Me muevo con PICTOS

De Casiopea



TítuloMe muevo con PICTOS
Tipo de ProyectoProyecto de Titulación
Palabras Claveaccesibilidad cognitiva, discapacidad intelectual, diseño de servicios, ilustración pictográfica
Período2018-2018
AsignaturaTaller de Diseño Gráfico Titulación 3
CarrerasDiseño Gráfico
Alumno(s)María Ignacia von Unger, Antonella Pastén
ProfesorHerbert Spencer, Katherine Exss

Introducción

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En Chile, el 5,4% de la población presenta algún grado de discapacidad intelectual (SENADIS, 2016[1]), porcentaje que incrementa con la tercera edad. Con el envejecimiento de la población, se espera un aumento de esta condición en los próximos años a nivel mundial (Rodríguez-Sánchez, 2011[2]). En Valparaíso, específicamente, el aumento de esta condición no tiene un buen pronóstico, por la complejidad geográfica que presenta la ciudad, la cual se compone de una pequeña trama planificada ortogonal y de una gran zona de 42 cerros donde el crecimiento ha sido orgánico. Por lo tanto, esta expansión natural no es capaz de entregar un sistema urbano fácilmente comprensible para quienes deben recorrer la ciudad (Kapstein, 2009[3]).

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Las personas con discapacidad intelectual se caracterizan principalmente por tener dificultades para memorizar o aprender cosas, tomar decisiones, navegar y comprender los espacios físicos, generando dependencia en el día a día (Bosch & Gharaveis, 2016[4]). Es imperioso, entonces, buscar soluciones a los problemas de las personas con DI que se desprenden del entorno urbano, como la dependencia de la memorización, la falta de formatos complementarios (visual, auditivo, multigráfico), la necesidad de utilizar habilidades organizativas complejas, y la falta de un lenguaje que se amolde a la comprensión de todos los receptores (Fundación ONCE, 2009[5]). Si se ofrecen los apoyos pertinentes dentro de la ciudad, el funcionamiento de las personas, por consiguiente, debiera mejorar (AAIDD, 2010[6]).

Hablamos de accesibilidad cognitiva cuando la información del entorno se estructura de tal manera, que resulta fácil o intuitiva de comprender por cualquier persona, independiente de sus capacidades cognitivas. En este contexto cualquier iniciativa que trabaje en beneficio de las personas con discapacidad intelectual apoyando su navegación por el espacio transaccional de los servicios, será útil para todas las personas (Larraz, 2015[7]), asegurando una mayor inclusión y una vida independiente. La accesibilidad cognitiva facilita no sólo la interacción de la persona con el espacio, sino que también la interacción entre personas (ASPADEX, 2015[8]). Su importancia radica principalmente en generar igualdad de condiciones y oportunidades de acceso a la información, o bien, en hacer esta brecha más pequeña para las personas con distintas capacidades cognitivas.

La accesibilidad cognitiva le permite a la persona con discapacidad intelectual, un mayor nivel de independencia y autodeterminación, lo cual le permitirá desarrollarse plenamente, otorgándole expectativas, dignidad, responsabilidad y oportunidades, aumentando su calidad de vida (Williams, 1989[9]; Vega & Álvarez, 2016[10]).

Las ciudades contemporáneas han presentado un aumento en su complejidad, por la densidad de sus servicios y las aplicaciones de la "sociedad de la información" en el entorno urbano, dificultando la comprensión a cualquier persona que necesite procesar tal concentración de información (Fundación ONCE, 2009). Para que el entorno urbano sea accesible cognitivamente, sus servicios deben organizarse de modo que cualquier persona pueda desenvolverse en ellos de la manera más independiente, segura y natural posible (Juncà, 2002[11]).

Mapa de las líneas del metro de la ciudad de Tokio

Wayfinding y discapacidad intelectual

“No fumar”, creado por la American Institute of Graphic Arts (AIGA) y el US Department of Transportation (DOT), entre los años 1974 y 1979. Esta imagen pertenece a una familia de 50 pictogramas creados para el sistema de transporte moderno. Si bien fue creado para Estados Unidos, su aceptación fue tal, que desde 1981 se define como el conjunto estándar de pictogramas para wayfinding (Clara & Swasty, 2017[12]).

Cuando una persona se enfrenta a un territorio desconocido, tiende a confiar más en la información que se ubica en el lugar físico, que en sus conocimientos por experiencias previas, creencias o apreciaciones (Bosch & Gharaveis, 2016). Aquí es donde aparece el wayfinding como una posible solución al problema planteado anteriormente, ya que se trata de la habilidad, cognitiva como conductual, de una persona para aprender y recordar rutas en un espacio, con el fin de movilizarse en él y llegar a su destino. Ésta comprende la capacidad para tomar y ejecutar decisiones, para procesar la información y para resolver problemas espaciales (Kitchin, 1994[13]; Passini, 1984[14]).

