Mauro Herrera - Taller Amereida VIII

De Casiopea



TítuloEl yo y el yo, concepción unitaria del otro
AsignaturaTaller de Amereida, Taller de Amereida Vlll, Taller Amereida VIII
Del CursoTaller de Amereida 2014
CarrerasArquitectura
Alumno(s)Mauro Herrera

El yo y el yo, concepción unitaria del otro.

SOBRE EL INDIVIDUO

Yo es otro.

Comienzo este escrito refiriéndome al individuo como un ente separado del resto (solo para hacernos una imagen y así poder tener comprensión de la idea general a la que busco llegar a través de este texto).

El individuo como tal posee distintas cualidades que lo constituyen, distinguimos entonces las emociones y sus ideas como lo más interno que este posee y como su forma de reaccionar ante lo que lo rodea, lo exterior. Podemos decir que el ego es lo que hace que este individuo “las vea por si mismo”, o sea, por todo lo que está en este perímetro imaginario, conformando su interno. Es en este espacio del pensamiento en donde el individuo divaga y gesta su visión de mundo, desde las ideas, las vivencias y las emociones, acudiendo al encuentro consigo mismo en este rincón invisible. Para poder salir de sí mismo debe primero estar dentro de sí y construirse. Es por eso que distinguimos este como un primer momento previo a relacionarse con lo externo.


SOBRE LO EXTERNO

“El error consistió
en creer que la tierra era nuestra
cuando la verdad de las cosas
es que nosotros somos de la tierra”
- Ecopoemas, Nicanor Parra

El individuo no se desenvuelve claramente en su interno, eso queda relegado como el espacio más íntimo de sí mismo, es decir, su estar envuelto. El individuo se desenvuelve en un contexto, un lugar donde se encuentra con el exterior, con lo abierto, donde el pensamiento se vuelve voz y las ideas se hacen materia y acto. Es en este momento en el cual todo lo que se encuentra en el individuo se traduce a tacto y sentido, se torna un habitar, se hace duradero en un tiempo y en un espacio; en donde el individuo se reconoce a sí mismo como parte de un total y no como un ente aislado dentro de su envoltura, pues su interior pasa a expresarse, a hacerse materia. Lo externo es entonces el escenario real en el cual aparece el encuentro con el otro, la interacción, el relacionarse. Hay una coexistencia entre el individuo y estas otras realidades, las cuales pueden ser o no más o menos disímiles o parecidas, pero al fin y al cabo todas son partes de una totalidad.


SOBRE EL RELACIONARSE Y LA SOCIEDAD

Las relaciones y la interacción ocurren en el ya mencionado contexto, y es aquí donde aparece el encuentro con el otro, el otro que es un individuo por su propia parte, original, distinto y a la vez similar al yo, ambos habitantes y coexistentes en el mismo entorno.

El ser humano es de naturaleza social, y como tal, en las interacciones se basa su construcción del propio mundo que habita. Difícil (no me atrevo a decir que imposible) resultaría habitar un mundo creado por solo uno.

No es de extrañar que si nos remontamos al origen, concluiremos que el presente en el cual nos encontramos no es más que producto de una construcción de diversos grupos humanos, de encuentros de distintas realidades, de tiempos y de ideas que han decantado en lo que entendemos como el hoy.

"Ningún hombre es una isla,
entera en sí,
Cada hombre es pieza de continente,
parte del total.
Si el villano es arrastrado por el mar,
Europa se reduce.
Cual si fuera promontorio,
cual si fuera coro de amigos,
o fuera propia:
Toda muerte me disminuye,
pues estoy con la humanidad
Así no pidas saber por quién dobla la campana;
dobla por ti."
- Meditaciones, John Donne

La sociedad (del latín Societas, unión por un común), irónicamente contraponiéndose a su significado, no plantea a la competencia descarnada como la alternativa para surgir y para vivir, entendiendo la acaparación, producción y la adquisición como los caminos para hallar la felicidad del ser humano, una felicidad errada puesto que las vías que nos ofrece se basan en el aislamiento del individuo que termina actuando en las fauces del ego. Es el ego lo que marca la distinción del total entre el yo y el otro en pro de actuar siempre beneficiándose netamente al individuo (ego-ísmo).

La ambición entonces, termina siendo un sobre entendimiento del mundo desde la individualidad del yo y es en esta separación del total, en la cual se olvida el amor (que es el sentimiento que construye, que hace obra, al cual me referiré a posteriori) en donde aparecen el miedo, la violencia y la muerte como herramientas de construcción -destrucción realmente- del mundo y de la sociedad en la cual vivimos.

“Vos que andás diciendo que hay mejores y peores
vos que andás diciendo qué se debe hacer
escuchá lo que te canto, pero no confundir
es de paz lo que canto.
Que me hablás de privilegios de una raza soberana
superiores, inferiores, digna de poder
cómo se te ocurre que algunos son elegidos
y otros son para el descarte
ambiciones de poder”
- Mal bicho, Los Fabulosos Cadillacs

Desde un momento primitivo en que la sociedad avanzaba en conjunto y se conformaban las tribus, el hombre se corrompió cuando dijo por primera vez “esto es mío” al adoptar el egoísmo como método de supervivencia. Al parecer, de tanto pensar en sobrevivir, a uno se le olvida lo que realmente es vivir y para qué.

La “raza humana” parece ser un concepto que solo existe en la cabeza de algunos. Un ejemplo de esto sería cuando actualmente caen bombas en Gaza producto de una disputa territorial entre dos pueblos que nacen desde un mismo padre, Ismael e Isaac lamentablemente jamás se reconocieron como hermanos y en consecuencia de esta falta de reconocimiento, hoy puedo estar citando este ejemplo actual de cómo es que la separación por no aceptarse se desencadena en forma de la muerte entre dos pueblos.


