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Presentación libros Metáforas Poéticas para la construcción de los oficios y Travesías por América



TítuloPresentación libros Metáforas Poéticas para la construcción de los oficios y Travesías por América
TipoCharla, Acto Público
ProfesoresJaime Reyes, Rodrigo Saavedra
Otros Participantesboris ivelic, patricio cáraves, manuel sanfuentes
Rol de la EscuelaResponsable
ModalidadPresencial
Fecha2025/05/15
Palabras Clavelibro, ediciones ead, tesis

Colección Tesis

Lanzamiento de dos nuevos títulos de la colección Tesis de Ediciones e[ad], en una actividad realizada en el Auditorio de la Escuela de Economía y Negocios de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en Viña del Mar.

En esta ocasión se presentaron los libros Metáforas poéticas para la construcción de los oficios, del profesor, poeta y diseñador Jaime Reyes, y Travesías por América, del profesor y decano Rodrigo Saavedra. Las presentaciones estuvieron a cargo del arquitecto y diseñador Boris Ivelic y del arquitecto Patricio Cáraves, respectivamente.

Presentación de Patricio Cáraves

Presentación del libro Travesías por América, de Rodrigo Saavedra

Es un honor, que Rodrigo Saavedra, me confiara la presentación de su reciente libro. Gracias.

Lo primero que debemos decir es que, este libro, es una invitación entusiasta a realizar travesías. Permítanme un excurso; Invitar: el verbo invitar viene del latín”invitare”, un verbo latino muy antiguo, cuyo sentido más arcaico es animar o envalentonar, estimular a que otro actúe por propia voluntad, y que poco a poco adquiera también el significado antiguo de tratar bien o acoger de buena gana, placentero y que se hace con gusto. En él, se exponen las experiencias de las travesías; Esta es una experiencia completa, puesto que Rodrigo el autor, las realiza primero como alumno, asistiendo y, posteriormente como profesor que guía, estudia y construye. Esta realidad de completitud de la experiencia, le otorga una mirada de reflexiva, diría, larga. En lenguaje de amereida, extensa. En esta mirada extensa, el lenguaje de su reflexión, es con palabras escogidas, las que ubica en el relato de modo tal que aproxima su vivencia al lector. Así, transmite con cercanía su reflexión. A este modo lo denomino una invitación.

También quisiera reflexionar con este lenguje de extensión, en el que se tiene presente el total. Se sabe que su realización es recorriendo el continente americano y, en este total con límites, y la relevancia del límite, presenta la experiencia de encontrarse con el desconocido, que es uno de los intereses, sino el principal, de la travesía.

Muestra o señala una realidad artística de la empresa travesía, esto es, no hay error en su realización; los imprevistos, son levantados como indicadores que abren a lo nuevo, y no dificultades a vencer.

Lleva a cabo las travesías mirando, dibujando, escribiendo. Observando con palabras de proximidad. No se guarda para sí nada, de lo que ha logrado estudiar, investigar observar. Hay una permanente donación a sus alumnos en sus exposiciones, con las que conforma el Acto de Detención, el que es el Acto primordial de la travesía, dado que abre al encuentro con el otro y, con lo otro.

De este modo, con el comunicar la experiencia invita a realizarla. Esto más que una acción es un acometer, sin violentar, pero que contiene todas las modalidades de la acción. Ahora bien, traigo la palabra acometer, sin desconocer que contiene los riesgos de emprender. En él el autor, transmite y comunica con serenidad, las decisiones en cada momento de la travesía, tanto del ir – viajar, como del erigir la Obra. Serenidad que se sustenta en los conocimientos que ha adquirido en la madurez arquitectónica, que le permite ver y decidir no sólo con la inmediatez, sino contenido con lo aprendido y reflexionado, junto a los grandes arquitectos y pensadores del mundo. Así es como hace suyo: “El arquitecto debe proyectar ese poder, entenderlo cada vez, pues en ello reside la invención: en llevar el Poder a un límite que siempre es un riesgo”. Realidad que se vive tanto en el viajar como en la construcción de la Obra. Ambas pensadas en el ámbito artístico, del arte arquitectónico.

