Marcela Bravo: Diseño y la Bauhaus

De Casiopea



TítuloDiseño y la Bauhaus - Proyecto Editorial
Tipo de ProyectoProyecto de Curso
Palabras Claveproyecto editorial
Período2017-
AsignaturaConstrucción de Diseño Gráfico 2
Del CursoConstrucción 2º DG 2017
CarrerasDiseño, Diseño Gráfico
Alumno(s)Marcela Bravo Pulgar
ProfesorKatherine Exss

Proyecto editorial

Elección del formato

El primer acercamiento hacia el formato de esta edición, es de 30.6*24.5 cms., medida que utiliza la editorial Taschen. Se consideró como una buena forma de lucir las imágenes que querían mostrarse.

El formato luego varió. Se pensó como un libro más manejable a la mano, cambiando sus medidas a 27.5*20 cms., formato apaisado, también mostrado como acordeon para facilitar su impresión.

Páginas maestras

El diseño y la Bauhaus

Archivo:TC048659.pdf

Información recopilada del documento anterior.

Situación alemana

La Bauhaus nació en el año 1919, dentro de un entorno político y social muy duro, causándole problemas ideológicos y económicos muy importantes. En 1914 los mayores problemas se encontraban en el impacto de la migración, el comercio y la producción europea, con respecto al resto del mundo, mientras que en segundo lugar, estaba el crecimiento de los centros urbanos y de la producción fabril. Además, se produjo una elevación del nivel de analfabetismo, por la educación popular, por la prensa y otros medios, los que ayudaban a formar la opinión pública, y el desarrollo de otras actividades y organizaciones sociales, provocando asociaciones de empleados, como sindicatos y agrupaciones de profesionales. Hasta ese momento las posibilidades de comunicación eran escasas. Ya existía el cinematógrafo, pero en forma reducida. Las emisiones radiales no se conocían aún de forma popular. En los países no alfabetizados, recién se comenzaba a saber sobre las revistas de gran circulación. En la mayoría de los países europeos, la educación primaria ya existía, pero dentro del campo de las artes, la música y la literatura, la educación era considerada reservada para cierta porción de la población. La educación era vista como algo valioso, y que debía ser pagado. Quien quisiera ser educado, debía merecerlo. Asimismo, existía una marcada separación entre el artista y la sociedad. El artista, creador, tenía una tendencia hacia la especialización en su campo, y esto era visto como extraño por parte de la sociedad general. Los novelistas y escritores teatrales eran aceptados, porque permanecían dentro de lo tradicional, pero la pintura, la poesía y la música eran diferentes y poco aceptados. Así, el artista comenzaba a autoexpresarse en forma de rebeldía hacia ese público hostil. De allí, preferían el cubismo o el impresionismo exagerado, la evasión o las religiones exóticas, hasta ese momento no exploradas. Los trastornos sociales causados por la guerra fueron enormes. Se desequilibraron los grupos de edades y sexos, ya que se desorganizó la vida doméstica por completo. Millones de hombres murieron, y el índice de nacimiento decayó. Las mujeres ingresaron en el mercado de la mano de obra, que hasta ese entonces habían desempeñado su labor en fábricas y fuerzas armadas. Otras repercusiones se dieron a partir de la inflación de precios y el aumento de impuestos luego de la guerra. Aún así, el mayor problema fueron las relaciones económicas entre Europa y los otros continentes, ya que hasta antes de la guerra, se importaba más de lo que se exportaba, y esto se compensaba con intereses sobre las inversiones, y con el transporte marítimo y otros servicios. Ahora, el enfoque iba en lograr una mayor exportación. Luego de la Primera Guerra Mundial, Alemania quedó sumergida en varias dificultades económicas, como la devaluación de su moneda. Esto afectó, en gran medida, a la pequeña y media burguesía, y también al proletariado. La inflación afectó al sector industrial, e hizo que parara la producción. Esto favoreció a los propietarios de tierra y de inmuebles, y reforzó el poder político de los propietarios rurales. En 1919, Federico Ebert asumió como presidente de la nueva República. Con la constitución de Weimar, los alemanes contaron con una de las constituciones más modernas de la época. Establecía un sistema electoral que garantizaba la traducción casi exacta de los votos de los mandatos presidenciales. La política fue influenciada, principalmente, por partidos burgueses del centro y derecha, más que por la socialdemocracia. En 1925, el mariscal Hindenburg asume la presidencia, al morir Ebert. En este contexto cultural y político, la cultura académica puso mayor énfasis en los recuerdos del pasado. Desde este punto es que la idea de Walter Gropius fue una novedad, lo cual no hubiera sido concebido en otra época en Alemania. La separación entre artista creador y su público, del que ya se hablaba en 1947, se desarrolló en la formación de agrupaciones y experiencias de autoexpresión. El verso libre, la disonancia, el surrealismo, fueron los elegidos para expresar la visión de la realidad de los jóvenes artistas. Tanto en pintura como en poesía, el cubismo pasó por el dadaísmo hacia el surrealismo, corrientes que adoptaría la Bauhaus. A finales de 1925 Alemania se estaba reactivando. Los medios de comunicación se desarrollaron. La radio pudo llevar música, la literatura y las ideas, al interior del hogar y de la vida diaria de las familias. La película como arte se desarrolló en esos años, y fue puesta al alcance de todos. La educación popular fue ampliada y mejorada. En cuanto a la reforma educativa, Alemania tuvo dos exigencias fundamentales. Estas fueron: en primer lugar, que toda enseñanza de las artes debía estar basada en formación artesanal. En segundo lugar, ya que a los estudiantes se les tenía prohibido especializarse, las escuela de arte debían abarcar tantas actividades como les fuera posible.