SOBRE EL RECONOCERSE

“Aprendamos a escuchar: debajo de cada palabra hay otras palabras.”
— Alejandro Jodorowsky

La hospitalidad nos dice del escuchar al otro, del reconocerse en el otro, así como el saludo nos habla de acoger al otro con las manos abiertas, manos abiertas que dicen del desinterés de cualquier ambición, del ser y estar por el otro.

El reconocerse como un otro nos permite tener una concepción de unidad de la realidad, lo que hago por ti, lo hago por mí y lo que hago por mí, lo hago por ti; así la sociedad realmente se da desde un común avanzar, alejándose de las fauces del ego que devoran al ser humano, que termina por tornarse inhumano producto de su egoísmo.

Vemos entonces que se debe obrar siempre desde esta dimensión, pues como sabemos, el amor es lo que construye a la obra, y sencillamente no podemos fundar ni erguir nada si lo hacemos desde los cimientos del egoísmo.

Este principio se aplica hasta en un ejemplo tan real y tangible como que si en una construcción las personas que están encargadas reducen el presupuesto a fin de beneficiarse exclusivamente a ellos mismos, lo que ha de suceder por consiguiente es que, o la casa quedará mal construida y la familia que vivirá en ella tendrá una mala calidad de vida, o tal vez se caiga el edificio producto de que la realización y los materiales que se disponían no fueron los óptimos para el caso. Consecuencias que son producto de que el individuo busca beneficiarse a sí mismo sin tomar en cuenta que hay que también estar en el lugar del otro.

"Divina es la mano del gran inquisidor,
justicia de los cielos.
El indio temeroso por la sentencia
del santo tribunal.
Es que ayer encontraron sepultada
una estatua de la virgen María.
La encontraron cabeza abajo,
cubierta de hierbas secas, cerca del maizal.
(...)
Ramón en las llamas, el monje lloró,
sabía bien por qué lo hizo.
Ramón lo hizo para bendecir la tierra,
pedir por la siembra cosecha buena.
Las hierbas secas eran para protegerla."
-Ramón, el indio hereje, Almafuerte

Históricamente hablando, situémonos en el encuentro del aborigen y del colono, lo que vendría siendo un ejemplo de yo y de otro (o de otro y de yo, según así lo prefiera la sensibilidad del lector). El encuentro, el saludo como gesto más desinteresado se olvidó, no reconociéndose a sí mismo en el otro, sino que distinguiéndose las diferencias en las lenguas, en el color de piel y en la cultura, siendo éstas diferencias la justificación perfecta para que acontezca el sometimiento de una cultura por sobre la otra, ¡y todo producto netamente del ya mencionado sobre entendimiento del individuo!, pero esta vez a un nivel de masas de personas similares, contra otras similares también entre sí.

La historia se llena de situaciones en las cuales se trae la muerte y la separación producto de la negación a reconocerse en el otro. Dicha negación no es de extrañar, dado que hasta hoy en día es la única madre de todos los conflictos mundiales en los cuales cada contrincante las ve por las suyas y busca imponerse ante el otro, ¿en qué momento una idea se posiciona por sobre la vida, entendiéndola puramente como un daño colateral?

Pareciera ser que la imposición es lo más sencillo a la hora de relacionarse: ¡nos matamos los unos a los otros y los que más perduremos continuamos la historia!; me resuena una frase que dice “que se maten entre ellos”, entre ellos... ellos, los que no se reconocen como un yo y como otro yo.


SOBRE LA VIOLENCIA

"Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente."
-Mahatma Gandhi

Resulta ilógico que todavía se responda ante la violencia con más violencia, ¿o es que acaso realmente se podrá apagar el fuego con más fuego? Es más que lógico afirmar que no. Es por ello que los actos que derivan del egoísmo son un camino errado de consecuencias fatales en la edificación del futuro. Lamentable es el hecho que este sistema de consumo en el que vivimos nos haya inculcado esta idea desde que tenemos memoria, como si fuese la única verdad y por lo mismo nos resulte difícil imaginar una vida basada en una verdadera comunión en lugar de la acaparación material y la competencia como modo de surgir.

La violencia es el último recurso ante la carencia de entendimiento del otro. La falta de capacidad de oír es lo que interna al individuo en su ego, viendo la violencia como la mejor alternativa, saltándose los acuerdos y las instancias de interacción, ignorando las instancias comunitarias, en donde la persona se reconoce en el prójimo y los acuerdos forman un vínculo mutuo de relación humana.


SOBRE EL AMOR

“Los palos, las balas todo esto que me mata
Es la soledad es el hambre en nuestra casa
La confusión es el alimento de los dueños
Que te matan si piensas y envenenan la verdad
Si el amor se cae
Todo alrededor se cae”
- Si el amor se cae, Los Cafres

Un gesto de respuesta ante la violenta realidad en la cual estamos sumergidos por individualidad, sería alejarnos del egoísmo y adoptar el amor como motor de todo nuestro obrar y nuestros actos.

Sin duda el amor es realmente lo que hace girar el mundo. Cada construcción, cada avance, cada acción desinteresada por el otro se gesta desde el amor. Pues es el amor el sentimiento que despoja al individuo del ego, dejándolo expuesto ante la empatía por el otro, por lo que lo rodea, por lo que lo que se hace. Un hecho tan simple como pensar que si no es por amor a la profesión el doctor no curaría ni el profesor enseñaría; si a la receta no se le pone amor, el plato quedaría mal cocinado, si el arquitecto no amáse su obra, ésta no se levantaría jamás, y sencillamente si no hay amor, el poeta no haría poesía. El amor es lo que nos despoja como individuos y en consecuencia, nos hace aceptar al otro como parte de un yo unitario.


-Mauro Herrera