La belleza como el factor fundamental dentro de la comunicación visual efectiva

De Casiopea
Título
Tipo de ProyectoProyecto de Taller
Palabras Clavebelleza, visualización, datos, información, usuario, experiencia, diseño
Período2013-2013
AsignaturaPresentación del Diseño Gráfico 3,
Del CursoPresentación 4º DG 2013,
CarrerasDiseño Gráfico
Alumno(s)Catalina Reyes
ProfesorKatherine Exss
PDFArchivo:Labellezacatalinareyes.pdf

Introducción

La palabra ‘estética’ tiene su origen etimológico en “aquello que se refiere a los sentidos y a las sensaciones”[1]. Surge como una ciencia del conocimiento sensitivo cuando Baumgarten define el concepto en su obra Aesthetica (1750-1758) como "el conocimiento sensorial que llega a la aprehensión de lo bello y se expresa en el arte y que por su naturaleza es algo totalmente distinto a la lógica" apelando a la naturaleza perceptiva de las personas al enfrentarse a una obra de arte u objeto.

Esta gratificación de los sentidos guía el comportamiento humano cuando se enfrenta a la belleza -contenida en el arte como en el diseño- en tanto le otorga un mayor o menor valor dependiendo de cuánto se vincula emocionalmente. Tal como se estableció anteriormente, la estética se acerca a los niveles subconscientes de la percepción de algo ‘bello’, convirtiéndose en un aspecto menos formal -o subjetivo-en torno a un objeto de diseño.

En torno al valor de la belleza contenida en el diseño centrado en el usuario, Don Norman establece tres niveles o profundidades de belleza: la visceral, la conductual y la reflexiva [2].

Tanto la visceral como la conductual son dirigidas por el sistema afectivo, siendo fundamentales en el proceso de apreciación veloz y eficiente de un objeto de diseño, valorándolo como positivo o negativo en un primer encuentro. La belleza reflexiva, en cambio, está a cargo del sistema cognitivo, el cual otorga sentido y lógica a la experiencia mediante un proceso conciente, lo que permite una evaluación del total, tomando en cuenta la contextualización de la vivencia y la predisposición del usuario.

La belleza visceral es aquella que abarca a la estética del producto de diseño, basada plenamente en una percepción automática por parte del usuario, en la cual éste decide si la situación a la que se enfrenta es calificada como agradable, molesta, segura o peligrosa. Este nivel de belleza está determinado biológicamente, evitando una comparación con experiencias previas frente a otros objetos de diseño. La emoción asociada a la belleza visceral es una ‘proto-emoción’, ya que por la rapidez en que se ocasiona es muy simple para ser calificada como un real afecto al objeto. El resultado de una apreciación visceral positiva es una respuesta emocional inmediata, o ‘hallazgo’, que provoca placer en el usuario.

El nivel conductual de la belleza es guiado por predicciones previas y expectativas del usuario al momento de enfrentarse con un objeto, por lo que una experiencia positiva depende de la sensación de control durante la vivencia. Una evaluación negativa puede provocarse por un incumplimiento de las expectativas del usuario, derivando en enojo y frustración.

La belleza reflexiva es orientada por el intelecto del usuario, conciente de sus emociones y de experiencias anteriores. Este nivel de apreciación se ve afectado por la cultura, edad y moda, y es donde residen las emociones durante la interacción con el objeto interpretando, racionalizando y modificando su experiencia. Basado en la teoría de Don Norman sobre la emocionalidad presente en el diseño, se puede afirmar que la percepción de la belleza, contemplada en sus tres niveles –visceral, conductual y reflexiva- es fundamental para una experiencia positiva para el usuario y por ende, para una comunicación visual efectiva dentro del diseño.

La visualización

Visualización es todo lo que se puede percibir mediante la vista, desde la particularidad a la globalidad de una expresión comunicacional. Es prácticamente imposible de describir en su totalidad pero automáticamente reconocible al ojo humano.

La visualización de datos es un tipo de comunicación codificada que, mediante relaciones entre datos y conceptos, construye signos y símbolos visuales. El propósito de la codificación visual es presentar al usuario un modo de leer el espacio gráfico, que le permita interpretar información comprimida. Mientras más simple sea el código utilizado en el diseño, mayor es la cantidad de personas que pueden acceder a los datos.

Visualizar datos ayuda a comunicar a un mayor público relaciones de información y patrones de actividad que de otra forma serían pasados por alto. La belleza inherente a la visualización es la idea detrás de ella, el concepto abstracto que se vuelve perceptible mediante el diseño gráfico.

Recogiendo el desglose de la belleza en niveles planteado por Don Norman, se puede aplicar los conceptos de visceral, conductual y reflexivo a la apreciación de una visualización de datos, en tanto ésta busca una comunicación visual efectiva que permita transmitir las conexiones entre bases de datos y los patrones que conforman, guiando al usuario a un hallazgo en torno a la información.

