Lanzamiento plataforma Cuadernograma, de Cuadernos fundadores
| Título | Lanzamiento plataforma Cuadernograma, de Cuadernos fundadores |
|---|---|
| Tipo | Acto Público |
| Profesores | Jaime Reyes |
| Otros Participantes | Francisca Oñate, Eloísa Pizzagalli |
| Rol de la Escuela | Responsable |
| Contraparte(s) | Servicio Nacional del Patrimonio |
| Rol de la Contraparte | Patrocinante o Auspiciador |
| Lugar | Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV |
| Modalidad | Presencial |
| Fecha | 2025/05/29 |
| Palabras Clave | archivo, cuadernograma, cuaderno-bitácora, casiopea |
Invitación
Como equipo tenemos el agrado de invitarles al lanzamiento de Cuadernograma, la nueva plataforma digital de visualización interactiva de cuadernos-bitácora pertenecientes al Conjunto Cuadernos Fundadores de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la PUCV. Cuadernograma fue desarrollado en el marco del proyecto "Entre Páginas y Dibujos: Revelando el Patrimonio Cultural de los Cuadernos-Bitácora de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV", proyecto financiado por el Fondo del Patrimonio Cultural, Convocatoria 2024, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. La actividad se realizará el próximo jueves 29 de mayo, a las 18 horas, en el piso de Archivo Histórico y Magíster de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV, calle Matta 12, Recreo, Viña del Mar. Será una instancia para compartir los principales alcances del proyecto y permitir que los asistentes prueben la aplicación. Esperamos contar con su presencia.
La plataforma ya se encuentra en línea en este enlace: Cuadernos Fundadores
El Archivo es la memoria de la Escuela
Abertura. Palabras de Jaime Reyes.
La Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso posee una memoria viva: el Archivo Histórico José Vial Armstrong.
El Archivo Histórico José Vial Armstrong no es una bóveda ni un contenedor; no guarda imágenes, papeles y objetos antiguos. Quisiéramos que su orgánica sea tal que recuerda, olvida, relaciona y abstrae. Su función no es almacenar todo, sino construir sentido. No guarda detalles sino conceptos; no reproduce la realidad, sino que la interpreta y reconfigura en forma de memoria institucional. Este Archivo se asemeja a un órgano activo, un sistema vivo, que condensa, organiza y proyecta la experiencia de una comunidad creadora. El archivo de nuestra Escuela no guarda cosas: guarda sentido.
Cuando José Vial Armstrong y sus colaboradores comenzaron, en 1952, a codificar la vida de esta Escuela, no lo hicieron con un afán meramente técnico. Lo hicieron desde la observación profunda y la fidelidad a una idea radical: la condición humana es poética. Y como tal, el archivo debía construirse no solo como un sistema, sino como una obra. Su código —único, flexible, orgánico— no replica los esquemas archivísticos tradicionales. Funciona más bien como lo hace la mente: con reglas difusas, con plasticidad, con resonancia emocional y sentido contextual.
El código poético del archivo —nacido de la observación y la vida en comunidad— permite que las imágenes, escritos y obras de la Escuela cobren significado. Cada código no es una etiqueta muerta, sino una configuración plástica y viva, capaz de evolucionar, mutar, aprender, y vincular lo pasado con lo por venir. No seguimos un sistema taxonómico: nuestras categorías son difusas y abiertas.
Nuestro código, como un organismo, se transforma lentamente, integrando nuevas experiencias sin perder su forma. Acoge objetos nuevos junto a los antiguos, configurando familias, constelaciones de sentido. Algunos registros, como ciertas memorias, yacen en espera, escondidos en bodegas, esperando ser despertados. Otros resplandecen activamente, capaces de articular sentidos profundos. Toda categoría puede reverberar: no es archivo muerto, sino consciencia institucional en acto.
El archivo es, por tanto, más cercano a un organismo que a una máquina. Sus categorías no se disponen como un árbol rígido, sino como un rizoma sensible. Algunas se superponen, otras mutan, unas más permanecen vacías en espera de que el tiempo las fecunde con nuevos sentidos.
El código del Archivo es un artificio. Es un artefacto interpretativo: no está destinado a reproducir, sino a recrear la experiencia colectiva. Es capaz de nombrar sin clausurar, de clasificar sin jerarquizar, de recordar sin fosilizar. En esto se distancia de la memoria computacional de las máquinas: nuestra memoria es una que también olvida, porque transforma, porque crea.
La Escuela es también su archivo. Es en él donde se registran no solo las obras, sino las preguntas, los gestos, los errores. No es una extensión del quehacer: es su encarnación visible y perdurable. No puede pensarse una escuela sin su archivo. Este no está afuera, ni aparte. Es parte de su cuerpo, parte de su memoria, parte de su conciencia.
