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Macarena Silva: 3° trimestre 2011

Retazos Urbanos

La ciudad de Valparaíso cuenta con un plan que se organiza mediante el planeamiento urbanístico llamado damero (cuadrícula). Éste comienza a deformarse en los pie de cerro, y al ascenderlos las calles trazadas invitan a aventurarse en ellas, sin saber con exactitud lo que se encontrará. Embarcándose en la deriva del recorrer, tanto en el plan como en los cerros de la ciudad aparecen espacios sin un uso aparente, ya sea debido a que sus topografías no favorecen la apropiación de éstos o debido a que su contexto no le asigna utilidad alguna. Así es como estos espacios se presentan como deseos olvidados insertos en la ciudad.


Pese a que los retazos urbanos pueden encontrarse en ciudad cualquiera, es decir, en circunstancias topográficas variadas, sucede que en el caso de ciudades como Valparaíso éstos predominan hacia los cerros. En esta ciudad los cerros fueron los primeros en poblarse, debido a la abundante presencia de la luz solar y a que las inundaciones aquí eran menos probables. Así es como la población surgió a modo de brotes repentinos, sin planificación alguna ni previa, lo que ayudó a dar origen a muchos espacios vacíos que como tal se quedaron con el paso del tiempo.


Diseño a escala urbana

A partir de la idea que propone que lo único que nos es propio es el cuerpo (Michel Foucault), se instala como necesidad la creación de espacios de libertad, que no sean sólo dominios del sistema, sino que dominios de la sociedad. En este punto el diseño juega un rol importante, ya que puede actuar como agente transformador del espacio público. Éste puede otorgarle respuestas concretas (formales) a necesidades propias de un lugar, que respondan de manera directa a sus tiempos y espacios. Así es como el diseño a escala urbana puede transformar un espacio olvidado (retazo urbano) en uno lo suficientemente vital, que para sus habitantes pueda sentirse como un dominio propio.


Diseño de espacio público en un retazo urbano: Cerro Monjas

Cancha en el Cerro Monjas.

Este espacio, ubicado en uno de los cerros de Valparaíso, adquiere vida gracias a que en él existen elementos diseñados que responden a necesidades propias de los vecinos. La cancha posibilita el juego de los niños pertenecientes a los colegios circundantes, transformándose en el eje central del espacio intervenido, en el eje radical ordenador del espacio. Siguiendo este hito, se ordenan las estaciones ulteriores, las cuales se unifican por medio de una pasarela.


Proyecto en retazo urbano

Considerando que el diseño puede ser un agente transformador y revitalizador significativo, fuimos en búsqueda de retazos urbanos en la ciudad de Valparaíso, para luego gestionar proyectos que reparasen en la renovación de estos espacios.


Cerro Lecheros: Cancha para volantines

En este primer retazo se rescata la apertura que se tiene hacia la ciudad, lo que posibilita el juego de los volantines en altura. Se piensa diseñar una Cancha para volantines.


Cerro San Juan de Dios: Senda de tránsito contemplativo

En este segundo retazo se intentan modificar las sendas de tránsito actuales que lo componen y circundan para generar una elevación de la vista hacia la ciudad, hacia la contemplación de ésta. Se piensa diseñar una Senda de tránsito contemplativo.

Cerro Jiménez: Conector de tránsito contemplativo

En este tercer retazo se intenta rescatar la panorámica, ya que se presenta como un espacio muy distinto a la urbe en la cual se halla inserto. Además, es éste un lugar que conecta dos laderas, por lo que se piensa diseñar un puente que actúe como Conector de tránsito contemplativo.


Cerro La Cruz: Relieve de habitar lúdico

En este cuarto retazo se rescata la pendiente y se intenta generar un recorrido dilatado a través de ésta, que posibilite la contemplación hacia la quebrada-hacia la apertura que admite el reconocerse como parte de la ciudad. También se busca crear una estadía lúdica, que detente la posibilidad de transformación de este espacio. Así es como se piensa diseñar un Relieve de habitar lúdico, que actúe como conector entre lo contenido y lo abierto.


Búsqueda

Iniciamos este propósito aventurándonos a encontrar un retazo olvidado en los trazados aleatorios de los cerros de Valparaíso. Este retazo no debía poseer función alguna, aunque sí el potencial suficiente para transformarse en un punto de convergencia que, por volver a la vida, tuviese también la facultad de reactivar aquello situado a su alrededor.

De esta manera emprendimos un recorrido que tuvo sus principios en el plan de Valparaíso y que continuó en el Cerro La Cruz, ubicado al llegar a la avenida Francia. (El nombre de este cerro tiene origen en una gran cruz situada en el punto más alto del cerro, entre las calles Naylor y Navarro, la cual fue destruida por el terremoto de 1906). Ascendimos por calle Garibaldi, hasta llegar a Av. Alemania (cota 100). En este punto Garibaldi termina y da comienzo a calle Naylor. Siguiendo por Naylor nos encontramos con su intersección, calle Unamuno; ubicación del retazo elegido.


