Lago Maracaibo; ciudad de aguas

De Casiopea



TítuloLago Maracaibo; ciudad de aguas
AsignaturaPoética de las Aguas
CarrerasNáutico y Marítimo
Alumno(s)Marcos Rojas


El nombre de Venezuela

El primer europeo para descubrir la bahía fue Alonso de Ojeda el 24 de agosto de 1499, en un viaje con Américo Vespucio (el mismo que el continente americano fueron nombrados).

La leyenda cuenta que al entrar en el lago, la expedición de Ojeda encontró grupos de chozas indígenas, construidas sobre pilotes en el agua " palafitos " y conectadas entre sí por pasarelas de madera sobre pilotes, uno con el otro y con la orilla del lago. Los palafitos le recordaron a Américo Vespucio, el cual viajaba con Ojeda, de la ciudad de Venecia, así que llamó a la región " Venezuela“, que significa "pequeña Venecia" en italiano. La palabra tiene el mismo significado en español, donde el sufijo –uela se utiliza como diminutivo (por ejemplo, la plaza / Plazuela, cazo / cazuela), por lo que el sentido original del término habría sido la de una "pequeña Venecia”.

Aunque la historia de Vespucio sigue siendo la versión más popular y aceptada del origen del nombre del país, una razón diferente para el nombre aparece en el relato de Martín Fernández de Enciso, un miembro de la tripulación de Vespucio y Ojeda. En su obra Summa de Geografía, afirma que encontraron una población indígena que llamada "Veneciuela ", lo que sugiere que el nombre de "Venezuela" podría haber evolucionado a partir de la palabra nativa.

Con una superficie de 13.820 km2, y una profundidad máxima de 60 mt, el Lago Maracaibo es el lago más grande de Sudamérica y por su tamaño se considera un mar interior.

En la zona sudeste del lago, aparece el fenómeno del Relámpago del Catatumbo (Afluente principal del lago). Este fenómeno se caracteriza por la aparición de una serie de relámpagos de manera casi continua y silente (especialmente por las grandes distancias), este fenómeno es muy fácil de ver desde cientos de kilómetros de distancia, es decir, desde el propio lago (donde no suelen presentarse nubes durante la noche) por lo que también se conoce como el Faro de Maracaibo, ya que las embarcaciones que surcaban la zona podían navegar durante la noche sin problemas en la época de la navegación a vela.

Las ciudades de agua a estudiar, son localidades ubicadas en la ribera del lago Maracaibo, estado de Zulia, en Venezuela. Estas localidades se les llama “Pueblos de Agua”, su origen se remonta al período prehispánico americano.

Para el momento del contacto europeo había una gran heterogeneidad de etnias indígenas en el territorio venezolano. Fueron las sociedades que los conquistadores europeos encontraron al momento de su llegada a Venezuela, las cuales podían variar desde grupos tribales igualitarios, sociedades nómadas, hasta cacicazgos evolucionados.

En el territorio del actual estado Zulia estaban presentes y bien diferenciadas dos etnias, la añú y la wayúu, diferenciadas por su modalidad de subsistencia. Los wayúu se dedicaban al comercio, la siembra y el pastoreo, mientras que los añú se extendieron por toda la rivera del lago de Maracaibo, diferenciándose lingüísticamente y nombrados con una palabra que para algunos investigadores significa gente, y, para otros, hombres de agua.

Se establecieron en la costa occidente del lago, constituyendo sus hogares, en la red de palafitos que les proveyó de puerto seguro y vivienda. En la ribera oriente, al norte de Gibraltar, se ubican las localidades de Tomoporo de Agua, Moporo de Agua y Ceuta de Agua.

Orígenes

Añú es un término que alude a una de las poblaciones indígenas de Venezuela y, unos de los cincos pueblos aborígenes del Estado Zulia que son: los Barí, los Yukpa, los Añú, los Wayú y los Japreira, o a su lengua el idioma añú.

