La Piazza del Campo: Modelo de la doble funcionalidad espacial dentro de la ciudad - Diego Garmendia Fernández.

De Casiopea



TítuloEnsayo 1-2ºS 2021
AsignaturaTaller del Programa y Forma de la Edificación
Del CursoTaller del Programa y Forma de la Edificación 2º Semestre 2021
CarrerasArquitectura
8
Alumno(s)Diego Garmendia

La Piazza del Campo: Modelo de la doble funcionalidad espacial dentro de la ciudad.

Resumen

A continuación, se presentará el caso de estudio de la Piazza del campo ubicada en la ciudad italiana de Siena, donde se afirma que sucede una doble funcionalidad espacial capaz de dar cabida al desenvolvimiento de los actos cotidianos y extraordinarios. Todo esto se respalda por medio de parámetros que tienen que ver con elementos estructurales y aspectos espaciales como: la fachada interior que rodea la plaza, la geometría abanicada que adopta su forma, la construcción de su suelo y el paseo perimetral. Finalmente se define el rol que cumple la capacidad bifuncional de estos espacios en la ciudad, como un factor clave para transparentar la identidad histórica y cultural de estas.

Palabras clave: lo cotidiano, lo extraordinario, transfiguración.

Introducción

Avanzado el medioevo, siglo XII aproximadamente, la ciudad de Siena, Italia; era testigo del primer emplazamiento de lo que luego sería uno de los sitios públicos más icónicos que ha gestado aquella época. En primera instancia se establece un sitio de comercialización bajo la convergencia de las tres colinas sobre las que se extiende la ciudad, y a mediados del siglo XIV se empieza a dar forma a la “Piazza del campo” tal como la conocemos hoy en día. Desde aquel entonces es que la plaza ha sido testigo y lugar de la vida cotidiana de los sieneses, siendo el mayor sitio de encuentro público de la ciudad (Gomez, s. f.). Sin embargo, lo mencionado anteriormente no es lo más significativo que podemos rescatar de ella, ya que, la “Piazza del Campo” no tan solo albergaba lo cotidiano de Siena, sino que su verdadera riqueza histórica se oculta en su capacidad de recibir también la vida extraordinaria de la ciudad, afirmando así la existencia de una doble funcionalidad espacial. Para comprender esto último a continuación se analizará la fachada interior que rodea la plaza y la homogeneidad que conforma, la geometría abanicada que adopta su forma, la construcción de su suelo y por último el paseo perimetral que la abraza; todos aspectos fundamentales que dan lugar al “palio de Siena” la festividad y competición de mayor relevancia que se da en la ciudad. (de Medici, 2020).

Fachada interior homogénea.

La Piazza del campo históricamente ha sido el centro y corazón de la ciudad, desde ella se conforman sus calles, avenidas y edificaciones, siendo estás ultimas las más llamativas sin duda alguna, aquella atracción que generan es debida a una normativa del decorum cívico y arquitectónico de la ciudad, propio de aquella época, donde se declara explícitamente lo siguiente:

Corresponde a la belleza de la ciudad de Siena y la satisfacción de casi todas las personas de la misma ciudad que todos los edificios que se construyan en las vías públicas... estén en línea con los edificios existentes y que un edificio no sobresalga más allá de otro, sino que se dispongan igualmente para conseguir la mayor belleza para la ciudad. (Ingersoll, 1995).

Dibujo de elaboración propia. Fachada interior homogénea que asemeja a un palco.

Esto último fue forjando una homogeneidad única y propia (claramente intencionada) que se puede apreciar en su mayor esplendor en la fachada interior que mira a la plaza, es precisamente en aquel lugar donde esta cualidad logra dar un paso más allá y romper el umbral de lo cotidiano, en otras palabras, sufre una transfiguración evidente con la llegada de la festividad. Cuando el Palio acontecía, aquella vertical totalmente uniforme dejaba a un lado su rol residencial y adoptaba la función de un palco que poseía una vista privilegiada del espectáculo, tal como sucede en un teatro. De hecho, tal es la complicidad existente entre la celebración y la fachada mencionada, que actualmente esta práctica aún se mantiene vigente y respecto a este punto Garcés (2019) comenta lo siguiente:

Los propietarios de los edificios que dan a la plaza mayor -siendo fieles a las tradiciones de hace mas de quinientos años- aún comprenden que la festividad es transversal al derecho privado, pasando a ser una practica urbana y pública que construye y constituye lo esencial de la comunidad que organiza la fiesta. (p.84).

Dando a entender claramente que existe una especie de disposición de lo privado, donde las propiedades se arriendan exclusivamente para que la gente pueda entrar en lo extraordinario de la celebración, concretando la transfiguración al “palco” del cual se habla en el párrafo anterior.