Hablamos de un sistema de orientación espacial que favorece la accesibilidad cognitiva en el entorno urbano, ya que facilita la estrategia cognitiva que deberá tener una persona para movilizarse por un espacio (García, 2012[15]), lo cual afectará directamente en el nivel de independencia de ella.

Dentro del wayfinding se encuentra un recurso que facilita la navegación del entorno urbano –la señalética–, básicamente porque su objetivo es orientar las decisiones y acciones de las personas en los servicios (Costa, 1987[16]). Cuando una persona se enfrenta a un territorio desconocido, tiende a confiar más en la información que se ubica en el lugar físico, que en sus conocimientos por experiencias previas, creencias o apreciaciones (Bosch & Gharaveis, 2016). Es por esta razón que las referencias espaciales o hitos son tan importantes, puesto que al llamar la atención de la persona, funciona como apoyo al momento de comprender y navegar un espacio.

El uso de pictogramas para el apoyo del wayfinding en personas con discapacidad intelectual ha sido ampliamente estudiado (García, 2012; Larraz, 2015; Marquez et al, 2015[17]; Rodrigo & Anaut, 2016[18]), demostrando que estos pueden facilitar la comprensión de los mensajes escritos en las señaléticas. Si bien las personas con discapacidad intelectual son capaces de comunicarse en su vida diaria sin el uso de pictogramas, existen algunas que sí los necesitan. Lo cierto es que ellos complementan la comprensión de la información, influyendo positivamente en el desarrollo de la participación de la persona en su entorno (Rodrigo, & Anaut, 2016).

Grupo asesor y co-diseño

Este proyecto y su respectiva investigación se enmarca dentro del proyecto interdisciplinario “REIDI”, conformado por profesionales de las áreas de la educación especial, sociología, psicología, ingeniería informática y diseño, y por un grupo asesor conformado por 11 adultos con discapacidad intelectual, específicamente 7 mujeres y 4 hombres, con edades entre los 22 y los 54 años, características que le otorgan diversidad de perspectivas y experiencias a la investigación. Ellos fueron la principal fuente de información y posterior validación en los procesos de investigación y de diseño respectivamente. Cada miembro tuvo que firmar un consentimiento informado para poder ser parte de esta investigación.

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Según Sanders (2008[19]) al utilizar las metodologías participativas y de co-diseño, los roles se mezclan posibilitando que la persona que eventualmente recibirá el servicio sea considerada “experta en su propia experiencia”. Esto juega un papel importante en la investigación, y por ende en el desarrollo de conceptos, la generación de ideas y el desarrollo del conocimiento. La participación de las personas con discapacidad intelectual se considera un factor determinante y diferenciador en esta investigación y proceso de diseño, puesto que entrega resultados cualitativos de manera empírica.

El proceso de co-diseño se llevó a cabo mediante talleres colaborativos presenciales. Cada taller estuvo compuesto por dos momentos: en el primero el grupo asesor desarrollaba la actividad de manera grupal o individual según lo requerido. En un segundo momento se realizaba un intercambio de ideas sobre la temática abordada en el taller; opinaba tanto el grupo asesor como el equipo interdisciplinario. Luego de cada una de estas jornadas de trabajo colaborativo, el equipo interdisciplinario se reunía para analizar los hallazgos de cada taller, donde se traducían las ideas y sugerencias que entregaba el grupo asesor a la investigación y, por lo tanto, a la gráfica de las futuras ilustraciones pictográficas. Al tratarse de una investigación y proceso de diseño empírico y cualitativo, cada miembro participante tiene un papel importante y contribuye desde su propia perspectiva. La asociación con los usuarios finales garantiza su inclusión en el desarrollo del conocimiento, la creación de la idea conceptual y el desarrollo de los productos (Aguas, 2016[20]).

Se hicieron específicamente cuatro talleres colaborativos, más la aplicación de una sonda. Todos se llevaron a cabo junto al grupo asesor y a los profesionales de todas las disciplinas. En la sonda se buscó entender cuáles eran las debilidades del entorno y habilidades de las personas con discapacidad intelectual al navegar un espacio desconocido, específicamente el Museo de Historial Natural de Valparaíso, mediante un mapa impreso. En los talleres colaborativos, se validaron y tomaron las decisiones que afectarían al contenido de los pictogramas. Los talleres grupales permitieron generar un entorno de trabajo cómodo y distendido, lo cual se reflejó en los posteriores hallazgos de cada taller.

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Se evidencia la edad, ocupación y situación de independencia de cada miembro del grupo asesor. Se sitúa a la totalidad del grupo en un contexto, donde se detalla si la persona estudia o trabaja, si vive sola o acompañada y si es que necesita de apoyo profesional en su vida diaria.