La palabra añu significa 'gente de agua' o 'gente del mar'. También son conocidos como paraujanos, que significa habitantes de la costa del mar y designación derivada del gentilicio que los vecinos wayúu aplican a los añú, es un término compuesto de para, (mar o también pararu; costa del mar) así pues, se le identifica como “gente de la costa de mar”. En la actualidad, aunque mayormente los ancianos se reconocen a sí mismos como añu, se encuentra muy extendido el empleo del término lagunero, para referirse a sí mismos como oriundos de la laguna.

Los Añu son unos de los cincos pueblos aborígenes existentes en el estado Zulia (siendo los otros cuatro los barí, los yukpa, los wayúu y los japreira). Esta última comunidad es reconocida desde hace muy pocos años por el gobierno.


Relato del origen, el siguiente, es relato del mito de la creación Añú. Relatado por Josefina Medina, descendiente añú, recopilado en “La relación cuerpo-enfermedad en los pobladores Añú de la Laguna de Sinamaica” (FERNÁNDEZ, Alí. 1999):

“Nosotros nacimos del agua

Ariyuu formó a Warushar con creciente que traían y abonaban la tierra acomañada con vientos fuertes, mucha lluvia, tempestad y relámpagos. Todo eso era para abonar la tierra y así se formó Warushar.

Nosotros los Añú nacimos así. Ariyuu formó en nuestra tierra a los niños, se decía por allá hay unos muchachitos y aparecían en pareja y crecieron en los montes y se fueron fomentando, pero esos Añú estaban antes en el mundo. Porque allá en el fondo hay otro mundo, de allí nacieron los Añú y en la laguna crecieron más. Hubo un momento que muchos niños y personas se convirtieron en Meikol, en animales. Muchos de los que se convirtieron en Meikol sabían pescar y sacar pescado con su pico, pero también muchos Meikol se convirtieron después en gente, en personas y eran unos buenos pescadores. Nosotros nacimos del agua. Nosotros estamos arriba, pero en el fondo hay gente, los Añú. En el fondo hay un mundo que se hundió y están allá abajo, por eso cuando hay una creciente fuerte se siente un ruido, ese es el llanto de los Añú que están allá en el fondo, en el otro mundo. Del mundo que se hundió nacen, retoñan los Añú.”

Acerca de la cosmogonía Añú (LUENGO, Angel. 2005):

“Por el cuerpo de Warushar estamos aquí, si Warushar no nos hubiera dado cuerpo no estuviéramos en aquí, nosotros estuviéramos perdidos, no estuviéramos en el mundo… El cuerpo vive del agua, yo vivo en el agua con la arena, el cuerpo es de agua y arena, de ella y de nosotros también. Por eso dicen que el cuerpo es Warushar… Warushar está enferma, si Warushar muere, nosotros moriremos con ella.”


Las viviendas palafíticas y el lago

“La tecnología para vivir sobre el agua ya existía en el período prehispánico y luego fue readaptada por descendientes africanos y la población criolla que llegó después. Se debe mencionar que de las tres comunidades estudiadas, dos de ellas están constituidas por pobladores negros afro-descendientes, probablemente provenientes de esclavos en libertad escapados de las grandes haciendas o que llegaron al lugar movilizados por el proceso de la independencia de Venezuela.” (PEREIRA, FALCÓN, VERA, 2008. Página 176)

Desde antes de la llegada de los españoles a las costas del lago Maracaibo, en 1499, la vida en relación con el agua, está también relacionada con el entorno. Los pobladores de estas comunidades siempre han aprovechado los elementos del medio. Por ejemplo, la madera tradicional para fabricar los pilotes que soportan las casas se denomina “Mopora” (un árbol semejante al coco) que era endémico en la zona, pero se debe observar que “Mopora” es el femenino de “Moporo”, el nombre de una de las comunidades; por otro lado, se recuerda en la misma comunidad que sus antepasados son los “indios Moporos”, una etnia que realmente existió, y que ellos fueron los verdaderos fundadores de la comunidad.

“En el lago el intercambio y el tráfico entre las comunidades siempre fue intenso y eso no cambio con la colonia. Esta masa de agua ofrecía una oportunidad única para comunicar vastas zonas, sobre todo, algo que con el tiempo sería importante, podía comunicar a los Andes venezolanos con el puerto de Maracaibo que se encontraba al norte, y de esa manera ofrecer salida hacia el exterior, situación esta que ocasionó que durante la colonia estos poblados se convirtieron en importantes puertos. Ellos hacían el trasbordo de mercancías y productos agrícolas sobre todo cuando se trataba de café. El comercio de café era el factor dinamizador del circuito agroexportador que se estableció en la cuenca del Lago.”

