Lo rural y las carreteras

De Casiopea



Título¿Cuáles son los efectos y potencialidades de la carretera en localidades rurales? Caso de estudio: Comuna de Nogales
AsignaturaMagíster Ciudad y Territorio
Del CursoPoética General Mg 2T 2015
CarrerasCiudad y Territorio
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Alumno(s)Edith Guerra

Antecedentes de los valles centrales de la Quinta Región

Los valles cercanos a Santiago, Aconcagua por el norte y Cachapoal por el sur, son de una extraordinaria riqueza. Allí se organizó muy tempranamente la agricultura más intensiva que el resto del país. La cercanía a los puertos, las buenas vías de comunicación, provocaron un desarrollo agrícola particular. La facilidad con que se producían los frutales, los llevó a especializarse. Muchos de estos asentamientos se inician con aquellos pueblos que no explotaban la tierra, eran preferentemente pescadores que realizaban sus labores en la desembocadura del rio Aconcagua y utilizando este último como vía de conexión entre el mar y los valles interiores quizás la concepción de las carreteras. Jacob Bronowski, en el texto El Acenso del hombre, plantea lo siguiente: ”El paso más grande e importante en el ascenso del hombre es la transición de nómada a agricultor sedentario. ¿Qué la hizo posible? Seguramente, la voluntad del hombre; pero en conjunción con un acto secreto y extraño de la naturaleza”. A este planteamiento también se debiera de sumar la conexión fluvial y por qué no decirlo la nueva conexión vial.


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Imagen N°1: Ubicación geográfica de la comuna de Nogales Fuente: Google Earth-2015.

Los valles antes mencionados, desarrollaron una agricultura intensiva no ligada directamente a las necesidades de consumo cotidiano de la gran urbe, la capital de Chile: Santiago. Quizás por esta razón, y por la abundancia de frutales y hortalizas, en esas dos áreas surgió tempranamente los productos de conserva, tanto para surtir el mercado interno como para la exportación. Entre los primeros productos elaborados de la agricultura que se exportaron en el siglo pasado, estuvieron los duraznos (huesillos) y ciruelas secas; y a comienzos de este siglo, las conservas de duraznos al jugo, conocidas en todos los países latinoamericanos del Pacífico. En muchas de estas áreas se produjo una temprana subdivisión de las propiedades rústicas, que las llevó a transformarse en sectores de chacras y pequeñas propiedades altamente productivas. Fue el caso de Quillota, Limache, La Cruz y San Felipe en el caso del Valle de Aconcagua. La subdivisión tuvo su origen en la calidad de las tierras, que permitía una producción de frutas finas, como paltas lúcumas, chirimoyas, naranjas, duraznos. A comienzos de siglo, esta subdivisión coincidió con la presión ejercida por inmigrantes, especialmente españoles (Quillota- La Cruz) e italianos (Los Andes), que se instalaron en esos pueblos dedicándose a la agricultura de tipo intensivo. La situación sin embargo no era homogéneo, por ejemplo, en la provincia de Aconcagua, si bien encontramos en las cercanías de San Felipe un fuerte proceso de subdivisión de la propiedad, especialización de ella y modernización de sus cultivos, a pocos kilómetros se encontraban áreas como Catemu, Quilpué y Putaendo donde predominaba un tipo de latifundio, con sistema de inquilinaje muy tradicional. De lo anteriormente expuesto se resalta la antigüedad en la especialización agroindustrial de estas áreas agrícolas. A su vez de destacar una larga tendencia de la agricultura chilena, un área dinámica que sin embargo, no ha tenido capacidad de expandirse en el resto del país ni dinamizar al conjunto del sector.

La subdivisión de la propiedad

En las cercanías de San Felipe se encontraba en 1912 la chacra llamada Los Nogales, de propiedad de don Manuel Tapia Orthous, producto de la subdivisión de una propiedad mayor. Se componía de 67 hectáreas de riego limpias y planas. Se encontraba a ocho cuadras de San Felipe y estaba unida al centro de la ciudad por calles recorridas por carros urbanos, es decir, una situación de urbanización temprana del campo. El predio se manejaba con diez trabajadores que con paga diaria por las faenas de riego, que se consideraban ya especializadas, y una menor paga para las mujeres y los niños, además de recibir en las mañanas una galleta y a las 12 un almuerzo. En este tipo de chacras cercanas a la ciudad de San Felipe, ya en 1912 se habían suprimido los talajes, las regalías de la tierra, y se encontraban en una situación temprana de desinquilización. La mayor parte de las faenas se realizaban con peones libres, jornaleros que vivían fuera del predio. Ya en 1869, en la comuna de San Felipe existían dos grandes fundos, quince predios de tamaño medio y 595 predios menores, catalogados según su valor. Junto a la subdivisión de la tierra, la especialización creciente de la agricultura y la transformación de las relaciones de trabajo, se fue produciendo en la zona de San Felipe un creciente desarrollo agroindustrial. La producción activa del cáñamo también tuvo una alta influencia en la zona, cuya producción tenía por objeto la fabricación de cuerdas para el servicio de los barcos que recalaban en Valparaíso. También existían pequeñas hilanderías que hacían un trabajo más fino, como cuerdas hechas a mano y otro tipo de productos derivados del cáñamo. La industria de la fruta también había comenzado a desarrollarse en el año 1910 todas ellas ubicadas en los valle San Felipe y Los Andes. También se envían frutas secas a Valparaíso y a Santiago.