Claro está, que en esta ocación no se pude mencionar todo. Sin embargo no puedo pasar sin tocar aquello que ha dejado en el subtítulo el autor: “Viajes de Formación en la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV”. Sabemos desde antiguo que la palabra del profeor o del maestro en la sala de clases no basta. Se requiere salir del aula. Salir a observar es el acto primero de la enseñanza de esta Escuela de arquitectura y diseño, con dibujo y texto, que llamamos croquis de observación y, ello se realiza en todas las escalas del habitar; Así,

  • en la casa: lo doméstico,
  • en la ciudad: lo urbano,
  • en el campo: lo rural y,
  • en el continente: lo mayor.

Con la travesía los alunmnos y sus profesores, acceden a la escala mayor del acto de habitar en el continente. Atravesar, recorrer y detenerse, para dar forma al encuentro. Para ello, se requiere la experiencia de haber partido.

En la empresa travesía se vincula la vida con el trabajo y con el estudio. Hay que disponer la vida para que dé lugar al trabajo y al estudio. Allí, es donde el autor expone lo que demanda la travesía: disposición y entusiasmo, a los profesores y a los alumnos, cuidando el acontecer, en un ámbito poético de estudio. Teniendo presente que se está en el arte. Y es en el arte dode se aprende en el “saber haciendo”. Pero aquí hay una paradoja; no se puede obligar, dado que se está en el imperio de la libertad, y es allí donde todo nace. La libertad es la que posibilita y permite alcanzar lo gratuito, el regalo, en el decir de amereida, el presente. Esto es el ser mismo. Aquí radica la clave de este libro: Es una invitación.

Como también , debemos mencionar, que en el campo académico,el aporte de las travesías en la enseñanza del oficio de arquitecto es el trabajo colectivo. “ Lo colectivo es lo que nos une a los demás en el compromiso por llevar a cabo, un proyecto, una iniciativa, una tarea”.

El trabajo y el estudio en “ronda”. No desconocemos que en la ciudad, cuando se ha alcanzado un logro en obra; es fruto del trabajo de varios en ronda.

Para dar término, vuelvo al inicio. En las primeras palabras dijimos que este libro “Travesías por América”, era una invitación. Ahora entero la invitación y lo hago con las dos palabras, que más veces aparecen: entusiasmo y alegría. De este modo , la invitación es entusiasta par ir en pos de un hacer que genera alegría. Tal vez sea esta, la forma de acceder y permanecer en el oficio de arquitecto.

Presentación de Boris Ivelic

Presentación del libro Metáforas poéticas para la construcción de los oficios, de Jaime Reyes

Jaime mostró el libro en un acto no oficial en Ciudad Abierta y le pedí que me regalara un texto, él accedió autografiándomelo. Unos días después de haberlo leído, me encontré con él y me preguntó qué me había parecido: sin pensarlo mucho y a flor de labio le contesté: ¡extraordinario! Quedé sorprendido de mi respuesta, ya que entre nosotros somos parcos para los elogios y me puse a pensar porque había exclamado esa palabra tan grande. Parco: (moderado, sobrio, escaso, escueto, corto). Vamos por parte:

En primer lugar Jaime es un poeta que tiene el don de la escritura, además tiene el oficio de diseñador y ha experimentado en la escultura, después de haber sido discípulo de José Balcells. Es desde 2007 el jefe del Archivo histórico José Vial. Eso le facilitó acceder a los contenidos originales con que realizó este libro y también a las clases inéditas del taller de América, dictadas por Godofredo Iommi y Alberto Cruz, entre 1978 y 1997, ambos crearon y sostuvieron la relación entre poesía y oficios. Clases grabadas en cassettes con la voz del poeta, que apuntan para dar con las metáforas por él enunciadas. Asimismo, Manuel Sanfuentes, editó toda la prosa de Godo, en tres tomos, en un trabajo también encomiable, que le allanó el camino a Jaime. Vaya para Manuel este reconocimiento.