Hallazgos de los talleres de co-diseño

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Servicios y accesibilidad cognitiva

En la actualidad, la complejidad de las ciudades ha aumentado debido a la concentración de los servicios y a la sobrecarga de información en el entorno urbano, dificultando la comprensión a cualquier persona que necesite enfrentarse a este (Fundación ONCE, 2009). Para disminuir esta problemática, y hacer del entorno urbano algo accesible cognitivamente, los servicios que la componen deben organizarse de tal modo que cualquier persona pueda manejarse en ellos de la manera más independiente, segura y natural posible (Juncà, 2002). Según el Ministerio de Educación de España, los servicios pueden ser clasificados según el servicio prestado a la persona. A partir de esto se desprenden cuatro grandes categorías, los cuales a su vez contienen servicios específicos, entre ellos están:

  • Servicios sociales: Educación, oficinas públicas y salud.
  • Servicio de distribución: Comunicaciones, comercio, transportes y correo.
  • Servicios al consumidor: Hotelería, ocio y cultura.
  • Servicios a las empresas: Bancos, seguros y finanzas.

En base a esta categorización, la aplicación de los apoyos se sitúa en el segundo nivel de las categorías, rescatando cuatro de ellas: educación, salud, oficinas públicas y transporte; estas se eligen debido al protagonismo de estos aspectos en lo cotidiano de la vida de una persona.

Caso Metro de Valparaíso

Para acotar el universo de investigación, se decide ahondar en la categoría de transportes, específicamente el metro de Valparaíso ya que conecta múltiples localidades de la zona, registrando aproximadamente 19.468.000 pasajeros en el año 2017. Corresponde a un servicio de transporte sistematizado y fácil de usar, ya que a diferencia del transporte local de buses y colectivos, el Metro de Valparaíso tiene estaciones y horarios precisos, que permiten a sus usuarios informarse, organizar su viaje y hacer uso de los servicios de manera oportuna.

Para optimizar el uso de los servicios, se propone descomponerlos en tareas específicas, por ejemplo, en el caso del metro algunas de ellas serían cargar la tarjeta, trasladarse de un punto a otro, entre otras. Esto entrega mayor control de las actividades que se pueden realizar en este servicio.

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Me Muevo con PICTOS

Este proyecto plantea la construcción de un sistema de pictogramas como un puente que hará a los servicios accesibles cognitivamente, aumentando la autodeterminación e independencia de todas las personas que los usen, mediante la descomposición de sus tareas en pasos.

El contenido gráfico de este puente deberá ser inequívoco para representar lo que se encuentra en el espacio físico, permitiendo de esta manera la conexión entre el plano físico y el gráfico. La gráfica, por su parte, actuará mediante la coherencia visual, sistematizando el contenido de manera elocuente, preocupándose de la construcción tanto individual como secuencial del pictograma.

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Modelo relación espacio – persona. El espacio se comunica con la persona, pero es a través del puente que se hace entendible. Mediante la descomposición de tareas en secuencias de ilustraciones pictográficas, la persona entenderá el espacio y estará mejor preparada para usarlo.

La persona con discapacidad intelectual será más o menos autónoma en la medida que disponga de los apoyos necesarios para actuar como estime conveniente y desarrollar sus habilidades (Puyalto, 2016[21]). En este sentido, la autodeterminación se define como el proceso donde la acción de la persona es el principal agente causal de su vida, que le permite tomar decisiones y elecciones de manera libre y sin influencias externas no deseables (Rojas, 2004[22]). En otras palabras, deberá tener el control de sus pensamientos y acciones para considerarse autónoma o independiente.

Para que el entorno urbano sea accesible cognitivamente, sus servicios deberán organizarse de modo que cualquier persona pueda desenvolverse en ellos de la manera más independiente, segura y natural posible (Juncà, 2002).

La propuesta consiste de un sistema pictográfico que tiene como objetivo ofrecer apoyos para aumentar la autodeterminación de personas con discapacidad intelectual al momento de usar los servicios, mediante el acompañamiento de la persona en sus tareas o transacciones, mejorando su calidad de vida. De esta manera, se pretende evitar el uso de habilidades organizativas complejas y de la memorización, para así facilitar la lectura del espacio (Fundación ONCE, 2009). Al descomponer una tarea gráficamente en pasos simples, se acompaña a la persona en el proceso, actuando como un apoyo visual y entregando seguridad de que lo que está haciendo es lo correcto.

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Composición sistemática

Las capacidades cognitivas de las personas con discapacidad intelectual afectan directamente en el diseño del sistema de ilustraciones pictográcas. Éstas hacen referencia a cómo ellos procesan la información, cómo perciben el espacio y sus elementos, su capacidad de memorizar trayectos o tareas específicas, la comprensión de lo que están realizando en relación al espacio, el establecimiento de analogías, entre otras (Fundación ONCE, 2009).

