Javier Garin: Taller Amereida V

De Casiopea



TítuloAmerica sin Velo
AsignaturaTaller Amereida
Del CursoTaller de Amereida 2014
CarrerasArquitectura
1
Alumno(s)Javier Garin

Saber el velo

Vivimos en un mundo globalizado, que tiende a borrar fronteras. Estamos condicionados, no es difícil darse cuenta. Por este motivo una importante tarea para cada uno consiste en ser a pesar de todo. Esta labor corresponde a lo propio, a lo nuestro, le concierne a la escuela, a Chile, a América.

“Rubén Darío no fue el único, ni el primero ni será el último en hablar de la angustia de no saber hacia dónde vamos ni de dónde venimos. El viaje a las raíces se hace necesario para empezar por el principio, rechazando la falacia que comenzamos con nosotros mismos” (Volodia Teitelboim, 2010 página 5 Ser en el sur)

La travesía como viaje a lo desconocido e inaudito, como vuelta atrás a empezar desde cero, se hace imprescindible en la búsqueda de la identidad americana. Godo en la nota 23 habla sobre este viaje sin objeto, que desvela realmente el continente, lo des-cubre, lo destapa. Pero ¿Cuál es el velo que retiramos para poder mirarnos desnudos? ¿Será la violenta historia que nos persigue? ¿O la rabia compartida? ¿El encuentro en el enemigo? ¿Será acaso liberarnos del conquistador y del nativo y aceptar nuestro mestizaje? ¿Aceptar la colisión de dos mundos donde el odio y el amor son nuestros padres? ¿Quizá la globalización que nos ciega? ¿El dinero? ¿La avaricia? ¿Cuál es el velo americano? ¿No es acaso el ir siempre con rumbo definido, siendo que América nunca lo tuvo? ¡Claro! El velo es el objetivo, el tiro al blanco. El querer lograr algo desde que comienza, ese propósito de la historia oficial, (el pintar buenos como malos y viceversa), ese objetivo que viene con la globalización, el personalismo, la avaricia y el dinero. Ese es justamente el camino equivocado, la contradicción del continente, la negación de lo abismante, de los volcanes, tsunamis y terremotos, tornados del norte y ríos caudalosos del Amazonas. Contradicción del regalo y de lo impensado.

NOTA 23 ¿Cuántas veces el gratuito juego poético podrá sobreponerse al ánimo de una travesía sin objeto? Creemos que tal sin objeto desvela realmente el continente. Su inalcanzable norte, el que todos llevamos dentro, continente y norte.” (Godofredo Iommi, Amereida II Tomo)

[Tiro errado - errante]

Entonces, ir sin objetivo es ir como americano. La travesía no nos conduce con objetivos, nos lleva con otro modo. Ir sin objetivo es ir por gusto, por gratuidad. Obrando en ella, habitándola. Cuando se le da cauce abierto le damos cabida a lo inesperado, a la incertidumbre (tan bullada en el último tiempo) al sin plan, a aquello que nace por sí solo. Lo que nunca se pudo prever, aquello incalculable. El obrar de esta forma permite que surja el regalo y el presente.

El objetivo es futuro. El Sin objetivo está siempre en el presente. Los regalos de la gratuidad les llegan a quienes se afanan en algo y están de cabeza sobre aquello. Nuestras obras de travesía no son el objetivo de la travesía. Sino el medio mediante el cual podemos habitar y vivir en la gratuidad de américa.

[Cabezazo al palo del oficio]

El mundo está lleno de oficios, cada uno eligiendo si vivir desde el objetivo o la gratuidad. Incluso el fútbol, tan básico para algunos, se hace presente desde el afán. Basta recordar aquel partido mundialista de Brasil – Chile hace algunos meses. ¿Por qué traigo esto a presencia? Ese partido lo perdimos, lo lloramos, lo luchamos y sobre todo, nos identificamos. Al fin un equipo de fútbol habló de identidad, se mostró fuerte como volcán, oponiendo resistencia, se les apareció a los grandes europeos (que no lo esperaban) y les dio un regalo de fútbol. Se mostraron americanos. Una idea, un afán, un oficio nos instala un espejo, nos recuerda quiénes somos y le da cauce a nuestro temperamento, nos descubre cuáles son nuestras fuerzas y nuestras debilidades.

Este plantel, estaba de cabeza en representar una idea, en trabajar bien y como equipo. Sinceramente no tenían un objetivo, no serían campeones del mundo. No siguieron el blanco. Y pese a haber “logrado nada” (perder en 8vos de final) son y serán recordados con orgullo. Redescubrimos nuestra identidad a través del fútbol. Deporte como metáfora de lo que somos. “Dime como juegas y te diré quién eres” (Eduardo Galeano)

[Jugar bien, más importante que el resultado]

El fin último de toda obra, es la belleza. Sin embargo aun cuando la alcancemos, el camino para haberla logrado, es más importante que el hecho en sí. En nuestra travesía no importa el resultado, pero importa jugar bien, con actitud, entrega y coraje. El modo de jugar es la ruta, es seguir partiendo siempre. Manteniendo el rumbo abierto. Hacemos travesía justamente para volver a partir.

Nuestro recorrido es con la obra, una ruta poética donde no importan los kilómetros viajados, pero si el camino. Nuestras obras son el proceso que nos conduce hacia el ser desde el hacer. En algunos idiomas el ser y el estar se dicen de la misma forma, basta con llegar al inglés y planteárselo. El gran artista Chileno Roberto Matta, en la entrevista “Matta a poto pelado” habla justamente de esta dualidad de significados. “Yo estoy contigo es equivalente a yo soy contigo”. Si lo traemos a presencia al ámbito de la obra, estamos en ella y al mismo tiempo somos en obra. Forjamos un modo de vida, un modo de ser.

[Amo como oficio]

Pareciera ser que cuando uno se enamora es para siempre, no tiene un fin último. En ese sentido, lo primero es que el amor se comienza sin tener un fin por delante, de ser así, a la hora que quede completo, se acabó. Si no se tiene plazos ni objetivos siempre se está comenzando, se es siempre presente. Tal como Ahab vivió siempre en la ruta, tras un inalcanzable. Empeñando toda su vida en alcanzar el horizonte que siempre va más allá. Alex Supertramplo hizo en la película “Intothe wild” mostrando la esencia del oficio de ir siempre encaminado, con afán, con gusto y ganas. En la película, el personaje principal decide huir de su vida planificada, cuadrada, calma y sin imprevistos y partir hacia rutas salvajes. Pese a todas las dificultades que aparecen por su camino decide continuar, muriendo en el intento. Puede parecer un final triste, sin sentido para algunos, sin embargo antes de morir escribe “fui feliz”. Fue feliz sin alcanzar un objetivo, pero viviendo desde la gratuidad. Siguió este modo de vida, de enfrentarse a lo inaudito, de aceptar los regalos y el presente de la vida. Vivir así es consecuente con nuestra tierra, como nosotros, como escuela, país y continente. Aquel es nuestro norte, que nos regala innumerables presentes en su recorrido, inalcanzable recorrido.