No hay un límite

De Casiopea


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Cr.3.- La llegada es a contraluz; luz del poniente. Se llega después de un extenso recorrido por los terrenos altos de la Ciudad Abierta, bordeando la quebrada del Cementerio. Todo ello es el acceder. No hay un límite, si hay un borde natural; y allí el camino gira, es un término. Y la Galería aparece tímidamente desde el costado sur: plateado el techo, negro el muro, además en sombra. Es un fragmento de obra que apenas interviene en el paisaje, pero hace lugar. Se asoma desde su ser borde ante el borde.

Patricio Cáraves