La Bauhaus

Dentro de este nuevo marco político se desarrolló la Bauhaus. Los problemas planteados fueron varios, entre ellos se encuentra el modo en que se enseñaba el arte y la artesanía, la naturaleza del diseño de los objetos, los efectos que los edificios tienen en las personas que los habitan y algunos muchos ideológicos. Problemas que siguen siendo planteados hoy. La escuela surgió en Weimar, junto con su Constitución. Como director estaba Walter Gropius, quien se encargó de darle a la Bauhaus su principal espíritu y sus primeras ideologías. Fue quien impuso la idea de que el estudiante debía ser el que encontrase su propio camino hacia la creación de un objeto nuevo. Dejó que la escuela fuera influenciada por cualquier movimiento, porque consideraba que cada uno debía reelaborar por propia cuenta las aportaciones que habían sido realizadas. Mientras Gropius era soldado en la Primera Guerra Mundial, se volvió anticapitalista, y adoptó una ideología que tenía que ver con los artesanos de taller y no con la producción industrial. Al tiempo que estaba al frente, Gropius redactó la propuesta para el “establecimiento de una institución educativa para asesorar a la industria, al comercio y al arte”.

“El objeto que ya es excelente en todos los sentidos, desde el punto de vista técnico, ha de compenetrarse con la idea espiritual, con la forma, para poder asegurar su preferencia entre la masa de productos semejantes. El productor de una mercancía se ha de preocupar de dar a sus productos las preciosas cualidades del producto artesanal” - Walter Gropius, 1916

En 1928, Gropius abandona la escuela y lo sucede Meyer. Este nuevo director se encargó de aportar a la Bauhaus lo que Gropius no había realizado: incorporó la arquitectura. Con Meyer, ya no se trataba de crear formas de simbolizar al mundo, sino organizar un trabajo colectivo dentro de un campo de acción. Desarrolló el trabajo práctico en laboratorios. Si bien Gropius focalizaba su enseñanza en el hombre, Meyer lo hacía en la enseñanza del oficio para un hombre inclinado a la realidad histórica. Luego de una investigación del gobierno, Meyer fue destituido, y asumió la dirección Mies Van de Rohe. Bajo su dirección, los estudiantes revolucionarios fueron reprimidos, y se obligó a aquellos que no eran alemanes, a repatriarse. En 1931, el consejo municipal de Dessau decidió que la escuela debía disolverse, pero en vez de cerrarla, Mies la transfirió a Berlín como una escuela privada.

Los primeros meses de la Bauhaus se caracterizaron por la firme propuesta de reformar la enseñanza del arte y de crear un nuevo tipo de sociedad, sin embargo, pronto fue obligada a cambiar sus objetivos, ya que fue duramente atacada por la República, y debió dejar de lado el idealismo para pasar al realismo. La escuela tuvo fuertes oposiciones, entre las que pueden encontrarse a comerciantes y artesanos, quienes creían que la escuela amenazaba su propia existencia. Otra oposición venía de los nacionalistas, que acusaban a la Bauhaus de comunista. Más oposición provenía del sector que decía que la Bauhaus no se basaba en la antigua academia, sino que la suprimía. El parlamento municipal afirmaba que la Bauhaus era cosmopolita: en lugar de cultivar los valores alemanes y expresarlos a través de la arquitectura y el diseño, utilizaba un estilo anónimo, que bien podía ser utilizado por Norteamérica, Holanda y Francia. Asimismo, acusaban que casi todo el personal y los estudiantes eran judíos, y que esto se hacía evidente porque la arquitectura de la Bauhaus insistía con los tejados planos. A estas oposiciones se le agregaron el racismo y la ideología anticapitalista y retrógrada.

