Pescobar

De Casiopea




TítuloProyecto Final de Primer Año
Tipo de ProyectoProyecto de Taller
Período2007-
CarrerasDiseño
Alumno(s)Patricia Escobar

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Estudio de Teselas

No hay foto porque la lamina no estaba en la sala

Lamina <proyecto final>

Dimension Continua <fundamentos para una lamina>

1la palabra se divide en dos dimensiones fundamentales del desarrollo de la travesía: el ámbito público y el privado. El primero es un juego de los fonemas repetidos en 7 palabras escogidas, las que se asignaron a una de las dimensiones transversales del viaje:

cachalotes 	referencia la dimensión poética
chocolates	en cuanto a la ruta de viajes
 hojalatas 	fundamentos de las obras de respectivos talleres
  amuletos 	muestra de la esencia latinoamericana
   mulatas 	la obra construida en chalala
  chilotes	extranjeros que habitan los lugares
   palotes	aludiendo a la discreta continuidad

el ámbito personal de la palabra se desarrolla en base a una reflexión personal realizada en la travesía, apoyándose en un discurso de Gabriel García Márquez <la soledad de americalatina> texto que complementa y reafirma la problemática ya planteada.

El dibujo siempre esta acompañando, complementando la realidad que las palabras por si mismas no son capaces de decir.

2la letra sus colores hacen distinción al juego de fonemas anteriormente planteado y al destacamento de palabras y frases claves para la comprensión del texto.

3la canaleta se basa en el juego del ver y no ver, en el riesgo que corre la pelota al pasar por sectores mas abiertos que su propio diámetro. La invisibilidad de la visibilidad donde la lenta rapidez de la pelota alcanza a ser mayor que la del ojo.

4la lamina el texto y el dibujo cumplen la función de teselar sugestivamente el cuerpo grafico, haciendo que el tramado de la canaleta no quede ajeno a la dimensión abarcada.

Textos para una lamina

Dimension Publica

cachalotes <dimension poetica>

ando por la costa en busca del mar que es precio del diluvio y no dudare en encender aquí y allá fogatas poéticas que fulguren y atraigan a la orilla a los mares mas raros al mar que no se deja convencer por los litorales, el mar que apenas se deja ver en el horizonte y que hasta hoy nadie sabe que tesoros porta ignacio balcells <la mar> pg 13 III parrafo

orondo titan tu que al otro mundo vas nadando tu que en la otra vida eres el mismo con cola morro chorro y cicatriz mirame mideme mudame

ignacio balcells <13 cachalotes o la dimension poetca de un pais> I Region para verte la escucha de prisa la imagen a sueldo cauta y eterna la sierra <poema teselar> 58 la pitonisa

mulatas <chalala una obra>

origen mezcla lo nuevo en lo antiguo,
el presente en el pasado
chalala la obra, el comienzo de un comienzo un presente que se hizo dialogo inicio al futuro
orna y usa, aderezo y obra
presente regalo

celebrar la union del cielo y el suelo, la
fertilidad del suelo en la pacha mama

buscarle el comienzo a un comienzo
esto es lo que hace un principiante el taller

¿no aparece la historia
donde la tierra y el cielo
se unen y se miden?

<amereida> fragmento

Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía.

gabriel garcia marquez <la soledad de america latina> fragmento discurso aceptación premio nobel <1982>

hojalatas <faena inico comienzo>

inicio la lata comienzo para el comienzo del comienzo moldes patrones guias la obra

tierra tiesa tesela la estela una estrella prensa el presente

grabado graba lo ingrabable lo irrepetible que se repite mil veces ¿lo reproducible de lo irreproductible? captar cual camara la realidad, purmamarca en 7 colores alto contraste blanco y negro / negro y blanco ¿cuál es la medida? ¿existe? un fin el fin

cultura la escultura el signo escultórico mirador de estrellas de estelas de yeso con peso y rezo luna roja de queso te miro desde el yeso agujereado te miro desde el yeso hueco del yeso con vista del yeso que te quiere mirar y que me invita a mirar que invita a chalala a mirarte a conocerte a mirar a tu estela a tus estrellas a tus estelas a tus eternas compañeras consteladas a escorpio piscis canis a pictor y lenox te miro me miras tan solo desde el yeso

amuletos <esencia latinoamericana>

carnaval saratoga el diablo folclor: fiesta del color santa rosa de lima patrona y guia derogas derrocas a roque crees cree asi creen fe y ritual crece atrae llama comparsa cada uno con su diablo sube el cerro baja el cerro saluda en el mojón corre rito crea tradición tradición de pueblo origen y destino la fiesta como el juego juego del color juego del diablo juguemos en figuras

todo nace del intercambio producto del dialogo yo te cuento tu me cuentas

chilotes <el lejano esta cerca extranjero>

hombre de lejos isla lejana mundo viejo en el magico nuevo mundo purmamarca : tierra a la vista faros del pasado encuentro encuentro de vidas en un instante compartiendo la intima intimidad del viaje del lugar, del secreto de los 7 colores tierra a la vista discreto recuerdo a la memoria diarias infinitas repeticiones del inocuo resplandor extranjeros que la habitan, llenan hacen el pueblo

alli estamos en un valle de leyenda, detenido en su evolucion durante siglos y que hoy nos es dado ver a nosotros, felices mortales hasta alli saturados de la civilización siglo XX

ernesto guevara <notas de viaje por latinoamerica> 1952

palotes <discreta continuidad>

lo discreto en lo continuo acaso pescado el animal ¿no es un fractal? pirata pata de palo brazo de palo cabeza de palo cuerpo de palo el mismo palo una y otra vez palos discretos_el palo continuo lo discreto en lo continuo la tesela

chocolates <ruta de viaje>

el camino no es el camino <amereida> fragmento

Dimension Personal

<Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerrilleros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad

