Los objetos como entes de acción

De Casiopea



TítuloLos objetos como entes de acción
AsignaturaTaller de Diseño de Servicios
Del CursoTaller de Diseño de Servicios 2019
CarrerasDiseño, Interacción y Servicios
1
Alumno(s)Sofía Díaz

Los objetos como entes de acción

Desde luego, en el día a día, pensamos tener el control de las cosas y situaciones que nos rodean, pero no es tan así. Pues, manejamos los elementos que utilizamos, descargamos las aplicaciones que queremos o necesitamos, refrigeramos nuestra comida, hervimos el agua, pero aun así, de alguna forma, nos pasa que ocurre algo y quedamos inútiles, o queremos hacer algo más y el objeto no nos lo permite, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Estamos comprendiendo realmente los objetos y nuestra relación con ellos?


Hay algo en el objeto, una cosa que no se descubre y se deja pasar cuando ocurre, no se descubre por el simple hecho de que no nos damos cuenta, si no diésemos cuenta lo investigaríamos o al menos quedaría una pregunta en la cabeza y generalmente, se descubre a través de un mal funcionamiento y no de una observación o análisis. Tal como nombra Daniel Norman, “Un buen diseño es, de hecho, más difícil de apreciar que un diseño malo, en parte porque el objeto bien diseñado se ajusta a nuestras necesidades tan bien que el diseño es invisible, cumple su función sin reclamar nuestra atención.” Sin embargo, también creo que estar conscientes todo el tiempo de cómo nos influyen los objetos, sería volvernos locos, no tendríamos descanso de la información constante que nos llegaría desde los objetos cotidianos.


En muchas formas, los objetos, la tecnología y los objetos tecnológicos realizan impactos tanto positivos como negativos o simplemente tienen su forma de hacer una reacción, los objetos condicionan nuestras acciones y, a través del tiempo, su finalidad inicial puede no ser exactamente la misma que la que se tiene en su final o desarrollo. Elementos como el contexto y las mismas personas se involucran en ese desarrollo, de manera inconsciente, pues el sólo utilizar los objetos produce una respuesta que genera un “uso general de las cosas”. El automóvil originalmente iba a ser una manera de limpiar las ciudades americanas llenas de estiércol de caballos. El telégrafo iba a ser el nervio de la vida internacional, transmitiendo conocimiento de los eventos, removiendo causas de malentendidos, y promover la paz y armonía a través del mundo. Se esperaba que el avión fomentara la democracia, la igualdad y la libertad, para purgar el mundo de la guerra y la violencia; e incluso para dar lugar a un nuevo tipo de ser humano. Se abrieron esperanzas similares con la invención de la radio, la televisión y la computadora. (Evgeny Morozov,2011, 276).


Para el diseño de las cosas, se producen procesos en los que se intenta pensar en todo lo posible que pueda ocurrir una vez lanzado el producto u elemento diseñado, pero la respuesta de las personas puede ser amplia y diversa, ¿Cómo prever los cambios de uso que se generan en el uso? Parece ser que hay métodos, pero durante mucho tiempo ha habido una creación incontrolada sin sentido a pesar de que se sabe que un buen producto es exitoso si es bien pensado, y sucede lo que menciona Jean Baudrillard “los objetos cotidianos (no hablo de máquinas) proliferan, las necesidades se multiplican, la producción acelera su nacimiento y su muerte, y nos falta un vocabulario para nombrarlos.” Es decir, con la producción masiva de objetos, nos quedamos sin la capacidad de nombrarlos realmente y de identificarlos, pues hay muchas formas y tipos de clasificaciones, hay objetos que se clasifican de acuerdo a su grado de aparecer en nuestro contexto y la consciencia que tenemos al usarlos, como también si no la tenemos. Es por esto que no estoy en desacuerdo con un punto que señala Baudrillard “lo que le ocurre en el dominio de lo psicológico o lo sociológico, de las necesidades y de las prácticas, es inesencial”, él dice que lo importante en el objeto es sólo y únicamente el aspecto tecnológico que lo desarrolló en un principio, pues lo psicológico remite continuamente al objeto. Por una parte pienso que es verdad, que tiene un grado de razón al mencionar que lo social o psicológico del objeto tiene una total conexión con su lado tecnológico, pero aun así, no significa que no tenga su propia forma de actuar en el objeto en coherencia con la persona.


El aspecto social del objeto contempla puntos de vista en el usuario (a través del objeto) que hacen que su utilización tenga más congruencia con el contexto que vive la persona, conociendo más de su manera de conectar, su experiencia con elementos externos a ella. En éste momento, el contexto forma parte importante de crear, ya que funciona como una conexión para que cuyo modo de uso siempre resulte claro y que no produzca además que el propio usuario se culpe o se sienta inútil al no saber manejar el objeto.


En conclusión, los objetos son entes de alguna forma libres de construir cosas que los productores de ellos no fueron conscientes al momento de crearlos, que usualmente ocurre con la producción masiva sin conocimiento del valor que tienen las personas a la cual va dirigido el producto y cómo ellas de desenvuelven en el contexto en el que se utiliza, en como la relación objeto-persona es un proceso en importante analizar el cómo las personas entran en relación con ellos, cómo se construyen conductas generales y conexiones humanas colectivas que nacen de aquella forma de involucrarnos con el entorno. Las formas psicológicas y tecnológicas son ambas importantes a la hora de producir un producto, hay que tenerlas en cuenta al momento de comenzar el proceso, ya sea de producir soluciones a un problema, como también si es de satisfacer una necesidad, ambas necesitan de un proceso.

Bibliografía

1999 El sistema de los objetos. Siglo XXI, México. Carri, E. 2003 La presencia creativa en la vida cotidiana. Universidad Autónoma Metropolitana, México, D.F. Zimmermann, Yves 1998 Del Diseño, Editorial Gustavo Gili. Barcelona The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom Evgeny Morozov New York: Public Affairs, 2011 1998 The Psychology of Everyday Things, Donald Norman.