La belleza visceral

La construcción gráfica dentro de una visualización -que consiste en símbolos codificados que permiten descifrar los datos presentados- es necesaria aunque no suficiente para lograr una comunicación visual efectiva. Ligada esencialmente a la sensación de hallazgo o sorpresa por parte del usuario frente a la visualización de datos, permite generar una resonancia en el subconsciente de quien se enfrenta al espacio gráfico.

El aspecto únicamente estético del diseño es útil en cuanto presenta la información de una manera rápida y directa, apelando a la proto-emoción que causa placer en el usuario y un interés por desglosar el código comunicacional. Los elementos ligados a la estética pueden servir como decoración, o bien, incrementar el entendimiento y la usabilidad.

Jessica Hagy [3] describe a la belleza inherente en la visualización como la “idea detrás de la imagen, el concepto expresado por líneas y formas que se observan mediante la vista”. La importancia dada al concepto que guía la representación visual de datos, permite afirmar que es la claridad de la intención del mensaje comunicacional aquella que hace aparecer con una mayor fuerza patrones y relaciones que sorprenden al usuario.

La belleza visceral y la expresividad en un diseño apelan a causar una impresión, veloz y espontánea a la capa emocional del usuario. Este primer acercamiento visual a la información permite una resonancia que atrapa e intriga, lo que provocaría el deseo de comprender el código comunicacional presentado.

La belleza conductual

Una visualización de datos efectiva tiene un propósito claro, un mensaje o perspectiva en torno a una base de datos que busca comunicar visualmente una intención. La pregunta inicial que guía a la visualización representada gráficamente, orienta al usuario en la búsqueda de información.

Guíado por expectativas, el nivel conductual de la belleza -al enfrentarse a una visualización- busca sentirse en control de la experiencia. Para que la experiencia sea positiva, el acceso a la información particular proveniente de la base de datos debe ser lo más directa posible. Es preciso evitar la excesiva simplificación de información, ya que ello podría causar en el usuario emociones de enojo y frustración al recibir la parcialidad del contenido.

Una jerarquía construida gráficamente permite acceder gradualmente al mensaje visual, guiando al usuario a ir de la imagen general a lo particular. Esto le otorga el control sobre la cantidad de información y su nivel de particularidad que debe digerir al enfrentarse a una visualización de datos.

Mientras mas precisa e intencionada sea la representación codificada, mejor será la experiencia del usuario al interactuar con una visualización. Una simbología coherente adquiere usabilidad, que es necesaria y fundamental en una comunicación visual efectiva.

La belleza reflexiva

Noah Illiinsky establece que la belleza contenida en toda visualización –descrita como una representación estructurada de información- se puede desglosar en cuatro características claves: estéticamente satisfactoria, novedosa, útil e informativa [4]. El autor enfatiza en que la estética es necesaria aunque no suficiente para alcanzar la belleza, dejando ver el nivel de profundidad de información que debe contener la visualización para ser considerada como efectiva.

El nivel reflexivo en una visualización de datos es aquel que decodifica los símbolos presentados y analiza el mensaje contenido, descubriendo su profundidad e intención de ser. Este encuentro con la información proveniente de una base de datos es aquella que otorga densidad a la comunicación visual, permitiendo que el usuario recoja una experiencia de aprendizaje frente al objeto de diseño. Como se estableció anteriormente, este nivel de apreciación de la belleza se encuentra condicionado por experiencias previas y contexto cultural, siendo dirigido por la lógica del usuario. La efectividad de una visualización de datos, por sobre su belleza estética, es cuando adquiere la cualidad de ‘valioso’ para el usuario, logrando el propósito de manifestar información tanto global como particular a quien se enfrenta a ella.

Casos de visualizaciones de datos efectivas

Mapa del Metro de Londres

Considerado como una obra maestra dentro de la visualización de datos, el mapa del Metro de Londres creado por el ingeniero Harry Beck en 1931 (Figura 1), es un caso de la belleza como resultado de una codificación eficiente y clara. El mapa diseñado por Beck se ve influenciado estéticamente por convenciones gráficas para diagramas de información, pero deja de lado los estándares cartográficos utilizados hasta el momento en torno a la construcción de mapas de metro. Esta decisión de desligarse de una representación geográfica llevó a un resultado que muestra las interrelaciones de las líneas del metro, permitiendo al viajero comprender el sistema a partir de una codificación visual abstracta, clara y concisa. La abstracción realizada por el autor, otorga a quien se enfrenta a la visualización las herramientas para decodificar el total del mapa en la información específica necesaria, otorgando distancias entre estaciones, cruces de líneas de metro y zonas geográficas de la ciudad que comprenden al sistema para ubicar al lector espacialmente.