Debido a esto, es fundamental pensar en la manera de como se entrega la información a la persona con discapacidad intelectual, esta debe ser concreta y debe mostrarse de manera secuencial. El servicio se descompone en tareas, estas corresponden a todas las transacciones que el usuario puede hacer en la sucursal del servicio donde se encuentra. Al descomponer una tarea en pasos simples, se acompaña a la persona en el proceso, actuando como un apoyo visual y entregando seguridad de que lo que está haciendo es lo correcto.

Este apoyo debe agotar en lo posible, todas las opciones para hacer de la información algo accesible. Entonces, tendrá que considerar abarcar al menos tres canales de comunicación: audio, texto y pictogramas (Fundación ONCE, 2009). A partir de esto se plantea que la muestra de la información de cada paso de las secuencias se mostrará en estos tres formatos, teniendo jerarquías definidas por los niveles de comunicación de cada uno.

El uso de pictogramas facilita el acceso de la información, haciendo visibles los recursos y servicios de los que puede beneficiarse (Rodrigo & Anaut, 2016), ya que debido a su brevedad visual comunican un mensaje claro y transversal (Larraz, 2015). Es por esto que se define que la ilustración pictográfica adquiere el rol de ser la mayor fuente de comunicación dentro del apoyo, acompañado de un ícono que acentúa la acción del protagonista (usuario) y la instrucción en texto que debe complementar la información entregada.

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Cada servicio esta compuesto por sucursales, por ejemplo en el caso de transporte, el Metro de Valparaíso sería un servicio y sus sucursales serían las estaciones. De esta manera, el servicio contendrá la totalidad de tareas que puede realizar la persona de manera autónoma y cada sucursal tendrá las tareas específicas que se pueden desarrollar. Esto permite entregar la información al usuario mucho más organizada. Es importante mencionar que las tareas están pensadas para ser desarrolladas en el espacio físico del servicio, donde exista interacción directa entre persona/ persona o persona/objeto presente en el lugar.

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Profundidad por capas

Cada ilustración pictográfica tiene una densidad comprendida en tres capas. Esta construcción entrega mayor precisión en la comunicación, al abarcar contexto, hitos y acción. Lynch (1960[23]) define los hitos en el wayfinding como objetos singulares, únicos o memorables en un contexto determinado. En este caso, los hitos corresponden a objetos reales presentes en el paso representado por la ilustración pictográfica y que puede ser reconocido por el usuario del servicio al realizar la acción.

La construcción de las ilustraciones pictográficas en capas simplifica la determinación de los elementos que componen cada una de ellas. De esta manera, se crea una estructura sistematizable para la construcción de nuevas ilustraciones, permitiendo la expansión de la fuente de elementos pictográficos de las ilustraciones y la posibilidad de ser replicada en otros servicios.

1. Acciones del protagonista:En esta capa se ubica el núcleo que articula la transacción que se lleva a cabo en cada paso. La gestualidad del protagonista deberá ser clara, para que al verla en relación a la capa de artefactos y personajes, se entienda la acción a realizar en su contexto. El elemento humano deberá estar presente en todo momento, puesto que sin él, no habrá acción.

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Esta capa puede contener dos tipos de elementos: persona protagonista y elementos gráficos que no forman parte del espacio físico, pero que cumplen la función de acentuar la acción del protagonista, tales como tarjetas, dinero, documentos, entre otros.

2. Artefactos y personas del servicio:En esta capa se ubican las referencias espaciales y humanas que participarán de la acción en cada paso, es decir, el hito o landmark. El hito es primordial para llevar cada paso de la secuencia al plano físico, ya que es el elemento que hace representativo su contenido. Es la capa encargada de garantizar que la acción del protagonista se entienda.

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Esta capa puede contener dos tipos de elementos: objeto físico propio que participa activamente en la transacción y personajes (blancos) involucrados en la acción que son parte del servicio y personas extras que anticipan al usuario al momento de enfrentarse a una de las tareas, presentando la escena lo más cercana a la realidad posible.

3. Espacio y referentes:En esta “meta-capa” se ubican las referencias espaciales cuyo objetivo es contextualizar el plano físico. Es una capa que no tiene incidencia directa en la transacción de la ilustración individual, pero le brinda contexto a la secuencia total, ya que muestra “lo que hay” en el espacio. Es la encargada de generar continuidad y coherencia visual.

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Esta capa puede contener dos tipos de elementos: objeto físico contextuales y señaléticas propias del espacio.

