La Fe en Diálogo con la Ciencia y la Cultura

De Casiopea





TítuloLa Fe en Diálogo con la Ciencia y la Cultura
Año2015
AutorMiguel Eyquem
Tipo de PublicaciónPonencia
Palabras Claveuniversidad, fe, iglesia, cultura, ciencia
LíneaFormación y Oficio
URLhttp://www.educacioncatolica.cl/congreso-universidades.php
Carreras RelacionadasArquitectura, Formación y Oficio, Diseño
NotaPonencia de Miguel Eyquem en el IX Congreso de Universidades Católicas, “Identidad y Misión al Servicio de Chile”.
Pontificia Universidad Católica de Chile. Septiembre 2015.

No somos filósofos, ni teólogos. No somos científicos, ni técnicos. Somos gente de pensar sobre hechos, con una actitud intuitiva de lo nuevo, de experiencias razonadas a través de la observación de nuestro entorno, y aquellas que nuestro destino nos ha ofrecido. En el ámbito universitario clásico, pertenecemos al área de las disciplinas matemáticas como la ingeniería, donde fue su origen. Sin embargo nuestra Escuela de Arquitectura y Diseños se fundamenta sobre principios humanístico-poéticos. Esta inserción en el área humanística fue el resultado de una larga trayectoria la cual comenzó con un pequeño grupo en la Universidad Católica de Chile en Santiago, hasta el año 52 cuando el padre jesuita Jorge Gonzalez Föster, rector de la Universidad Católica de Valparaíso nos invitó.

Para comprender nuestras inquietudes y la evolución sufrida, habrá que tener presente la situación de aislamiento propio de nuestro país; en esa época; era trágica, (años 40).

El destino nos trajo desde Buenos Aires un poeta: Godofredo Iommi, poeta en la palabra y en la acción, quien se incorporó a nuestro estudio particular de la arquitectura indicándonos que existía una ventana sobre la modernidad, Arthur Rimbaud. Y mostrándonos que lo “nuestro” era el continente americano. Al iniciar nuestro año en la Escuela de Valparaíso; nos encontramos con la filosofía en la persona de Ernesto Grassi, filósofo de München quien vino a dictar un seminario sobre los diálogos de Platón, durante varios años. Él nos traía el origen de la cultura occidental en profundidad, a través del pensar socrático. Él mismo nos reveló que nuestro método de enseñanza era precisamente el método socrático. En ese momento fue claro: nuestro fundamento era humanístico y poético, en el origen cultural de occidente (las matemáticas nos llegaron por los griegos y los árabes).

Un hecho, ya establecido por estos encuentros fortuitos, de puro azar que interceptan nuestro destino; éramos ayudados desde lo Alto. Solo podíamos decir: la Providencia Divina nos ha protegido. Estaba bien originar un oficio cuyo destino es proporcionar un hogar al ser humano, iluminados en los principios humanistas. Pensamos: Dios creador instaló al ser humano en un hogar natural a designio incompleto. El ser humano, su última creación hecha a su “semejanza”. Semejante en su propiedad creativa, estaría destinado a completar este hogar natural. Adán nombrando los seres de la naturaleza. Mostrar esta realidad era nuestro camino universitario.

Descartes, continuador de Platón, en la técnica moderna, decía: el hombre, Rey y dominador del Universo. Nuestro Patrono de la Escuela, San Francisco de Asís diría: ir a favor de las leyes naturales. Trabajar en amistad con los fenómenos del entorno físico que habitamos. Conforme a esta luz, conociendo, descubriendo el ser de los fenómenos, para trabajar con ellos, y no combatirlos. Un ejemplo mundano reciente: la aventura de la Misión Apolo, para llevar al hombre a la luna. Vencer la gravedad partiendo vertical hacia arriba. Dimensiones para lograr esta locura: altura del cohete Saturno V: 110 m por 10 m de diámetro, lleno de combustible especial, explosivo con un peso de 2900 toneladas! Dimensiones difíciles de imaginar; astronómicas. Esto fue realizado el año 1969.

En años recientes, un gran diseñador aeronáutico Burt Rutan, se propuso llevar 10 turistas, fuera de la atmósfera, a esa zona del cielo negro en pleno día, donde orbitan los satélites artificiales, solo pagando sus pasajes. Empresa Virgin, era un vuelo en avión normal más una nave presurizada bajo el ala. ¿Cómo se logra este récord? Inspirado en otro espíritu, con otro fin, no el de vencer las fuerzas naturales. Podríamos decir con un espíritu franciscano: humildemente y con amor pidámosle ayuda a la hermana atmósfera, al aire que nos rodea. Con su ayuda la hermana gravedad que nos permite estar de pie como los árboles, e igualmente construir edificios; también su atracción sea igual a la energía desarrollada por la velocidad de la Nave dentro de la atmósfera, como cualquier avión, en forma económica. Esta nave a nivel de los satélites va navegando con la gravedad neutralizada por la fuerza centrífuga resultante de su trayectoria curva. Está volando gratis! Desde aquí, seguir a la luna requiere escasa energía, no hay nada que vencer, todas las fuerzas están equilibradas. No hablemos de la economía en esta empresa al límite, estamos en otro mundo, sencillamente. En relación al Apolo, este es el principio de lo que hoy día se llama "Lo Sustentable", en relación a la explotación del Planeta. La verdadera economía que sustenta al Universo.