Pero para que exista lo extraordinario es necesario que exista lo ordinario, sin lo ordinario no es posible lo extraordinario, son suertes iguales. Lo ordinario en este caso, es el tiempo de preparación del libro, que incluyó su formación y trayectoria en la Escuela, la Ciudad Abierta y las Travesías. Jaime entró a esta Escuela en 1988, conoció de primera fuente a Godo y Alberto y a los profesores fundadores. Ha vivido desde los tiempos de estudiante en Ciudad abierta y sigue viviendo en ella. Este libro recoge sus concretas experiencias de vida, trabajo y estudio y no solo las del archivo. Godo decía que lo normal es publicar libros de libros y no concretas realizaciones de obras fundacionales. 37 años, es el tiempo ordinario que le demandó a Jaime este libro, para poder construir lo extraordinario: 99% de sudor y 1% de inspiración.

Este libro también es su tesis doctoral: “Metáforas poéticas para la construcción de los oficios” Son metáforas del fundamento poético de la Escuela y la Ciudad Abierta. Estas se encuentra en la segunda parte del texto. Pero para ubicarlas en contexto, él va al origen del fundamento poético, sumergiéndose en esas profundidades. Esta primera parte del libro, en una notable síntesis histórica, desde la refundación de la Escuela en 1952 y la aparición de hitos fundacionales, que han construido el fundamento que hoy nos sustenta. No desde la perspectiva de un tiempo acumulado linealmente, sino como expresión de una memoria que la habita y como componente de una tradición. El libro es un todo. Solo como hipótesis de trabajo hablamos de 3 partes. Los enunciados poéticos, son expuestos y desarrollados y reiterados en cada una de éstas. Los textos se pueden abrir en cualquier parte, como Amereida, sin perder cohesión ni interés.

Pero “el don para mostrarse equivoca la esperanza” nos señala Amereida y nos regala esta primera parte de lectura obligada: para alumnos en su formación, para los profesores en su revisión constante del hacer de la Escuela: “Una vida sin examen no merece ser vivida” nos advierte Platón, para los profesores jóvenes que han solicitado ingresar a la Ciudad Abierta, para nuestros egresados y para quienes se interesen por Amereida.

Son hitos fundados desde la poesía, por aquello de Holdelin: “Solo permanece aquello que fundan los poetas” y de Heidegger: “volver al origen, no como nostalgia de pasados, sino para tomar la empuñadura del origen y recrear el presente”. Esa fidelidad al origen poético nos ha permitido permanecer 73 años ininterrumpidos en la tarea, “siempre en lo mismo, pero nunca igual” nos indica Godo. Por tratarse del origen poético, Jaime se centra en la poesía de Godofredo Iommi. El texto Inserta notas bibliográficas, de los que han contribuido al desarrollo del fundamento, con citas de profesores actuales, fallecidos y de otras épocas y poetas, filósofos y científicos. Así los lectores podrán profundizar en aspectos específicos de los temas tratados. Es una suerte también de guía.

Detengámonos en esta primera parte, los orígenes del fundamento poétlico. Jaime nos advierte: “La historia de la Escuela y de la Ciudad Abierta no es urgente para entender lo que ya sucedió (el pasado): es urgente porque de esta historia depende la capacidad actual de comprender lo que sucede”. (He tratado de mantenerme los más fiel posible al texto de Jaime, sin embargo por razones de síntesis y precisiones históricas, he agregado algunos conceptos ajenos al texto).

Los principales hitos:

En 1952 fue refundada esta Escuela con la llegada a Valparaíso del grupo de profesores provenientes de la UC de Santiago con Alberto Cruz a la cabeza en este grupo venía Godofredo Iommi Marini, como Poeta de la palabra y de la acción. La palabra para Heidegger es “el acontecimiento que dispone la más alta posibilidad de ser hombre” y es la poesía ante todo su expresión más esencial. La palabra de la poesía es la que permite nombrar y solo a la hora de ser nombradas las cosas cobran una existencia.

En las pizarras (Expo de los primeros 20 años en 1972 MNBA) se dice: Arquitectura cogenerada con la poesía: “La condición humana es poética, vale decir que por ella el hombre vive libremente y sin cesar en la vigilia y coraje de hacer un mundo”. Nos aclara Jaime, que esta condición poética fue formulada por Friedrich Holderlin en algunos versos del poema (En adorable azul): “Pleno de méritos, mas poéticamente habita el hombre sobre esta tierra”. Jaime, agrega: Se trata de una poesía entendida en término de poiesis, posibilidad de hacer aparecer creativamente, algo que antes no existía. Es la búsqueda de lo desconocido. Ya no más la poesía lírica, sino la poesía épica:. En el simposium Platón nos plantea: “Todo hacer aparecer desde lo no presente a la presencia es poiesis.

