T1 Poética MCyT 2015 MC

De Casiopea



TítuloDesde el patrimonio natural a la identidad del espacio público en la ciudad
Del CursoPoética General Mg 2T 2015
CarrerasCiudad y Territorio
Alumno(s)marcela castillo

Desde el patrimonio natural a la identidad del espacio público en la ciudad

Desde las travesías y el recorrer América y Chile en búsqueda de la identidad americana reconocimos como el territorio marca y quien lo habita lo significa. El habitar nace desde la cualidad que significa al lugar, de ese algo que crea el distingo de lo local, la identidad dentro de la escala territorial o global. Los Andes, la pampa, el Paraná, el Amazonas, el desierto, el Pacífico y el Atlántico son parte del obsequio que entrega el regalo de América, nosotros, esa mixtura que se hace mestiza del todo; ese habitar, al que uno pertenece y de donde uno proviene.


En el territorio chileno se hacen visibles – y habitables – notables contrastes en relación a su geografía, donde elementos formales y significativos del paisaje establecen una base de recursos territoriales únicos. Estas particularidades geográficas; el océano, cordilleras, desiertos, archipiélagos, fiordos, valles, quebradas, ríos y lagos, otorgan identidad a cada uno de dichos espacios y exigen distintas formas de ocupación y habitabilidad, mismos rasgos que la trama urbana impuesta inicialmente en Chile tiende a no reconocer y a buscar cierta uniformidad de los centros urbanos haciéndolos núcleos carentes de un carácter propio.


“entre simulacros y fantasmas las gentes de América sólo imitamos”.


Reconocer estos elementos geográficos, sus cualidades formales y su valor ecológico o natural permitiría incorporar elementos identitarios propios, introducir valores medioambientales desde lo natural o lo rural a lo urbano y generar espacios públicos de intercambio socio-cultural en búsqueda de general articuladores urbanos que resguarden todos los demás valores que la ciudad tiende la resistir.


En un primer análisis, al mirar el crecimiento y extensión de Valparaíso observamos como las plazas actuaron de nodos urbanos en torno a los cuales la ciudad extendía su forma y pudimos dar cuenta como se ordena una red de espacios públicos que vincula a la ciudad en ese borde de arriba y abajo, consolidándose entre ambos bordes paseos y recorridos que exploran Valparaíso desde “sus muelles y espigones para las faenas portuarias y sus playas y balnearios desde las Torpederas y Recreo”, entre las mismas plazas y edificios del Almendral y “en los bordes altos de los cerros con sus balcones y paseos” (Purcell, J. 2001). Esta red de paseos relaciona el cotidiano, el subir y bajar, el interior y la penetración al mar que destina al puerto. Y en ese espacio que goza la ciudad en lo público, Valparaíso adquiere característica festivas y recreativas que constituyen y contribuyen a la conformación patrimonial de la ciudad, donde entre sus calles y plazas, “la fiesta urbana, exalta la capacidad para expresar identidades complejas, fragmentarias y cambiantes, típicamente asociadas al caleidoscópico mosaico urbano” (Homobono, J. 2004). Estas fiestas y celebraciones dan cuenta de la conformación espacial de la bahía donde la Quema del Judas baja de los cerros, Mil Tambores recorre el borde costero y la fiesta de San Pedro se vive en el mar, y también exaltan ese valor indicado por Purcell donde se consolida “este borde recreativo, cual espejo del borde marítimo que se extiende hacia el mar, se extendió hacia el país y luego al continente, constituyéndose en un borde recreativo de turismo internacional” (Purcell, J. 2001).


Por otra parte, no se reconoce al Gran Valparaíso como “región urbana” (Forman, R. 2008), cada una de las unidades (Valparaíso, Viña de mar, Reñaca Concón, entre otras) y entre ellas mismas no consolidan un vínculo que amalgame todos dichos núcleos, pudiendo ser el mar y su borde la franja que reconocemos todos comparten. Incluso, al ir hacia el interior del país [o al interior del Gran Valparaíso, Villa Alemana, Quilpué, Limache], el borde frente al agua, como puede ser los márgenes del estero Marga-marga unificarían un recorrer o penetrar del todo como extensión de Valparaíso.


Incorporados en lo urbano del Gran Valparaíso existen cuatro santuarios de la naturaleza (Dunas de Concón, Roca oceánica, Palmar del Salto, Acantilados Federico Santa María), un sitio prioritario para la conservación de la biodiversidad (Dunas de Ritoque y humedal de Mantagua) y la Reserva Nacional Lago Peñuelas (Reserva de la Biosfera La Campana – Lago Peñuelas). Cómo reconocer, cómo incorporar, o el cómo permear estas áreas naturales hacia lo urbano, reconociéndose como zona que rozan y habitan la ciudad y más allá del valor recreativo-turístico que dichos emplazamientos suponen, incluyendo su valor ambiental, educativo, social y cultural complementando los valores del ocio y dispersión necesarios desde lo urbano son algunos de los objetivos que persigue esta investigación, además del como incorporar áreas de gran valor pero de extremo desgaste como lo son las quebradas entre los cerros y los cursos de agua y esteros como articuladores a modo de costura urbana ese arriba y abajo que siempre mira el mar.