Diseño y disposición de la plaza.

Croquis elaborado por Andrés Garcés, La ciudad teatro, p.84. Forma abanicada que se hunde en concavidad.

Por otro lado, se analiza también el diseño de la plaza como otro factor importante para que se desencadene esta doble funcionalidad espacial de la cual hablamos, ya que su geometría en forma de abanico que se va hundiendo suavemente en una concavidad, permite que la plaza sea capaz de mirarse a sí misma en todo momento, es decir, que sea donde sea que nos posemos dentro de su figura, siempre podremos apreciarla en su totalidad. (Sánchez, 2020). Esto último, sumado a la riqueza cultural e histórica, propia del lugar, conforman un sitio que se presta para que la vida cotidiana fluya sin problema alguno, donde, tanto lugareños como turistas, transitan, se detienen y observan diariamente, como si de ello se tratase su estadía en aquel lugar. Sin embargo, cuando acontece el palio, todo lo descrito anteriormente cobra aún mas relevancia, ya que aparece la destinación implícita de la plaza, donde la prioridad es recibir lo extraordinario. Aquel abanico cóncavo mencionado recién, se transforma en el sitio bajo el cual se ubica el público que asiste al espectáculo. (D’Alessio, 2016). Siendo un aspecto a destacar las:

Diez líneas de travertino, que dividen la plaza en nueve secciones que irradian desde la boca del gavinone (el desagüe central del agua), frente al Palazzo Pubblico. El número de divisiones simboliza la regla de Los Nueve (Noveschi), quienes trazaron la plaza y gobernaron Siena en el apogeo de su esplendor medieval. (Bustos, 2021).

Aquellas divisiones en conjunto con la pendiente de la plaza posicionan y sobre todo orientan al espectador, indicándole un frente hacia el cual mirar, para que de esta manera logre entrar en la dinámica de lo extraordinario de la celebración.

Paseo perimetral a la plaza

Esquema de elaboración propia. Zona oscura corresponde al paseo perimetral

Por último, se presenta el “paseo perimetral” elemento que quizás sea el mayor testigo de la cotidianidad, incluso más que los demás vistos anteriormente, esto debido a que por él transitan cada día cientos y miles de personas que quizás solo se encuentran en pleno trayecto de sus actividades diarias, o que simplemente están de paseo por el lugar. Además, aquel borde se presenta como una especie de “vitrina” para varios locales gastronómicos, tiendas minoristas y sitios de interés, por lo que se considera e interpreta, consciente e inconscientemente que es una zona de la plaza que está destinada para el acto del transitar, permitiendo el flujo constante del peatón en torno al centro principal. (D’Alessio, 2016).De esto podemos afirmar que no existe algo más cotidiano que aquella acción, pero a la vez, nada es más extraordinario también, que el acto principal que se lleva a cabo en la celebración del palio. Con esto se quiere decir que junto con la llegada de la festividad, 02 de Julio y 16 de Agosto (D’Alessio, 2016), la plaza, y específicamente este “paseo perimetral”, sufren una transfiguración total en torno a su funcionalidad, donde se pasa de lo más cotidiano, el tránsito habitual del peatón, a lo más extraordinario, cuando los fantinos (jinetes) y sus caballos compiten alrededor de la plaza, justo por encima de aquel “paseo perimetral”, dando vida y paso a la celebración por la cual miles de personas se reúnen.

Conclusión.

Esquema de elaboración propia. Cohabitar de una doble funcionalidad espacial

Finalmente, como hemos podido revisar y comprobar a lo largo de este trabajo, la Piazza del campo tiene una virtud única al poseer elementos estructurales y aspectos espaciales que en conjunto logran concebir una doble funcionalidad capaz de dar cabida tanto a la vida cotidiana de Siena como a la extraordinaria, es decir, sus festividades y celebraciones varias, especialmente el palio. Sin embargo, cabe señalar que esta condición no es exclusiva de esta plaza, si bien es cierto en este caso existe una destinación clara para que todo lo anterior suceda, es posible encontrar otros espacios que cumplen también esta doble funcionalidad. En Valparaíso, por ejemplo, podemos ver el caso de la plaza Bismark, donde el alzamiento de un monumento otorga, sin intención seguramente, el espacio para que se de el acto extraordinario, celebraciones, presentaciones, actividades lúdicas y representaciones artísticas, entre otros más. Lo importante de todo esto, es caer en la cuenta de que las ciudades son efectivamente organismos vivos y que necesitan de estos espacios que son capaces de ofrecer lugar y libertad al desenvolvimiento del acto extraordinario, además del cotidiano. Ya que es por medio de ellos, donde la ciudad recoge lo esencial de ella misma, su historia y cultura.

Referencias