Junto a la cogeneración de poesía y arquitectura, el grupo incorpora la observación que Fabio Cruz definió como “esa actividad del esprítu y “del cuerpo” que nos permite acceder, una y otra vez, a una nueva, inédita, visión de la realidad”. La observación es desde su perspectiva una abertura, algo artístico y poético en sí. Jorge Eduardo Rivera, filósofo y gran amigo de Godo, en su libro “De Asombros y Nostalgias” nos plantea respecto de la observación: “Observare ob-servare, ob equivale a ahí, al frente, delante; servare guardar algo intacto sin que se pierda” “…Observar en también contemplar, asombro, sorpresa, admirarse, maravillarse, estupor. Distintas maneras de decir de la observación. En 1954 Alberto Cruz publicó el proyecto de una capilla para pajaritos: Alberto asiste a una misa que se celebra en la casa patronal del fundo, y observa que al entornarse las ventanas para quitar el paisaje del living, éste se transforma en oratorio y observa surgir una delicadísima penumbra, que hace desaparecer los muebles y predispone a la oración.”La luz es como la arena para estar junto al mar de nuestro orar.” A esto le llamó “la ley de la ausencia”. Esto es lo que llamamos el “acto de la obra”.

Más adelante, en la misma publicación añade: “Algún tiempo después, con una placa de contraplacado y unos caballetes armé una mesa en el comedor de mi casa y la mandé a un garaje a pintar blanca, para después pintarle las superficies coloreadas, pero cuando llegó, creó en la casa una espacialidad tan viva que me pareció un verdadero crimen tocarla. Y en el blanco, relucen los platos, el vino, los guisos. Y los codos y las manos en las conversaciones. Un género de vida ha creado esta blanco. Que ya no es sólo un color, sino una calidad del espacio.” La ley de la ausencia: observación para la arquitectura y para el diseño. En la década del 70 se fundan los Diseños, bajo la misma luz poética de la arquitectura.

En 1960, un gran terremoto asoló al país, especialmente al sur, el más grande desde que hay registro. La Escuela asumió la tarea de estudiar y reconstruir una serie de iglesias afectadas. Esto abrió la posibilidad de llevar los planteamientos arquitectónicos desde el arribo de los profesores fundadores. Las iglesias se adelantan incluso a las conclusiones del Concilio Vaticano II, en lo que se refiere a las disposiciones y formas de los elementos litúrgicos. Por ejemplo, en la iglesia de Corral, que es una reparación, se la interviene transformando el espacio de un largo a un ancho, para la equidistancia de los fieles al sacerdote. En la reconstrucción participan profesores y alumnos, como un adelanto a lo que posteriormente se plantearía como la “bottega”, estudiar los oficios a la manera renacentista, configurando una relación entre maestro y discípulo y no entre profesor y alumno, realizando concretas obras artísticas, uniendo la vida, el trabajo y el estudio. Esto a causa de la imposibilidad que tiene el arte de enseñarse.

En 1965, se realiza la primera travesía de Amereida, (la Eneida de américa) Con poetas, filósofos, escultores, pintores y arquitectos provenientes de Chile, argentina, Francia e Inglaterra. Viaje de varios meses entre Cabo de Hornos (Tierra del Fuego) y Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Experiencia artística colectiva, preguntándose por el ser americano y su destino. Celebrando actos y realizando pequeñas obras. Esto se recoge luego, en el poema épico Amereida. Posteriormente los detalles poéticos y la bitácora del viaje, escrita por Claudio Girola, fue publicada en Amereida II, en 1968. Materia que se sigue estudiando hasta nuestros días.

