Ma. Gracia Basso EAD3612 2019 T2

De Casiopea



TítuloOrnamentos arquitectónicos. Su papel en el diseño y en el uso de una obra de arquitectura.
AsignaturaMetodología de la Investigación en Arquitectura y Diseño. 2019 01
Del CursoMetodología de la Investigación en Arquitectura y Diseño. 2019 01
CarrerasArquitectura, Diseño, Magíster
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Alumno(s)María-Gracia Basso

Ornamentos arquitectónicos. Su papel en el diseño y en el uso de una obra de arquitectura.

Hipótesis

El uso de ornamentos en el diseño arquitectónico estimula el entendimiento y la afinidad corporal de los usuarios con el proyecto.

Resumen

Esta investigación tiene por objetivo indagar acerca del papel que cumplen los ornamentos en la arquitectura contemporánea, cómo influyen en nuestra percepción al habitar un espacio y si debiesen considerarse como parte de la concepción de un proyecto arquitectónico. La hipótesis sostiene que el uso de ornamentos arquitectónicos sí tiene incidencia en nuestra percepción y por lo tanto en el uso de un lugar. Nuestra investigación contará con entrevistas a profesionales del área de la psicología y arquitectura y encuestas a personas que habitan determinados espacios arquitectónicos en la ciudad. Posteriormente observaremos cómo se desarrolla la jornada en aquellos lugares y cuáles son las características de su diseño en cuanto a los ornamentos. Nuestros casos de estudio serán tres edificios situados en las ciudades Viña del Mar y Valparaíso, Chile. Además se expondrá brevemente posturas encontradas en la literatura especializada acerca del ornamento en arquitectura.

Metodología

Para verificar o refutar nuestra hipótesis conversaremos con profesionales del área de la ciencia y la psicología, preguntándoles cuáles son los mecanismos del cerebro humano a la hora de relacionarse con su entorno. También con profesionales que desarrollen proyectos en el área de la arquitectura, para preguntarles cuál es el rol de los ornamentos en su proceso creativo y en los pasos a seguir del diseño arquitectónico. Además preguntaremos a las persona usuarias de los lugares que más abajo especificaremos como casos de estudio, cómo se sienten al habitarlos y cuáles son las actividades que realizan en ellos, para esto se hará encuestas de percepción y se observará el comportamiento y la frecuencia de los usuarios. Finalmente se compararán los resultados obtenidos con la concepción original de los proyectos estudiados y se evaluará su concordancia, relacionándola con el uso de ornamentos en el diseño. Con una cantidad considerable de resultados, la que se determinará en un siguiente paso de esta investigación, se podrá evaluar cuáles son realmente los efectos de los ornamentos arquitectónicos en un lugar, y si son estos efectos positivos en el desenvolvimiento y apropiación de las personas que lo habitan.

Casos de Estudio

Se opta por tomar como caso de estudio tres edificaciones arquitectónicas de diferentes épocas y usos: Un inmueble patrimonial de orden clásico; Palacio Rioja (1907), Viña del Mar, Chile, un edificio de carácter público contemporáneo; Parque Cultural Ex Cárcel Valparaíso (2011), Valparaíso, Chile, y una institución policial; salas de reclusión de la Primera Comisaría Carabineros de Chile, Viña del Mar.

Discusión Bibliográfica

Se entiende por ornamento arquitectónico una “pieza o conjunto de piezas accesorias que se ponen para acompañar a las obras principales y embellecer las estructuras: los ornamentos de una fachada” (Larousse, 2007, p.745). O “algo agregado a un edificio para mejorar su apariencia” (The Free Dictionary, 2013). Podemos considerar como ornamentos “…componentes arquitectónicos no funcionales (…). Bordes, colores, decoración y materiales ricos en texturas” que aporten a la “cualidad de sus superficies” (Salingaros, 2006).

“En arquitectura, el ornamento tiene una existencia paradójica ya que a menudo es el significante conceptual más directo, pero definido como disfuncional” (Heikkinen, Kareoja, Vartola, & Woolston, 2011, p.7).

