octavio Paz, El Arco y la Lira, pág. 88.
  16. Toda la remisión de Amereida a Hölderlin, en una suerte de clave, se lee al final del "volumen primero", particularmente en las páginas 181 a 184 del poema.
  17. Mancuso, S., & López, D. P. (2017). El futuro es vegetal. Galaxia Gutenberg.
  18. Hölderlin, F. (1995). Hölderlin, Poesía Completa (edición bilingüe). Barcelona: Ediciones 29.
  19. (Sacks, O. (2020). Todo en su sitio: Primeros amores y últimos escritos)
  20. Ibid
  21. Escuela de Arquitectura. (1972). Exposición 20 Años Escuela de Arquitectura UCV. Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, Chile.: Universidad Católica de Valparaíso. Recuperado de http://wiki.ead.pucv.cl/index.php/Exposición_20_Años
  22. Wilson, E. O., & Ros, J. (2018). Los orígenes de la creatividad humana. Grupo Planeta.