En 1967, se produce la Reforma Universitaria. El día 15 de Junio de 1967, aproximadamente a las 10 de la mañana, el entonces director de la Escuela José Vial, lee solemnemente el ¨Manifiesto del 15 de Junio”, frente a una asamblea de profesores y alumnos de la Escuela de Arquitectura. Posteriormente se lee en la casa central de la universidad. En ella proclama: “Una ola de cobardía cubre nuestra América”…“…. frente al colmo de la anti-universidad que hoy nos ofrece y coacciona, los profesores, maestros y alumnos de esta Facultad de Arquitectura, decidimos jugarnos por entero con la conciencia serena y cierta que nada es más justo, equitativo, y hermoso que asumir el riesgo que la vocación nos impone..”…” levantamos nuestra denuncia y damos el paso irrevocable para exigir la reorganización entera de la Universidad en todos sus aspectos.”

Los profesores y alumnos adhieren al llamado y desde ese momento se toman la casa de la escuela, permaneciendo en ella las 24 horas, durante 83 días: viviendo, estudiando y trabajando en el logro del objetivo planteado. Posterior a los días de la reforma, los alumnos, se reúnen junto a los profesores, para debatir sobre el futuro de la Escuela, ellos plantean que después de la experiencia vital por la que se había pasado, nada podía seguir siendo igual. Esto implicó una nueva re-originación, fundándose las Bottegas.

En 1967, se publica el poema Amereida, escrito por varios autores con una diversidad de textos, Iommi fue quien los recopiló y versionó en calidad de poema colectivo. Se trata de un poema épico, no lírico, que fusiona América con Eneida. La Eneida de América. Es el canto de la coexistencia de las tradiciones y culturas que en América conviven desde hace más de cinco siglos. Propone la existencia de un continente que no ha sido descubierto, sino hallado y en ese sentido el continente mismo es un regalo. El poema Amereida, proclama de la épica americana, en que el “océano Pacífico” y “el mar interior de américa” (extensión deshabitada y sin fundación de América), son los dos grandes desconocidos, que nuestro continente no ha asumido como posible destino americano.

En 1969, en noviembre Godofredo Iommi, propone un voto al Senado Académico. Instancia académica que debate el rumbo de la universidad (una suerte de Consejo superior) producto de la reforma y en que todos los estamentos, están representados con voz y voto. Asimismo, es público y cualquier persona puede hablar, sin derecho a voto. El voto que Godo propone, es radical. Primero se trata de una re-originación universitaria y no de una reforma. Los principales aspectos de su proposición son los siguientes:

  • El no privilegio de un saber sobre otro. Un titulo universitario no puede significar un ascenso social.
  • La no acumulación de riqueza y bienes. Pasando las que hubiere a un patrimonio común.
  • La no institucionalidad del poder como dominio. Los cargos administrativos o de gobierno solo duran dos años.
  • Rechazo de toda violencia agresiva.
  • Un lugar de la ciudad donde estos objetivos puedan ser llevados a cabo, formando una comunidad de maestros y discípulos para constituir un oficio en torno a una obra. Uniendo la vida el trabajo y el estudio.
  • Los títulos no son a perpetuidad, deben ser revalidados periódicamente.

Estos son prácticamente los mismos principios de la Ciudad Abierta, que el Senado ni siquiera se atrevió a debatir.

En 1970, se funda la Ciudad Abierta. La primera actividad consistió en actos poéticos de apertura de los terrenos que apuntaban a que el lugar esplendiera. El primer golpe -el golpe que enmarca- es la aparición de lo abierto. ¿Pero qué es lo abierto? es aquello insondable que nos llama, una invitación. “!Ven a lo abierto amigo!”. Esta es la invitación con la que abre Hölderlin su “Ida al campo”. Este fue el poema leído en los actos de apertura de los terrenos de la Ciudad Abierta, porque entre otras cosas esa primera invitación fue el tono fundamental del ritmo del nuevo habitar que terminaría por instaurarse. Para habitar en lo abierto se requiere coraje, porque lo abierto es un rumbo, una especie de ir constante, a medida que nos acercamos al horizonte, el horizonte se aleja. Ésta es la libertad sin opción, que nos señala Alberto Cruz.

