Los Conjuntos Habitacionales Como Modelo de Revitalización Urbana

De Casiopea



TítuloLos Conjuntos Habitacionales Como Modelo de Revitalización Urbana
Año2013
AutorIvan Ivelic Yanes
CoautoresMauricio Puentes, Catalina Bodelón
Tipo de PublicaciónActa de Seminario, Ponencia
EditorialMINVU
EdiciónSeminario Internacional. Recuperación del Espacio Público Para la Convivencia en Comunidad: Paradoja entre la Individualización y la Recuperación del Hábitat
CiudadValparaíso
Palabras Clavebarrio, revitalizacion urbana, ciudad, urbanismo, modelo, conjunto habitacional, vivienda colectiva
LíneaCiudad y Extensión
Carreras RelacionadasArquitectura, Ciudad y Territorio

Los conjuntos habitacionales de vivienda colectiva como modelo de revitalización urbana; barrio Almendral de Valparaíso.

Experiencia del taller de 4º año de Arquitectura. e[ad] PUCV. Profesores: Iván Ivelic, Mauricio Puentes. Prof. Ayudante: Catalina Bodelón

El taller de cuarto año centra su objeto de estudio en el área urbana del barrio almendral, específicamente en los conjuntos urbanos de vivienda colectiva, los cuales se plantean como un modelo de revitalización de un área en proceso de deterioro desde hace ya varios años en Valparaíso. Diversos fenómenos y problemas asociados, ocurren hoy en los dinámicos centros de las ciudades actuales, producto de cambios en las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales. Ante esta realidad han surgido distintos modelos de revitalización, de centros urbanos que suscitan numerosos estudios, investigaciones y acciones concretas. El caso de las ciudades europeas de tamaño medio, con límite urbano definido y crecimiento por densificación, han generado despoblamiento en sus centros históricos producto del descalce entre la dinámica de la vida contemporánea de sus habitantes y una configuración urbana que responde a una cultura de varios siglos de antigüedad. Por otra parte, las ciudades latinoamericanas, extensas con bajas densidades, de crecimiento por conurbaciones, como es el caso de las tres zonas metropolitanas chilenas, manifiestan una dinámica que está ubicada en la tensión centro- borde; mientras más extenso es su borde, menos dinámico es su centro. El caso de Valparaíso concentra la mayor cantidad de campamentos del país en el límite o borde urbano, mientras que su centro, el barrio del almendral asentado en los mejores terrenos planos de la ciudad, concentra más de 100 sitios eriazos y una cifra equivalente de edificios de habitación colectiva, con categoría de inmuebles de conservación histórica, sin habitar. Desde el año 2011, posterior al terremoto, esta situación quedó en evidencia y distintas han sido las iniciativas para dar una respuesta a esta realidad: por ejemplo, la municipalidad implementando diversos subsidios a la vivienda que incentiven la llegada de nuevos habitantes, o el MINVU a través de los Proyectos Urbanos Estratégicos (actualmente en desarrollo). La normativa que afecta la zona en cuestión (Almendral), fija límites de altura que para empresas privadas como las inmobiliarias no satisfacen la rentabilidad de casi el 100% con que operan hoy, en viña y Reñaca, por ejemplo. Entonces la revitalización no es posible dejarla en manos privadas, como ocurre en casi todos los ámbitos de nuestro país; debiese tender a un modelo de financiamiento mixto, público-privado. Esta realidad es la que ha permitido que ciudades como Medellín en Colombia, reviertan la tendencia al deterioro urbano y la calidad de vida, mejorando las condiciones del espacio público desde inversiones del estado, para incentivar los aportes desde el ámbito privado. No sólo se trata que más gente venga a vivir, sino también generar las condiciones, de trabajo por ejemplo, que permitan sostener allí la vida. También es necesario dotar de equipamiento urbano el barrio, con colegios, gimnasios, hospitales, iglesias, bibliotecas, mercados, comercio, espacios, públicos, áreas verdes. Esa trama compleja, es la que genera ciudad y no campamentos de cemento como es la realidad de la vivienda social en las periferias actuales. La hipótesis del taller sostiene que el modelo para revitalizar el almendral es un núcleo de habitación colectiva, con un rango de 15 a 35 unidades habitacionales, dotado de equipamientos no sólo para los habitantes del conjunto, sino también para los vecinos del barrio próximos a su área de influencia. La intervención está acotada a la escala arquitectónica pero tiene un alcance a escala del barrio. Esta vendría a ser una realidad inversa a los actuales condominios, que se aíslan de la ciudad recreando intramuros su propia ciudad, segregada del entorno urbano.