Ornamento arquitectónico a menudo se ha definido como una adición gratuita a la forma funcional.” (…) Esto plantea dos problemas. Por un lado, el ornamento (…) cumple funciones estéticas y sociales no menos importantes que las utilitarias. Por otro lado, es imposible trazar una línea clara entre las formas necesarias de un objeto y las meramente ornamentales (…). En ese sentido, el ornamento subyace a todas las formas arquitectónicas y no puede ser aislado artificialmente. (Neumann, 1986, p.37-38)

Desde la perspectiva histórica se puede decir que la ornamentación es una práctica tan antigua como la humanidad misma, “…el concepto de ornamentación ha evolucionado desde el tallado de cuevas hasta la perfección técnica…”(Sağlam, 2014, p.126). Se asocia con frecuencia el ornamento a los órdenes clásicos provenientes de la antigua Grecia, donde los adornos que embellecían un edificio se destacaban claramente tanto en su exterior como interior; los estucados, pinturas y los finos trabajos de tallado adquirían evidente presencia en la configuración de elementos y espacios arquitectónicos.

En contraste, se ha presentado con el paso del tiempo cambios en la forma de concebir arquitectura, a partir del siglo XX se ha priorizado la radicalidad de las formas geométricas, siendo muchas veces la escala mayor el principal enfoque al concebir un diseño (Salingaros, 2006).

Le Corbusier y Adolf Loos, ambos considerados precursores de la arquitectura moderna, rechazaron el uso de ornamentos:

  • “La decoración es solo de un nivel sensorial y elemental, así como el color, y le acomoda a razas simples, campesinos y salvajes” (Le Corbusier, 1927, p.143).
  • “En una nación altamente productiva, el ornamento ya no es un producto natural de su cultura y, por lo tanto, representa un atraso e incluso una tendencia degenerativa” (Loos, 1908, p. 33).

El período modernista redujo el ornamento de las superficies y el significado histórico de éstas. Sin embargo Heikkinen et al., (2011) dicen: “Es hora de devolver la ornamentación al discurso arquitectónico” (p.5).

Si algunos amantes de las arquitecturas más antiguas lamentan que la arquitectura moderna haya ocurrido alguna vez, el error fatal se cometió mucho antes, con el inicio del racionalismo y la Ilustración, cuando el ornamento comenzó a concebirse como algo separado de la estructura, y por lo tanto opcional y secundario. (Powers, 2005)

A continuación exponemos algunas de las discusiones y concepciones del siglo XXI acerca del ornamento en arquitectura:

En el artículo Is Ornament a Crime? Ornament Usage in The Modern Movement and Its Impact on Society’s Perception, Dogan (2018) discute la “sobrerreacción hacia el ornamento en el Movimiento Modernista”, la cual tendría sus raíces en “la Revolución industrial y su impacto en el surgimiento de un enfoque ecléctico en la arquitectura del siguiente siglo” (p.114). Aquí, la migración que se produjo del campo a las ciudades debido a la Revolución Industrial, provocó según Benevolo (como se citó en Dogan, 2018, p.114) la creación de “nuevas ciudades, donde no había nada bello, y las personas necesitaban traer de vuelta la belleza y paz a estos nuevos establecimientos”. Esto llevó al surgimiento de imitaciones de edificios históricos que eran “solamente copias del pasado” que tampoco se relacionaban con la cultura del lugar donde se construían (Dogan, 2018).

A pesar de estos resultados aleatorios en el diseño -que eventualmente contribuyeron al posterior rechazo del ornamento- se observa en ellos una instintiva búsqueda del ser humano de comodidad y bienestar a través de las cualidades estéticas de su entorno. “La conexión emocional establecida entre las personas y las estructuras construidas nos ha guiado, por medio de la experiencia, a producir las estructuras ornamentadas tradicionales. La respuesta emocional humana está basada en la neurofisiología y la información recibida”(Salingaros, 2006).

El matemático y arquitecto Nikos Salingaros (2006) habla del valor que tiene el ornamento “en el proceso de vivenciar las formas arquitectónicas de una manera positiva.” Presenta al ornamento y su creación como un proceso biológico,donde la percepción humana nace de las formas naturales, las cuales tienen una propiedad “esencialmente fractal”. A partir de esto, cuando habla de lo construido por el ser humano dice: “La coherencia visual de una forma compleja, como es definida por la teoría de sistemas, requiere subestructuras ordenadas en todas las escalas: desde el volumen total del edificio hasta el detalle de la textura del material.” Además expone “ocho ‘reglas cognitivas para el orden estructural’ ”, que “tienen por objetivo el ayudar a entender por qué consideramos una forma como visualmente coherente, y por consiguiente, significativa.”

1.Una región de contraste, detalle o curvatura es necesaria.

