Sebastián Cubillos Tarea 3 - Módulo investigación T2 2016

De Casiopea



TítuloTarea 3
AsignaturaTaller de Diseño Industrial Titulación
Del CursoMódulo Investigación T2 2016
CarrerasArquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial
3
Alumno(s)Sebastián Cubillos


FACTORES CONSTRUCTIVOS DE IMPLEMENTOS EN ESPACIOS PUBLICOS

LA IDENTIDAD Y EL TERRITORIO EN OBJETOS URBANOS

Al considerar los aspectos formales y culturales que tienen los objetos que componen lo público, se puede decir, que estos condicionan la forma del habitar, encuadran a una persona dentro de un contexto de uso; el cuál, con el pasar del tiempo se volverá conocido y cotidiano, volviendo virtual la experiencia natural con el territorio, y por ende, individualizando el espacio colectivo; en una utilidad transitoria. Surgen factores de diseño de estos objetos colectivos, como, la identidad, ya que esta nos habla de los rasgos, dentro de un espacio y forma determinados en la función del objeto. Y, en otro lado la recursividad, la cual, dice de un modo de comportamiento para los objetos, otorga, un valor que funciona tanto para sí mismo (unidad) como para la satisfacción de un sistema externo (múltiple). Al hacer este planteamiento identitario y recursivo, introduciendo el concepto modular; existente en la implementación moderna del espacio público, entra la interrogante ¿Pueden los objetos del espacio público ser modulares y tener una identidad acorde al entorno?, apuntando con ello, el dilucidar los conceptos constructivos o formales de un objeto público para todo tipo de territorio.

Palabras claves

Mobiliario urbano, Objetos públicos, Construcción modular

La identidad como producto de la interconexión de lo habitado y el habitante

Si tomamos los espacios públicos de las ciudades y nos adentramos en el habitar colectivo que se expone en su haber; como una localización para y con los otros, se puede ver que se constituyen formalmente como una comunión de usos. El lugar proporciona el medio fundamental a través del cual damos sentido al mundo y a través del cual actuamos. Cuando creamos lugares, cuando vivimos los lugares, creamos identidades. Hablar de lugar, por tanto, es hablar de identidad (1) esto nos plantea situacionalmente el territorio como una red entre los objetos y el habitante, creando una estructura, Cuando los elementos de un conjunto pertenecen a él, lo componen, porque cooperan o trabajan juntos de alguna manera, llamamos sistema a ese conjunto de elementos (2). Estos sistemas pueden ser diversos, en toda ciudad hay miles, e incluso millones, de sistemas en funcionamiento cuyos residuos físicos no aparecen como una unidad en estas estructuras de árbol. En los peores casos, las unidades que sí aparecen no consiguen corresponder a ninguna realidad viva; y los sistemas reales, cuya existencia es, en efecto, lo que da vida a la ciudad, no han sido provistos de ningún receptáculo físico (3)


FICHAS

  • Cruz Petit Bruno. “Representación, lenguaje e ideología en el discurso urbano”. URBS. Revista de Estudios Urbanos y Ciencias Sociales, vol. 6, núm. 1 (2014): 51-64

Pág 54: “trabajos de tipo culturalista que ven una autonomía y lógica interna en el desarrollo de las representaciones y significados asociados a la ciudad, conformados por una multitud de narrativas e imaginarios que derivan de las mismas prácticas e interacciones de los ciudadanos”

Pág 52: "La ciudad es una realidad construida físicamente y también cognitivamente. En el paso del nivel material al simbólico se producen interpretaciones de la realidad urbana vinculadas a valores y creencias que el analista crítico debe tener presente, en particular si llegan al grado de distorsiones de dicha realidad"

"El mundo exterior, y con él el espacio, es conocido en la medida en que es vivido y percibido por un sujeto cognoscente cargado de razón (David Hawkes, 2003)"


  • Rodríguez Chumillas ,G. Rodríguez Chumillas,I. “La ciudad y el territorio entre pliegues: arte y geografía”. URBS. Revista de Estudios Urbanos y Ciencias Sociales, vol. 2, núm.2 (2014): 13-30

Pág 14: “El espacio, escenario frío, se activa a cada instante en cada rincón y todos cuentan para que el hombre tome consciencia, por un solo segundo, del sentido de la existencia, de la de cada uno y en cada tiempo, la de todos los que fueron, son y serán.”

Pág18: “Si queremos concretar un método para la formulación del paisaje como concepto vinculado a la gente –como bien colectivo– como patrimonio colectivo, hay que impregnar de una nueva mirada no sólo a la Geografía, al Arte y al conjunto de las disciplinas , sino al propio conjunto social.”

Pág 20: “Si escribimos sobre la ciudad diciéndolo todo de ella como un conocimiento verbal discursivo y despreciamos o infravaloramos el conocimiento intuitivo-simbólico, somos tan explícitos, tan denotativos, tan del pensamiento que se cierra la visión de lo invisible, lo impalpable, lo implícito, lo velado, lo connotativo. Desde la morfología urbana a las múltiples expresiones del dibujo del territorio, reconocemos en la materialidad visual el modo de concretar la visión del hombre y, por consiguiente, un medidor o registro posible de su quehacer y su sentir. Por tanto, más explicaciones posibles ante la imparable creación de conocimiento que contrae la capacidad de comprender, es lo que nos proporciona el estudio de las ciudades a través del paisaje y el imaginario, intentando ver la ciudad no sólo a través de los ‘puentes’ que las codificaciones del conocimiento normalizado en las líneas de pensamiento teóricas sobre la ciudad nos posibilitan, sino agarrándose a la perspectiva cruzada de los no especialistas, es decir, al modo en que la ven los ‘extras’ del gran teatro, los figurantes. Es otro modo de los múltiples en los que se ha expresado”.

Pág21: El entendimiento de la ciudad como paisaje urbano con una estructura objetivable y unos significados subjetivos, invita a comprensiones más lúcidas de la ciudad contemporánea, primero porque reúne visiones enfrentadas de lo urbano, dándose de lleno con el sinsentido para al menos plantearlo; segundo, porque entender así los paisajes de la ciudad, como el puente entre materialidad e inmaterialidad, entre lo visible y lo no visible, suma lo que denota y connota. Puede así aproximarse a detectar las partes del tejido en las que se descompone la ciudad contemporánea e identificar ámbitos visibles y visibilizados, ordenados, y sus límites difusos de intersticios.