Método - generación de equipamiento urbano

De Casiopea



TítuloMétodo - generación de equipamiento urbano
Palabras Clavediseño, equipamiento urbano, método, urbanismo
Período2018-2018
CarrerasDiseño, Diseño Industrial
Alumno(s)Javiera Martinez Guajardo
ProfesorJuan Carlos Jeldes

Es tras el estudio hecho durante el titulo I , que surge la necesidad de desarrollar un método que pueda guiar la manera en que se diseña para un espacio publico. Teniendo que estar siempre consiente de como el lugar tiene sus propias condiciones, oportunidades y desventajas es necesario trabajar desde ellas para lograr volverlo íntegramente habitable.

Investigar

El proceso se inicia con el análisis de condiciones existentes desde una perspectiva que considera la dimensión sensorial y la de los elementos ambientales. Complementando métodos tradicionales con herramientas, para medir la vida y el espacio público, documentando los flujos de la vida diaria, situaciones condicionadas por el espacio, ocasiones sensoriales y oportunidades para actuar.

Medir y documentar la vida pública es el punto de partida para humanizar el entorno urbano. Prestando atención a los flujos de personas, los sitios en los que se detienen y las actividades que realizan podemos revelar preferencias y patrones de uso locales. El enfoque analítico en la vida pública orienta los proyectos hacia sus usuarios, orientando los proyectos hacia los ritmos de la vida diaria. Estos métodos, descritos en el capítulo 01 segunda parte, complementan los estudios de base, ofreciendo una perspectiva humana y experiencial del espacio público.

Escuchar a las personas Los ciudadanos son expertos en su entorno, su perspectiva permite validar suposiciones y refinar ideas. Actividades que acerquen al equipo de diseño a los ciudadanos, involucrándolos en el análisis del espacio, asegura que el proyecto responda a las prioridades locales. Para escuchar a las personas se pueden realizar talleres, entrevistas, encuestas, grupos de enfoque, encuestas a través de medios sociales, entre otros métodos. Municipalidades innovadoras han tenido éxito llevando la consulta a las calles, instalando kioscos de participación en espacios públicos y facilitando el acceso de la información a los ciudadanos.


Direccionar

Direccionar es el proceso de articular las aspiraciones, definiendo las obras necesarias para alcanzarlas, a través de un proceso que incluya a los diferentes actores del espacio, como los valores naturales, patrimoniales, sociales y culturales, sin que olvidemos el sentido.

Reconocer lo que es, para definir lo que puede ser.

La visión de sistema del espacio parte del análisis de condiciones actuales, con un resumen de las oportunidades y fortalezas existentes, también debe tener raíces en la identidad, historia y recursos autóctonos del lugar, reconociendo su historia, legado y carácter regional. Los problemas a solucionar deben ser establecidos para saber que resolver a través del equipamiento en el espacio público. Para algunas comunas/barrios las mejoras en el espacio público responden a condiciones de segregación socio-económica o aislamiento espacial, para otras el reto puede ser la conservación de recursos naturales, o la preservación del patrimonio arquitectónico como estrategia para estimular el turismo. Como para algun barrio o comunidad el problema puede ser la seguridad y confort que brindan sus espacios.

Estrategar

Una vez definida la visión, se debe realizar un ejercicio de priorización a fin de determinar cual sera el orden de instalación (el en caso de hacer más de una intervención), como se realizaran estas, cuando es el momento adecuado para hacerlo y como se financiara la ejecución

Un ejercicio de priorización puede ser el de desarrollar una herramienta cuantitativa , asignando un puntaje a cada posible proyecto según la medida con la que cumplen con criterios establecidos. Otra puede ser el designamiento de los proyectos a entidades municipales u organizaciones que puedan realizar los diseños.

Independientemente del método que se utilice, es vital que haya transparencia en el proceso de selección de proyectos, evitando que esta decisión sea arbitraria o dominada por intereses particulares.