(PEREIRA et al., 2008. Página 177)


Los pueblos de Agua

Los Pueblos de Agua a tratar, se emplazan en tierras inundables y ciénagas. Existe un problema con los ríos, que normalmente se desbordaban. Esto ocurre durante amplios períodos del año y era una razón fundamental por la cual la mayor parte de la zona se encontraba deshabitada. El Río Motatán, principal río de la cuenca donde se emplazan los pueblos de agua, tenía muchos afluentes y ramales menores, que los habitantes de los pueblos de agua llaman “caños” o quebradas, y que irrigaban buena parte de la planicie del Motatán durante el período de lluvias. Esto se une al hecho de que la planicie es una zona de altos niveles de pluviosidad. Las lluvias llegan temprano y se van tarde. Los pueblos de agua conocían esta situación desde tiempos inmemoriales, por lo cual tenían razones prácticas para vivir en el agua.

El resto del espacio (el de tierra firme) se inundaba, los ríos y las quebradas menores de hecho transportaban muchos sedimentos hacia las partes secas a diferentes niveles y medidas con todos los fenómenos de fauna y vegetación asociados. La zona estaba poblada de serpientes. En el agua, en cambio, había estabilidad y abundancia de peces. No existían problemas, por ejemplo, con el agua para tomar ya que el lago era de agua dulce. Este también ofrecía una vía expedita para la comunicación y el transporte, y los indígenas sabían esto antes de la llegada de los españoles. Los poblados sobre el agua permitían la comunicación contando con pequeñas embarcaciones, mientras que en tierra firme los caminos se inundaban y no se podía transitar.

“Las viviendas palafíticas eran un proceso de adaptación a la ecología circundante, pero incluso sus habitantes habían logrado una colonización exitosa de ciertas porciones de tierra firme. Por ejemplo, conocían las áreas que se inundaban y las que no o aquellas que permanecían secas; también cuando sembrar (en que épocas del año hacerlo) para que los cultivos no se inundaran.” (PEREIRA et al., 2008. Página 182)

“ Mantener casas sobre el lago exige un mantenimiento constante porque los pilotes de madera que las sostienen se deterioran y deben ser reemplazados. Los habitantes cuenta que había un “animalito” de agua, como un “gusanito”,. que perforaba la madera haciendo pequeños túneles en ella. Dejar solas las casas era, por lo tanto, una decisión para que desaparecieran en el lapso de un año. “ (PEREIRA et al., 2008. Página 186)

La distinción entre agua y tierra no tiene que ver objetivamente con vivir en agua y en tierra sino algo un poco más sutil.

Los tres pueblos de agua, tienen su contraparte en la tierra, y podemos decir que a través de la dualidad, acceden a su identidad.

Ceuta, tiene su contraparte en “San Isidro de Ceuta”, se debe agregar que San Isidro es una deidad ajena a la realidad de los pueblos de agua y que se trata de una influencia andina, vinculada al cultivo de la tierra.

El agua se define por su oposición a tierra entendida como “monte”. Ceuta es el pueblo, es la parte civilizada del espacio, tierra firme es el monte. La parte civilizada se encuentra en el agua, y el monte en tierra firme.

Entonces, se conforma una organización del espacio. Al parecer un elemento fundamental de esa organización tiene que ver con la oposición entre el espacio de agua y el de tierra. Es probable que los términos de la relación puedan ser reducidos a estas categorías. Inicialmente la oposición en la que parecen pensar los pobladores de Ceuta es la de “pueblo” / “monte”, es decir, en la existencia de un pueblo que vive sobre el agua y su oposición a un espacio que se encuentra sobre la tierra. La oposición agua / tierra solo es una forma particular de la oposición pueblo / monte.