2. Un centro o el borde debe estar bien definido.

3. Ponemos atención a elementos ornamentales simétricos.

4. La continuidad lineal ordena la información visual.

5. Las simetrías y los patrones organizan la información.

6. El relacionar varias escalas diferentes crea coherencia.

7. Conectamos fuertemente a ambientes coherentes.

8. El color es indispensable para nuestro bienestar.

(Salingaros, 2006)


Salingaros (2006) desarrolla a partir de estos principios, argumentos en contra tanto del minimalismo como del diseño al azar de las formas construidas. Propone que en ambos casos, estos diseños generan ansiedad y estrés psicológico en las personas. Por un lado debido a que son diseños que impiden una verdadera conexión con las estructuras debido a que omiten, en su geometría pura, información significativa para la percepción. Por otro lado, afirma que estos ambientes están construidos “desde la perspectiva de una persona con un sistema perceptivo o mecanismo cognitivo dañado”, un daño que naturalmente tendemos a evitar y que ahora es plasmado a propósito en edificios.

También expresa su preocupación respecto al fundamentalismo geométrico:

El fundamentalismo geométrico es definido como la apropiación indebida de formas geométricamente simples como una tipología esencial para el ambiente construido. (…) Los rascacielos enormes, sin siquiera tomar en cuenta su forma, son una expresión de fundamentalismo geométrico debido a su escala inhumana. Esto es muy problemático debido a que por lo general se elimina las escalas más pequeñas. (…) La gente común intuitivamente percibe la arquitectura y el urbanismo contemporáneo como desconectado y opuesto a los valores tradicionales humanos que ellos consideran sagrados. (Salingaros, 2006)

Volviendo a autores referidos antes, podemos agregar más de sus opiniones en cuanto al ornamento arquitectónico:

  • “…el ornamento desempeña un papel importante en la mejora de la eficiencia visual de los edificios y en la articulación de su significado…”(Neumann, 1986, p.37).
  • “Hoy en día, los ornamentos arquitectónicos a menudo desempeñan un papel desconcertante, ocultan la materialidad, ocultan la escala y mutan la distancia visual del sujeto y el contexto” (Heikkinen et al., 2011, p.7).

Se requerirá un gran esfuerzo de imaginación para dejar de pensar en el adorno como un complemento a los edificios, cuando debería ser tan natural como la flor en el extremo de su tallo. Sin tal cambio conceptual, el ornamento no durará más que las flores cortadas, ya que la calidad perdurable que se encuentra en el ornamento proviene de una internalización de los procesos que hacen formas en la naturaleza en lugar de la reproducción de un modelo. (Powers, 2005)

Referencias

  1. Dogan, H. A. (2018). Is Ornament a Crime? Ornament Usage in The Modern Movement and Its Impact on Society’s Perception: Case study of Kaunas . Mimarlık ve Yaşam Dergisi. Journal of Architecture and Life, 3(1), 113–127. doi: 10.26835/my.351351
  2. Heikkinen, M., Kareoja, P., Vartola, A., y Woolston, S. (2011). The Aalto Ornament Studio, Theory as a Design tool; Ornament in Architecture,
a Research Based Design Studio. Finlandia: Graphic Concrete Ltd.
  3. Larousse, Diccionario Enciclopédico. (2007). México: Ediciones Larousse.
  4. Le Corbusier. (1927). Towards a New Architecture. Londres: Architectural Press.
  5. Loos, A. (1908). Ornament and Crime.
  6. Neumann, N. S. (1986). Semiotics of Architectural Ornament. Architecture and Behaviour Architecture et Comportement, 3(1), 37–53.
  7. Powers, A. (29 de octubre de 2005). Importance of ornament. The Spectator. Recuperado de https://www.spectator.co.uk/2005/10/importance-of-ornament/
  8. Sağlam, H. (2014). Re-thinking the Concept of “Ornament” in Architectural Design. Procedia - Social and Behavioral Sciences, 122, 126–133. doi: 10.1016/j.sbspro.2014.01.1314
  9. Salingaros, N. (2006). Una teoría de la arquitectura. Recuperado de https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/764584/por-que-necesitamos-el-ornamento-en-la-arquitectura
  10. Salingaros, N. (2006). Una teoría de la arquitectura. Recuperado de https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/755491/fundamentalismo-geometrico-una-arquitectura-de-la-desconexion
  11. The Free Dictionary (2013). Recuperado de https://www.thefreedictionary.com/architectural+ornament