Sebastián Rojas - La deriva como ejercicio de meditación urbana

De Casiopea







TítuloSebastián Rojas - La deriva como ejercicio de meditación urbana
Año2014
AutorSebastián Rojas
Tipo de PublicaciónBitácora, Ensayo
Carreras RelacionadasArquitectura

Deambular, el ejercicio de la meditación urbana.

Del estudio realizado durante el taller, disgrego ciertas ideas sobre el acto del deambular y como este espacio crea ciudad.

Sabemos que la ciudad es un conjunto de relaciones que están en constante interacción, ya sean físicas, sociales, religiosas, culturales, etc… Se presenta llena de matices y en cada giro, desvela una virtud. Desde este punto de partida podemos decir que la ciudad está en constante movimiento, se construye en base a flujos urbanos los cuales se entrelazan e interactuan en nodos. Estos nodos a los cuales nos referimos son medibles objetivamente, poseen una distancia en la ciudad, un tiempo. Un ejemplo de esto son las plazas públicas, puntos de concurrencia habituales y generadoras de barrio. La distancia entre estos puntos son peatonales, recorribles en periodos cortos de tiempo. La ciudad se presenta en función de los sitios de interés que nos dan, nuestras relaciones y recuerdos. La mutación constante de la ciudad, crecimientos y cambios van generando alteraciones del paisaje.


Esto ya era constatable con los actos iniciales de la primera cita dadaísta. Donde un grupo de artistas por el año 1921 se juntaron en un lugar determinado con el único objetivo de desplazarse hacia un lugar de la urbe y descubrirlo, sin realizar ninguna acción material, se trataba ese entonces de una operación estética basada en la acción, al habitar más la ciudad que en representarla. Este tipo de interveción de las primeras visitas Dada y las deambulaciones surrealistas poteriores supusieron un cambio fundamental en el arte, ya que se estaba utilizando el acto de recorrer un espacio como forma estética, en contraposición de lo que era antes, que el arte solo formaba parte del espacio público mediante ornamentaciones como esculturas o parques. Este tipo de intervenciones revitaliza la vida del artista, otorgandole una nueva oportunidad de intervenir en la ciudad.

Este movimiento busca sacar a la ciudad de las utopias del futurismo, donde se busca abandonar lo fugaz de la velocidad, de los flujos de energía, de las luces, ruídos y la constante metamorfosis del espacio. Traer a presencia la realidad del cotidiano y su velocidad. Hacer la ciudad peatonable, de ritmos lentos y vivenciales.

Un par de años después aparece el Deambular a campo abierto que busca la “exploración hasta los límites entre la vida conciente y la vida soñada” “Los estaban convencidos de que el espacio urbano se puede atravesar al igual que nuestra mente, que en la ciudad puede revelarse una realidad no visible [Pág. 88]”

La deambulación “consiste en conseguir, mediante el caminar, un estado de hipnosis, una desorientadora pérdida de control. Es un médium a través del cual entra se en contacto con la parte inconsciente del territorio”. [Pág.84]


Es acá donde la Dérive cobra realidad, aparece la deriva como un viaje erratico de descubrimiento en la ciudad. Se busca encontrar, interactuar y descubrir las zonas inconcientes de la ciudad, descubriendo y ampliando nuestros mapas mentales.

He caído en la cuenta que deambular por la ciudad sin un destino, es dejar fluir los pensamientos libremente, un estado de desconcierto, donde las ideas no son retenidas y el imprevisto, saca lo nuevo de la ciudad. Es un tiempo ganado, de diferente ritmo, donde cada giro presenta una característica nueva del espacio. El aventurarnos a este desconocido. El deambular se ha revelado como una forma perfecta de delimitar un tiempo vacío, caracterizado por un ritmo lento impuesto únicamente por el cuerpo. Estos momentos de improvisación en las ciudades están condicionados por las ramificaciones urbanas de víalidad, a partir de este punto podríamos plantearnos las siguientes interrogantes:

Cuánto es realmente lo que podemos internarnos en el desconocido de ciudad? Cuáles son los límites de ciudad? Cuál es la medida de ciudad recorrible peatonalmente? Es acaso la vialidad una manera de ir cegando la ciudad en su velocidad?

Frente a esto podemos indagar en que existen dos ciudades en el colectivo social, la ciudad psicogeográfica y la ciudad tangible. La primera la podemos encasillar en lo que conocemos mediante diferentes instancias, ya sea registro visual, oral o urbano. El Segundo lo podemos recorrer, ya sea en el tiempo del paso o en el brusco paso vehicular. La medida de ciudad en el deambular va a depender de la extension posible de la jornada, jornada que se puede llegar a medir en cuantos nodos son recorribles o cuanta extension puede ser abarcada entre estos puntos. Como urbanistas es nuestro deber no olvidar lo importante que es poder moverse en la ciudad, poder respetar estas dimensiones del paso y dar la posibilidad de descubrirla en la deriva. El acto de observación es un eje fundamental en nuestra formación como arquitectos. Pero por sobre eso, el acto de caminar, de poder deambular, es la expresión maxima de libertad humana. La medida del pie, del paso por sobre la distancia, nos hace tener un presente y hacer ciudad.


Fuentes

http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-30692005000100008&lng=pt&nrm=iso3.&tlng=es http://www.paisajetransversal.org/2010/02/reflexiones-extractos-y-comentarios.html http://estructurassensitivas.blogspot.com/2011/06/new-babylon-constant-1959.html http://www.mixite.es/es/2011/03/12/anti-walk-una-practica-estetica-en-la-ciudad/