Presentación al Diseño 2004

De Casiopea



Asignatura(s)Presentación
Año2004
Tipo de CursoRamo Lectivo
TalleresDG 2º, DG 3º, DG 4º, DO 2º, DO 3º, DO 4º
ProfesoresJaime Reyes, Michèle Wilkomirsky
Palabras Clavepresentación, diseño, historia
Carreras RelacionadasDiseño, Diseño Gráfico, Diseño Industrial

Alumnos

Tabla de Contenidos

Introducción General

Desde hace algunas décadas se cree posible que la historia pueda no ser aprendida necesariamente como hechos o personajes ubicados dentro de una línea cronológica progresiva, que tal vez tampoco se la pueda entender en términos de causalidades, que quizás no existe algo como la “historia universal”. Desde el siglo XVIII se pensó que la historia, en cuanto ciencia, podía ser estudiada como una progresión, es decir, que los fenómenos se podían agrupar en grandes unidades o “sistemas estructurales” (como “el siglo de oro español” o “la era de los descubrimientos geográficos”, o “el capitalismo”). Dentro de esta lógica se podían encontrar todas las causas que provocaron fenómenos y que esas causas serían en sí las determinantes de los hechos y explicación suficiente de éstos. Se aseguró el conocimiento fehaciente, por ejemplo, de las causas específicas y determinantes de la Revolución Francesa. Pero desde esta perspectiva el conocimiento es una cuestión progresiva, que va acumulándose y aumentando en la medida en que transcurre el tiempo y se dispone de mejores recursos técnicos para la investigación y la experimentación (como otras ciencias, la economía creía -y aún cree- en este modelo de estudio y de trabajo, pero el funcionamiento correcto de este modelo implica la predictibilidad, es decir, si se pueden detectar a tiempo y con seguridad las causales que determinaron, por ejemplo, una tal crisis, entonces es posible predecir -científicamente- la siguiente crisis. Sabemos positivamente que ni la economía ni la historia han podido predecir nada de nada). En resumen: se pensaba la historia como una continuidad. Es decir, una estructura mecánica que funcionaba igual que el sistema físico del universo.

Este modelo de trabajo es el que se aplica para el estudio de la historia en muchos centros de estudio hoy en día y es el que aún prevalece en la memoria colectiva. No es estrictamente un modelo equivocado o erróneo, sin embargo la acumulación de fechas y hechos en una línea ordenada de tiempo no asegura ni alcanza para obtener una “visión del mundo”. Por lo tanto no podemos pensar una asignatura que presente los contenidos como una secuencia temporal ordenada según estas grandes agrupaciones estructurales (por ejemplo “Renacimiento”, “Grecia y Roma”, “Egipto”, “Impresionismo”, etc.).

Nosotros estudiaremos la historia, dentro del curso de Presentación al Diseño, a partir de enunciados específicos que nos permitan referirnos a todos los contenidos que se quieran. Establecemos un enunciado: una frase, un objeto, una idea o una palabra (que puede -teóricamente- llegar a ser una sola letra) y desde ella se investigan los datos, que serán reunidos en series y luego en conjuntos de series. Un enunciado no es especulativo sino que proviene directamente de las fuentes que serán utilizadas en el estudio. En el fondo se parece a la vieja tradición cuántica: las unidades discretas componen la totalidad y son a su vez ellas mismas el total a un mismo tiempo y en un mismo lugar, es el determinismo versus la probabilidad, la continuidad en contraste constante con la discontinuidad. Estas ideas cobran especial importancia a la hora de tratar lo que se suele llamar “historia del arte” y desde allí el oficio del diseño. Godo dijo una vez en una clase que no existe una tal cosa como la historia del arte, que cada obra de arte es como una estrella; sola, única e independiente en la vastedad de los cielos. Todas las obras de arte son como el firmamento y que la constelación es una invención del hombre que las agrupa para estudiarlas. Es el negro del cielo el que realmente permite que esas estrellas sean visibles; ese negro del vacío espacial es el campo siempre extraordinario que las vincula. Desde este punto de vista resulta casi obvio que a dichas obras se las deba estudiar desde sus cualidades esenciales, desde su peculiaridad original para luego intentar adelantarse hacia visiones más generales. En este punto podemos desestimar todas aquellas “circunstancias” que rodearon e influyeron en la creación de una tal obra: la sociedad a la que perteneció el artista, sus inclinaciones políticas, sexuales, síquicas, etc. Sin embargo tampoco es posible borrarlas así como así de los estudios y las consideraciones útiles para la comprensión de la “verdad”. Aunque de hecho se puede ir incluso más lejos: No sólo no existe una Historia del Arte, sino que son las obras de arte las que posibilitan que haya historia; es el arte el principal agente constructor de la realidad y por ende del mundo.

Clases

Archivo:Presentación al diseño 2004 (Jaime Reyes).pdf Archivo PDF con el contenido de las clases.