La estrategia a aplicar puede tomar en cuenta factores pragmáticos tales como la facilidad de implementar el proyecto, o su visibilidad, sin embargo estos factores deben ser balanceados con principios de justicia social, intentando que los beneficios del espacio público sean distribuidos de manera equitativa, maximizando el alcance de la inversión pública al servicio de la mayor parte de los ciudadanos, especialmente aquellos que tradicionalmente han sido menos servidos. En términos prácticos, esto significa asegurar una distribución geográfica balanceada de proyectos, intentando garantizar acceso a espacios de calidad para todos los ciudadanos.

Diseñar

El diseño de espacios públicos se debe basar en valores en los que predomine la sensibilidad hacia el usuario, las transformaciones graduales y la flexibilidad. Siempre estando consciente de como estos puede afectar los receptores sensoriales de los habitantes.

El diseño debe tomar decisiones a partir de criterios objetivos, apoyados por datos e investigaciones sobre el efecto de ellos en los usuarios. Los proyectos concebidos bajo orientación, le dan prioridad a la funcionalidad y confort de los usuarios, sobre la expresión estética. Los usuarios son parte del proceso, expresando sus preferencias a través del uso y demostraciones in-situ. El diseñador está interesado en aprender cómo funciona el proyecto en práctica, por encima de las abstracciones estéticas.

Otra variante a considerar puede ser el diseño incremental, que permite la transformación gradual del espacio público a través de una secuencia de intervenciones, que progresivamente van siendo sustituidas por componentes de mayor durabilidad. En el proceso de diseño tradicional la obra no se ejecuta hasta que todos los detalles hayan sido especificados, una vez hecho, hay pocas oportunidades para corregir el trazado original. El diseño incremental ofrece múltiples oportunidades para someter a prueba el proyecto, exponiéndolo al público de forma liviana a través de intervenciones con pintura, o elementos prefabricados que pueden ser sustituidos por componentes de mayor calidad una vez que el diseño haya sido validado.

Implementar

La implementación del proyecto no se limita a la construcción de obras, incluye actividades de mantenimiento y eventos los cuales pueden dar la bienvenida o generar espacios informativos sobre ellos.

El momento de implementar un proyecto en el espacio público normalmente suele ser un acto unilateral, sin vincular a otros actores urbanos tales como asociaciones de vecinos, organizaciones cívicas o comerciantes locales. Incorporar un mural hecho por los vecinos o la provisión de plantas por parte de un negocio local acercan el proyecto a la comunidad y fortalece la relación entre los espacios y las sus personas.

Se deben considerar las actividades y programas que van a incentivar el aprovechamiento del espacio por parte de los ciudadanos.

El reto de la mantención es una arista que no podemos ignorar. Todo proyecto debe asumir criterios de longevidad y mantención, considerando dentro de su costo el personal y las acciones necesarias para conservar la calidad de sus componentes.


Evaluar

La evaluación permite cerrar la brecha que existe entre las intenciones de los diseñadores y la realidad del comportamiento humano. Los estudios de post-ocupación son esenciales a fin de extraer las lecciones aprendidas e incorporarlas en futuros proyectos, contribuyendo a un proceso de aprendizaje constante. Son los usuarios los que terminaran por determinar el grado de éxito de un proyecto, es por esto que para evaluar el espacio hay que documentar quien lo visita, que actividades se realizan en el espacio, y que tan acogedor es.

Para humanizar los espacios públicos es necesario desarrollar un mecanismos que permitan incorporar observaciones y ajustar los proyectos gradualmente a través de pequeñas intervenciones [pag.54]. Las correcciones y ajustes permiten acercar paulatinamente los proyectos hacia la visión que persiguen. Recordemos que un espacio público no es un monumento, sino una obra inmutable, cuyo valor yace en su significado simbólico. El espacio público, debe ser concebido como algo fluido, cambiable, flexible que responde a las necesidades de los ciudadanos. Los espacios públicos de calidad tienen la vitalidad de un organismo vivo, adaptándose a los ritmos de la vida diaria, a los cambios de clima y al paso del tiempo.