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Construcción de los hitos

Es importante la precisión al momento de definir un lenguaje pictográfico, ya que éste actúa como puente entre la persona con discapacidad intelectual y el espacio, permitiéndole asociar –o no– el plano gráfico con el físico. Cuando un pictograma tiene la función de señalar o indicar un lugar en específico, éste debe ser literal en relación a los objetos presentes en el entorno. De esta manera, se evita la dependencia de la memorización y la necesidad de usar habilidades organizativas complejas, facilitando la lectura del espacio (Fundación ONCE, 2009).

Esto se evidenció mayoritariamente en la sonda del Museo de Historia Natural (Ver anexo 2), donde se genera- ron confusiones en las personas con discapacidad intelectual al ver pictogramas en el mapa representando imágenes que no estaban en el espacio real. Por ejemplo, el símbolo de un Moai que representaba la sala de Isla de Pascua. Al no existir ningún Moai en la sala del museo, el grupo asesor no fue capaz de distinguir que había llegado a su destino. A partir de esto, se comprende la importancia de relevar los hitos o landmarks del entorno a las ilustraciones pictográficas para mejorar la comunicación, como un elemento y recurso clave para la navegación espacial de la persona con discapacidad intelectual.

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Construcción de la persona

Un elemento clave dentro de la ilustración es la construcción de la persona, ya que esta será la encargada de evidenciar la acción de cada paso. Si bien no debe tener mayor detalle, a la vez debe ser lo suficientemente clara para mostrar de manera natural el gesto que esté realizando. Para esto se decide agregar detalles como algunos bordes de la ropa ya que estos permiten mayor versatilidad y libertad gráfica para dibujar todas las posturas.

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Existen tres tipos de personajes dentro de la ilustración: protagonista, funcionarios del servicio y extras. El protagonista es quien debe estar visualmente mas visible en la ilustración, para esto que se decide diferenciarlo del resto de los objetos y personajes con relleno negro.

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Tanto extras como funcionarios del servicio forman parte del contexto, es por esto que se suman a las decisiones gráficas que tienen los objetos: relleno blanco y borde negro. El extra mantiene la misma idea de forma y posturas que el protagonista, ya que es un par dentro de la escena, sin embargo, los funcionarios al tener una interacción directa con el protagonista deben diferenciarse de alguna manera. En el horizonte superior del cuerpo se agregan accesorios propios y representativos de cada oficio, de esta manera se logra caracterizar a cada funcionario de manera sutil.

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Composición del apoyo

El apoyo debe agotar todas las opciones para comunicar de manera ac- cesible la información que se quiere entregar. Para lograr esto tiene que abarcar al menos tres canales de comunicación: audio, texto y pictogramas (Fundación ONCE, 2009). Basado en esto se decide ocupar tres elementos para la composición del apoyo: la ilustración, el ícono y la instrucción.

La ilustración está compuesta por las 3 capas mencionadas anteriormente, entrega al usuario una vista general de lo que está sucediendo. Por ejemplo, se muestra el paso “presiona el botón verde para bajar”. Se muestra el ícono que acentúa la acción del protagonista, en este caso esa acción sería “presionar”. Este ícono varía según el tipo de acción que realice el protagonista: caminar, detenerse, subir, bajar, entregar, recibir, entre otras. Su objetivo siempre será hacer evidente la acción. Para que el último elemento de la composición sea accesible para personas con discapacidad intelectual, debe estar escrito en lectura fácil, esto quiere decir que debe ser una frase breve, legible y concreta.

Íconos de acción

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Cuando el foco del gesto se desarrolla en el horizonte inferior de la persona, hace referencia a que está teniendo una interacción directa con el espacio del servicio, ya sea desplazándose o permaneciendo detenido.

Íconos de transacción/manipulación

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Cuando el horizonte superior de la persona está realizando el gesto de la acción, hace referencia a que está manipulando un objeto o está realizando alguna transacción.

Validación de la gráfica de los pictogramas

Se propone la creación de una sonda digital como mecanismo para levantar data de campo y data emocional. Mediante este instrumento se pretende evaluar específicamente los pictogramas que serán parte de los servicios bajo cinco criterios (Bertola, 2017[24]): ambigüedad, iconicidad, complejidad gráfica, diferenciación y optimización. De esta manera, el instrumento tendrá la capacidad para evaluar y validar los pictogramas de cualquier servicio, sistematizando la creación de pictogramas accesibles.

Para llegar a una validación real, la sonda deberá ser contestada por diferentes grupos de personas, no únicamente el público objetivo: un grupo de adultos con discapacidad intelectual, otro de adultos neurotípicos, otro de niños neurotípicos y por último, equipo interdisciplinario. Todos estos elegidos bajo los criterios de frecuencia de uso del servicio, edad, nivel de escolaridad, situación laboral y presencia de alguna discapacidad (Bertola, 2017).