La fundación sobre el agua, el pueblo que se ubica en la playa, se presenta como contrario al pueblo que es puerto, que está en la zona denominada “monte”, ambos pueblos, contrapuestos pero conectados por el “caño”, el canal de agua que permite su comunicación, son generados por la cuenca circundante del Lago Maracaibo, el puerto permite acceder al “hinterland” del estado de Zulia, y el Pueblo de Agua, permite esta instancia de “interior”, en el lago, donde sus habitantes encuentran el cobijo necesario para instalarse como una comunidad, a través del agua.


Elementos geográficos

La dualidad que se describe, es directamente generada por unidades hidrográficas, las cuales, en Venezuela, son a grandes rasgos, dos. La cuenca del Orinoco, que comprende casi dos tercios de la superficie del país, y la cuenca del Maracaibo, a la cual nos avocamos en este trabajo. Dicha dualidad, encuentra un arraigo en la tradición oral, en el relato de la cosmogonía Añú, pueblo originario del lago, como se dijo previamente (LUENGO, Angel. 2005): “El cuerpo vive del agua, yo vivo en el agua con la arena, el cuerpo es de agua y arena”. Dicha concepción del cuerpo mismo se extrapola al espacio que ocupan las comunidades de los Pueblos de Agua. Hablamos de su realidad local geográfica.

El régimen lacustre genera un ecosistema de bosques acuáticos llamado Manglar. Los manglares desempeñan un papel importante como fuente de recursos para muchas poblaciones campesinas en los trópicos. Sin embargo, el crecimiento poblacional, la expansión urbana, y el advenimiento de tecnologías extractivas eficientes han diezmado los recursos del manglar en muchas regiones, hasta condiciones irreversibles de deterioro y agotamiento. Los siguientes son recursos que pueden obtenerse del manglar.

1) Pesca industrial a gran escala y la artesanal a nivel familiar 2) Carbón de leña y madera de mangle para construcción de viviendas palafíticas 3) Cría de especies animales 4) Extracción de sal 5) Extracción de taninos 6) Cacería 7) Recreación y turismo

El Manglar, es un ecosistema de tipo de bosque costero tropical que existe en mesetas de inundación y muy tolerantes a la salinidad; (las que generan el espacio entre la dualidad descrita playa/puerto, o pueblo / monte) como la del lago Maracaibo, que son muy extensas. Y a partir de ese bosque, la madera que se extrae, el mangle, resistente a la inmersión, hace posible la tipología característica de la cuenca del Lago Maracaibo, los palafitos. Su singularidad reside en su coherencia de diseño con el clima y en el hecho de haber perdurado como modelo desde antes de la conquista española hasta nuestros días. El palafito es una vivienda hecha básicamente con materiales de la zona; que se adapta rápidamente a las condiciones particulares de la costa, caracterizada por la humedad, las mareas, los constantes y fuertes vientos además de la salinidad.

Al ser característicos de comunidades de pescadores, en las mismas viviendas se atracan las balsas y canoas, hechas de madera extraída también del Manglar.

Aunque se mencione sólo algunas localidades que conforman los Pueblos de Agua, a lo largo de toda la orilla del Lago Maracaibo existen estas comunidades. Y su persistencia en la tipología que presentan, las hace hoy perdurables, además de su oficio, la pesca, a través del turismo.

La existencia de la dualidad ya expuesta se debe a dos factores muy importantes del espacio en que se emplazan los Pueblos de Agua:

a) La cuenca del Lago Maracaibo, separada de la otra gran cuenca venezolana, del Orinoco, presenta un modo de habitar debido a su geografía, grandes terrazas inundables, las cuales dan más seguridad y facilidad de acceso a recursos del lago mientras más cerca del agua se habite.

b) El ecosistema del Manglar, un bosque que provee al mismo tiempo un orígen al concepto de “vivir sobre el agua”, y los mismos medios para hacerlo posible, la madera, el mangle.

Así podemos afirmar que estas Ciudades de Agua, al ser persistentes en su orígen, se encuentran con lo Otro, en cuanto al modo de habitar y relacionarse con el entorno, la ciudad de Tierra, que motivada por factores económicos como la agricultura o la ganadería, aparece como contraparte necesaria. Para relacionar dos importantes acontecimientos geográficos y culturales, el Lago Maracaibo, y la Cordillera de Los Andes.