La Ciudad Abierta reconoce de partida la hospitalidad como el fundamento principal de su quehacer y su acontecer. ¿A la pregunta de cual es la hospitalidad poética?, responde A. Cruz: “la capacidad de oír a otro”. Para esto se requiere de una inocencia, oír no es escuchar estando ya decidido, sino dejar que el otro se entrometa en el propio discurso con decisión o escisión”. Friedrich Holderlin en el poema “Fiesta de la Paz, nos señala: “Mucho a experimentado el hombre. A muchos celestiales ha nombrado, desde que somos un diálogo y podemos oír unos de otros” Godo agrega “debatir es permanecer abiertos”. Desde un inicio, la Ciudad Abierta planteó su propio gobierno a través de ágoras. En estas ágoras no hay votaciones ni gana la mayoría sobre la minoría, sino la unanimidad. Por eso hay consentimiento. Poéticamente los consentimientos nacen del desprendimiento. Liberarse de las ideologías personales, de las convicciones, de las seguridades, desprenderse incluso del ego. En la Ciudad Abierta los ciudadanos abiertos y sus huéspedes habitan en hospederías, para dar curso a la máxima instancia de este lugar “la hospitalidad”. Los ciudadanos abiertos no tienen propiedad privada. Es como el aire: “la Ciudad Abierta es de todos y no es de nadie”. No tener propiedad privada implica, además, sostener un modo de vida comunitario no alineado con el consumo, ajeno al lucro, donde la obra no es producción de bienes y donde el trabajo, más que un empleo, es un oficio, un modo de vida.

En 1984, Iommi propone que la experiencia de las Travesías se convirtieran en parte del plan de estudio, abierta a todos los estudiantes y profesores. Ese año los talleres parten hacia los extremos de Sudamérica: Cabo Froward, extremo continental de América; Isla de Pascua, por el oeste; Belem do Pará, por el norte, y Santa Cruz de la Sierra, nombrada capital poética de América en el primer viaje de 1965. Las obras de Travesías se consideran un regalo, una donación y es un testimonio de aquella indicación poética que considera que América no es un descubrimiento, sino que un regalo. Las travesías son una auténtica Bottega, en que profesores y alumnos realizan la obra en común para abrir lo que es el lugar y destinarlo a la luz de Amereida. Aquí todo hay que realizarlo, desde montar el campamento, construir la obra, barrer, cocinar o limpiar los baños, hasta hacer cálculos estructurales. Precisamente por la igualdad intrínseca de todos los oficios que planteó Godofredo en el voto al senado.

En 2006, se fundan los postgrados, con el primer magíster en “Arquitectura y Diseño, mención Náutico y marítimo” (el Maritorio), como reclamo de Amereida que nos pide asumir la realidad del océano Pacífico, que hoy es una carencia. Estos estudios avanzados nacen de la experiencia del diseño y construcción de la “Embarcación Amereida” realizada por alumnos, profesores y maestros de ribera, en los períodos de Travesías. Posteriormente se crea el magíster en “Arquitectura y Diseños, mención Ciudad y Territorio”

Para no extenderme mas de lo aconsejable, solo nombro otros enunciados poéticos contenidos en el libro: “la poesía debe ser hecha por todos y no por uno”; “hay que ser absolutamente moderno”; “no hay que cambiar la vida, hay que cambiar de vida”;

METAFORAS POETICAS

Según diccionario: Una metáfora es una figura retórica que utiliza el lenguaje de forma figurada para describir una cosa o concepto utilizando otro que no es literal, pero que tiene una semejanza con él. Tomemos como ejemplo la luz de la ausencia, de La capilla de pajaritos que vimos anteriormente: “la luz es como la arena para estar junto al mar de nuestro orar.”

Jaime nos da el resumen su tesis:

La hipótesis de esta tesis es que Godofredo Iommi, en tanto poeta, aportó en forma decisiva al desarrollo de esta Escuela y de la Ciudad Abierta, a través de la construcción de metáforas, procesos metafóricos o enunciados metafóricos poéticos. Se trata de mostrar cómo algunos de estos han servido para la construcción de un pensamiento artístico y académico; para la construcción de obras concretas tanto en la Ciudad Abierta como en las Travesías; y para la formación de arquitectos y diseñadores junto a otras disciplinas tanto artísticas, científicas, humanistas y técnicas, durante más de sesenta años. Es importante comprender a cabalidad cómo fueron construidos estos enunciados metafóricos, cuáles fueron sus efectos concretos y qué oportunidad existe hoy para que este quehacer metafórico pueda continuar desarrollando la relación entre la poesía y los oficios en la escuela, pero además enriquezca el ámbito global de toda la universidad y de muchas disciplinas. En este sentido la hipótesis considera que los enunciados metafóricos pueden ser esenciales para la construcción del conocimiento y además la construcción material del mundo. Mediante una relación a través del trabajo y el estudio entre diferentes oficios, estos enunciados metafóricos no sólo se transforman en puentes y conductos comunicantes mediante los cuales las disciplinas se alimentan unas de otras, sino que son en sí mismos creadores de realidades disciplinares. Ciencia, arte y humanidades convergen en la creación de novedad transformadas por los enunciados metafóricos de la palabra poética.

Las metáforas identificadas, tratadas en las grabaciones de Godo:

  • La poesía es como la Phalène
  • Toda la existencia es construcción
  • El desconocido es el horizonte
  • La ley interna del oficio es el abismo de la libertad
  • La celada de la página blanca
  • La heredad es dar a luz una tradición
  • La palabra que construye y la acción que no modifica nada
  • América es un regalo 

Metáforas identificadas en otros contextos, que funcionan igual que las anteriores:

  • El pueblo de las mesas
  • Chile es un archipiélago
  • ¿Cuál es el alba perpetua de tu origen?
  • Hay un desierto entre la cosa y el nombre
  • El capitán Ahab es la musa de toda pura travesía
  • Las arenas como el incesante volver a no saber
  • Entre hombre y hombre hay una espesura invencible

Santidad de la obra

Godofredo Iommi, habló y publicó la santidad de la obra en múltiples ocasiones. Pero la expuso a través de los Salmos del antiguo testamento de la Biblia. Nunca fue completamente explícito, salvo en una clase del Taller de América, que no fue grabada, donde sí la explicitó y quedó en la memoria de algunos alumnos que la recogieron en un apunte todavía inédito. La fecha de la clase no se ha podido determinar. Jaime no tocó este tema, talvez por pudor, ya que Godo nunca dejó por escrito su pensamiento de la santidad. Seguramente Godo tenía resquemor de no escandalizar a los teólogos.

Ese apunte existe y se lo haré llegar a Jaime, para que él considere si es del caso publicarlo en una segunda edición de este libro.

Finalmente, pienso que este libro es una invitación a los oficios de la Arquitectura, los Diseños incluida la Esculturas, a reflexionar en ronda (no seminario), sobre los orígenes y fundamento de lo propio de ellos en su relación con la poesía, sobre el cual se sustentan. Ya el texto poético de las metáforas, nos abre el camino a esta reflexión, pues alude constantemente a nuestros oficios. Tal vez el año 2032, al cumplir 80 años podamos llevar la palabra de la Escuela y de la Ciudad Abierta y nuevamente hacerla pública, como lo hemos hecho cada década.

Parte de este apunte dice:

Toda obra, sea artística, científica, matemática, astronómica, o de cualquier oficio que indaga en lo desconocido, es continuidad de la CREACION del UNIVERSO, lo alude, lo pone en evidencia, nos admira, nos maravilla. Toda obra verdadera, es medida del hombre con la Divinidad, aquí en la tierra, abre permanentemente el mundo, lo recrea constantemente. Al hombre le ha sido dado desocultar el misterio de la creación del universo, así es continuador de ella. Esto lo ha hecho desde que lo habita, por siglos y lo continuará haciendo. Abre una puerta y aparecen diez. Nos muestra el infinito de la creación, lo inagotable. Toda obra que abre lo desconocido, da gloria a Dios. Dar gloria es reconocerlo, admirarlo, manifestarlo. Esto lo hace el creyente como el no creyente, quiéralo o no. La obra plena la puede realizar un creyente o un ateo. El segundo explicándoselo como la maravilla de la naturaleza, su sabiduría, su complejidad, etc. La santidad de la obra implica necesariamente el amor a la obra, la perseverancia, el cuidado, nos resulta, no nos resulta, insistimos, esfuerzo, trabajo, fracasos, éxito.