A continuación se muestra la tabla con toda la información necesaria para generar una sonda que se pueda utilizar para evaluar las ilustraciones pictográficas de cualquier servicio. Todas las preguntas fueron trabajadas y revisadas junto al equipo interdisciplinario.

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Se comienza por una primera sección, cuyo objetivo es caracterizar al usuario que va a responder. De esta manera, se pretende obtener información relevante en cuanto al tipo de respuestas que se entreguen en las secciones posteriores.

Luego de la caracterización, comienza la evaluación de los pictogramas, uno por uno. Se evalúa la secuencia completa, pidiendo recomendaciones o sugerencias para cada uno de los pictogramas mostrados.

Soportes de visualización

Anteriormente se habla de este apoyo como el acompañamiento de la persona en las tareas o transacciones de un servicio, mediante la descomposición gráfica de tareas en pasos simples, siendo éstos concretamente secuencias de pictogramas que podrán visualizarse en la pantalla de celular del usuario, cuando éste ingrese al portal web del servicio. Una vez ingresado, se mostrarán todas las actividades que se pueden realizar en ese servicio específico, para que sea el usuario quien determine qué es lo que quiere o necesita hacer. De esta manera, Me Muevo con PICTOS pretende entregar libertad a la persona con discapacidad intelectual para que, teniendo los recursos necesarios, sea ella quien tenga la independencia necesaria para tomar sus propias decisiones.

A partir del trabajo realizado en el proyecto de investigación interdisciplinario “REIDI”, se pensó en la posibilidad de que Me Muevo con PICTOS no fuera únicamente un apoyo para las personas con discapacidad intelectual, sino que también sirviera como método para la evaluación –por un grupo asesor capacitado para ser evaluador– de accesibilidad cognitiva de los servicios. Esta nueva cualidad del proyecto viene agregarle valor a la propuesta original, dado que los servicios podrán contar con la posibilidad de recibir un informe con su nivel de accesibilidad cognitiva, evaluado directamente por personas con discapacidad intelectual, lo que les permitirá mejorar sus falencias con recomendaciones previamente validadas.

Existen dos usuarios, entonces, que harán uso de este proyecto. El primero corresponde a cualquier persona que requiera del apoyo, ya sean personas con discapacidad intelectual, adultos mayores, niños, personas sin discapacidad intelectual, etc. Este usuario se beneficia directamente del proyecto, ya que, al contar con este apoyo gratuito y fácil de usar, tendrá la posibilidad de ser más independiente y tomar sus propias decisiones.

El segundo usuario corresponde al grupo que evaluará la accesibilidad cognitiva de los servicios, también mediante este apoyo, aunque con un enfoque distinto. Este grupo deberá estar conformado por personas con discapacidad intelectual previamente capacitadas para ser evaluadores de servicios.

Aparece aquí un tercer usuario a considerar: el administrador del servicio. Este usuario será el encargado de crear los aspectos específicos del apoyo que ofrece este proyecto, como las tareas y pasos propios del servicio. Deberá ser una persona –o más– sin discapacidad intelectual y con conocimientos en accesibilidad cognitiva y lenguaje fácil. Así, las instrucciones se crean de manera accesible desde un principio.

Este sistema de pictogramas para la navegación espacial, se pensó para ser visualizado en dos formatos: uno análogo, que sería un afiche ubicado en el lugar físico del servicio y que permitiría ser visualizado de manera simultánea por muchas personas; y uno digital, a través de la pantalla del celular, el cual permitiría que la persona llevase consigo la instrucción.

Soporte análogo: Info-esquema

El formato análogo mostrará to- das las tareas que se puedan realizar en el servicio, con su paso a paso. Deberá encontrarse en un lugar visible, con buena iluminación, para ser abordado de manera efectiva por todas las personas que quieran acceder a la información. Independiente de si este a che se encuentra en una estación exterior o interior, estos requisitos básicos siempre deberán cumplirse. Se bosquejó el afiche teniendo en cuenta que debe permitir un que las secuencias de tareas tengan el protagonismo que necesitan.

Al mostrar todas las tareas del servicio con su paso a paso, este formato está pensado para ser utilizado por cualquier persona que requiera del apoyo en el lugar físico, ya sean personas con discapacidad intelectual, sin discapacidad intelectual, adultos mayores o niños. Si la persona quisiera llevar consigo alguna tarea específica, el a che tendrá el sitio web escrito en una sección junto con un código QR que, al escanearlo con el celular, permitirá a la persona acceder a la misma información que se encuentra en el afiche pero de manera digital.

