La virgen del buen suceso

De Casiopea



TítuloBarroco americano, La virgen del buen suceso
Tipo de ProyectoProyecto de Taller
Palabras ClavePresentación 2DO 2014
AsignaturaPresentación 2ºDO 2014
Del Curso2º DO 2014, Presentación 2ºDO 2014
CarrerasDiseño Industrial
Alumno(s)Josefina Molfino Maggi
ProfesorDaniela Salgado

Retablo de La Virgen del buen suceso

Autor: Se dice que fue un famoso ebanista tallador de Huamanga.

Ubicación: Iglesia de San Blas, Cuzco, Perú.

Escuela: Cuzqueña

Técnicas utilizadas: El retablo completo, abarca diferentes técnicas; El tallado en cedro, platería, la pintura, y además de trabajo en maguey, madera, tela encolada y yeso para las esculturas.

Composición de la obra: El retablo consta de tres calles, dos cuerpos y un ático de remate. Calle de epístola: Desde la parte inferior a la superior tenemos a San Marcos con el león (en escultura), Jesús frente al pueblo y luego de la Virgen María y José. Calle central: Desde la parte inferior a la superior encontramos en el lienzo de la Virgen del Rosario rodeado por los 15 miesterios (caritas de ángeles), Virgen de la Encarnación adornados con orlas florales, Santo Domingo, San Francisco de Asis y por último tenemos al Señor de la Caña o el Exehomo. Calle del Evangelio: En la parte inferior tenemos a Santa Ana (escultura), San Antonio, utilizando una técnica de repujado en padua con brocateados (flores en la vestimenta), y la Inmaculada Concepción, además en la parte central superior encontramos a un angel anunciador de la segunda venida del Mesias. Imagen de San Jorge: Es un nicho empotrado, imagen que lleva ropa neoclásica, junto a él esta la cruz que presenta la imagen de Cristo de la agonía. Finalmente encontramos el cuadro de la asunción de la Virgen María y San Antonio, pintada por Marcos Zapata.

Contexto en el cual fue realizada la obra: La Virgen del Buen suceso tiene una novedosa historia en el Cusco Colonial. Se cuenta que fue llamado a Cuzco, un famoso ebanista tallador de Huamanga para realizar trabajos en el convento de Santo Domingo, quien sufría de lepra. Antes de que éste decidiera ir, apareció en sus sueños la virgen con un rosario y el niño, quien le dijo que si quería ser curado de su mal, la buscara en Cuzco. Al llegar a la ciudad, trabajó en un encargo del Obispo, escondiendo su mal pero cuando éste hubo empeorado no quisieron alojarle en ningún lugar.Se dice que al no encontrar ningún lugar, decidió entrar a una modesta capillita que se encontraba cerca del peñón de Mesa Redonda. Ahí vio una pintura de la virgen que le había hablado en sus sueños, es por ello que exclamó de rodillas “cúrame madre misericordiosa”, saliendo del rosario de la virgen pétalos de rosas que de inmediato borraron cada una de las marcas de su mal. Al saberse el milagro, la obra milagrosa fue trasladada a San Blas y el ebanista estuvo trabajando durante cuatro años para finalmente terminar de tallar el púlpito donde está presente esta virgen conocida desde entonces por este hecho como La Virgen del Buen Suceso.