La Realidad Acontece

De Casiopea





TítuloLa Realidad Acontece
Año2011
AutorJaime Reyes
Tipo de PublicaciónEnsayo
ColecciónPoética
CiudadCiudad Abierta
Palabras Clavepoética, oficios
Carreras RelacionadasArquitectura, Diseño Gráfico, Diseño Industrial, Náutico y Marítimo, Ciudad y Territorio

Yo he visto (sobretodo he oído) cómo la realidad no se configura ni se produce; la realidad acontece. Y una vez que se ha visto y oído ese acontecer, ya esos acontecimientos de la realidad no se confunden con lo que los medios, suponiendo e imponiendo categorías, intereses y falacias, convierten también en una contingencia nacional. Yo creo que la realidad acontece cuando es dicha o cantada por la palabra poética, que nuestro tiempo es desplegado por la virtud creadora, no por la exigencia de lo contingente. Y se despliega en la obra; aquello que por definición reside en la Demora, no en la actualidad que demanda soluciones inmediatas. Una solución inmediata es la negación del presente, aunque parezca lo contrario. ¿Significa esto que debemos quedarnos de brazos cruzados frente a las injusticias? Exactamente lo contrario, pues creo que será la obra erigida en lo que se Demora, iluminada por la fragua de los oficios, lo que permitirá superar todas las injusticias, una a una. En todo caso siempre aparecerá una siguiente y más despiadada y habré de emprenderlas entonces contra esta. Manifestarse a favor o en contra de la educación pública, privada, estatal, dominical, lucrativa, ruinosa y todo lo demás es cosa de aficionados, ya lo sabemos. Por ahí no vamos a cambiar nada de nada. Basta de irresponsabilidades. Si alguien cree que la palabra que construye no va a cambiar nada o que sus cambios serán demasiado lentos para sus propias urgencias, es problema de quien cree eso, no de la palabra que construye. ¿A cuántos artistas se les ha dicho en su cara y en su pobreza miserable que sus obras no eran nada, para que al cabo de más o menos años, más o menos siglos, esas obras se constituyeran en la luz del mundo? ¿Cuántas obras han sido despreciadas por la contingencia y sin embargo luego recogidas humildemente, casi sin saberlo, por gentes y gentes que gracias a esa acogida han dado un giro en sus vidas y así han girado los ejes del mundo? Yo he recibido una herencia, se traduce en tradición. Para favorecer las porquerías de la tradición basta con renegar del pasado y pretender actuar sólo con lo nuevo. Jamás la obra que surge y nace en lo que se Demora podrá ser subvertida por el vociferante mandato del poder. No pudo hacerlo el dictador, no pudieron sus asesinos, luego no pudieron hacerlo las coaliciones que traicionaron todas las promesas y no podrá hacerlo tampoco ni la masa marchante ni los señores del dinero. Pero yo mismo ¿hasta donde he traicionado la obra en favor del progreso y la he sustituido por elucubraciones seudo académicas que complacen al negocio del conocimiento? Porque entregar la libertad de estudio a los índices de calidad universitarios, coaccionados por estados homogeneizantes e ideologías mercantiles, públicas o privadas, es tan ruin como hacerla depender de los banqueros. Pero acaso ¿no basta el testimonio de la no acumulación de bienes ni riquezas para demostrar la lucha concreta contra los enemigos de la humanidad? ¿Necesitamos entonces aniquilarlos y hacer patente la diferencia, la del todo por el todo? No. De ninguna manera el juego será superado por la guerra. El resplandor de lo abierto sobrevivirá sin que cuenten ni las personas ni los hechos. Las obras fundadas en ese resplandor cantan acaso la levedad de lo que se hace en virtud de los otros, y demuestran el coraje de contradecir incluso al amor. Yo fui invitado a un modo de vida, de trabajos y de estudios. Tal vez lo he tomado todo demasiado al pie de la letra, impidiendo que cada caso se manifieste en propiedad. Y tal vez porque he tenido el juicio de antemano es que no he podido decidir cada vez sobre cada caso.