Al mostrar todas las tareas del servicio con su paso a paso, este formato está pensado para ser utilizado por cualquier persona que requiera del apoyo en el lugar físico, ya sean personas con discapacidad intelectual, sin discapacidad intelectual, adultos mayores o niños. Si la persona quisiera llevar consigo alguna tarea específica, el afiche tendrá el sitio web escrito en una sección junto con un código QR que, al escanearlo con el celular, permitirá a la persona acceder a la misma información que se encuentra en el afiche pero de manera digital.

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Soporte digital: Apoyo y evaluación

El formato de apoyo digital, al igual que el análogo, mostrará todas las tareas que se puedan realizar en el servicio, con su paso a paso. La persona podrá acceder a este apoyo digital descargando la aplicación Me Muevo con PICTOS en su celular. Podrá buscarla directamente en la App Store o Google Play, o podrá escanear el código QR ubicado en el a che, que la llevará a la descarga de la aplicación. Una vez iniciada la aplicación en el celular del usuario, el flujo será el siguiente:

Mapa de navegación soporte digital: ayuda y evaluación

La persona deberá registrarse antes de poder utilizar las funciones de la aplicación. Se le pedirá el nombre (01), una foto de perfil (02), edad (03), sexo (04), presencia de discapacidad (05) y tipo de discapacidad (06), sólo si responde “sí” a discapacidad. La aplicación captará automáticamente el número telefónico de la persona al ingresar sus datos, para poder confirmar el usuario a futuro. Justo antes de terminar el registro, la persona deberá confirmar sus datos (07).

La primera vez que la persona entre a la aplicación, se le preguntará si quiere activar el audio permanente o mantenerlo desactivado (08). El usuario podrá cambiar su preferencia de audio en cualquier momento –en la esquina superior derecha–, y podrá editar su información de perfil –en la esquina superior izquierda– (09).

La siguiente vez que la persona ingrese a la aplicación, ésta le pedirá confirmar que su cuenta es la que está abierta (10). Si no es, la persona podrá iniciar sesión con su cuenta. Una vez iniciada la sesión, el usuario podrá seleccionar el servicio que quiera visualizar por ubicación (11) –donde se mostrarán los servicios de menor a mayor distancia caminable del usuario– o por categoría (12), donde primero se filtrará por tipo de servicio antes de mostrarlos por ubicación. También, existirá la posibilidad de utilizar la barra de búsqueda en caso de que la persona así quiera. De esta manera, se le da la libertad al usuario para que seleccione el servicio de la manera en que mejor la parezca.

Ya dentro del servicio, se mostrarán todas las tareas disponibles para esa sucursal (13), con la opción de entrar al perfil del servicio, donde se podrá acceder a una lista con todas las sucursales (14), cada una con sus respectivas tareas.

Al seleccionar una tarea en el servicio, el usuario deberá decidir si quiere hacer uso del apoyo o evaluarla (15). Para evaluar una tarea, el usuario deberá estar obligatoriamente en el lugar físico de la sucursal del servicio, lo cual se verificará mediante el uso de gps, no así con la opción de aprender (o hacer uso del apoyo) que podrá ver el paso a paso de la tarea ya sea dentro o fuera del lugar físico del servicio.

Si decide hacer uso del apoyo –o aprender la tarea–, se mostrará la secuencia de pictogramas + instrucción de la tarea en un pictograma por pantalla, con la posibilidad de avanzar y retroceder en la tarea a gusto (16). Al final de la secuencia, se le pedirá al usuario que la califique con una nota del 1 al 5 (17). De esta manera, el sistema recopila información útil para el servicio.

Si, por otro lado, decide evaluar la tarea, primero se mostrará un tutorial de cómo evaluar, recordando el papel de investigador de la persona con DI (18). Seguido de esto, se mostrará una primera sección de preguntas contextuales del servicio en general, para luego empezar con las preguntas –que estarán divididas por categorías específicas– (19). Todas las categorías de preguntas tendrán la misma estructura, por lo que son fácilmente replicables. Al final de la evaluación, se mostrará un resumen con la calificación de cada una de las categorías de preguntas, a modo de cierre (20). Así, la persona podrá tener sensación de cierre y editar sus respuestas antes de terminar la evaluación.

Una vez terminada la tarea, ya sea en la versión de apoyo o de evaluación, se mostrará la pantalla con las tareas disponibles en el servicio. Sólo en caso de que la tarea haya sido evaluada (21), el botón cambiará de color. En caso de haber terminado la versión de apoyo, la pantalla permanecerá igual (22).

Proyección del sistema

Actualmente se han desarrolla- do las tareas de los servicios de transporte, salud, educación y oficinas públicas, con sus respectivos pasos y las plata- formas en donde éstas serán utilizadas. Gracias a la validación constante del grupo asesor y del equipo interdisciplinario, el proyecto pudo seguir avanzando hasta llegar a lo que se presenta aquí, con la posibilidad de seguir avanzando en pos de mejorar la autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual.

