María Fernanda Aravena

De Casiopea


Sin-foto.png
María Fernanda Aravena

Nacimiento
Ingreso2014
CiudadValparaíso
PaísChile
Rel.Alumno
CarreraArquitectura


LA CONTINUIDAD EN EL UMBRAL RENACENTISTA

La ciudad siempre ha sido un fenómeno complejo, no sólo por el hecho de ser un sistema interconectado y lleno de funciones, también ella se compone de parte de nuestra individualidad y es a partir de esta relación desde donde florecen los actos humanos y se embellecen. Durante la edad media, la ciudad se fue construyendo con la intensidad y necesidad de cada momento, lo que generaba en ella muchas situaciones inacabadas, con falta de conectividad en relación al total de la ciudad y de difícil lectura para los que la recorrían, lo cual generó inquietudes en los grupos intelectuales que se fueron desarrollando durante la siguiente época histórica: el renacimiento.

La teoría arquitectónica del renacimiento inicia un replanteamiento de las estructuras clásicas del pensamiento, por lo cual se retoman las ideas postuladas por Vitruvio en relación a la armonía con la que debieran actuar la totalidad de las cosas: “La Euritmia es el aspecto elegante y hermoso, es una figura apropiada por la conjunción de sus elementos. La Euritmia se logra cuando los elementos de una obra son adecuados, cuando simétricamente se corresponde… en todo el conjunto brilla una adecuada correspondencia” 1.(Vitruvio, 23 a.C)

A partir de lo doméstico, durante el renacimiento se comienza a incorporar una dimensión de deleite dentro del espacio residencial, el cual inició con la mirada de la naturaleza que durante la época medieval se encontraba ajena, misteriosa, con falta de medida y de dificil lectura. Este adentramiento en la relación con la naturaleza desarrolló la presencia de los jardines en las villas renacentistas, en el cual se incorporaron las ideas de las proporciones armónicas para sus construcciones; los árboles comenzaron a tener medida, se generaron trazados al interior de las villas, se incorporaron fuentes de agua que se alzaban en el horizonte y marcaban un centro, generando una llegada. En general, los jardines renacentistas incluían también el constante acto de atravesar distintos espesores, todo esto para que el cuerpo se dispusiera nuevamente durante el paseo. Me interesa particularmente esa relación de los traspasos que se genera en los recorridos de los jardines, en cómo se crea una medida para la extensión, que tiene un equivalente en tiempo y agotamiento para el cuerpo.

Vitruvio consideraba que los elementos arquitectónicos debían tener completa relación con las proporciones del cuerpo humano, ya que este se encontraba en completa relación de medida. Por lo cual, la ciudad en la que vivieran los hombres debía tener la medida de los hombres: La Simetría surge a partir de una apropiada armonía de las partes que componen una obra; surge también a partir de la conveniencia de cada una de las partes por separado, respecto al conjunto de toda la estructura. Como se da una simetría en el cuerpo humano, del codo, del pie, del palmo, del dedo y demás partes, así también se define la Euritmia en las obras ya concluidas (Vitruvio, 10 libros de arquitectura)

Los recorridos fueron nutridos por elementos arquitectónicos que tenían la medida del cuerpo, a partir del agotamiento que se generaba por recorrer algo y haberlo conocido, se generaba un traspaso que lo disponía nuevamente a un inicio. El entendimiento por el acto del paseo, un acto de tanta sutileza, en el cual el cuerpo se aligera y se soporta en el suelo que se le presenta, logró fortalecer la presencia de los umbrales.

Estas dimensiones entendidas en el desarrollo de los actos domésticos necesariamente fueron llevadas al desarrollo de la ciudad, la macro muestra del acontecer individual. Los arquitectos de ese entonces comenzaron a darle una medida armónica, por lo cual se desarrollaron los trazados de las calles, que hasta ese entonces eran sólo callejones resultantes entre los vacíos de los edificios. La ciudad comenzó a visualizarse como una totalidad que debía tener la medida del cuerpo; el tiempo, el agotamiento, el deleite. Porque la vida de los hombres se deposita en todos los actos que ocurren en ella.

Un ejemplo de este nuevo entendimiento por la continuidad de la ciudad es el Hospital de los Inocentes, obra del arquitecto Filippo Brunelleschi, la cual se encuentra situada al costado de la Plaza della Santissima Annuniziata, en Florencia. Este edificio se encuentra elevado sobre el nivel de la plaza por una serie de escalones que recorren toda su longitud y que comunican con la fachada, un vacío habitable desde el ámbito público y que es la antesala del acceso. Considero muy importante esta obra como ejemplo del entendimiento por la totalidad de la ciudad, ya que gentilmente incorpora un espacio que enriquece los actos que ocurren desde el ámbito público. No sólo es el lugar que recepciona a las personas que van a acceder al edificio (y que funciona como transmutador del ritmo urbano que se deja atrás), sino que además es un espacio que permite contemplar el acontecer de la plaza, distanciandose de ella.