Desde la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en donde se inscribe el Instituto de Arte, se entiende que la arquitectura es un oficio para proporcionar un bien útil al ser humano. Ella tiene un destino utilitario, por consiguiente no posee la Libertad exigida por la obra de Arte. No obstante una Obra por sí misma puede alcanzar un zenit en su perfección. Perfección en su concepción como un nuevo ente bajo el cielo complementando así la Creación. Perfección en su factura realizada con amor, con precisión, sus medidas armónicas. La belleza de sus formas, alcanza así la categoría de Obra de Arte. El Partenón en el Acrópolis de Atenas. A este proceder con originalidad, perfección y gratuidad, podríamos llamar: La Santidad de la Obra (complementar la obra divina).

Siguiendo este espíritu de proceder aportando nuevos entes al mundo nos hemos esmerado en poder acceder a esa humildad y a esta formulación creativa de la economía material equilibrada. Estas concepciones no se oponen a las dimensiones, a la magnitud del proyecto ni del obrar. Son más complejas, de tal modo hemos desarrollado grandes proyectos de Urbanismo, modelos de este espíritu. Así mismo se han realizado diversas edificaciones cuyas particularidades son: la levedad, la continuidad del espacio, la libertad de materiales, la economía de procedimientos, lo elemental de sus soluciones, el respeto por el lugar natural, el respeto del suelo, del sol, del horizonte, de la circulación del aire, del agua. Todas ellas, formulaciones de "lo sustentable" tan necesario hoy en día.

Frente a esta realidad practicada, nuestra Escuela se orienta en una forma profundamente universitaria. Practica la enseñanza de estos principios aludidos. Una forma de pensar y de ver.

Los estudiantes son inducidos a practicar la observación; aprender a observar de una manera activa: dibujando con sus propias manos la ciudad viva, los actos humanos inspirados por su espíritu invisible. De este modo conocerlos. Igualmente al emprender un proyecto. Deben tomar conciencia de los fenómenos invisibles del entorno espacial que habitamos, como ser el aire que respiramos y debemos renovar, el rayo de la luz la cual inunda el mundo que nos rodea, ese rayo misterioso que nos transporta desde el Sol la energía, aquella que genera vida y todo aquello que hace posible nuestra vida sobre la Tierra. Este rayo milagroso es invisible, pero no para la arquitectura pues esta debe aprender a guiarlo, a invitarlo a trabajar con esa luz. La misma Gravedad necesaria para nuestra existencia y nuestro obrar sobre el planeta es una fuerza invisible. Con ella debemos construir, desplazarnos, volar. Hechos reales dibujados por los estudiantes. Invitados el año pasado a Lausanne por esa Universidad Suiza, a trabajar con ellos, se expone dicho trabajo con el título colocado por ellos: "Penser en Construissant". Nos recuerda a Heidegger: "pensar es un oficio de manos".

La Escuela ha ejercido una actividad social en los cerros de Valparaíso continuamente. Es una forma de ejercer el oficio tanto en el medio humano, en la ciudad practicando el espíritu franciscano en múltiples sentidos. Finalmente aportando una real ayuda, un puro regalo de sí mismos. Esta Escuela ha desarrollado una actividad comprometiendo al estudiante de diversas maneras: el curso de cultura del cuerpo, los torneos, el taller de obras, actividades llevadas a cabo en la Ciudad Abierta, campeonatos deportivos entre universidades. En primavera un grupo de estudiantes voluntarios emprenden una misión de catequesis en algún pueblo aislado, de nuestro país, dirigidos por el capellán de la Escuela. También se ha propuesto actividades creativas entre las Escuelas de Arquitectura de Valparaíso para presentar un pabellón en común en la Bienal de Arquitectura de este año, que dijera positivamente de la ciudad en contexto del incendio de Valparaíso.

La Escuela de Arquitectura y Diseño –Industrial y Gráfico– emprende una travesía a fines de cada año. Su alcance en principio es el continente americano Sur y Norte. Partir a Ver América con un ojo nuevo, desinteresado ejecutando algún testimonio de esta acción.

Amereida.

---

Ver en minuto 38