Al existir una doble plataforma de visualización de las ilustraciones con sus instrucciones –análoga y digital–, se espera que pueda ser utilizada por la mayor cantidad posible de personas en un servicio. En el lugar físico del servicio se ubicará la plataforma análoga, en forma de un a che, cuyo objetivo será no sólo poder ser visto por la mayor cantidad de personas, sino que incentivar también a potenciales usuarios de descargar la aplicación tanto para hacer uso de ella como apoyo, como para evaluar el servicio. La aplicación descargable corresponde a la plataforma digital, la cual tendrá dos usos: llevar consigo las instrucciones de una tarea –las mismas que se ubican en el a che– y evaluar las tareas de la sucursal específica del servicio –siempre y cuando el usuario se encuentre física- mente en el servicio–.

Se espera, a futuro, motivar a los servicios de las áreas de transporte, salud, educación y oficinas públicas, para que se unan a Me Muevo con PICTOS y así aportar en la construcción de un país más inclusivo y consciente, haciendo cada vez más accesibles los servicios urbanos para todas las personas.

Conclusión

La investigación y diseño de herramientas que aumenten la autodeterminación, es especialmente relevante considerando el porcentaje de población que presenta algún nivel de discapacidad intelectual en Chile. Cabe considerar además que estas cifras aumentan con el envejecimiento de la población.

Para diseñar ilustraciones pictográficas que incidan positivamente en la autodeterminación de los adultos con discapacidad intelectual en Valparaíso, se trabajó constantemente bajo una metodología interdisciplinaria –el cual permitió integrar las perspectivas de las distintas disciplinas académicas que se vieron involucradas, donde cada miembro cumplía un rol específico– y colaborativa con el grupo asesor.

La participación de este grupo asesor en los talleres se considera un factor diferenciador en esta investigación, por la calidad de validador y evaluador que tiene cada miembro, entregando resultados cualitativos empíricos, gracias a su papel de “experto en su experiencia”. Cada taller permitió desarrollar un espacio de trabajo simétrico, donde tanto el equipo interdisciplinario como el grupo asesor tuvieron la posibilidad de generar intercambio de ideas, las cuales luego se- rían analizadas y trabajadas por el equipo para aportar a la investigación.

Como principales conclusiones de la investigación, se destaca que el uso de pictogramas debe ser siempre literal en relación a los objetos presentes en el entorno para mejorar la comunicación entre la persona y el espacio. Si esto se cumple, se evita la dependencia de la memorización y la necesidad de usar habilidades organizativas complejas, facilitando la lectura del espacio.

Adicionalmente, la entrega de la información de manera secuencial toma un rol indispensable para las transacciones de los servicios. Cada secuencia debe ser mostrada con un orden claro ya que al acompañar a la persona en el proceso, actúa como un apoyo visual, entregando la seguridad de que lo que está haciendo es lo correcto.

Por esto, se propone que la muestra de la información de los pasos de cada pictograma de una secuencia debe considerar tres formatos: pictograma, texto y audio –en caso de requerirlo–, teniendo jerarquías previamente definidas por los niveles de comunicación de cada uno, donde la ilustración pictográfica adquiere el rol de ser la mayor fuente de comunicación, complementada por el ícono de la acción y la instrucción en texto. Tanto las ilustraciones como la instrucción deberán considerar siempre la existencia de la acción y la presencia de un hito, que ayuden a situar en el espacio a la persona. En relación a las conclusiones de la propuesta de ilustraciones pictográficas, es importante que ésta sea sistematizada, esto permite la expansión de la fuente de elementos pictográficos, además de entregar la posibilidad de ser replicada en otros servicios.

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Cada ilustración debe estar comprendida en capas. Esto entrega mayor precisión en la comunicación, ya que se abarca un elemento del espacio (capa de contexto), otro elemento relacionado con la acción (capa de la acción) y un tercero relacionado con los elementos que participan en ella (capa del hito). Actualmente se han diseñado las ilustraciones de la totalidad de las ta- reas que son más demandadas por los usuarios en el Metro de Valparaíso –de acuerdo a las preguntas frecuentes en el sitio web del servicio– y también se han escrito las tareas con sus pasos del resto de los servicios de transporte, salud, educación y oficinas públicas.

Futuras investigaciones podrán realizarse para observar cómo es que Me Muevo con PICTOS incide en la autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual. El objetivo último, es que este sistema logre replicarse y expandirse a otros servicios públicos y privados. De esta manera, se pretende aportar a la construcción de una sociedad en donde cada persona pueda vivir libremente y sin impedimentos, teniendo la posibilidad de navegar y entender el entorno urbano sin ningún tipo de discriminación debido a sus capacidades cognitivas.

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