Conclusión

La ciudad entonces también se comprende con que el caminar puede convertirse en un acto de goce, con el cuerpo disponiéndose a los recorridos. También comprende el ritmo que el cuerpo tiene para llegar y para dejar lugares, para iniciar nuevas rutas.

La arquitectura no funciona a partir de espacios cerrados, funciona con la vida presente, y en ella los procesos no concluyen independientemente, siempre que uno experimenta algo nuevo, tiene presente la experiencia de lo ocurrido con anterioridad. Quizás los volúmenes puedan funcionar de forma independiente, pero al incorporar vida en ellos es necesario generar esta continuidad. En la medida de los umbrales está el tamaño en que habitan los hombres.

Bibliografía

1. M. Vitruvio, 10 libros de arquitectura, 23 a.C

LA MEDIDA DEL ACTO EN LA JERARQUÍA RENACENTISTA

Introducción

El diseño arquitectónico en el renacimiento contrastaba con la relativa irregularidad del espacio medieval que se venía dejando atrás al finalizar el siglo XV. Durante esta época se rechazó la informalidad asimétrica, en beneficio del equilibrio y la regularidad. Es por esto que en el desarrollo de las distintas teorías basadas en la proporcionalidad simétrica, se buscó con insistencia dar orden al espacio.

La Jerarquía

Para dar orden al espacio, los arquitectos se basaron en los cánones clásicos de proporcionalidad, generando ejes de simetría armónicos en sus obras. Los ejes también permitía dar cierta dirección a la forma de ver las obras en un primer encuentro desde el exterior, creando así una serie de elementos proporcionales que permitían hacer una lectura del edificio. La proporción de los elementos indicaba entonces la jerarquización de los distintos espacios que se encontraban al interior de los edificios.


El modo de habitar como generador de una medida

En relación a la medida de lo doméstico, a las afueras de la ciudad de Vicenza podemos encontrar la Villa Capra, obra de Andrea Palladio. Las leyes de su proporcionalidad nacen a partir de una planta formada por un cuadrado inscrito en un círculo perfecto, desde el cual nacen subdivisiones proporcionales al total de la planta. La importancia de esto recae en que los distintos cuartos se encuentran relacionados por la proporción de sus medidas. La variación de ellas se relaciona con la importancia programática de cada espacio, lo cual implica la concepción de una medida del acto que ahí se realiza.

Es interesante pensar que los actos puedan medirse en una proporción espacial, ya que el acto en sí mismo es sólo una situación que relaciona un estado del cuerpo sostenido en un tiempo. En el caso de la Villa Capra, este acto de importancia jerárquica se encuentra situado en el centro de la obra, el cual además puede leerse desde el exterior de ella al encontrarse presente su dimensión vertical, indicada con una cúpula. El acto del centro genera una medida que está implícita en la medida del resto de las cosas.


A una escala más urbana, en la misma ciudad de Vicenza Andrea Palladio diseña la Basílica de Vicenza, pensada en base a esta misma jerarquía del espacio, la cual está relacionada con la dimensión vertical del edificio.

Archivo:Cortebasilica11.jpg
Corte Basílica Vicenza

En este caso, la importancia se encuentra en la primera planta, la cual permite el ingreso de los flujos urbanos al interior. No es un edificio herméticamente posado sobre la ciudad, sino que incluye a la ciudad en su interior, dotándolo de un espesor desde el cual es posible realizar los actos cotidianos que implican habitar la ciudad; recorrerla, realizar transacciones, detenerse, relacionarse con otros.

En la segunda planta del edificio se encuentra un salón en el que se realizaban reuniones de orden político, ya que funcionaba como sede del gobierno ciudadano y de los tribunales. En ella una logia en forma decorrida distancia del exterior las reuniones del salón.

Por último, en la tercera planta se encuentra la situación más leve del edificio, y es la de posarse ante la ciudad. Esta planta funciona a modo de Azotea, por lo que no tiene presente elementos verticales, lo que la vuelve mucho más ligera.

Podemos decir que la densidad de la construcción de la primera planta genera una medida que luego es replicada en el resto del edificio producto de la proporción con la que es llevada a cabo. La jerarquía entonces privilegia la situación urbana de tránsito.

Conclusión

La proporción incorporada a las obras del renacimiento está ligada a la medida de los actos humanos. Las fachadas y los interiores se encuentran en proporción al modo en que se usa el espacio. Este modo genera un número, el cual es posible llevarlo a un tamaño arquitectónico y generar una jerarquización de los recintos en torno a la medida de un acto.

Archivo:Poligono.renacimiento.mfa.pdf
Polígono de Relaciones Renacimiento.