Encuentro y observación

Vista desde el pasaje Valle Inclan. Terreno contenido por construcciones residenciales. El vacío es sombrío y poco transitado.
Vista desde la calle Naylor. El retazo es una ventana hacia los cerros y hacia la quebrada.
Hacia los cerros la vida continúa.
Vista desde la calle Naylor. La vastedad que da la quebrada (la grieta) posibilita la reunión- el retazo como continuidad de la hendidura: esto sucede debido a que el retazo está contenido por dos verticales, constituyéndolo como una huella que alude al tránsito, al flujo. El retazo no es habitado.
La botillería que se encuentra en Naylor, en la esquina derecha del retazo, es un punto de encuentro transitorio.
Vista hacia la quebrada. Las casas se enfrentan, todo confluye en la grieta, en la hendidura.
Vista hacia la calle Unamuno-continuación del retazo. En esta intersección el espacio se abre, generando una horizontal en donde se crea un punto de encuentro, una pausa y un quiebre al tránsito de la calle Naylor.

El retazo se encuentra en el cerro La Cruz, entre las calles Naylor y Valle Inclan. La primera está cercada por viviendas que se hallan una al lado de la otra, generando muros verticales que enfrentados y separados por una distancia menor (la calle) instan no más que al tránsito. Además, es ésta una calle principal, por donde transita la locomoción colectiva. Por el contrario, en Valle Inclan se genera un espacio horizontal extenso, dado por la apertura que se tiene desde la calle hacia la quebrada y la distancia que existe con los cerros de enfrente. No existe tránsito considerable de vehículos.

El retazo en sí mismo es un nexo entre estas dos calles, y está subdividido en dos: una escalera que sólo posibilita el tránsito y el traspaso entre una calle y otra, y una zona baldía que no tiene función alguna. Esto hace que los vecinos no sientan el lugar como propio, porque no hay nada que cuidar. El retazo se convierte en basural.

Así es como el retazo se constituye como un deseo olvidado dentro de un barrio ya establecido. Además trae consigo la condición de actuar como puente, como nexo entre dos situaciones, lo que le otorga el potencial que se buscaba para generar convergencia y de este modo, revitalización y recuperación de la vida cotidiana.


Realidades del barrio


Interpretación sensible de las realidades del barrio


Elementos radicales

Conforme a lo visto, se extrae que la intervención a realizar debe considerar elementos intrínsecos al hombre para su tiempo de ocio (el pasto para sentarse, por ejemplo). Pensando el ocio como un estado holgado, se reconoce que en éste, aparte de estar, se recorre, y que en ese recorrer calmo se descubre. Así es como el escenario a descubrir debe ser poco predecible, introduciendo lo lúdico del ocio. (La topografía inherente al cerro dibuja un trazado impredecible, a diferencia de lo que sucede en la cuadrícula dibujada en el plan. Lo mismo pasa con escenarios como el del Jardín Botánico, que invitan a perderse en él). De esta manera el elemento radical, además de facilitar la estadía, debe dilatar el tiempo del recorrido, así como también debe ser poco predecible y versátil en sus posibilidades de recorrido y uso. De esta forma, los aspectos del ocio producirían que los vecinos quisieran hacer del retazo algo propio.


Experimentación 1


Se piensa intervenir sólo el suelo debido al peso que implican las construcciones que contienen el retazo. Algo hecho en altura reforzaría la densidad visual y sensorial que se quiere aplacar para lograr una apertura horizontal que continúe la de la quebrada, o que invite a ella.


Experimentación 2

Se continúa con la idea de un suelo accidentado generador de relieve, pero se modifica la pieza para que vecinos de edad cualquiera puedan transitarlo y vivirlo (convergencia entre los habitantes más adultos de calle Naylor y los más niños de pasaje Valle Inclan).


Travesía La Campana

En este Parque Nacional sucede algo similar a lo experimentado en el Jardín Botánico: la presencia de la vegetación convierte al lugar en algo impredecible. El hecho de que sus trazados puedan ir reinventándose por quien los recorre diferencia este espacio de la urbe, la cual puede adivinarse. Así sucede también con los cerros característicos de Valparaíso.


Intervención

Los espacios contenidos por la vegetación se vuelven entonces potenciales espacios de estadía, y es por esto que la travesía tuvo como objetivo el habilitar uno de estos lugares para el uso humano. El lugar elegido es denominado La Troya, y se ubica en altura a la entrada del parque.


Módulos de lectura

Se diseñan módulos de lectura de láminas informativas del lugar en forma de marco/arco.

Trama

Se diseña una trama que tamice la entrada de la luz solar a los módulos, para que así la lectura sea grata. Ésta se toma de las tramas existentes en el lugar mismo, generadas por la yuxtaposición de la vegetación. De esta forma la obra se relaciona de manera más directa con el lugar, haciéndose parte de éste.




Obra habitada

Módulos de lectura

Los módulos responden a las necesidades de quienes visitan el Parque Nacional. Asimismo, la trama de los módulos se funden con la trama del cerro y de la vegetación cercana.


Bancas

Las bancas también responden a las necesidades de quienes visitan el Parque Nacional. Se ciñen al camino, no interponiéndose en éste. Tampoco invaden la presencia vegetal.