La condición humana es poética, dice nuestra tradición. Y el archivo es el artefacto —el artificio— que permite que esa condición poética resplandezca. Es memoria, sí, pero también motor de imaginación, lugar donde las obras pasadas se proyectan hacia obras del devenir. Es un lugar de transferencia creativa, donde los actos, los viajes, los encuentros, las obras y las palabras se convierten en posibilidades nuevas. El archivo no solo conserva obras: es una obra. Ya dijimos que su código no es un software; es un modo de habitar el tiempo. Y su valor no está solo en lo que contiene, sino en lo que hace posible.
Frente al vértigo de la información de nuestra época el Archivo pretende resistir como un espacio de pausa y sentido. Como una zona de resonancia lenta, que acoge las huellas del pasado no para repetirlas, sino para pensarlas de nuevo. Porque en sus capas anidadas de documentos, etiquetas, voces y trazos, late la conciencia de una Escuela que no ha dejado de preguntarse: ¿Cuál es el alba perpetua de tu origen?
Cuidar el archivo es cuidar la mente de la Escuela. Ponerlo en funcionamiento es pensar. Proyectarlo es crear. Así como una persona sin memoria no puede tener identidad, una escuela sin archivo no puede tener conciencia ni devenir. Así, cuidar el Archivo no es custodiar el pasado, sino proyectar el devenir. Es defender una forma de pensamiento que no separa cuerpo y espíritu, técnica y poesía, historia y creación. Porque así como no hay conciencia sin memoria, no hay Escuela sin Archivo.
Valga la redundancia de recordar que el archivo histórico José Vial Armstrong no es un lugar del pasado, sino un órgano vivo que permite que lo humano, lo poético y lo creador permanezcan despiertos en el tiempo.
Agradecimientos
En esta ocasión estamos celebrando la construcción de un nuevo habitar para lo que conocemos como el Conjunto Cuadernos Fundadores. En nuestro Archivo conservábamos aproximadamente 800 cuadernos-bitácora de nuestros profesores arquitectos Miguel Eyquem, Fabio Cruz, Jaime Márquez, Manuel Casanueva y del escultor José Balcells. Van desde 1952 hasta 2016. Estaban bien guardados y de pronto, de un momento a otro, fueron nombrados como Conjunto Cuadernos Fundadores. El conjunto se llama así no porque estos profesores sean fundadores de nuestra Escuela y de la Ciudad Abierta, que lo son, sino porque creemos que estos cuadernos-bitácora son los que fundan. ¿Qué es lo que fundan? Son, en palabras de Arturo Chicano, un sistema-mundo; que, en este contexto, puede entenderse como una trama compleja y abierta de relaciones donde convergen múltiples escalas de experiencia, pensamiento y acción creativa, articuladas en torno a los cuadernos-bitácora como nodos generativos.
Este nuevo habitar para nuestros Cuadernos Fundadores es una plataforma llamada CuadernoGrama. Esta quisiéramos que sea no una herramienta técnico-digital, sino una generadora de espacios de sentido. En palabras de Herbert Spencer: No se trata de llegar más rápido a donde siempre hemos ido, sino de alcanzar lugares nuevos donde hacer cosas que aún no podemos concebir.
Debo agradecer a quienes han hecho esto posible. Me excusarán que no haga estas menciones en orden de importancia, y que muy posiblemente cometa el desatino de no nombrar a todos los que corresponde.
A nuestro director David Luza y decano Rodrigo Saavedra que representan a la comunidad de esta Escuela y dan campo al Archivo Histórico, pues es en esta comunidad de personas donde reside todo el asunto. Por ejemplo en Michéle Wilkomirsky, quien viene abundando en estos registros hace tiempo.
Primeramente este proyecto se financió con fondos concursables de nuestra PUCV, y así pudimos dar los primeros pasos. Luego escalamos a fondos concursables, ya mayores, del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural dependiente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Estos apoyos y confianza han sido determinantes.
Nuestros colegas del diseño en BLOOM, con Basilio a la cabeza quienes han maquinado y diseñado todo lo que veremos a continuación. Y en este acápite debo necesariamente reconocer a Casiopea, nuestra wiki, cuyos campos abiertos reciben este proyecto.
Agradezco a nuestros estudiantes de pregrado, que ya llevan varios años trabajando en el Archivo con estos contenidos (Antonella, Arturo, Catalinas, Anais, Valentina, Paloma, Lukas, Marina, Camilo, representados hoy además por nuestra nueva Archivera Io Leiva. Hoy a Eloísa y Belén, que nos van a agasajar la fiesta más tarde. Finalmente, los Cuadernos Fundadores han sido materia fecunda para varias tesis de posgrado en nuestro programa MAD, donde hemos trabajado especialmente con Ursula, con Rodrigo, con Oscar. Las tesis de Pedro Palma, Claudio Leiva, Francisca Oñate y Natalia Duimovic. Todos ellos han abierto nuevas profundidades en los estudios creativos de los cuadernos-bitácora. Ha sido Francisca Oñate quien ha llevado este proyecto del CuadernoGrama desde sus inicios; es necesariamente su obra. Y ella nos va a contar ahora de qué se trata.