Los fines de la Bauhaus eran: reunir en una misma unidad todas las formas de creación artística, unificar en un mismo edificio, todas las disciplinas de la práctica artística, como la escultura, pintura, artes aplicadas y artesanado. Sus principios se basaban en la idea de que el arte es algo que no puede ser enseñado. Surge con independencia de cualquier método. Sin embargo, el artesanado sí puede enseñarse. En la Bauhaus se creía que no existían los profesores y los alumnos, sino maestros y aprendices.

El diseño dentro de la Bauhaus

Luego de la derrota del imperio alemán, la cultura del siglo XIX parecía decaer. Para los diseñadores, el diseño no debía seguir utilizándose para reflejar y reforzar una sociedad jerárquica. Muchos miembros de la Bauhaus consideraban que el futuro dependía de las leyes universales de la razón, que no se vinculaban a las limitaciones de la cultura tradicional. El diseño se reorientó, pensando que ya no se trataba de un objeto existente, pero más elegante o refinado, sino de poner atención a las necesidades reales. Se buscaba diseñar cosas como viviendas para países subdesarrollados, o una guía para ciegos, donde el objeto era un medio, y no como anteriormente se creía, un fin. En 1927 se creó un movimiento conocido como la “Nueva Fotografía” y contó con la participación de algunos miembros de la Bauhaus, como Moholy-Nagy, Werner Graff y Herbert Bayer. Las ideas de Moholy-Nagy en cuanto a la fotografía, eran las de la obtención de ésta sin utilizar objetivo o lente, y la fidelidad del negativo. Esto demostraba una visión fotográfica expresada casi exclusivamente por criterios estilísticos, que influyeron en alumnos y profesores de la Bauhaus. Así mismo, dentro de esta evolución de la representación de formas, Moholy-Nagy creía que la fotografía era el único arte capaz de superar esa especie de culto hacia el trabajo hecho a mano. Moholy no compartía la idea del valor añadido al arte. La influencia de la Bauhaus y su diseño puede verse reflejada en construcciones y edificios por el mundo entero. A su vez, las obras de Mies Van de Rohe y Le Cobusier, tanto como los muebles y los productos de uso cotidiano, que presentan esa tendencia Bauhaus hacia la funcionalidad, siguen existiendo hasta el día de hoy. Algunos diseñadores modernos toman en cuenta la influencia de la Bauhaus. Entre ellos se pueden nombrar a Craig Ellwood y Richard Meier, en la década del sesenta, o Bárbara Barry y Alexander Gorlin en los noventa. La empresa estadounidense Luminaire es un gran ejemplo de influencia Bauhaus. Producen y venden diseños de la escuela, realizados entre 1920 y 1930. También, una de las empresas de fabricación automotriz más importantes del mundo, Wolkswagen, utiliza diseños inspirados en la Bauhaus. La empresa de origen aleman comparte los principios de la escuela, valorando la simplicidad y la elegancia geométrica. Así como los diseñarores de la Bauhaus consideraban que el diseño debía basarse sobre todo en las formas geométricas elementales, y en la simplicidad de la forma.

Otra gran influencia de la escuela fue dentro del ámbito del diseño arquitetócnico. Las construcciones adoptaron una forma clásica racional, con suelos despejados y abiertos, paredes blancas, líneas simples, techos planos y muebles funcionales. Otra característica propia de sus construcciones, era la amplitud de las habitaciones, para procurar la buena iluminación natural y la ventilación. Los colores que se utilizaban eran lisos, blancos, grises, amarillos o negros. Uno de los ejemplos de la arquitectura de la Bauhaus es la fábrica de zapatos Fagus. Este edificio se realizó en base a paredes casi completamente de cristal, que fueron divididas por columnas de ladrillo muy delgadas. Otro aspecto importante de las construcciones, era la existencia de espacios verdes que rodeaban los edificios, sin mucha vegetación, y dispuestos de una manera que ofrecían una sensación de amplitud. Se podría afirmar que gran parte de la arquitectura y el diseño modernos, son consecuencia de las ideas y del estilo de la Bauhaus.

Cierre de la Bauhaus

En el año 1933 se pone cierre definitivo a la Bauhaus. Luego de haber cambiado de sede dos veces, primero a Dessau y luego a Berlín-Steglitz en 1932; en el segundo funcionó como instituto privado, el trabajo se desarrolló bajo condiciones muy difíciles en los locales de una antigua fábrica. Al año siguiente, los nacionalsocialistas pusieron definitivamente fin a la subsistencia de la Bauhaus, difamada como cultura bolchevique y comunista: bajo la represión de la policía, la SS y la Gestapo, el 20 de Julio de 1933; se produjo una autodisolución forzosa.