Montserrat Salvadó: Amereida VIII

De Casiopea



TítuloEnsayo: De Travesía en Travesía
AsignaturaTaller de Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014, Taller de Amereida VIII
CarrerasArquitectura
Alumno(s)Montserrat Salvadó



De Travesía en Travesía

¿Qué significa hacer algo sin objeto?

Quiere decir, sin objetivo. El objetivo es la búsqueda del conocimiento. Debemos actuar haciendo las cosas gratis; no por dinero, más bien por gusto e interés. Llamémosle a esto la gratuidad. Obrando en la gratuidad existe la posibilidad de que surja lo inesperado e incalculable; lo imprevisto. Este imprevisto es algo que no se sabía que existía. Obrar en la gratuidad permite que aparezca el regalo y el presente. Y específicamente ese regalo que llamamos Travesía. La Travesía tiene que ver con la América desconocida. Ella es un regalo y se va a descubrir por regalo y gratuidad, no por negocios ni obligación. Es por eso que en travesía se ponen ‘manos a la obra’, aunque en variadas ocasiones resulta ser ‘en la obra’. Así se despliega una travesía: con una ruta, un propósito, que es el obrar, una compañía, un destino. También con una predisposición, que se puede traducir en lo siguiente:


“Recibamos todos los influjos de vigor y de ternura real. Y en la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.”1


Entonces, la vivencia de una travesía es, a mi parecer, el mayor reflejo de gratuidad. Porque la gratuidad es una entrega proveniente de lo gratuito, de aquello que no requiere recompensa. No es un procedimiento lleno de requisitos. Es un acto de libertad puro. Y, ¿a qué me refiero con libertad? A querer lo que hago, no a hacer lo que se me antoje. Hacer por amor las cosas. La libertad no se adquiere rápidamente; es cosa de tiempo. Recuerdo la Travesía del año 2012 en Guarujá, la tercera mayor isla del litoral del estado de Sao Paulo. La Travesía se planteaba a partir de la temática “intersticios urbanos”, la cual habíamos estudiado a lo largo del año. Instalados en Guarujá emprendimos el oficio y pusimos “manos en la obra”. Lo interesante de esta obra es que se componía de “partes “trasladables”. Menciono “trasladables” porque pasados unos días ellas serían trasladadas a la Vila Heliópolis, barrio ubicado en el distrito de Sacomã, en la zona sudeste de la ciudad de Sao Paulo. La gracia de estas piezas fue que se complementaban con la obra de travesía que estaban cursando los alumnos de tercer año de Arquitectura en la Heliópolis. Además eran regalo – para un – regalo. Un obsequio de Guarujá a Vila Heliópolis. La gratuidad allí era en pos de un complemento. Nuestras obras de la Travesía no son objetivos. Sino son medios por los cuales podemos vivir en la gratuidad. Lo único que se sabe es que la obra será habitada como un regalo. Y debe mencionarse también que la obra de la Travesía se ejerce con amor. El amor tiene algo que ver con la gratuidad, ya que la incluye. Cuando se habita mediante el amor se cae en la cuenta de las cosas verdaderamente importantes. Es algo tan grande que a veces no lo acogemos en su totalidad.


“Sobre un muro muy viejo alguien escribió: “María yo te amo”. La pintura estaba descascarada y era apenas visible por la antigüedad. Más abajo, pero ahora la pintura era absolutamente nueva, reluciente, otro, quizás el mismo, agregó: “María, yo te sigo amando”... Saludo entonces al artista anónimo que sobre un muro creó (o padeció) la obra más hermosa de la tierra, el graffiti más bello jamás pensado. La frase que contiene todas las lealtades y las promesas de este mundo, todo el sueño del futuro, todo el dolor de la invencible muerte.”2


Pero, ¿qué es el amor auténtico?

Un amor auténtico sigue las huellas de la generosidad, el desprendimiento y la magnanimidad. Va de la mano con la sensibilidad, el poder de los sentidos y no de los números.


“Porque el amor no puede ser el resultado de cálculos racionales... El amor es siempre un milagro y un misterio; allí permanecen sus nidos y nos cobijamos”3


El amor guarda relación con la mirada, especialmente con la mirada del corazón. Esto involucra la sensibilidad de sentir el dolor del otro. La sensibilidad ante los necesitados, ante los pobres. Sea pobreza material o del corazón.

Me planteo, entonces que el amar al prójimo es una travesía, porque allí se dedica gratuidad y amor. Pero no hay un obrar en concreto, por lo que pasa a ser una <Travesía del alma>. Atreverse, a-travesar el camino, es desprenderse de sí mismo para entregarse a otro, tal como lo propone la Travesía a América. Pero hay que dar en el blanco en donde más urge, que es con los pobres:


“Lo primero, amarlos: Amar el bien que se encuentra en ellos, su simplicidad, su rudeza, su audacia, su fuerza, su franqueza, sus cualidades de luchador, sus cualidades humanas, su alegría, la misión que realizan ante sus familias… Amarlos hasta no poder soportar sus desgracias…”4


Pero se debe considerar que a aquellas almas, sea cual sea que lo necesite, debemos llegar en humildad y pretendiendo formar un vínculo. No se trata de ir a dejar un saludo y desprenderse. Uno se desprende de sí mismo para a-prender y arraigarse a ellos.


“Airado, el dueño de la casa le dijo a su siervo: ‘Sal en seguida a las calles y plazas de la ciudad y tráete a los pobres y lisiados y ciegos y cojos”.5


Coincide la Travesía y la Travesía del alma con el pensamiento e ideología de San Francisco de Asís. San Francisco vivió una vida simple y en humildad, cultivada por la poesía y las oraciones. Francisco se dedicó a la Travesía del alma en su plenitud. Se despojó de todo bien, egoísmos y caprichos, y solo procuró vivir esta gran Travesía. Aunque lo tomaron por loco, permaneció fiel ante su ideal. Era un hombre libre. Con todo, ambas Travesías se constituyen, entonces, como hermanas. La gran Travesía a América es una lección. Es lección de vida y manifestación pura del amor. Allí se aprende a amar la obra y a obrar amando. Y esto será para la Travesía del alma una enseñanza en cuanto a cómo emprender en gratuidad. No nos olvidemos de la gratuidad. Ella es el hilo conductor de toda Travesía. La Travesía del cotidiano, de la América, del alma.


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Citas y Bibliografía

1. Rimbaud, <<Adiós>>, Une Saison en Enfer.

2. Raúl Zurita, <<El graffiti más bello del mundo>>.

3. P. Patricio Moore, <<Meditaciones sobre el “Cántico al Terruño”>>, <<Yo conozco esa maravillosa tierra>>.

4. San Alberto Hurtado, <<Reflexión personal escrita por el P. Alberto Hurtado en 1947>>, <<A quienes amar>>.

5. Biblia, <<(Lc. 14,21)>>.