Beck rail.jpg

Figura 1 © London Transport Museum


Desglosando la belleza inherente al mapa, podemos observar que es satisfactoria en sus tres niveles de apreciación. En el nivel visceral, la visualización entrega un código de colores, líneas y puntos que representa el sistema de transporte en su totalidad. Este nuevo modo de comprender el espacio, ya no según referencias geográficas, sino a partir de una abstracción se convierte en un hallazgo para el lector. La claridad del código visual, además de la tabla de referencias presentada en la esquina inferior izquierda, otorga una sensación de control, y la tipografía discreta dosifica la información entregada en una primera instancia a quien se encuentra con el mapa. La densidad media de la base de datos utilizada no hace la visualización menos profunda, sino que la precisión del mensaje otorga una experiencia de aprendizaje al usuario.

Patrones de Vuelo

Patrones de Vuelo [5] es un proyecto iniciado en el año 2005 por Aaron Koblin, el cual visualiza el tráfico aéreo comercial entre Estados Unidos y Canadá. Se presenta en dos estados: imagen fija (Figura 2) e imagen en video. La visualización representa el seguimiento de aviones llegando y partiendo desde ambos países en un periodo de 24 horas. Creado con Processing –un lenguaje de programación destinado a la visualización de datos- interpreta cada dato de ubicación geográfica del recorrido de los vuelos a un mapa de dos dimensiones. Luego se le asignan colores a cada punto indicando información según las categorías de altura, modelo del avión y fabricante. Los videos creados a partir de esta abstracción utilizan la data de la ubicación espacial de los aviones pero otorgando linealidad al movimiento a partir de un seguimiento temporal de su desplazamiento –de 3 a 5 minutos.


Posterflight.jpg

Figura 2 © Aaron Koblin


Este tipo de visualización de datos interactiva contribuye a una percepción positiva del nivel conductual de la belleza del objeto gráfico, ya que entrega las herramientas al usuario para que éste modifique el modo en que la información aparece dependiendo del propósito de búsqueda. La belleza visceral es percibida como positiva y cautivante en cuanto presenta la insinuación de una referencia visual geográfica añadiéndole una capa de códigos visuales desconocidos y novedosos –la representación visual de los viajes como un movimiento lineal y luminoso. Por último, la belleza reflectiva de la visualización, aunque más compleja en su acceso, permite a un usuario interesado indagar en la información –como frecuencia de vuelos según ubicación geográfica, tipos de aviones más utilizados según zonas y recorridos, etc.

Ambas visualizaciones, aunque utilizando herramientas tecnológicas muy distantes entre sí, buscan reflejar el tránsito y el movimiento contenido en un espacio. Ambas visualizaciones de tráfico, se vuelven bellas en cuanto la abstracción de la data utilizada es efectiva y útil en reflejar el ritmo y la intensidad orgánica de cada flujo.

Conclusión

Una visualización bella surge en el encuentro proporcionado entre la estética, usabilidad e información proporcionada. Las visualizaciones de datos que son efectivas y claras en comunicar un mensaje son bellas y estéticamente satisfactorias. Al representar fielmente el propósito de la información mostrada, se revelan relaciones y patrones inherentes a ella, causando en el usuario un hallazgo. Este nivel reflexivo de apreciación del objeto gráfico debe por lo mismo apelar en un primer acercamiento a la capa visceral de la belleza. El causar una proto-emoción en quien se enfrenta a la visualización logra atrapar al usuario mediante un mensaje claro y directo de sorpresa e intriga por la intención oculta de la información.

Es la profundidad de la información, traída a presencia en un código visual claro y eficiente, aquella que entrega el nivel conductual de la belleza. Ésta permite al usuario acercarse a la visualización con la sensación de dominio, provocando una integración de los símbolos visuales, conformando en el subconsciente la totalidad del mensaje.

Referencias

  1. BLANCO, PABLO. (2001): Estética de bolsillo, Madrid: Ediciones Palabra
  2. DONALD, A. NORMAN (2004): Introduction to This Special Section on Beauty, Goodness, and Usability, Human–Computer Interaction, vol 19:4, p. 311-318
  3. HAGY, JESSICA (2010): Visualization: Indexed, In Julie Steele and Noah Illinsky: Beautiful Visualization, vol 1:20, p. 356-367, Sebastopol: O’Reilly Media
  4. ILLINSKY, NOAH (2010): On Beauty, In Julie Steele and Noah Illinsky: Beautiful Visualization, vol 1:1, p. 1-13, Sebastopol: O’Reilly Media
  5. KOBLIN, AARON (2010): Flight Patterns: A deep dive, In Julie Steele and Noah Illinsky: Beautiful Visualization, vol 1:6, p. 91-102, Sebastopol: O’Reilly Media