M3: Encargo 21 TDH 2023 - Ritmia Urbana entre Raíles / Anaís Zárate

De Casiopea


TítuloM3: Encargo 21 TDH 2023 - Ritmia Urbana entre Raíles / Anaís Zárate
AsignaturaTaller de la Diversión del Hábito
Del CursoTaller de la Diversión del Hábito 2023
CarrerasDiseño
21
Alumno(s)Anaís Zárate
PDFArchivo:AZC bitácora tdh 2.pdf

Ritmia urbana entre raíles

Comenzaré a navegar por los vagones, pero no puedo zambullirme en este descubrimiento sin un inicio y un final. Si mi destino es una ferroviaria alejada a mi región, ¿Qué podría hallar en mi camino en esta travesía? Una multitud que detonaba ritmos dispares al pitar una tarjeta contra un censor, el agitado jadeo de aquellos que llegaban tardíos a su destino, el elegante hombre que vestía ilustre a su oficina o el impecable marino que orgulloso atravesaba los fierros que lo separaban de los andenes. Las edades eran tan distantes cómo el cobro de los pasajes, pues había quienes gozaban de saltar y deslizarse con tal soltura que ni al caer en su eje lograban armonizar con la sinfonía que unían los pasos hacía las puertas de los vagones. No había una hora fin que apresurara mi viaje como a los demás, sin embargo, podía sentir sobre el aire como la aglomeración iba cambiando. La extensión del andén se llenaba cabizbaja iluminando tantos rostros como si el sol estuviera bajo los pies de cada uno, distantes, desapacibles ocultándose de los demás, pidiendo soledad. Y cuando las puertas se abrían de par en par con sólo un botón, el andén recreaba su disfrute en el abandono con unos cuantos en lejanía. Y asimismo cuando descendían, se erguían frentes en alto, sonrientes o desconcertados buscando el fin de su destino, la salida.

¿Cómo podría decir que aquel ferrocarril lograba movilizarse? Inmóvil y posando los orbes por la maquinaria las dudas surgían, hasta que inquietantes encontraron sobre la amplitud del férreo unas columnas torcidas y de tres puntas rozando un cable, a la vez que sobre las vías una estructura como arcos cilíndricos sostenían al mencionado. Y no era sólo aquello, en cada ápice del férreo podremos encontrar una cabina la cual dependiendo su dirección tendría un conductor. Este cuerpo extenso no conducía electricidad en su suelo, sino en su techo, por aquel cable desapercibido sobre nosotros. Es así como un Metro tren logra movilizarse en sus cimientos.

¿Y qué será del mundo dentro de este?

Último añadido

En un vestíbulo estrecho donde la gente se disuelve por las superficies, descansando sobre los asientos pares, yaciendo en el suelo con sus piernas cruzadas y aferrándose a sus pertenencias, recargándose peligrosamente en las puertas adversas a las que dan al andén o usando los pasamanos para reposar el cuerpo de una variación de formas. Al oír tenue los rieles siendo intervenidos por el férreo en movimiento, la acústica de aquellos que hacían de este recorrido su trabajo, iba formando un paseo que ahogaba los parlantes que determinaban la siguiente parada, auspiciando golosinas, productos electrónicos y hasta conciertos en vivo en guitarra y voz, acordeón y hasta rimas con fuertes contextos expresados. A pesar del bullicio el ruido visual lo rebasaba, esto sólo se podía hallar en los horarios donde el sol comenzaba a tocar la tierra o iba emergiendo de la misma, puesto que cuando el cuerpo celeste se sostenía sobre nosotros el salón aparecía parcialmente despejado, dejando a los pasajeros las vistas que embellecían el viaje al dejar el subterráneo, encontrándose con un mundo florar teñido de verde.

La llegada a una antigua estación que cada vez iba haciéndose más moderna iba marcando el fin de esta travesía sobre las vías, aquel que me acompañó otorgándome un techo y movilización sólo estaba unos segundos hasta que nuevamente retomaba su camino en contra, regresando por donde me guio. Dejándome al encuentro entre cerros y a más de sus compañeros que permanecían inmóviles.



Bitácora de viaje