Palabras a los que egresan. 2025
| Título | Palabras a los que egresan. 2025 |
|---|---|
| Año | 2025 |
| Autor | Jaime Reyes |
| Ciudad | viña del mar |
| Páginas | acto, egresados, poesía, regalo |
| Carreras | Arquitectura, Diseño |
Palabras para los egresados. Primer Semestre 2025
La palabra que construye es más poderosa que la acción que no modifica nada
Buenas tardes a todos y a todas. Bienvenidos.
Como es nuestra tradición, en este acto último y a la vez siempre inicial, tenemos un regalo para ustedes, los jóvenes que hoy dejan nuestra Escuela después de haber completado sus estudios.
Efectivamente este acto, y el regalo preparado por nuestro Taller de Ediciones es una tradición. Somos una escuela de más de siete décadas y en esta larga ruta hemos concebido tradiciones; es decir, algunos unos ritos de convivencia que van pasando de generación en generación. Y en el corazón mismo de nuestras tradiciones está la posibilidad de concebir a la tradición misma como aquello que da a luz a lo nuevo.
Esta comunidad, desde casi el principio ha sido llamada por la palabra poética, no para obedecer a la urgencia de los días, sino para demorarse en el oficio que abre los umbrales del ser (porque nos parece que la palabra que construye es más poderosa que la acción que no modifica nada). Porque nos parece que la realidad no se configura, no se produce sino que acontece. Y la realidad acontece cuando es dicha, cuando es cantada por la palabra poética. Pareciera que allí, en ese canto o cantar, comienza el mundo y por eso no nos pasamos a la acción que no modifica nada: la acción que promete futuros, la que comercia con esperanzas, la que se erige en nombre de la eficacia. No vamos a remediar el presente con activismos ni con enfurecimiento, sino permaneciendo en la demora de la obra. La obra que no se representa, que no acumula, que no se somete. Porque la obra no se justifica sino que revela. La obra no soluciona sino que consagra. La obra, cuando se inmiscuye el arte, no progresa, más bien florece.
Así, entendemos la santidad de la obra como el testimonio de lo sagrado sobre la tierra: no por dogma, sino por epifanía. Pero lo sagrado aquí no es sólo lo divino o religioso, sino un campo abierto para toda manifestación de algo espiritual. Y lo espiritual es esencialmente humano; es posible de expresarse en cualquier persona. Es la poética condición humana. Cada vez que el mundo se abre en una escultura, en un trazo, en un jardín, ahí está el Espíritu, ahí está el oficio en gloria.
Luego no nos entendemos con el poder que reclama eficiencia y éxito. La lentitud de lo bello es nuestra única urgencia. Entonces nuestro obrar no es camino hacia otro fin: es el fin. La palabra que construye, la palabra de la poesía, no pide permiso. Porque no necesitamos vencer al adversario, sino sostener la fiesta que funda el sentido. Porque no se trata de cambiar la vida, sino cambiar de vida.
Por eso caminamos sin metas y plantamos signos en medio de los desiertos, en las riberas de los grandes ríos crueles de anchas complacencias, en las montañas solas sobre las lluvias. Y cuando la obra de los oficios acontece el mundo canta.
Aquí hemos estado y hoy estamos, no para representar nada, sino para ser: ser en el tiempo de la demora y la fragua, ser en medio de la espesura invencible de la intemperie de la creación, Ser no en las ansias del futuro, sino ser en nuestro presente, libre de toda sospecha y de toda impostura.