La fruticultura de Aconcagua

La situación de San Felipe muestra las posibilidades que tuvieron ciertas áreas agrícolas en Chile de modificar la agricultura latifundista tradicional existente. En estas áreas se cambió muy tempranamente el régimen de trabajo, se procedió a la agro industrialización, y se especializaron los cultivos. Sin embargo, la política general llevada por el Estado, denominado por una concepción liberal a ultranza, impidió que estos ejemplos se generalizaran en la agricultura del país. A pesar de estos “bolsones de modernidad”, la agricultura chilena del Valle Central seguía siendo triguero-ganadera y el régimen social imperante, el del trabajo semi asalariado del inquilinaje. Estos ejemplos de excepción permiten destacar la regla general. La chacra Aguirre de San Felipe, de 721 ha. Es otro ejemplo de sobre capitalización temprana, que contrasta con la situación de las grandes haciendas. La chacra estaba rodeada de una tapia de adobones de dos metros de alto, que la separaba de los callejones públicos. Poseía bodegas de 3110 metros cuadrados, que servían para procesar el vino de 36 hectáreas de viñas. La casa de la hacienda era la misma que existía antes de la subdivisión, de anchos adobes, de un piso y amplios corredores. En 1918 se le agrega un segundo piso contabilizando un total de 11 piezas. La chacra además poseía una bodega de 442 mts. cuadrados, con un piso de arena y techo de tejas, que la hacía más fresca, esta bodega permitía guardar manzanas verdes para vender en pleno invierno. La actividad de la chacra aún o se especializaba, en consecuencia en un mismo predio se producían manzanas, nueces, duraznos, damascos y vid. Además de la actividad ganadera y lechera a través de un reducido número de ovinos. Siendo siempre importante el cultivo del cáñamo.

Nogales y los valles interiores en los tiempos de hoy

Los valles interiores en la actualidad aún hablan del esplendor y el desarrollo de la agricultura y la infraestructura que sostuvo el desarrollo de la agricultura y que mantienen hasta incluso hoy en día. Si bien las carreteras unen un par origen – destino sin tomar en consideración el ritmo de los habitantes y la desunión en algunos casos incluso de grupos familiares. Si bien aún se encuentran una media luna de pirca y casonas que hablan del esplender de las haciendas a través de la agricultura, también hoy en día se observa y se escuchan las consecuencias que ha tenido la carretera en la comunidad y en la gillotinización del territorio. Este último sufriendo cambios en la utilización de las áreas de cultivo por viviendas e incluso trazando vías de manera arbitraria dejando la iglesia del pueblo a espaldas de las vías actuales.

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Imagen N°2: Iglesia de La Peña- Nogales. Fuente: Google Earth 2013.

Nogales y los valles interiores en los tiempos de hoy

Los valles interiores en la actualidad aún hablan del esplendor y el desarrollo de la agricultura y la infraestructura que sostuvo el desarrollo de la agricultura y que mantienen hasta incluso hoy en día. Si bien las carreteras unen un par origen – destino sin tomar en consideración el ritmo de los habitantes y la desunión en algunos casos incluso de grupos familiares. Si bien aún se encuentran una media luna de pirca y casonas que hablan del esplender de las haciendas a través de la agricultura, también hoy en día se observa y se escuchan las consecuencias que ha tenido la carretera en la comunidad y en la gillotinización del territorio. Este último sufriendo cambios en la utilización de las áreas de cultivo por viviendas e incluso trazando vías de manera arbitraria dejando la iglesia del pueblo a espaldas de las vías actuales.

Imagen N°2: Iglesia de La Peña- Nogales. Fuente: Google Earth 2013. De lo anterior se podría indicar lo siguiente:” No tiene sentido dividir las ciudades en estas dos especies, sino en otras dos: las que a través de los años y las mutaciones siguen dando su forma a los deseos y aquellas que los deseos o bien logran borrar la ciudad o son borrados por ella.” En consecuencia, si las vías están transformando el territorio y el territorio también está deseoso de estas transformaciones, estas últimas podrían ser potenciadas para dar a conocer las potencialidades que aun residen en estas zonas. Acercar al habitante urbano al campo a través de la integración de la escala peatonal procurando cuidar las zonas que aún se encuentran en desarrollo agrario. Esto último se podría plantear de la mano de la accesibilidad a través de las carreteras, en consecuencia. ¿Podrían ser las carreteras una oportunidad más que una amenaza para las zonas rurales?