La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos> Esta es nuestra clave para hallar nuestra identidad latinoamericana, esta patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con leyenda. La luz poetica es la unica palabra que no nos restringe, que nos regala total y soberana libertad de creer lo que queramos, que nos permite nacer fruto del mito y la leyenda, que nos hara reencontranos con nuestra identidad, una que se ha perdido entre los Andes y el Amazonas, que flota por el aire americano, pero que nos es tan obvia, a la que le tememos un poco y que quiere ser descubierta. Por esto amereida busca las respuestas en la poesía, porque la poesía no teme, se enfrenta y siempre es luz para los vivos.

¿acaso amereida logra ser el relato épico de latinoamerica? si asi fuese seria algo conocido por todos, no de un reducido grupo que ha decidido buscar un origen para hallarle un destino, y no hacer caso omiso a esta problemática latinoamericana de identidad, de la que muy pocos son concientes ¿america esta dispuesta a este desafio? Quiza hoy no, por eso es de pocos este cuestionamiento. Mañana sera para todos, por eso en cada travesia dialogamos, intentamos cuestionar al americano para que el tambien se cuestione, por eso le dejamos un presente, una obra, para que recuerde siempre el paso de esta duda y se inicie en búsqueda de respuesta. nuestro presente es el comienzo del comienzo: un regalo que inicie la búsqueda de la identidad latinoamericana.

Amereida quiere encontrar a nuestra desconocida Roma y Grecia, la escencia latina que se hace americana. America quiere tener su eneida, quiere que sus hombres olviden el sincretismo del siglo XV, el que ha significado una dura predominancia del viejo mundo venciendo al nuevo americano: nos ha hecho desconocer y olvidar nuestra presedencia que nos trajo a este planeta de infortunios. Queremos encontrar nuestra eneida, debemos buscar en nuestras tierras, en lo que esta y en lo que fuimos; busquemos en nuestra idiosincrasia mitologica y endemica, reconozcamos nuestra grandeza de pueblo <¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social?> Rompamos lo impuesto: seamos americanos.

<Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios>

America retornada e invertida. Retornemos e invirtamos los roles. Es momento de dejar de observar, cuestionar, mirar, obrar a america. America, observame cuestioname mirame obrame.

gabriel garcia marquez <la soledad de america latina> fragmentos discurso de aceptación del premio nobel <1982>

<La Soledad de America Latina> por Gabriel Garcia Marquez

[Discurso de aceptación del Premio Nobel_1982]

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen. Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro. La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas. Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años. De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega. Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad. Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes. No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo. América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad. Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios. Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra. Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido. Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos. En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.

Indice Cubicula

  1. I Trimestre
    1. Croquis movimiento 1
    2. Croquis seguimiento de un objeto
    3. Croquis cubo 1
    4. Croquis movimiento 2 <micro>
    5. Estructuras cubos
    6. Croquis espacio <balaustradas>
    7. Observacion cubo <fundamentos>
    8. Juegos de Oposicion
    9. Observacion cubo
    10. Recorrido principal del cubo
    11. Collage cubos <recorrido>
  2. II Trimestre
    1. Ruedas y pies en la ciudad
    2. Lamina plaza Anibal Pinto
    3. Lamina Teselas y Propuesta
    4. Paginas plaza Anibal Pinto <posteritas>
    5. Encuadernaciones
      1. Libro Posteritas
      2. Bitacora plaza Anibal Pinto <edificaciones mobiliario posturas monumentos animales suelos natura grafica>
    6. Proyecto final II trimestre
  3. III Trimestre
    1. Mapa America <cielo geografia historia cultura>
    2. Encuadernaciones
      1. Seguimiento de un objeto <quiosco>
      2. Libro <todos los fuegos el fuego-Reunion> con dibujos del reflejo
  4. Cuadernos y Carpetas
    1. Cuaderno Taller <todos los trimestres>
    2. Bitacora travesia Purmamarca
    3. Carpeta presentacion


Registro digital

Varios de los trabajos se encuentran registrados de modo analogo en el cuaderno del taller


recorrido interior del cubo <I trimestre>


cubo <I trimestre>


sitial <I trimestre>


sitial <II trimestre>


sitial <II trimestre>


sitial <II trimestre>


sitial <III trimestre>


obra travesia <III trimestre>

Processing

Tareas processing - II Semestre